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	<title>Desde los Márgenes </title>
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	<description>Revista sobre pensamiento, arte y cultura de Clásicas y Modernas.</description>
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		<title>Feministas por la paz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Oct 2026 13:00:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Número 5]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Amparo Zacarés</p>
<p>La entrada <a href="https://desdelosmargenes.com/feministas-por-la-paz/">Feministas por la paz</a> se publicó primero en <a href="https://desdelosmargenes.com">Desde los Márgenes </a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-theme-palette-2-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph">Amparo Zacarés Pamblanco</p>



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<p class="wp-block-paragraph">El mismo año en el que se conmemora el centenario del Lyceum Club Femenino, se ha reunido en Madrid la V Conferencia ministerial de Política Exterior Feminista. Dada esta coincidencia, no está de más recordar que aquellas mujeres que en 1926 junto a María Maeztu fundaron el Lyceum Club, impulsaron también la creación de la Liga Femenina por la Paz y la Libertad (LFEP). Preocupadas por la inestabilidad que la Gran Guerra había provocado, se sumaron a favor de la Sociedad de Naciones, organismo internacional precursor de la ONU, con capacidad para dirimir los conflictos entre países. Isabel Oyarzábal Smith presidió la LFEP y formó parte de la Delegación Gubernamental española en la SdN. Tanto ella como Clara Campoamor son las feministas pacifistas españolas más conocidas de la primera mitad del siglo pasado. Hubo más, claro está, pero sus nombres quedaron en el olvido hasta que fueron rescatadas por investigadoras como Sandra Blasco y Carmen Magallón. Una labor encomiable que ha destapado toda una genealogía de constructoras de paz que trataron de encontrar nuevos métodos para erradicar el belicismo y el militarismo de los gobiernos. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el Congreso Internacional celebrado en la Haya en 1915 y la fundación ese mismo año de la <em>Women´s International League for Peace</em> <em>and Freedom</em> (WILPF), las mujeres han defendido la paz. Sin embargo, la épica bélica sigue dominando la geopolítica y dejando atrás la mediación femenina para llegar a acuerdos entre países enfrentados.&nbsp; Hoy resulta obvio que el poder se perpetua en masculino y que continúa sin apreciarse el valor de la vida humana tal como hacen las mujeres que la dan y la cuidan. Y esto ocurre en un momento en el que las aspiraciones a cambios colectivos pasan por narrativas de odio y discursos de miedo con los que se intenta justificar ideologías discriminatorias y vejatorias. Así que, volviendo al presente, la cuestión clave reside en una diplomacia feminista que pueda hacer frente al avance de los movimientos reaccionarios que quieren frenar las políticas de igualdad e incluso eliminar el derecho al voto de las mujeres.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo importante es caer en la cuenta que la mentalidad patriarcal y la voluntad imperialista van parejas. Vivimos en un mundo de hombres que enaltece el heroísmo masculino. Por eso mismo Svetlana Alexiévich escribió aquel libro que tituló <em>La guerra no tiene rostro de mujer</em> dondedescubrió una narrativa diferente a las historias bélicas ejemplares con protagonistas masculinos. No cabe duda que en el XXI los líderes políticos siguen siendo fundamentalmente hombres beligerantes que a duras penas escuchan a las mujeres. La ausencia de paridad es evidente. Lo reflejan los datos que se han vertido en las jornadas de Política Exterior Feminista desarrolladas este mes de junio en Madrid. Sólo hay un 27% de mujeres diputadas en todo el mundo y solo un 23% de mujeres ocupan puestos ministeriales internacionales. En este contexto cabe recuperar aquel pacifismo que un siglo antes defendió el movimiento internacional de mujeres y que bien puede ayudar a los hombres a evitar la guerra. Y es en esos términos donde es urgente abrir una profunda reflexión de cara al futuro de la humanidad y de las instituciones democráticas. &nbsp;</p>



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<figure class="alignleft size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="365" height="550" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Amparo-Zacares.jpg" alt="" class="wp-image-1206" style="aspect-ratio:0.6636500754147813;width:118px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Amparo-Zacares.jpg 365w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Amparo-Zacares-169x254.jpg 169w" sizes="(max-width: 365px) 100vw, 365px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Amparo Zacarés Pamblanco</strong>, doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación, escritora crítica de arte. Forma parte del círculo internacional de estudios sobre Vico con sede en la Universidad de Sevilla. Ha sido profesora de Estética y Teoría de las Artes en la Universitat de València y en la Universitat Jaume I de Castellón de la Plana. En la actualidad colabora con varias entidades e instituciones culturales. Desde 2023 preside la asociación Clásicas y Modernas.</p>



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		<title>Las amigas como forma de libertad: homenaje al Lyceum Club Femenino en su centenario por el día de las escritoras</title>
		<link>https://desdelosmargenes.com/las-amigas-como-forma-de-libertad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Oct 2026 12:57:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Número 5]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Christina Linares</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-theme-palette-2-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph">Christina Linares</p>



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<p class="wp-block-paragraph">En este año 2026 celebramos el centenario de la fundación del Lyceum Club Femenino, por ello, y a modo de homenaje, los textos seleccionados son obra de socias del Lyceum Club, ese espacio propio que, casi 15 años antes que Virginia Woolf ya reivindicó María Lejárraga en sus <em>Cartas a las mujeres de España:</em> “Lo esencial es que tengáis un lugar <em>vuestro</em>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue el primer espacio cultural, social y también laico para las mujeres.&nbsp; Esto hizo que, como veremos en algunos de los textos, fuera muy criticado al principio. Cuenta María Teresa León en su <em>Memoria de la melancolía</em>: “En los salones de la calle de las Infantas se conspiraba entre conferencias y tazas de té. Aquella insólita independencia mujeril fue atacada rabiosamente. El caso se llevó a los púlpitos, se agitaron las campanillas políticas para destruir la sublevación de las faldas”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Inaugurado el 4 de noviembre de 1926 en la Casa de las Siete Chimeneas, ahora sede del Ministerio de Cultura acogió tertulias, conferencias, exposiciones de pintura, bailes…Sus socias fueron pioneras en varios ámbitos, políticas, científicas, médicas, actrices, periodistas, compositoras o pedagogas, muchas de ellas feministas y adelantadas a su tiempo. Se dedicaron a la transcripción de libros al braille, como cuenta Rosario de Lacy en sus memorias: “se organizó una junta de amigos de los ciegos que dedicaba, en el club, una hora por la tarde a copiar en método braille los libros más interesantes”. Crearon la “Casa de los niños”, dirigida por Consuelo Bastos, donde se cuidaba, alimentaba y educaba a los hijos de madres trabajadoras, como veremos en los textos de Isabel Oyarzábal y Zenobia Camprubí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero sobre todo fue un espacio de encuentro propio donde pudieron ser libres. Un lugar donde se forjaron inolvidables amistades, donde se tejieron redes entre mujeres que vencieron el espacio y el tiempo. Dice Elena Fortún en sus cartas desde el exilio: “No olvido que gracias a mis amigas del Lyceum conseguí todo lo que tuve”, “es preciso continuar espiritualmente aquella tertulia del Lyceum ayudándonos todas y ayudando a nuestras familias” y “esta semana hemos inaugurado el Lyceum en una mesa de un salón de té las que estamos aquí. Victorina, María Baeza, Herminia Peñaranda y yo. Nos reuniremos todos los viernes, para que no se pierda el lazo de unión”. Con la Guerra Civil llegó el fin y muchas de sus socias marcharon al exilio, pero continuaron manteniendo vivo el espíritu del Lyceum, las amigas fueron consuelo, refugio y hasta tabla de salvación en el caso de Fortún:&nbsp; cuando su marido se quitó la vida sus amigas estaban ahí para sostenerla e incluso acogerla. En el exilio la amistad se convirtió en esa “patria de los sin patria”, como la definió María Teresa León. “Decir: mi patria son mis amigos. Y no me equivoco jamás”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tratando de desplegar el mayor y más colorido abanico de textos, encontraremos poemas, extractos de memorias, crónicas, diarios, algo de ficción y cartas, muchas cartas. Todos ellos atravesados por un mismo lema: “Las amigas como forma de libertad», parafraseando a Elena Fortún en una carta de 1946: “En cuanto a las amigas es también una forma de libertad el tenerlas”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Comenzaremos este viaje con recuerdos de infancia de Elena Fortún y Ernestina de Champourcin y un poema de Pilar de Valderrama sobre ‘la niña rara’, concepto tan cercano para muchas de ellas hasta que se encontraron; de juventud, con entrañables cartas de Carmen Monné y Carmen Conde; la forja del Lyceum, relatada magistralmente por Rosario de Lacy; el estallido de la guerra y el exilio, marcado sobre todo por la añoranza de las amigas, como atestiguan en sus cartas María de Maeztu, Alicia Ortiz y María Martos; el comienzo de las despedidas como la de Consuelo Bastos a Elena Fortún en 1952 y el recuerdo de las que ya no están como rememora María Teresa León en el último texto de todos. Salpimentaremos estas evocaciones directas del Lyceum con textos relacionados con este, como son una entrevista en catalán de Irene Polo —no por ser ella socia sino su entrevistada—, la denuncia del racismo en el Lyceum Club de la Habana por Concha Espina en 1931 o un extracto del apasionado discurso de Clara Campoamor sobre el voto femenino del mismo año, en respuesta a su compañera del Lyceum: Victoria Kent. De esta hemos rescatado una carta que sugirió fuese quemada, escrita a Victoria Ocampo, amiga de muchas de ellas, sobre sus diligencias para sacarla de la cárcel cuando fue presa política del peronismo y contamos con una divertida crónica de cuando Magda Donato hizo nuevas amigas en la cárcel. Seguro que para Victoria Ocampo y Carmen Eva Nelken (nombre real de Magda Donato) también ellas fueron una forma de libertad.</p>



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<figure class="alignleft size-full"><img decoding="async" width="600" height="450" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/christina-linares.jpeg" alt="Christina Linares" class="wp-image-1560" style="width:220px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/christina-linares.jpeg 600w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/christina-linares-339x254.jpeg 339w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Christina Linares</strong> es la actual directora comercial de la Editorial Renacimiento, una empresa familiar, en la que la palabra es la que ocupa prácticamente todas las líneas de su vida. Ha recibido las distinciones Premio de Meridiana 2019 y Sevilla Territorio de Igualdad 2020. Su editorial ha hecho una gran labor de recuperación de las obras de muchas autoras del Lyceum y de la Edad de Plata.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>La cara oculta: otra faceta en común de algunas componentes del Lyceum Club Femenino</title>
		<link>https://desdelosmargenes.com/la-cara-oculta/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Oct 2026 12:51:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Número 5]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Carmen M.ª Pujante Segura</p>
<p>La entrada <a href="https://desdelosmargenes.com/la-cara-oculta/">La cara oculta: otra faceta en común de algunas componentes del Lyceum Club Femenino</a> se publicó primero en <a href="https://desdelosmargenes.com">Desde los Márgenes </a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-theme-palette-2-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph">Carmen M.ª Pujante Segura</p>



<div class="wp-block-kadence-spacer aligncenter kt-block-spacer-1555_72ce11-31"><div class="kt-block-spacer kt-block-spacer-halign-left"><hr class="kt-divider"/></div></div>



<p class="wp-block-paragraph">¿Además de estar en la órbita del Lyceum Club Femenino de Madrid, qué tienen en común Zenobia Camprubí, Rosa Chacel, Concha Espina, Marga Gil Roësset, Victoria Kent, Matilde Ras, Delhy Tejero o Pilar de Zubiaurre, tan parecidas y tan diversas? A este elenco se podrían sumar otros nombres de autoras y artistas contemporáneas, que también se movieron por los círculos culturales de los años 20 en España y que por una vía u otra mantenían contacto con aquellas, como el de Concha Lagos, Manuela Ballester o Silvia Mistral, esta última relacionada con María Luz Morales, del Lyceum Club de Barcelona. Lo que tienen en común se podría haber sospechado o intuido entonces, pero lo cierto es que no se ha sabido hasta hace poco y no se ha explicitado hasta este mismo momento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas ellas escribieron al menos un diario a lo largo de su vida, un diario que, en vida y/o posteriormente, ha visto la luz y hoy podemos leer e investigar (al eleno final nos permitimos remitir, invitando a sacar otras conclusiones a partir de criterios, fechas y lugares de edición). El que no fue publicado en vida de la diarista cuenta al menos con una edición reciente, y el que sí fue editado en connivencia de la autora ha sido reeditado una o incluso varias veces en los últimos años. De todas ellas, pues, existe una edición contemporánea, lo cual demuestra un relevante y prometedor interés que viene tomando muy diversas direcciones actualmente. Podría pensarse que el diario queda muy lejos del laboratorio de ciudadanía que podría significar una institución como el Lyceum Club Femenino, pero podría repensarse como la “cara B”, el “negativo”, las “bambalinas”, “la cara oculta de la Luna” o de la faceta pública de quienes los escriben. Aunque aquí ya surge una paradoja: mayoritariamente eran y son las mujeres las que los escriben en la adolescencia, pero mayoritariamente eran y son los hombres los que los publican.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese auge del estudio acerca de los diarios por fin encontró respuesta en España, especialmente a partir de los años 90, hasta culminar en un trabajo de Anna Caballé que data del año 2015, <em>Pasé la mañana escribiendo. Poéticas del diarismo español</em> (que es reconocido por su necesidad y rigor con el Premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos y que, además, para el título toma prestada un <em>leitmotiv</em> de los diarios de Zenobia Camprubí). Se trata del primer acercamiento histórico al diarismo español, no exclusivamente al diario íntimo ni al diario femenino, aunque se tienen en consideración. Con las pertinentes advertencias respecto a los espejismos del mundo editorial, puesto que no todo lo que se publica bajo el título de diario lo es (2015: 74), Caballé hace notar otra suerte de espejismo paradójico: la tradición española ha contribuido valiosamente al diario de viaje y al diario espiritual en el siglo XVI gracias a Cristóbal Colón y a Teresa de Jesús e Ignacio de Loyola respectivamente, pero es una tradición que no se ve influenciada por el diario clásico y que no genera, de hecho, una tradición –más allá de la que tiene como faro a Josep Pla–. Cabe preguntarse si en este reducido oasis se oyen las voces de las escritoras, entre las que Caballé incluía (aunque constituyan una minoría respecto al resto de nombres) a Syra Alonso Brufau, Cristina de Areilza, Zenobia Camprubí, Rosa Chacel, Laura Freixas, Rosa Leveroni, Carmen Martín Gaite, Emilia Pardo Bazán, Matilde Ras Fernández, Delhy Tejero y Teresa de Jesús. Algo más de una década después, el corpus ha de ir creciendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese listado aparece Laura Freixas, seguramente la diarista española por antonomasia de los últimos años, pero también una estudiosa de referencia del diario mismo (un perfil este, el que conjuga la escritura y la reflexión del diario, que no ha de pasarse por alto). El primer monográfico dedicado al diario fue el coordinado por Freixas en 1996 para <em>Revista de Occidente</em> y gracias a él se pudo contar con las aportaciones de algunos de los más destacados estudiosos del género como Castilla del Pino, Girard, Didier, Blanchot, Lejeune, Ligeray, Catelli, Bou o Muñoz Millanes. En busca de esa singularidad española añade Freixas en otro artículo posterior otra variable a la ecuación, la de las mujeres. A partir de unos comentarios de Benedetto Croce, aduce como explicación la desconfianza tradicionalmente hispánica y católica hacia la intimidad, pero también la “misoginia latente en la cultura española”: en los dos últimos siglos, la literatura española “tiene el aire de una gran tertulia de café”, una voz diferente a la de franceses e ingleses por cuanto “no monologa en voz baja [ni] tampoco dialoga” (2004: 114).&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El propio texto del diario podríamos pensarlo como un monólogo, pero paradójicamente también ha de ser entendido desde la “sociabilidad”. Béatrice Didier, otra de las citadas especialistas, no solo es quien abordará el diario íntimo en 1976 (en el que aprecia diversas propiedades como la “féminité”, entendida como pasividad, así como la privilegiada vía de expresión para la creatividad femenina), sino también quien explorará la que denomina <em>écriture-femme</em> a partir de 1981 (asociada, por ejemplo, a la infraliteratura). Aparte de subrayar la importancia que ha tenido como refugio la creatividad femenina (1976: 76) e incluso la “feminidad” del diario por la pasividad desde la que se escribe (1976: 106), se refiere al diario como un segundo nacimiento que permite el autoanálisis y la anamnesis. Asimismo, apunta a dos fenómenos importantes en el desarrollo del diario íntimo: la presencia de las mujeres y el “familialisme”, esto es, ese intercambio del diario producido dentro de un grupo familiar o de amistades a quienes se implica también textualmente (1976: 40). Observa constantes de la escritura femenina, concebida como traducción del grito, tales como los puntos suspensivos y exclamativos, la sintaxis sumaria o los rastros textuales menos elaborados que los de los hombres; además, los diarios femeninos sobrevolarían esa paradoja de aludir permanentemente a otros seres, mientras que el diario masculino resultaría habitualmente una quintaesencia del egocentrismo (1976: 41). Entonces también se explica el segundo de los fenómenos, el “familiarismo”, que se produce por imitación y que también contribuye a relativizar el supuesto secretismo del diario, pudiendo llegar a encontrar incluso más allá de Francia “constelaciones de diarios” (1976: 42), como sucede en el seno de la familia de Tolstoi.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo cierto es que no tenemos noticia de que nuestras diaristas españolas conocieran o hasta leyeran los diarios de sus contemporáneas y que tampoco hallaremos apenas referencias al Lyceum Club Femenino en los diarios de nuestras autoras. Paradójicamente, Zenobia Camprubí sí era leída por su marido, Juan Ramón Jiménez (que ya había publicado <em>Diario de un poeta reciencasado</em>), y escribió muchos diarios antes y después de los años 20, pero no, desgraciadamente, durante esa época de intensa actividad social y cultural; de hecho, ella ejerció de secretaria en su fundación en 1926, pero solo daremos con una mención al Lyceum de La Habana en los diarios escritos en esa estancia durante su exilio entre 1937 y 1939. También por entonces desarrollaba su vocación artística Marga Gil Roësset, cuyo diario tristemente conocido lo escribió justo antes de suicidarse en 1932 por amor a Juan Ramón, quien lo custodió y deseó editar, aunque finalmente no ha visto la luz hasta hace poco. En su calidad de artistas, como la anterior, coincidirían en una exposición organizada por la institución otras figuras como Delhy Tejero (cuyos diarios disponibles arrancan casualmente en julio de 1936, cuando estalla la guerra civil) y Rosa Chacel (que en los años 20 desarrollaba su faceta de escultora, aún no la de diarista). Al ser posteriores, tampoco podremos leer alusiones al Lyceum en sendos diarios, como sucede con los de Pilar de Zubiaurre que, como Zenobia Camprubí, los anotó en la década anterior y en la posterior. También estaría en la órbita del Lyceum la grafóloga y escritora Matilde Ras, quien escribía sus diarios de los años 20 desde París y los de los años 40 desde Portugal, estos últimos con una destinataria, Elena Fortún, otra figura indispensable de la célebre institución femenina. Victoria Kent ya era una reconocida abogada y política en la España de los años 20, cuando ejerce de vicepresidenta en la fundación del Lyceum, aunque aún no había escrito la que sería su única obra literaria, la que escribió en la clandestinidad de su exilio en París durante la segunda guerra mundial. Igualmente, constituía toda una referencia una escritora ya consagrada y veterana como Concha Espina, quien escribiría su diario, según ella, desde la “esclavitud” al estar en zona republicana antes de ser “liberada” por los sublevados. En efecto, muy diferentes son estos diarios, pero hemos de reconsiderar su posición en la historia de la literatura española al tratarse de los primeros diarios conocidos escritos por mujeres en España.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras que algunas quedan considerablemente documentadas, las iniciativas y la participación en el Lyceum Club Femenino de algunas de estas mujeres queda aún por explorar. Por ejemplo, no hemos encontrado alusión a la exposición en la que participaría Delhy Tejero en el estudio que Rocío González Naranjo ha publicado bajo el título de <em>Marisabidillas, frívolas y peligrosas. El Lyceum Club Femenino de Madrid (1926-1936)</em>. Se basa la estudiosa, entre otros documentos, en memorias y cartas, ya que desgraciadamente aún no hemos hallado rastro de alusiones a esa institución en los diarios manejados. Juntas pero no revueltas, las “lyceómanas”, como las llama González Naranjo, componen esa asociación que se alinea en la Federación Internacional de Lyceum Clubs, que bien podría dar pie a un proyecto de investigación internacional. Por ejemplo, se podrían explorar los nexos del Lyceum de Madrid con otros de Europa. Sofía González (2020) ha ahondado en la cooperación literaria transatlántica al filo de los años 30 a propósito de María Luz Morales y Gabriela Mistral, ella también escritora de textos próximos a los diarios. Cristina Oñoro (2025) ha observado otro espacio de socialización como es el “jardín de las americanas”, el del Instituto Internacional de Madrid, la Residencia de Señoritas, al hilo de otra historia transatlántica protagonizada por mujeres que también escribieron diarios, como la estudiosa menciona en su trabajo. Y qué decir de la escritora-faro desde los años 20 hasta hoy mismo, Virginia Woolf, que también hemos de reivindicar como diarista-faro por excelencia, cuyos textos diarísticos recientemente han sido publicados y traducidos completos al español por Olivia de Miguel. La escritora modernista inglesa, no todavía como diarista sino como intelectual y narradora, pudo guiar a las modernas y vanguardistas de la Edad de Plata, las mujeres-faro españolas, como las ha bautizado Mercedes Gómez Blesa (2019).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así pues, a las iniciativas que bajo el paraguas ministerial viene exitosamente coordinando Tania Balló con motivo del centenario del Lyceum Club Femenino les queda mucho recorrido. Quedan diarios por estudiar, por ejemplo, haciendo honor al número de esta revista, desde el prisma de su concepción como laboratorio de ciudadanía y de escritura, de arte, de pensamiento y de cultura. Quedan diarios por analizar desde una perspectiva de conjunto y comparativa (en ello estamos). Quedan diarios por editar y por reeditar, acompañados de estudios críticos revisados. Quedan diarios por desempolvar entre los archivos familiares y públicos de España. Quedan diarios por mostrar, por ejemplo, en una exposición avalada por una institución como la Biblioteca Nacional, por ejemplo. Esto acaba de empezar.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Elenco de diarios</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">CAMPRUBÍ, Zenobia (1991): Diario. 1. Cuba (1937-1939). Edición de Graciela Palau de Nemes. Madrid-Río Piedras: Alianza/Universidad de Puerto Rico.<br>CAMPRUBÍ, Zenobia (1995): Diario 2. Estados Unidos (1939-1950). Edición de Graciela Palau de Nemes. Madrid-Río Piedras: Alianza/Universidad de Puerto Rico.<br>CAMPRUBÍ, Zenobia (2006): Diario 3. Puerto Rico (1951-1956). Edición de Graciela Palau de Nemes. Madrid: Alianza.<br>CAMPRUBÍ, Zenobia y JIMÉNEZ, Juan Ramón (2012): Diarios de dos reciencasados. Edición de Emilia Cortés Ibáñez. Huelva: Universidad de Huelva (existe una edición anterior, difícil de conseguir hoy).<br>CAMPRUBÍ, Zenobia (2015): Diario de juventud: escritos, traducciones. Edición de Emilia Cortés Ibáñez. Sevilla: Fundación José Manuel Lara/Centro de Estudios Andaluces.<br>CHACEL, Rosa (2004): Obra completa. Vol. 9: Diarios. Valladolid: Fundación Jorge Guillén (en vida publicó las dos primeras partes de las tres que lo componen).<br>ESPINA, Concha (1938): Esclavitud y libertad. Diario de una prisionera. Valladolid: Reconquista.<br>ESPINA, Concha (2026): Esclavitud y libertad. Diario de una prisionera. Madrid: Ediciones 98.<br>GIL ROËSSET, Marga (2015): Diario. Edición de Juan Ramón Jiménez. Prólogo de Carmen Hernández-Pisón. Semblanza de Marga Clark. Sevilla: Fundación José Manuel Lara.<br>KENT, Victoria (1997): Cuatro años en París (1940-1944). Málaga: Servicio de Publicaciones (también cuenta con varias ediciones previas, algunas en vida de la autora).<br>RAS, Matilde (2018): Diario. Edición de M.ª Jesús Fraga. Valencina de la Concepción (Sevilla): Renacimiento (este de Portugal cuenta con edición crítica, a diferencia de otros de sus diarios, que están siendo estudiados y publicados en revistas científicas).<br>TEJERO, Delhy (2018): Cuadernines (Diarios 1936-1968). Edición de M.ª José Vila Tejero y Tomás Sánchez Santiago. León: Eolas.<br>ZUBIAURRE, Pilar de (2009): Evocaciones: artículos y diarios (1909-1958). Introducción de Ikel González Allende. San Sebastián: Saturrarán.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Estudios y otros diarios</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">ALONSO, Syra (2026): El mar tenía un amargo sabor a lágrimas. Memorias (1937-1945). Edición de Conrado Arranz. Santiago de Compostela: Alvarellos.<br>BALLESTER, Manuela (2021): Mis días en México (Diarios 1936-1953). Edición de Carmen Gaitán. Sevilla: Renacimiento.<br>CABALLÉ, Anna (2015): Pasé la mañana escribiendo: poéticas del diarismo español. Madrid: Fundación José Manuel Lara.<br>DIDIER, Béatrice (1976): Le journal intime. París: Presses Universitaires de France.<br>FREIXAS, Laura (coord.) (1996): “El diario íntimo” (monográfico). Revista de Occidente, n.º 182-183.<br>FREIXAS, Laura (2004): “Rosa Chacel”. Letras Libres, n.º 28.<br>GÓMEZ BLESA, Mercedes (2019): Modernas y vanguardistas. Las mujeres-faro de la Edad de Plata. Madrid: Huso.<br>GONZÁLEZ, Sofía (2020): “Cooperación literaria transatlántica al filo de los años 30. María Luz Morales y Gabriela Mistral en «El Sol»”, Cauce, n.º 43, pp. 263-276.<br>GONZÁLEZ, Rocío (2026): Marisabidillas, frívolas y peligrosas. El Lyceum Club Femenino de Madrid (1926-1936). Gijón: Hoja de Lata.<br>LAGOS, Concha (1954): El pantano (del diario de una mujer). Prólogo de Rafael Millán. Madrid: [s.n.].<br>LAGOS, Concha (2024): El pantano (del diario de una mujer). Estudio y edición de Juana Murillo. Madrid: Guillermo Escolar.<br>MISTRAL, Silvia (2011): Éxodo. Diario de una refugiada española. Edición de José Colmeiro. Madrid: Diario Público (también fue publicado en vida y cuenta con otra edición reciente).<br>OÑORO, Cristina (2025): En el jardín de las americanas. Una historia transatlántica (1871-1936). Barcelona: Taurus.<br>WOOLF, Virginia (2021): El diario de Virginia Woolf (vol. 5, 1936-1941). Traducción de Olivia de Miguel. Madrid: Tres Hermanas.</p>



<div class="wp-block-group"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
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<div class="wp-block-image is-resized">
<figure class="alignleft size-full"><img decoding="async" width="678" height="452" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Carmen-Pujante.jpeg" alt="Carmen Pujante" class="wp-image-1557" style="width:220px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Carmen-Pujante.jpeg 678w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Carmen-Pujante-381x254.jpeg 381w" sizes="(max-width: 678px) 100vw, 678px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph"><br><strong>Carmen M.ª Pujante Segura</strong> es catedrática de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, decana de la Facultad de Letras en la Universidad de Murcia, secretaria-tesorera de la Asociación Española de Teoría de la Literatura (ASETEL). Filóloga hispánica y francesa, como investigadora ha estudiado, entre otros campos como la retórica cultural y la interdiscursividad, la narrativa breve y la literatura de autoras del último siglo.&nbsp;</p>



<div class="wp-block-kadence-spacer aligncenter kt-block-spacer-1555_207b2e-47"><div class="kt-block-spacer kt-block-spacer-halign-left"><hr class="kt-divider"/></div></div>
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<p>La entrada <a href="https://desdelosmargenes.com/la-cara-oculta/">La cara oculta: otra faceta en común de algunas componentes del Lyceum Club Femenino</a> se publicó primero en <a href="https://desdelosmargenes.com">Desde los Márgenes </a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>La casa de los niños, una iniciativa social del Lyceum Club de Madrid</title>
		<link>https://desdelosmargenes.com/la-casa-de-los-ninos-una-iniciativa-social-del-lyceum-club-de-madrid/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Oct 2026 12:16:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Número 5]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desdelosmargenes.com/?p=1543</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por Gloria Nielfa Cristóbal</p>
<p>La entrada <a href="https://desdelosmargenes.com/la-casa-de-los-ninos-una-iniciativa-social-del-lyceum-club-de-madrid/">La casa de los niños, una iniciativa social del Lyceum Club de Madrid</a> se publicó primero en <a href="https://desdelosmargenes.com">Desde los Márgenes </a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-theme-palette-2-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph">Gloria Nielfa Cristóbal</p>



<div class="wp-block-kadence-spacer aligncenter kt-block-spacer-1543_c94020-7c"><div class="kt-block-spacer kt-block-spacer-halign-left"><hr class="kt-divider"/></div></div>



<p class="wp-block-paragraph" style="text-transform:uppercase"><br>Contexto y antecedentes</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según la ideología de la domesticidad, las mujeres deberían dedicarse exclusivamente al cuidado de la familia en el hogar, dando por supuesta la presencia de un varón ganador del pan, capaz de asegurar con sus ingresos el mantenimiento completo de la prole. Como en tantas ocasiones, la realidad no se ajustaba al discurso. Lo cierto es que muchas mujeres necesitaban trabajar y ganar su sustento y el de sus hijos. A pesar de algunos antecedentes, como la Escuela-asilo para hijos de cigarreras, el Asilo para hijos de lavanderas, fundado por la reina Victoria, esposa de Amadeo I, o los asilos fundados por los marqueses de Aledo en 1893, un problema que se dejaba sentir en Madrid en las primeras décadas del siglo XX era la carencia de espacios donde las madres trabajadoras pudieran dejar a sus criaturas debidamente atendidas mientras cumplían su jornada laboral. Estaba aumentando el número de mujeres que realizaban un trabajo remunerado fuera del hogar, y sus ingresos resultaban básicos para el presupuesto familiar en las familias obreras<sup><a href="#ref">1</a></sup>. Ya había sido consciente de esta situación Margarita Nelken, cuando en 1919 había creado una “Casa de los Niños de España” en el barrio de Ventas, tras realizar una exitosa gala benéfica (<em>El Fígaro</em>, 24 y 25 de marzo y 8 de junio de 1919), pero que acabó teniendo que cerrar el año siguiente, al no aceptar una subvención que habría implicado que el centro pasara a ser regido por una comunidad religiosa, tal como ella explicó en una entrevista años después (<em>El Socialista</em>, 4 de septiembre de 1931).</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="text-transform:uppercase">Un proyecto de la Sección Social del Lyceum Club</p>



<p class="wp-block-paragraph">Unos años más tarde, en noviembre de 1926, se inauguraba en Madrid el Lyceum Club, y una de las secciones que lo integraban era la sección Social, que desde el principio se propuso crear lo que llamó La Casa de los Niños. Este sería uno de los rasgos significativos del Club, el de abrirse a la comunidad, en sentido innovador en la época, al crear guardería gratuita para hijos de clases obreras<sup><a href="#ref">2</a></sup>. Un nombre destaca entre los de las distintas socias que formaron parte del comité directivo de la Casa y es el de quien fue la presidenta de la sección Social durante los diez años de existencia del Club. Se trata de Consuelo Bastos Mora (1898-1963), una mujer que firmaba como Consuelo Bastos de Bastos, al estar casada con su tío Manuel Bastos Ansart, cirujano considerado una autoridad internacional en el tratamiento de las heridas de guerra, y con el que colaboraba estrechamente como enfermera desde años atrás. Era la voluntad de ayudar a su marido la que le llevó a interesarse por esas actividades, según su propia versión, recogida años después por Herminia Peñaranda en una entrevista (<em>Mujer</em>, 22 de julio de 1931). Podemos recordar también la forma en que la prensa alude a ella en 1922 con motivo de la inauguración de una sala para la reeducación de los mutilados en el Hospital Militar de Carabanchel, que iba a ser dirigida por el Dr. Bastos:</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="padding-left:var(--wp--preset--spacing--80)">…el estímulo moral más decisivo se lo ha prestado al distinguido médico su esposa, doña Consuelo Bastos, dama de grandes sentimientos altruistas y entusiasmos científicos y caritativos, que se asoció a su marido, desde los primeros momentos, para llegar a la consecución de estos redentores ideales de amor y humanidad, ayudándole a practicar las más difíciles operaciones quirúrgicas (<em>La Correspondencia de España</em>, 1 de diciembre de 1922).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><br>Estas mujeres se proponían instituir en los barrios pobres unos hogares infantiles donde los padres pudieran dejar a sus hijos durante las horas de su trabajo, y donde se les proporcionara gratuitamente manutención, higiene y educación. Piensan en las madres que salen diariamente a trabajar fuera de casa: a lavar, a “asistir”, a una fábrica… Pronto empezaron a moverse para lograr su objetivo, hablando con el alcalde y difundiéndolo en la prensa, ya desde principios de marzo de 1927. Resulta interesante destacar que, si bien este anuncio dio pie a comentarios periodísticos acerca de la sensibilidad social y el sentido práctico de las integrantes del Club y contrarios a las críticas que venían recibiendo en los meses anteriores, también originó las de quienes no veían bien que la casa no estuviera atendida por alguna orden religiosa, algo que sin embargo habrían sabido soslayar<sup><a href="#ref">3</a></sup>. Ellas explican que su intención es instalar las casas de niños en las barriadas populares: Cuatro Caminos, las Rondas, Paseo de Extremadura… El alcalde, conde de Vallellano, les ha ofrecido un pabellón de madera y que las brigadas municipales construyan un jardín en el lugar donde lo emplacen. Es decir, aún no está decidido el sitio, y empezarán por una casa para hacer la experiencia, pero aspiran a establecerlas en todos los barrios de Madrid (<em>Heraldo de Madrid</em>, 2 de marzo de 1927). Las estimaciones que ellas hacen acerca del coste previsto &#8211; veinticinco o treinta mil pesetas para la instalación, tres mil mensuales para el sostenimiento – aparecen en otros medios junto a reflexiones sobre el instinto maternal que guía su obra o sobre el hecho de que en otros países sea el Estado quien afronta la solución del problema <em>(La Voz</em>, 10 de marzo de 1927). Entre los apoyos con los que cuentan, está la colaboración del Tribunal Tutelar de Niños, que ha ofrecido su presidente, Francisco García Molina, por entender que las dos instituciones, de común acuerdo, “podrán servir eficazmente a la infancia abandonada” (<em>El Liberal</em>, 22 de abril de 1927).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Comisión que en esos momentos prepara la creación de la Casa, presidida por Consuelo Bastos, incluye también a Victoria Kent como secretaria y a Gloria Luna, como vocal. En la primavera de 1927, además de un espectáculo musical, organizaron una exposición de juguetes, que se venderían para recaudar fondos y se rifaría una casa de muñecas (<em>Diario de la Marina</em>, 11 mayo 1927, p. 2; <em>El Imparcial</em>, 11 de mayo de 1927). La celebración de la rifa en una tómbola infantil el día del Corpus, con entradas de dos pesetas, da lugar a la crítica en la prensa integrista, que asimila el Lyceum con los clubs Rotarios y piensa que llegará a convertirse “en sucursal o centro de propaganda anticatólica y, además, en un gran negocio para sus patrocinadores y mangoneadores” (<em>El Siglo Futuro</em>, 15 de junio de 1927).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Meses más tarde, una socia de la Sección Social, María Ruiz Espuig, escribe:</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="padding-left:var(--wp--preset--spacing--80)">En la Casa de los Niños vamos a darles luz, sol, flores, limpieza y pan blanco. Y cariño, mucho cariño, que el niño, por el solo hecho de serlo, es hijo de todas las mujeres, altas o bajas, sin diferenciación ninguna… En esa Casa queremos que aprendan los niños a ser buenos y a ser limpios… Lector ¿te sobra una peseta? ¿Por el amor de Dios y de los niños!, (<em>La Libertad</em>, 18 de noviembre de 1927).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><br>Luis Bello, periodista que lleva tiempo interesándose por el panorama escolar en la provincia de Madrid, también deja constancia del proyecto y del objetivo perseguido:&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="padding-left:var(--wp--preset--spacing--80)">Cuando veamos – me decía la señora de Bastos – el plano de Madrid lleno de puntitos rojos que marquen el sitio en que se levanta una Casa del Niño, podremos decir que hemos empezado a hacer algo. No basta una en cada barrio, como no basta una escuela. Ya sabemos que esto será una gota de agua; pero ninguna obra se empieza sin abrir la primera zanja (<em>El Sol</em>, 16 de diciembre de 1927)</p>



<p class="wp-block-paragraph">La propaganda realizada dio lugar a que ya en ese año comenzaran las suscripciones y donativos, que se depositaron en el Banco de Bilbao, con la finalidad de crear un fondo que permitiera empezar las obras, según se recogerá posteriormente en la <em>Memoria del año 1930</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los primeros meses de 1928 difunden una circular exponiendo sus propósitos y renovando la petición de ayuda para llevarlos a cabo, al mismo tiempo que muestran su convencimiento de que lo van a lograr, y detallan el lugar en que se alzará la casa de los Niños: “en la calle de Bravo Murillo, en un solar concedido por Real orden, en los jardines del Canal de Isabel II”. El llamamiento va dirigido a los padres que sí pueden cuidar a sus hijos, a los que los perdieron y a los que no pudieron tenerlos, para que colaboren, ya que se necesita mucho dinero para la obra que están emprendiendo. Exponen su ideal de crear un pequeño paraíso de cuento para la infancia (“…soñábamos con producir tantas pequeñas casitas de niños como esquinas tienen los barrios humildes”), aunque al volver a la realidad, saben que, en principio, será una sola casa, pero el proyecto ya va creciendo, peseta a peseta. La petición va firmada por la Sección Social del Lyceum, con los nombres de Consuelo Bastos de Bastos, María G. Güell de Oriol, Gloria de Luna, Elvira Gancedo y Luz Sela (<em>La Libertad</em>, 6 de abril de 1928, p. 5<em>; Pro Infantia, Boletín Oficial del Consejo Superior de Protección a la Infancia</em>, n.º 171, 1928).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Efectivamente, la Casa se construyó en los jardines del Canal, en los terrenos del Segundo Depósito, con entrada por Bravo Murillo, 32, entre julio y noviembre de 1928, bajo la dirección desinteresada del arquitecto Ignacio Cárdenas Pastor, autor del edificio de la Telefónica en la Gran Vía de Madrid. El coste de la obra ascendió a 29.000 pesetas y como solo disponían de 7.000 al comienzo de la construcción, se pagó en dos plazos, el primero a la entrega del pabellón, quedando totalmente pagada al año de la inauguración. La construcción de la Casa obligó también a la constitución de una Asociación con personalidad jurídica propia, con carácter de fundación, autónoma respecto al Lyceum Club: «el Comité de la Casa de los Niños», que es el que firmó el contrato con la Sociedad General de Construcción. En la nueva situación, Consuelo Bastos, Gloria de Luna y Elvira Gancedo continuaron ocupando los cargos de presidenta, secretaria y tesorera, respectivamente; en cuanto a Luz Sela Sampil (vicetesorera) y María Güell de Oriol (vocal), fueron sustituidas más tarde por Camila Ventura de Subirá y Teresa Morales de Suárez Rivas (La Casa de los Niños: <em>Memoria del año 1930</em>). </p>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez terminadas las obras, afirma Gloria de Luna, secretaria del Comité de la Casa de los Niños:</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="padding-left:var(--wp--preset--spacing--80)">En nuestro afán de ocuparnos de la infancia desamparada hubiéramos deseado poder recoger a todos los niños humildes de Madrid. Pero todos los comienzos son difíciles y no somos ricas más que de entusiasmo. Así, hemos ofrecido esta primera casa-modelo a los niños de la barriada de Cuatro Caminos. Esta obra nuestra es apenas un balbuceo. Hemos querido indicar con ella una posibilidad; no hemos intentado sentar una realización (<em>El Socialista</em>, 28 de noviembre de 1928).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La zona de Madrid donde se situaban los depósitos del Canal de Isabel II y donde se construyó la Casa, era, a finales de los años 20 la de menor densidad de población dentro del distrito de Chamberí y la única en la que quedaban algunos espacios sin construir dentro del Ensanche norte de la ciudad<sup><a href="#ref">4</a></sup>. En cambio, la población era mucho más numerosa cuando, avanzando hacia el norte por la calle de Bravo Murillo, se cruzaba la Ronda (actual avenida de la Reina Victoria y calle Raimundo Fernández Villeverde), y se dejaba atrás la Glorieta de Cuatro Caminos. A uno y otro lado de la calle Bravo Murillo venían creciendo los barrios de Cuatro Caminos y Bellas Vistas, pertenecientes al Extrarradio de la ciudad, zonas populares donde la vivienda era más barata, al no tener que sujetarse a las regulaciones del Ensanche. Por eso, en el Reglamento de la Casa, se aludirá a que pueden solicitar el ingreso de sus hijos las madres que habiten en la barriada de Cuatro Caminos o Chamberí y distrito de la Universidad. Y según los diferentes testimonios, fueron estos barrios, junto con el de Tetuán, situado aún más al norte, en el municipio vecino de Chamartín de la Rosa, unido ya prácticamente en aquellos años a la capital, de donde procedía la mayor parte de los niños y niñas que acudieron a la Casa de los Niños.</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="text-transform:uppercase">Una realidad: la Casa de los Niños en funcionamiento</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, el 24 de enero de 1929 se abrió “la Casita” con seis niñas y seis niños —no había dinero para más (<em>Luz</em>, 15 de febrero de 1932)— aunque la capacidad prevista era de 40. Una nota en <em>El Socialista</em> del 8 de enero daba la dirección de “la señora del doctor Bastos” para recibir las solicitudes de inscripción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para conocer las normas por las que se regía, podemos leer el Reglamento presentado en la Dirección General de Seguridad en el verano de 1932, según lo establecido en la Ley de Asociaciones de 1887. El fin declarado es el de cuidar, alimentar y educar a los niños que quedan abandonados durante el día por verse sus madres obligadas a ganar un jornal fuera de su hogar, señalando expresamente que no se admitirían recomendaciones de ningún tipo. Sería preferido el niño cuya madre fuera asistenta, empleada, obrera o costurera y cuyos medios de vida fueran escasos, dando prioridad a los gemelos, los hijos de viuda o viudo y aquellos a los que falte la protección del padre, y haciéndose la selección de los demás por mayor número de hijos y menor jornal. Las madres debían admitir los reconocimientos médicos y las vacunaciones y recibirían consejos sobre prácticas higiénicas. Cada día, se impediría la entrada a los niños que presentaran signos de enfermedad, para evitar contagios. En caso de enfermedad infecciosa, no podrían reingresar sin un certificado de alta y sin haber cumplido el período de convalecencia marcado por el médico de la Casa. Aunque lo previsto era que estuvieran en ella entre los dos y los cinco años, se podía prolongar la estancia hasta conseguir su admisión en un grupo escolar, algo que se gestionaría desde la Casa, procurando que se produjera en un grupo con cantina escolar. La Casita estaba abierta los días laborables, debiendo llegar los niños con su madre o persona que la represente, entre ocho y nueve de la mañana, y siendo recogidos de siete a ocho y media de la tarde. La alimentación estaría estudiada con arreglo a la edad y constaría de desayuno, comida y merienda-cena. Se reconocía a las madres el derecho a presentar en carta firmada las observaciones que estimaran oportunas. Por tratarse de niños y niñas de edad preescolar, la educación puramente maternal se limitaría a enseñarles a hablar pequeñas oraciones, cantos infantiles, diferenciación de colores, respeto a animales y plantas, etc., estando a cargo de las señoras del Comité la enseñanza y dirección de la Casa (<em>Reglamento de La Casa de los Niños</em>, Madrid, 1932).</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los meses siguientes encontramos en la prensa amplios trabajos sobre la Casita, acompañados de fotografías, tanto en diarios como en revistas ilustradas o en medios especializados. En “La admirable institución de ‘La Casa de los Niños’”, H. R. de la Peña constata que ya son veinticinco las criaturas acogidas, entrevista a las componentes del Comité sobre la financiación y el funcionamiento de la Casa y se hace eco de la visita del ministro de la Gobernación, Martínez Anido, que aparece fotografiado junto a ellas (<em>Nuevo Mundo</em>, 15 de marzo de 1929). Por su parte, bajo el título “Un hermoso ejemplo de protección a la infancia”, <em>Heraldo de Madrid</em> ofrece también un reportaje de dos páginas, firmado por Francisco Caravaca, donde se detallan distintos aspectos, tales como las condiciones de admisión, incluso los turnos de atención que dedican distintas socias de la Sección Social (<em>Heraldo de Madrid</em>, 29 de marzo de 1929, pp. 8-9).</p>



<p class="wp-block-paragraph">También recibe el aplauso de la prensa socialista. Poniendo el acento en el problema social que la Casa pretende abordar, se señalan distintos aspectos de su funcionamiento, como el sistema de selección, que da preferencia siempre a los más necesitados, los cuidados médicos e higiénicos, la existencia de “diecinueve señoras y señoritas” que se turnan en la atención a las criaturas, y la competente dirección llevada a cabo por María García Tapia, una de las personas contratadas y que no figura entre las socias del Club. Llama la atención el interés por rastrear los antecedentes de la preocupación por la infancia en Madrid, que lleva a mencionar el Asilo de Lavanderas, antes citado, y la Fundación Cesáreo del Cerro, vinculada a la Casa del Pueblo, aunque esta última tiene un objetivo distinto: se ha dedicado a la creación de una escuela para hijos de trabajadores (<em>El Socialista</em>, 10 de abril de 1929).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El pediatra, especialista en higiene infantil y director de la revista <em>España médica</em>, José Ignacio de Eleizegui, también acude a la Casa y da cuenta de ello en su artículo “Una visita a la Casa de los Niños. La obra de unas damas”. A pesar del ruego de Gloria de Luna de que no cite ni elogie a las componentes de la Junta, menciona su perseverancia y “que el altruismo las lleva a una obra social de aproximación de clases que sólo (<em>sic</em>) elogios merece”. Entiende que la estimulación sensorial y afectiva de los niños prevista en el Reglamento es el eje y la entraña de las escuelas maternales, y por ello, la impresión grata máxima que ha recibido de la Casa es “su ambiente educativo y su acción preparatoria de una más fácil y mejor formación ulterior” (<em>España médica</em>, 15 de abril de 1929).&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro artículo elogioso es el que escribe José Francos Rodríguez, que había sido alcalde de Madrid en la década anterior. Recuerda que entonces intentó establecer “parques infantiles” semejantes a esta Casita, proponiendo uno en el parterre del Retiro, pero fracasó. Se muestra partidario de secundar con entusiasmo a las promotoras de esta obra (<em>ABC</em>, 23 de junio 1929)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos en 1930 y la Casa se ha consolidado. Así lo atestiguan distintas publicaciones, como “La Casita de los Niños. Damas elegantes, señoritas blancas y chiquillos de obreros”, de Julio Escobar, para quien la institución “inapreciable, oculta y digna, no ha sido suficientemente elogiada” (<em>El Imparcial</em>, 14 de enero de 1930), o el artículo de Juan Gómez Renovales “Las madrecitas. La Casa del Niño en los jardines del Canal. Una institución admirable”. Junto a la favorable impresión que producen los niños, limpios y alegres, que ya son cincuenta, destaca el procedimiento de admisión, basado en la visita que realizan una o dos señoras de la Junta a la madre peticionaria para atestiguar su necesidad, sin tener en cuenta sus opiniones ni creencias, ni si es soltera o viuda (<em>La Voz</em>, 7 de agosto de 1930).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al cumplirse los dos años de la inauguración de la Casa, la Junta Directiva rinde cuentas ante suscriptores y donantes, presentando el balance de su actuación en su primera Memoria. Expresan su esperanza de que el número de suscriptores aumente y pronto se pueda cumplir su ideal de que haya una Casa de los Niños en cada barriada de Madrid, ya que constatan un ambiente general de interés hacia los problemas de la infancia. Explican que a medida que han ido aumentando los ingresos han ido admitiendo a más niños, hasta llegar a los sesenta, debido al “número angustioso de casos verdaderamente urgentes y dolorosos”. Afortunadamente, en el tiempo que lleva funcionando la Casa, los niños han mejorado y no ha muerto ninguno. Para la asistencia médica cuentan con Jaime Cárdenas Pastor, médico pediatra. La directora de la Casa en ese momento es Pilar Segura y la parte administrativa la lleva Isabel Martínez Albacete; hay además una auxiliar, tres muchachas y una cocinera. Se presenta el detalle de las cuentas, señalando el número de días laborables de cada mes, con el número de niños que han sido atendidos y se especifica el menú establecido para cada día de la semana. (El desayuno consiste en una papilla hecha con leche, maicena, sémola o alguna otra harina, y azúcar. La comida se compone de puré, verdura con patatas o arroz, y de segundo plato, dos días a la semana hay pescado, otros dos, huevos, y carne en los dos restantes, pudiendo ser croquetas o cocido, completado a diario con fruta como postre. Para cenar toman un puré variado, leche y fruta, o mermelada o compota). Como promedio, el gasto total por cada niño, incluyendo alimentación, lavado y planchado de ropa, calefacción y sueldos de personal, ha sido de dos pesetas y un céntimo diario. La tesorera presenta los balances de ingresos y gastos de 1928, 1929 y 1930 (La Casa de los Niños: <em>Memoria del año 1930</em>). Estos resultados positivos permiten a la socia Pilar Gómez Cano afirmar que, aun teniendo el Club varios elementos y actividades que le honran, nada como La Casa de los niños “nos enaltece, es nuestro orgullo” (<em>Pro Infantia</em>, enero, febrero, marzo de 1931).</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la Memoria del año 1931 afirman que, a pesar de la carestía, han conseguido bajar el coste diario medio por niño, desde 2,01 ptas. del año anterior a 1,95, manteniendo la calidad de la alimentación. Como la Casita acoge a 60 pequeños y estaba prevista para 40, ha sido necesario ampliarla, construyendo una galería, que sirve de cuarto de cunas a la hora del reposo y de sala de juegos en los días invernales. Cada día es más urgente la necesidad de crear nuevas Casitas, pues tienen 596 instancias pendientes solo de la barriada de Cuatro Caminos, por lo que proponen a sus suscriptores que consigan dos suscripciones más cada uno, para lo que incluyen unos boletos al final de la Memoria. La vicetesorera, Camila Ventura de Subirá, presenta las cuentas y el balance del año, en el que se observa un incremento de los ingresos, tanto por suscripciones como por donativos, respecto al año anterior. Entre las numerosas fotos que incluye, está la de la pequeña piscina que se ha construido en el jardín, acompañada de una playita de arena, en la que juegan los niños. Esta vez aparecen también cuadros muy detallados de las enfermedades padecidas por los pequeños en cada uno de los tres años de funcionamiento de la Casa, que permiten apreciar una disminución de la morbilidad, y precisamente relacionan la bajada de casos de bronquitis, anginas y catarros con los baños y duchas con manga de riego al aire libre que se practican a diario en los veranos. Cabe recordar, a propósito de estas informaciones recogidas en la Memoria, lo que escribe Manuel Bastos Ansart, el marido de Consuelo Bastos, en la obra que dedica a glosar su vida:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los visitantes la sorprendieron más de una vez en época veraniega divirtiéndose con los chicos en un juego que les entusiasmaba a ellos… y a Ella. Era éste regarles con manga. Solía hacerlo en su casa con sus hijos y, con no menor algazara por ambas partes, le gustaba hacerlo con los pequeños de la Casita. Todos disfrutaban grandemente. Ella, enfocando el fino chorro de agua pulverizada hacia unos u otros a la vez que les invitaba a que se apoderaran de la lanza aspersora. Ellos, esquivando la mojadura o afrontándola decididamente para tratar de quitarle aquella especie de cetro espurreante. Algunas veces llegaban así al cuerpo a cuerpo. Y si doña Consuelo se descuidaba la ponían perdida la ropa. Pero Ella solía tomar sus precauciones y, lo mismo que hacía en su casa, se presentaba ante los chiquillos con un traje de baño disimulado por algo que parecía un traje de calle. Y así la victoria del pequeño David que la rociaba era mucho más regocijante<sup><a href="#ref">5</a></sup>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una última reflexión está dedicada a señalar el interés de ocuparse de la etapa de la infancia que va de los dos a los cinco años, como puente de unión entre la fase que cubren las “gotas de leche” y esa otra posterior, atendida por las cantinas escolares (La Casa de los Niños: <em>Memoria del año 1931</em>).&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="text-transform:uppercase">En la etapa republicana</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="padding-left:0">El primer alcalde republicano, Pedro Rico, visitó repetidamente la Casita y proyectó un presupuesto para crear “Casas del Niño” en todos los distritos madrileños, con la intención de que fueran dirigidas por las mujeres del Lyceum, aunque la idea no llegó a hacerse realidad. Se preveía un gasto inicial de 500.000 pesetas &#8211; 50.000 por distrito – y una consignación anual de 600.000 para el mantenimiento (<em>El Liberal</em>, 29 de julio de 1931).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según Manuel Bastos,&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="padding-left:var(--wp--preset--spacing--80)">Aquel buen regidor se hizo el gran amigo de los niños de la Casita pues todos los ratos que le dejaban libre sus múltiples funciones los pasaba jugando como un chico con las criaturas y entreteniéndolos cariñosamente<sup><a href="#ref">6</a></sup>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso en 1932, la minoría socialista del Ayuntamiento propuso que se diera preferencia a los niños procedentes de esa institución para entrar en las escuelas de párvulos, y más tarde, en las graduadas de sección para que no se perdiera la labor social y docente realizada. Por otra parte, la publicación de la Memoria de 1931 y los datos contenidos en ella ya habían dado pie a llamamientos en la prensa para recaudar fondos que permitieran fundar nuevas Casas en otros barrios humildes de Madrid (<em>El Sol</em>, 10 de junio de1932). Y se anunció que el alcalde había visitado distintos lugares, acompañado por el arquitecto Giner de los Ríos para elegir el que serviría de emplazamiento a la nueva Casa del Niño que el Ayuntamiento pensaba crear, lanzando la idea de que podría ser en los jardines de la Tela -actual Parque de Atenas &#8211; (<em>El Sol</em>, 1 de septiembre de 1932).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así, la Memoria de 1933 comienza con el agradecimiento al ministro de Instrucción Pública y al alcalde Madrid por las subvenciones concedidas, y al Consejo del Monte de Piedad por su entrega de veinte cartillas para los niños de la Casita. Informan también de que el 19 de marzo se inauguró en la Casa una biblioteca infantil, organizada por el grupo “Libros” del curso de bibliotecarias de la Residencia de Señoritas. Es una biblioteca circulante, con libros y periódicos infantiles y funciona todos los días festivos. Se presenta el estado de cuentas, que no permite la creación de una nueva Casita, aunque sí el aumento de plazas, por lo que anuncian que en 1934 serán 70 las que se ofrezcan, “pero esto no es nada en relación al número abrumador de instancias recibidas”, dada la grave situación que atraviesa la clase obrera. Insisten en el llamamiento a suscriptores y donantes para que consigan sumar a la obra a sus amistades. Publican los listados de suscriptores y donantes (más de 700), en los que encontramos nombres conocidos de la sociedad madrileña del momento, junto a los de socias del Lyceum y de sus familiares (La Casa de los Niños: <em>Memoria del año 1933</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">En mayo de ese año, el periódico <em>Ahora</em> publica un amplio reportaje centrado en las instituciones de carácter oficial y particular dedicadas al mejoramiento moral y material de la infancia, desde la Inclusa hasta el Asilo de San Rafael, el Tribunal Tutelar de Menores, el Colegio de la Paloma o la Junta de Protección a la Infancia. No puede faltar en él el apartado sobre la Casa de los Niños, fruto de una visita que produce las mejores impresiones por el aspecto saludable de los niños y el ambiente que se respira, que se llega a calificar como “un milagro pedagógico”. Asimismo, sirve para constatar la existencia de 472 instancias pendientes (<em>Ahora</em>, 7 de mayo de 1933).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Unos meses después, en una visita a la Casa, Natividad Peñalver entrevistaba a Consuelo Bastos, que afirmaba contar con cerca de 900 solicitudes pendientes, por lo que insistía en la necesidad de construir la segunda Casa de los Niños lo más pronto posible. “Una peseta, si no podéis dedicar mayor cantidad, es suficiente para ser socio de la Casa de los Niños” es la conclusión del artículo (<em>Cultura integral y femenina</em>,15 de septiembre de 1933).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante el enorme aumento de casos urgentes, y tal y como se había anunciado, en 1934 el número de plazas se amplió a 70 en 1934, y a 80 en 1935. El proyecto de una nueva Casita ha avanzado y en la siguiente Memoria ya incluyen los planos, preparados por el arquitecto Ignacio Cárdenas, mientras están realizando gestiones para conseguir un solar, por lo que confían en poder iniciar pronto la edificación. Las cuentas de 1934 y 1935 muestran el remanente que se ha ido acumulando con esa intención. Asimismo, los listados de suscriptores y donantes muestran un crecimiento respecto a la Memoria anterior, ya que esta vez sobrepasan los 900 (La Casa de los Niños: <em>Memoria de los años 1934 y 1935</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otra parte, la labor de Consuelo Bastos como presidenta de la Casa de los Niños dio lugar a que se requiriera su presencia en distintas instituciones de carácter social. A raíz de la remodelación del Consejo Superior de Protección a la Infancia llevada a cabo por el Gobierno republicano en el verano de 1931, fue nombrada vocal del organismo, y por ello, miembro del Tribunal Tutelar de Menores. Incluso llegó a ser la única mujer en la Corporación municipal madrileña durante un breve periodo, a finales de 1934 y principios de 1935. En efecto, cuando en la conflictiva situación de octubre de 1934, el Gobierno radical-cedista destituyó al Ayuntamiento elegido en 1931, igual que hizo con otros muchos, nombró una Comisión Gestora presidida por Rafael Salazar Alonso, uno de los concejales radicales entonces elegidos, y presidente de la Diputación Provincial de Madrid entre 1931 y 1934. Desde ese puesto, Salazar había tenido ocasión de conocer lo que significaba la Casa de los Niños, por lo que insistió en incorporar como independiente a su presidenta a esa Comisión Gestora, compuesta por 31 miembros, que incluían representantes de fuerzas políticas y de la Cámara de Comercio e Industria, además de un patrono y un obrero. Consuelo Bastos formó parte de la Comisión de Beneficencia, Sanidad y Policía Urbana y de la Comisión de Quintas del distrito de Buenavista, y ostentó la representación del Ayuntamiento en los Colegios de la Paloma, aunque acabó dimitiendo de su puesto en la Comisión Gestora por su rechazo al ambiente de lucha política reinante en el Ayuntamiento<sup><a href="#ref">7</a></sup>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya hemos visto que la petición de fondos al conjunto de la sociedad para sostener y aumentar la acogida a los niños de familias con pocos recursos fue constante. Podemos detenernos en algunos de los canales utilizados para ello. Además de los boletos incluidos en las Memorias de la Casa, conocemos una serie de tarjetas que se han conservado en el precioso Álbum de fotos compilado por la vicetesorera Camila Ventura de Subirá, accesible en la Biblioteca Regional de la Comunidad de Madrid. En una de ellas, dirigida a quienes ya colaboran con la Casa, y que firman las integrantes de la Junta Directiva, se recuerda la proximidad de las fiestas de Navidad y Reyes, pidiendo un donativo, un dulce o un juguete para “nuestros niños”. En otra se alude al objetivo de que los pequeños acogidos en la Casita puedan tener su aguinaldo y un día de Reyes feliz, pidiendo a las personas generosas que envíen “un donativo, unas golosinas o unos juguetes”, y añaden: “Rogamos encarecidamente no lleve escopetas, pistolas, cañones, etc., por ser contrario a nuestro ideal de paz y humanidad”. También figura un tarjetón, seguramente de 1934, que lleva por título: “Vendemos felicidad a precios reducidos”. Dice que en la Casa se encuentra</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="padding-left:var(--wp--preset--spacing--80)">…una de las felicidades más completas de este mundo: risas, sol, juegos, alegría, comida segura y sueño tranquilo para setenta criaturas. Y también, una de las felicidades más baratas: por dos pesetas se adquiere un día dichoso para un niño; por catorce, una semana de maravilla; por sesenta, un mes entero (<em>La Casa de los Niños</em>. Jardines del Canal de Lozoya. Bravo Murillo, 38. Teléfono 42567. 1929-1936).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro medio de dar a conocer la Casa y de pedir ayuda para sostenerla fueron las emisiones radiofónicas en Unión Radio. Gracias a Camila Ventura Muntaner se han conservado algunos guiones, junto a otra documentación de la Casita, en el fondo Subirá, que reúne los papeles de su marido, el musicólogo José Subirá, en la Biblioteca Nacional. Citaré dos ejemplos. Uno de ellos va dirigido a un público infantil, y es la historia de un niño, Periquín, que se queda solo cada día en su casa, mientras su madre se marcha a trabajar, y acaba saliendo a la calle y exponiéndose a todo tipo de peligros, hasta que un día, deambulando por la calle, por casualidad descubre la Casita, donde es magníficamente recibido por los otros niños, con los que juega y comparte una comida rica, además de tener una buena siesta, y acaba volviendo a su casa acompañado por una&nbsp; señorita que le cuenta cuentos hasta que se duerme. Este relato fue leído por la secretaria de la Casa de los Niños, Gloria de Luna Corral, en la emisión infantil de Navidad de 1934 en Unión Radio, y termina invitando a los oyentes a visitar la Casa de los Niños y a decírselo a sus mamás, proponiéndoles que saquen unos ahorrillos de sus huchas para ayudar a mantener la ilusión de los setenta pequeños que sueñan con las fiestas de Navidad (Fondo Subirá, Narración Breve. Gloria de Luna, 1934).</p>



<p class="wp-block-paragraph">También de 1934 es la emisión de La Palabra, Diario Hablado de Unión Radio, que se hizo dese la “Casita del Niño”. A preguntas de la locutora, Consuelo Bastos explica la vida que hacen los pequeños en la Casa, señalando lo bien que se llevan entre ellos y la actitud muy favorable de las familias &#8211; solo ha habido alguna protesta por el hecho de que bañen a los niños, sobre todo en invierno -. Su gran preocupación es la de que no haya en Madrid muchas casas como esta, ya que en ese momento son 1.126 las instancias urgentes a las que no pueden atender. Según sus cálculos, sostener una casita como esta viene a costar al año lo mismo que sostener un coche de lujo. En su opinión, las personas pudientes deberían preocuparse de los niños necesitados, aunque solo fuera por egoísmo, ya que eso evitaría muchas perturbaciones sociales. No solo pide ayuda para la Casa del Lyceum, sino que anima a “quien tenga mucho dinero a que funde por su cuenta una casita como esta” (Fondo Subirá. La Casita del Niño. 1934).</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se llegó a abrir la segunda casa proyectada, aunque en la primavera de 1936 se había anunciado la concesión de un solar para su construcción<sup><a href="#ref">8</a></sup>. Veamos la nota que Camila Ventura de Subirá firmó al final del Álbum antes mencionado: “LA CASA DE LOS NIÑOS se cerró para siempre al empezar en el verano de 1936 nuestra GUERRA CIVIL” (<em>La Casa de los Niños</em>. Jardines del Canal de Lozoya. Bravo Murillo, 38. Teléfono 42567. 1929-1936).</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="text-transform:uppercase">Conclusiones</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las mujeres de la Sección Social del Lyceum Club se propusieron afrontar un problema social agobiante en una ciudad como Madrid en las primeras décadas del siglo XX: el de los niños y niñas que no recibían los cuidados necesarios por verse obligadas sus madres a dejarlos solos o confiados a alguna vecina durante todo el día cuando se marchaban a trabajar. La Casa de los Niños fue una actividad benéfica dirigida a familias obreras, que se diferencia de algunas iniciativas de las últimas décadas del siglo XIX, promovidas desde la Corona o desde miembros de la aristocracia, que dieron lugar a la fundación de asilos regentados por órdenes religiosas. Tiene semejanza, en cambio, en cuanto a los ideales que la animan, con la breve experiencia de la Casa de los Niños creada por Margarita Nelken en 1919; en ambos casos, se buscó implicar al mayor número posible de donantes y se optó por un funcionamiento desligado de cualquier orden religiosa, siendo esta precisamente la condición que un año después no permitió la continuidad de aquella primera Casa de los Niños. La diferencia radica en la mayor envergadura del proyecto surgido del Lyceum: no se trata de una iniciativa individual, sino que tiene detrás un nutrido grupo de mujeres dispuestas a actuar colectivamente. Baste recordar que fueron unas 40 mujeres las que formaron parte de la Sección Social del Lyceum, que contaban además con el apoyo del resto de las socias, algo fundamental, no solo en cuanto a la capacidad de extender la propaganda y conseguir los fondos suficientes para el mantenimiento, sino también por la labor que esas mismas mujeres desempeñarían en el cuidado de las criaturas mediante turnos en la Casa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El análisis de prensa de distintas tendencias que se ha realizado muestra el aplauso unánime que recibió la iniciativa por parte de quienes visitaron la Casita.<br></p>



<p class="wp-block-paragraph">ambién es importante recordar que la Casa de los Niños que funcionó entre 1929 y 1936 fue la única en ver la luz, aunque a lo que aspiraba era a ser la primera de una serie de Casas que debían extenderse por los barrios populares de Madrid, como se repite constantemente en todos los textos consultados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En definitiva, como distintas autoras han visto, el proyecto se enmarca en un panorama de distintas iniciativas sociales debidas al liderazgo femenino que se desarrollan en la España de las primeras décadas del siglo XX.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Fuentes:</strong></p>



<p class="has-small-font-size wp-block-paragraph">Biblioteca Nacional de España<br>Fondo M. Subirá, 2.324; 2.328 y 2.334.<br>(Memorias 1930, 1931, 1933, 1934-1935 y narraciones Unión Radio).<br>Biblioteca Regional de la Comunidad de Madrid<br>La Casa de los Niños. Jardines del Canal de Lozoya. Bravo Murillo, 38. Teléfono 42567. 1929-1936 (Álbum compilado por Camila Ventura de Subirá). Incluye Reglamento de 1932.<br>Prensa<br>ABC, 23-VI-1929<br>Ahora, 7-V-1933<br>La Correspondencia de España, 1-XII-1922<br>Cultura integral y femenina, 15-IX-1933<br>Diario de la Marina, 11-V-1927<br>España médica, 15-IV-1929<br>El Fígaro, 24 y 25-III y 8-VI-1919<br>El Heraldo de Madrid, 2-III-1927 y 29-III-1929<br>El Imparcial, 11-V-1927 y 14-I-1930<br>El Liberal, 22-IV-1927 y 29-VII-1931<br>La Libertad, 18-IX-1927 y 6-IV-1928<br>Luz, 15-II-1932<br>Mujer, 22-VII-1931<br>Nuevo Mundo, 15-III-1929<br>Pro Infantia, Boletín Oficial del Consejo Superior de Protección a la Infancia, n.º 171, 1928, y n.º 183, 1931<br>El Siglo Futuro, 15-VI-1927<br>El Socialista, 28-XI-1928, 8-I-1929, 10-IV-1929 y 4-IX-1931<br>El Sol, 16-XII-1927, 10-6-1932 y 1-I<br>La Voz, 10-III-1927 y 7-VIII-1930</p>



<ol id="ref" class="wp-block-list">
<li>Miguel Salanova, Santiago de y Otero Carvajal, Luis Enrique (2022): “Mercado de trabajo y transformación urbana. Cambio y continuidad en la inserción laboral femenina en Madrid. 1900-1936”, en Luis Enrique Otero Carvajal y Nuria Rodríguez Martín (eds.): <em>La mujer moderna. Sociedad urbana y transformación social en España, 1900-1936.</em> Madrid: Los Libros de La Catarata, pp.&nbsp;</li>



<li>Fagoaga, Concha (2002): “El Lyceum Club de Madrid, elite latente”, en Danièle Bussy Genevois (dir.) <em>Les Espagnoles dans l’histoire. Une sociabilité démocratique (XIX<sup>e</sup>-XX<sup>e</sup></em> <em>siècles)</em>. Saint Denis : Presses Universitaires de Vincennes, p. 146.</li>



<li>Pozo Andrés, María del Mar del (1985): “Actividades culturales y pedagógicas del Lyceum Club Femenino de Madrid (1926-1936)”, en J. Ruiz Berrio (ed.) <em>et al.</em>: <em>La educación en la España contemporánea. Cuestiones históricas. Libro homenaje a Ángeles Galino</em>, Madrid: Sociedad Española de Pedagogía, p. 209.</li>



<li>Pallol Trigueros, Rubén (2011): <em>El Madrid moderno: Chamberí (el Ensanche Norte), símbolo del nacimiento de una nueva capital, 1860-1931</em>. Tesis Doctoral, UCM, pp. 561-564.</li>



<li>Bastos Ansart, Manuel (1965): <em>Una vida de mujer</em>. Madrid, Taurus, pp. 117-118.</li>



<li>Bastos Ansart, Manuel (1965): <em>Una vida de mujer</em>. Madrid, Taurus, p.113.</li>



<li>Nielfa Cristóbal, Gloria y Ruiz Franco, Rosario (2015): “La nueva ciudadanía de las mujeres en el ámbito municipal: Alcaldesas y concejalas en la Segunda República (1931-1939)”, en Nielfa Cristóbal, Gloria (coord.): <em>Mujeres en los Gobiernos locales. Alcaldesas y concejalas en la España contemporánea.</em> Madrid: Biblioteca Nueva, pp. 92-94.</li>



<li>González Naranjo, Rocío (2026): <em>Marisabidillas, frívolas y peligrosas. El Lyceum Club Femenino de Madrid (1926-1936)</em>. Xixón: Hoja de Lata, pp. 148.</li>
</ol>



<div class="wp-block-group"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
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<figure class="alignleft size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="738" height="809" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Gloria-Nielfa.jpg" alt="Gloria Nielfa" class="wp-image-1550" style="width:220px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Gloria-Nielfa.jpg 738w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Gloria-Nielfa-232x254.jpg 232w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Gloria-Nielfa-527x578.jpg 527w" sizes="auto, (max-width: 738px) 100vw, 738px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph"><br><strong>Gloria Nielfa Cristóbal</strong> es historiadora. Catedrática Emérita de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid. Fue una de las fundadoras del Instituto de Investigaciones Feministas de esa universidad y de la Asociación Española de Investigación en Historia de las Mujeres (AEIHM). Se ha dedicado desde hace muchos años a estudiar la historia de las mujeres, principalmente a lo largo del siglo XX en España. Entre los temas que ha investigado se puede citar el desarrollo de un debate feminista durante el franquismo, los feminismos en la transición, la difusión de <em>El Segundo Sexo</em> en España, el acceso de las mujeres a alcaldías y concejalías en distintas épocas, y la situación de las mujeres en el trabajo, con especial atención a la legislación laboral.</p>



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<p>La entrada <a href="https://desdelosmargenes.com/la-casa-de-los-ninos-una-iniciativa-social-del-lyceum-club-de-madrid/">La casa de los niños, una iniciativa social del Lyceum Club de Madrid</a> se publicó primero en <a href="https://desdelosmargenes.com">Desde los Márgenes </a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>El círculo sáfico</title>
		<link>https://desdelosmargenes.com/el-circulo-safico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Oct 2026 12:35:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Número 5]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desdelosmargenes.com/?p=1494</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por María Teresa Rodríguez de Castro</p>
<p>La entrada <a href="https://desdelosmargenes.com/el-circulo-safico/">El círculo sáfico</a> se publicó primero en <a href="https://desdelosmargenes.com">Desde los Márgenes </a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-theme-palette-2-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph">María Teresa Rodríguez de Castro</p>



<div class="wp-block-kadence-spacer aligncenter kt-block-spacer-1494_d3ef74-f1"><div class="kt-block-spacer kt-block-spacer-halign-left"><hr class="kt-divider"/></div></div>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>Yo, Safo, digo que<br>alguien se acordará de nosotras<br>incluso en tiempos<br>distintos al nuestro</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En algún momento del cruce entre el siglo VII y el siglo VI antes de Cristo, una mujer, en la isla griega de Lesbos, se prepara para dirigirse a otras que forman parte de “la casa de las servidoras de las Musas”. La música, el canto y la danza nutren el trasfondo de la sociedad en la que vive Safo. Su público, o quizás sus alumnas, son “hetairái”, compañeras, queridas compañeras. Posiblemente conforman un “Thiasos”, una institución o sociedad consagrada al culto de Afrodita, a la que Safo dedica el único poema íntegro que nos ha llegado de los que compuso. Si deseamos acercarnos a la obra de la gran poeta lírica griega, tenemos que acudir a fragmentos. La mayoría de la tradición de pensamiento y de creación femeninas de la Antigüedad occidental nos ha llegado de forma fragmentada. Aun así, la fuerza de los poemas sáficos nos conmueve.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Safo toma una tablilla de cera y se dispone a escribir sobre ella. En una época de tradición poética oral, la escritura no rivaliza con la voz de la poeta, se convierte en una extensión de su canción. Aún no estamos en tiempos de Platón, que en su diálogo “Fedro” denuncia la escritura como “pharmakon”, auxilio y a la vez veneno para la memoria. En una cultura oral, los gestos diarios se refuerzan con un manto poético, y la escritura no le disputa el terreno a la memoria y la palabra viva. La “mousiké” es la unión indisoluble de palabra, ritmo y melodía. Por eso acompañará sus versos con la lira, construida con un caparazón de tortuga, un fondo de piel de buey, cuernos de cabra y cuerdas de tripa animal. Hermes, el prestidigitador, fabricó la primera, y desde entonces los poetas componen con su ayuda.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los versos sáficos apelan al recuerdo entendido como “Kleos”, gloria transmitida y cantada. Frente a la fama heroica alcanzada en un campo de batalla, Safo apela al renombre alcanzado con el canto poético. Con ella, la poesía mira como nunca lo había hecho al interior, su voz intensa y precisa desentraña el corazón del desear. Hay algo más bello que una infantería o una tropa de barcos, y es lo que una persona ama, dicen sus versos. El deseo, en ellos, es una fuerza interna poderosa que rige nuestros actos. Al abandonar las heroicidades de la épica y mirar hacia los laberintos del amor, la poesía da un giro trascendental. Durante años, las mujeres que amamos a otras mujeres, las sáficas, encontramos en ella y en los amores que cantó acompañamiento, guía y sanación. Su figura ha atravesado los siglos sin perder su hondo misterio, ni el del círculo que la acompañaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada época crea su propia Safo (1).&nbsp; En el Madrid seductor de la Edad de Plata, con su efervescencia de espacios culturales, la figura de Victorina Durán, socia del Lyceum Club de Madrid, cobra una relevancia especial. Porque ella pertenece a un linaje, a una saga, y sabe que debe dar testimonio de ella. Se rebela contra la posibilidad de que la cadena se rompa, de que el recuerdo de quienes se atrevieron a vivir de otra manera se pierda en la vorágine del tiempo. Todos venimos a este mundo con una o varias misiones que cumplir. Todos tenemos, y debemos, algo que realizar, nos asegura Victorina (2) Tras regresar a España de su exilio en Argentina, empieza a escribir sus memorias, publicadas en tres volúmenes: “Sucedió”, “El rastro” y “Así es”.&nbsp; Nos cuenta en ellas que ha sido feliz, la mayoría de las veces, saboreando lo que la vida le paga y pocas ha pagado su contribución. Y siente que no puede morir sin hacer alguna cosa en beneficio de alguien, porque existe ese alguien que lo necesita. Muchas han callado, pero ella no desea hacerlo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“</em>Alguna tiene que hablar o gritar, si es que puede<em>”</em> (3). Y ella se dispone a hacerlo. Se considera “más fuerte, porque no soy cobarde ante los demás. Años y años he recogido y guardado la tragedia de la incomprensión de muchas mujeres<em>”</em> (4).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Victorina sabe que debe hacer un esfuerzo por custodiar su obra, para que no se pierda el recuerdo de una vida vivida en constante tensión con el entorno, que asfixia a quienes viven el amor fuera de los cánones establecidos. Su extensa producción escrita nos ha llegado porque ella se preocupó de custodiarla. Recogió sus artículos periodísticos en álbumes, conservó algunos borradores y documentación sobre su vida, y encuadernó -cosiéndolas a mano- algunas de sus obras de teatro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La escenógrafa, figurinista y crítica de obras dramáticas Victorina Durán fue la autora de la primera obra de teatro de dramaturgia lésbica escrita por una mujer en España: “Al margen”. Lo hizo hacia 1937, a comienzos del exilio, aunque no lo vería representado nunca. Como otras mujeres de su generación, era consciente de que sus obras posiblemente no se representarían nunca. Eva Moreno Lago, gran investigadora de su vida y obra, señala, con acierto, que Victorina supera el ostracismo de sus contemporáneas dando el salto de quienes leerán su obra en el futuro (5). Ella sale a nuestro encuentro, bien entrado el siglo XXI, nos interpela para que vivamos nuestra vida de manera fruitiva, profundamente personal. Para que, esta vez sí, recreemos las obras de quienes custodiaron historias vividas o imaginadas en espacios clandestinos, liminales. Nos llama para que las representemos. Al cruzar ese umbral, preparamos el terreno para el porvenir. Lorca, compañero suyo, en una de sus charlas sobre teatro (en un homenaje a Lola Membrives en 1935), nos asegura que no tiene razón quien dice “Ahora mismo, ahora, ahora”, sino quien apuesta por un “Mañana, mañana, mañana<em>”</em>, y siente llegar la nueva vida que se cierne sobre el mundo. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En otra de las obras de Victorina, “La Pitonisa”, hallamos un juego sugerente. Al leerla nos encontramos una historia de amor donde la pitonisa auxilia a la pareja, pero ese juego que se nos antoja inocente custodia algo que merece ser recreado. Un título escogido en los años treinta del siglo XX, que nos remite a la tradición adivinatoria, se convierte en semilla de futuro. Hay un relato oculto tras la historia que la obra muestra. Susana, la protagonista, la mujer idealizada, se le aparece en sueños a Carlos, que la imagina como una sirena. Estas figuras mitológicas eran seres dotados de una voz tan poderosa que ningún hombre podía soportar oírla sin perder la razón, nos dice la tradición canónica. Homero imagina a esas criaturas míticas entorpeciendo el progreso hacia la siguiente aventura del Héroe, hacia la nueva hazaña que abre futuro y salva. Pero las mujeres, nos recuerda Audre Lorde, “no encontramos ideas nuevas esperando entre bastidores para salvarnos; tenemos solamente ideas viejas, ancestrales, nuevas combinaciones, extrapolaciones, y reconocimientos en nuestro interior…junto al coraje renacido de intentarlas de nuevo<em>”</em> (6) Por eso la voz de las sirenas era insoportable, porque reproducía, amplificándolo, el eco de las figuras y las historias que quedaron atrás en el avance hacia un futuro inclemente. Tenían demasiada voz, una voz que te enfrentaba a lo que no deseabas ver. Hemos renunciado a un horizonte vital que amplíe lo que estamos viviendo, y lo sustituimos por un sentido de urgencia sin dirección. Hemos sacrificado demasiado. Figuras como Victorina se esfuerzan por recoger lo que quedó olvidado en el camino. Han sido muchas las mujeres a lo largo de la Historia que han tenido una relación muy particular con el mundo, luchando una y otra vez por evitar su desrealización. Anhelando actualizar sus posibilidades, dibujar un horizonte que acoja un presente donde la libertad pueda ejercerse, y donde lo Otro, lo radicalmente diferente, pueda prosperar.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Victorina no estuvo sola en su caminar. Y el testimonio que dejó de su vida bien podría ser, como apunta Vicente Carretón (custodio de su obra durante años) el “hilo de Ariadna” del que tirar para descubrir un círculo sáfico de mujeres en torno al Lyceum club de Madrid (7) Este círculo, como el de Natalie Clifford Barney en la Rue Jacob de París, o el “Círculo de Costura” compuesto por actrices reconocidas del Hollywood Clásico, nos permite comprender el papel que tuvieron los entornos artísticos y literarios y las redes compartidas para recrear lo que desde Safo revivió una y otra vez: lugares que nutren el coraje personal y una experiencia del amor con multitud de matices; espacios sanadores, nodrizas de futuro. Voy a tratar de dibujar, junto con Victorina, una lógica heroica de su memoria. Y para hacerlo, quiero acudir a los tejidos que ella cultivó.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">EL BATIK: LA INFLUENCIA DEL EMPUJE INDIVIDUAL EN EL TEJIDO COMUNITARIO</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos en noviembre del año de 1926. En la Casa de las Siete Chimeneas, en la calle Infantas de Madrid, se inaugura el Lyceum Club Femenino. Unos meses antes, 115 socias, las “Fundadoras”, emprenden un proyecto que perseguía, como decía María Teresa León en sus memorias, “adelantar el reloj de España”. El Lyceum, semilla de futuro, agita conciencias y pone en valor la obra de las mujeres y su acción vital. Victorina será una de las primeras socias que exponga en los salones del Club, recién inaugurado éste, y lo hará junto a su amiga Matilde Calvo Rodero, compañera en la Real Academia de San Fernando, donde estudió Bellas Artes. Tres años después, Victorina se convertirá en Catedrática de Indumentaria en el Real Conservatorio de Música y Declamación. Ambas mujeres, con sus decisiones vitales, reflejan otro modo de ser, otra manera de amar; dejaron además su impronta en el Lyceum, que fue una maravillosa red de redes. Matilde expondrá en sus salones grabados y encuadernaciones artísticas en piel, y Victorina una serie de Batiks simbolistas y exóticos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Batik es una técnica milenaria de teñido de ropas por reserva. Aplicamos cera caliente derretida sobre zonas que se desea preservar del color que se va a extender sobre el resto del tejido. Al sumergir la tela en el tinte, las áreas cubiertas con cera resisten el color y conservan el tono original de la fibra. Cuando queda teñida la tela y se retira después la cera (normalmente con calor), se dejan al descubierto los dibujos o motivos que se quería resguardar del teñido. Se genera un patrón entre las zonas alcanzadas por la tintura y aquellas donde no ha penetrado.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Victorina hace algo parecido con sus memorias; para contar sus relaciones y encuentros prohibidos con otras mujeres, emplea seudónimos para proteger la intimidad de quienes se juegan mucho en una época en que las tendencias sáficas sufrían persecución y rechazo. Incluso titula el libro donde desarrolla estas historias con una afirmación sugerente, “Así es”, codificando una palabra que es a la vez gesto de rebeldía y reivindicación de la autonomía personal. “Ser así” es una forma eufemística de hablar de las sexualidades disidentes. Ella realiza con este gesto una “economía de la visibilidad”; hay cosas que deja pasar, otras que retiene. “Ser así” es un susurro que nombra de alguna manera lo innombrable (Rosa Chacel habla de ello en su novela “Acrópolis”, un libro necesario para seguir la huella del círculo sáfico). Los seudónimos impiden que las vidas de las que da testimonio en sus memorias se vean afectadas por la decisión de Victorina de visibilizar la suya. Esa cera que se aplica (un seudónimo, un código de reconocimiento mutuo como “ser así”) cumple la función de preservación cultural y transmisión de la memoria comunitaria. Es un ejercicio de libertad suprema, que tiene en cuenta las sensibilidades ajenas y que a la vez diseña futuro, uno donde la narración funcione, al modo que describe Hannah Arendt en “La condición Humana”, como “espacio de aparición<em>”,</em> un ámbito común donde seres plurales y distintos puedan mostrarse entre sí quiénes son, no solamente lo que son. Aunque lo que son importe, porque necesita reivindicarse. La narradora configura este espacio con su decisión creativa, facilita su aparición. Revela su vida después de haberla vivido para que sirva de referente a otras que deben desplegarla con la mayor libertad posible, como ella hizo. Defendiendo con firmeza su felicidad personal.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay un matiz precioso en la historia de esta técnica de teñido. El batik no produce nunca una reserva perfecta; el proceso suele repetirse en varias capas; la cera se agrieta, y el tinte se cuela por esos finísimos resquicios, dejando venas de color que atraviesan igualmente la zona protegida. Es lo que se conoce como “cuarteado”. Entre lo dicho y lo callado, entre lo vivido abiertamente y lo que sucede una única vez de forma clandestina (dejando un eco que permanece toda la vida), las memorias de Victorina forman un tejido excepcional, imagen del deseo, el miedo, el coraje, la autonomía, la frustración, el anhelo de un futuro que han de vivir plenamente otras personas para que el nuestro se reivindique. Una maravillosa obra de arte vital, construida con un tejido de colores que dialogan entre sí.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">UN RUEGO DESDE EL MARGEN</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hubo un círculo sáfico que se reunía, de manera más o menos informal, en el Lyceum Club, en los salones del Teatro Español, en el Consulado de Gabriela Mistral. La figura de Victorina es el hilo principal del que tirar para recrearlo. Encontramos en torno a él nombres como los de Victoria Kent, vicepresidenta del Lyceum, cuya relación con Louise Crane desempeñó un papel fundamental en el exilio español, a través de la revista que ambas fundaron, “Ibérica”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y también a Elena Fortún y Matilde Ras, socias del club. La editorial Renacimiento publicó en el año 2022 un libro atribuido a ambas con una historia enigmática detrás. Todo comenzó cuando llegan a las manos de Marisol Dorao, investigadora de la vida y obra de Encarnación Aragoneses (que escribía bajo el seudónimo de Elena Fortún), dos manuscritos originales que había guardado Inés Field, amiga y gran amor de Encarna (un amor que no pudieron vivir en plenitud). Encarna murió en Madrid en 1952, y meses antes de su muerte escribe a Inés una carta con un ruego: debía quemar sin dejar rastro unos originales que había dejado en Buenos Aires. Sin embargo, no escribió este ruego en el cuerpo principal de la carta, sino al margen. El espacio que buscó y formuló Victorina Durán en la obra de teatro del mismo nombre; en el prólogo, la dramaturga afirma que todo espíritu sensible ha tenido, tiene o tendrá algún momento de vida al margen.Desde ese mismo margen que reivindica Victorina, y que fue germen de esos dos manuscritos, Encarna suplica a Inés que desaparezcan las dos novelas, pero como un mandato débil, escrito fuera del contenido principal de la carta. Como si anhelase que Inés desobedeciese su encargo. Como si se moviese entre dos vidas, el mundo afectivo que vivió y el que no pudo vivir plenamente.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los dos manuscritos, firmados bajo el seudónimo “Rosa María Castaños”, nos ayudan a reconstruir la memoria de la vida lésbica española a principios del siglo XX. Uno fue escrito por Encarnación (y publicado recientemente bajo el nombre que forjó su fama: Elena Fortún); el otro parece ser un juego a cuatro manos entre Encarna y su amiga Matilde Ras, pionera de la disciplina grafológica en España, y gran estudiosa de la vida de Cervantes. Matilde escribía en los años cincuenta, en su “Historia de la Escritura y la Grafología<em>”</em>, que “el hombre es el ser que necesita contar a los demás lo que lepasa<em>”</em> (8). Si en “Oculto sendero” Encarna traza la vida de una pintora en busca de su identidad artística y sexual, que logra paulatinamente desterrar los roles tradicionales que se le imponen y entrar en un sendero que había permanecido oculto, reivindicando la autonomía personal; en “El pensionado de Santa Casilda”, nos encontramos con una poderosa imagen que las retrata, junto a sus compañeras de generación. Vemos, por unos instantes, retratado el círculo del que formaron parte. Las redes que las acogieron.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa imagen transcurre en el patio de butacas de un teatro:&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="padding-left:var(--wp--preset--spacing--80)">“Yo pereciendo años y años por encontrar una chica del pensionado y nada…ni por casualidad. Y hoy, aquí todas…Esto es algo que no sabemos y que las ha reunido aquí…casual no puede ser (…) ¡Si a todas partes donde vuelvo los ojos veo una conocida! ¡Qué cosa más extraña!!” (9)&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ofelia, la protagonista de la novela “El pensionado de Santa Casilda”, reconoce al grupo como clave de su vida afectiva, de su identidad personal. Necesita Ofelia una comunidad donde reconocerse, para sentir que pertenece, que su corazón tiene un lugar habitable en el que desarrollarse. Encarna y Matilde, desde el exilio, reconstruirán lo que significó para ellas ese entorno. Y lo hacen con una imagen que nos remite, inevitablemente, al Teatro, a Victorina. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">LA CUARTA CARABELA</p>



<p class="wp-block-paragraph">Victorina publica en su obra “La Pitonisa” un poema de Susana Aquino, que pone en boca de una sirena. Es un poema que habla de la fusión con la naturaleza, y tiene imágenes de una gran fortaleza poética y erótica.&nbsp; Quiso de esta manera homenajear a la mujer con la que impulsó, ya en el exilio argentino, la agrupación cultural “La cuarta carabela”, que su subtítulo define como “Agrupación hispánica de las Siete Artes” (10)</p>



<p class="wp-block-paragraph">El nombre escogido nos remite al recorrido de las tres carabelas históricas (la Pinta, la Niña y la Santa María) que alcanzaron América en 1492. Hay un fuerte simbolismo en esta imagen: frente al viaje masculino y estatal, se nos presenta una cuarta nave, que imaginamos fundada y dirigida por mujeres, y que recogería una historia paralela, no reconocida en los cánones oficiales. Es el Arte el que posibilita este viaje alternativo, que permite el despliegue total del ser, el devenir de otras formas distintas de ser. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las actividades de la Agrupación Cultural (fotopoemas, teatro independiente, danza, percusión, cine experimental, escenografía, pintura, poesía…) cubren prácticamente el espectro de las siete disciplinas artísticas del subtítulo. Es un simbolismo que nos remite a un Arte integrado, a una sociedad integrada. Viaje y fusión artística, en un gesto que nos remite a las Cuatro Musas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A las cuatro, sí. Porque antes de que el número se fijara en la tradición como el de nueve, las que reconocemos actualmente, existía un culto más antiguo en Beocia a cuatro musas, recogido en la obra de Cicerón “De Natura Deorum”: Thelxínoe, Aede, Arché y Melete. La primera deleita el corazón (produce el encantamiento), la segunda presenta el canto y la melodía, la tercera representa el origen (el comienzo), la cuarta defiende la práctica y el ejercicio continuo. No dibujan un mundo de disciplinas aisladas y géneros consolidados; ellas hablan de las fuerzas del proceso creativo, de momentos concretos de la creación. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en la odisea artística, con sus mareas y fuerzas, encuentran ellas, como hizo Safo siglos atrás, su “Kleos”, su gloria. Dramaturgia y vida en la obra de Victorina Durán, novela y vida en la de Elena Fortún, poema y vida en la de Safo. Investigadoras, escritoras, pintoras, dramaturgas, poetas (creadoras, en suma) continúan este viaje, invierten el recorrido para enseñarnos el interior de esa cuarta carabela. Y para invitarnos a un nuevo comienzo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay otras mujeres que formaron parte del círculo sáfico (11). Y todas ellas, como las socias del Lyceum Club, fueron, en palabras de Marifé Santiago, guardianas de un tiempo perdido. Como la voz de las sirenas, el suyo es un canto multicoral; porque nos trae a la memoria una y otra vez lo que debemos recuperar, para dibujar un nuevo horizonte. </p>



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<figure class="alignleft size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="781" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Teresa-Rodriguez-de-Castro.jpg" alt="" class="wp-image-1495" style="width:235px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Teresa-Rodriguez-de-Castro.jpg 600w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Teresa-Rodriguez-de-Castro-195x254.jpg 195w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Teresa-Rodriguez-de-Castro-444x578.jpg 444w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>María Teresa Rodríguez de Castro</strong> es coautora junto a José Antonio Marina de los libros “La conspiración de las lectoras”, sobre el Lyceum Club de Madrid (Anagrama, 2009), y “El bucle prodigioso”, que expone su sistema filosófico en diferentes tesis (Anagrama 2012). Es también autora del ensayo “Amores elípticos” (Catarata, 2023), y de la novela histórica “El fuego y la púrpura” (La Huerta Grande, 2024). Ha participado en la obra colectiva “La constelación femenina de María Zambrano (Eolas, 2026), editada por Mercedes Gómez Blesa y Marifé Santiago; y como investigadora en el libro “La revolución de las mujeres. Crónica gráfica de una evolución silenciosa” (J de J Editores, 2006). Ha escrito para Jot Down, Cuadernos Faros, Cuadernos de Pedagogía o Ruta Maestra, entre otras publicaciones.</p>



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<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column has-small-font-size is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow">
<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>BIBLIOGRAFÍA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">(1) Parker, Holt. “Sappho’s public world”.  En “Women poets in ancient Greece and Rome”, editado por Ellen Greene. University of Oklahoma Press, Norman (Oklahoma), 2005, pg 3. Para los versos de Safo que he incluido en el texto, he tomado como referencia la obra de Anne Carson, en su versión en inglés, “If not winter, fragments of Sappho” (Virago Press, Londres, 2003), que he traducido y adaptado al texto del artículo. <br>(2) Durán, Victorina. “Así es. Mi vida 3”. Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, Madrid, 2018, pg 33<br>(3) <em>Ibid</em>, pg 34<br>(4) <em>Ibid</em>, pg 36<br>(5) Durán, Victorina. “A teatro descubierto<em>”</em>. Edición de Eva Moreno Lago. Torremozas, Madrid, 2019, pg 24. Eva tiene una magnífica biografía sobre Victorina (“Victorina Durán: una vida llamada teatro<em>”</em>), publicada por Renacimiento, y ha escrito sobre el Círculo sáfico el artículo “Indicios y espacios literarios para la reconstrucción del círculo sáfico madrileño en las obras de Elena Fortún, Rosa Chacel y Victorina Durán<em>”</em> (Feminismo/s 37, enero 2021, pgs 211-236)<br>(6) Lorde, Audre. “Sister outsider<em>”</em>. Penguin Classics/ Penguin UK, Londres, 2019, pg 27. La traducción es mía.<br>(7) Carretón Cano, Vicente. “Victorina Durán y el círculo sáfico de Madrid.  Semblanza de una escenógrafa del 27<em>”</em>. El Maquinista de la Generación 9, 2005, pgs 4-21<br>(8) Ras, Matilde. “Historia de la Escritura y la Grafología<em>”</em>. Original de la editorial Plus Ultra, 1951, pg 17 (consultado el facsímil del 2005 de la Editorial Maxtor, Valladolid)<br>(9) Ras, Matilde y Fortún, Elena. “El pensionado de Santa Casilda<em>”</em>. Edición de Nuria Capdevila-Argüelles y María Jesús Fraga. Renacimiento, Sevilla, 2022. pg 332.<br>(10) Moreno Lago, Eva. “Redes afectivas, literarias y teatrales en el exilio de Victorina Durán: la creación de La Cuarta Carabela (1952-1963)” OGIGIA-Revista electrónica de estudios hispánicos, 38, año 2025, pgs 105-130<br>(11) Recomiendo la lectura del libro de Paula Villanueva, publicado por la editorial Levantafuego en 2024: “El círculo sáfico. Lesbianismo y bisexualidad en el Madrid de principios del siglo XX<em>”</em>, que recoge varias de las figuras que se movieron en torno a este círculo. </p>
</div>
</div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
<p>La entrada <a href="https://desdelosmargenes.com/el-circulo-safico/">El círculo sáfico</a> se publicó primero en <a href="https://desdelosmargenes.com">Desde los Márgenes </a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>El Lyceum Club Femenino o cómo las razones mediadoras son políticas del afecto</title>
		<link>https://desdelosmargenes.com/el-lyceum-club-femenino-o-como-las-razones-mediadoras-son-politicas-del-afecto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Oct 2026 12:25:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Número 5]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desdelosmargenes.com/?p=1489</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por Marifé Santiago-Bolaños</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-theme-palette-2-color has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph">Marifé Santiago-Bolaños</p>



<div class="wp-block-kadence-spacer aligncenter kt-block-spacer-1489_26712c-0b"><div class="kt-block-spacer kt-block-spacer-halign-left"><hr class="kt-divider"/></div></div>



<p class="wp-block-paragraph">Alguien dio nombre a un momento, le puso fecha para que fuera fundacional. Juan Chabás, uno de ellos: generación del 27. Para las mujeres, aquel momento lo preludia una fotografía de 1926: Lyceum Club Femenino. Son muchas las que no están en la imagen, aunque sí en los huecos de la memoria. Se sabían herederas de otras, parte de una genealogía con rostro e historia que, acaso, se quedó suspendida en ese no lugar agazapado entre los márgenes y escombros del relato oficial u oficialista. Desvelarlo, es asumir la obligación de dar las gracias por haber puesto en hora los relojes de la dignidad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estaban a nuestro lado sin lado donde estar. Los espacios públicos canónicos de debate y pensamiento con afanes de poder suelen reservarse el derecho de admisión para que solo entren quienes los ratifiquen. Ellas, sin embargo, construían otro mundo posible en el hueco de las ausencias. Pienso en un café con tertulia, en la época donde tales terceros espacios eran cruciales para que se iniciaran cambios y se preservaran logros. Las mujeres, para entrar, tenían que ser “invitadas o admitidas” por los hombres que dirigían tales encuentros. Ellas, sin embargo, no renunciaron al afuera, por ejemplo, a aquellos cafés cantantes mucho más populares, como el de San Millán, en el barrio de La Latina -el barrio de María Zambrano y también de la galdosiana Fortunata-, donde por darle hospitalidad a lo expulsado de la ciudad del poder que dicta canon, no tenían que ser admitidas, sino que entraban por su propio pie. Ese afuera también eran sus propias casas, cuando era posible, abiertas a palabras distintas, a gestos cívicos donde la urgencia por ganar se desplazase hacia otra concepción de lo común, como hicieron otras mujeres, tiempo atrás, buscando la utopía de la paz entre adversarios cuando el espacio de lo común se había infectado de odio. Las lyceístas se nos ofrecen herederas de aquellas “salonnières” mediadoras, con herramientas para el pensar que se llaman libro, que se llaman poema, que se llaman cultura; sabían que Atenea, la diosa de la razón, es también la patrona de las hilanderas. Y así el Lyceum Club propuso una casa donde la edad o las creencias no eran óbice para encontrarse. Se apoyaron entre ellas, las mayores a las más jóvenes, las más jóvenes a las mayores. Mediaron entre ideas. Y dejaron la puerta abierta al porvenir que no tendría que invitarlas porque habría de ser impensable sin ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En febrero de 1926, en el entorno del Instituto Internacional y la Residencia de Señoritas, se decidía el inicio de lo que iba a ser el Lyceum Club Femenino, inaugurado en noviembre del mismo año. Seguía los pasos de clubes similares ya existentes en Europa, donde mujeres con estudios superiores y/o dedicaciones intelectuales y creativas, en un pacto de respeto, se unían para avanzar en cuestiones sociales, culturales y educativas. La junta directiva del Lyceum Club Femenino de Madrid la formaban María de Maeztu como presidenta e Isabel Oyarzábal y Victoria Kent como vicepresidentas. Kent es más conocida; Oyarzábal llegó a ser una de las primeras embajadoras españolas. Zenobia Camprubí era la secretaria, ayudada en calidad de vicesecretaria por Helen Phillipps, profesora del Instituto Internacional. La tesorera era la maestra Amalia Galárraga. Muy cerca tenemos figuras bien conocidas, como María de la O Lejárraga o las hermanas Nelken. La directora escénica Pura Maortúa intentó que las diferentes salas del Lyceum tuvieran su propio carácter y estilo. La decoración creó espacios dentro de los espacios que permitían tertulias, conferencias, conciertos, salas de exposiciones, lugares para recibir a las visitas y debatir presentes que tejieran futuros. Hasta un cuarto confidencial para que, en privado y con plena confianza, se pudieran tratar temas que no podrían serlo públicos hasta que no estuvieran bien armados. Cuartos propios, porque la intimidad es el principio de la libertad democrática, y exigir que se sepa todo desde no deja de ser un sutil modo totalitario de control, aunque se nos quiera convencer de lo contrario. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hilo empieza atrás, con un sueño -lo escribe Zambrano: todo lo que el ser humano quiere lo sueña primero. El sueño se queda en los ojos incluso cuando estos no se abren. Son ojos promesa, como la estrella-amor que abre el día en ese instante de la aurora. María de Maeztu: acepta dirigir la Escuela de Magisterio y pone en marcha la Residencia de Señoritas para que no se reproduzcan hábitos y esquemas sociales que sigan impidiendo a las mujeres elegir lo que quieren que sea su vida. Maeztu toma, a su vez, el hilo que llega de muy lejos; pide dibujar con él un perímetro simbólico nuevo, donde lo que se había quedado siempre fuera entrase a formar parte de esa nueva ciudad de la libertad. Ella fue la presidenta fundadora del Lyceum Club, dijimos. Este ovillo sigue extendiéndose: unos años después, febrero de 1933, la Universidad de Madrid tenía mil mujeres estudiando en sus aulas. Pongamos atención a este dato que sin iniciativas como las mencionadas no habría sido posible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El amor engendra siempre, nos recuerda María Zambrano. Por eso los sueños creadores se multiplican, dan agencia a quienes no la habían tenido o ni siquiera sospechaban que pudieran tenerla. Hemos de recordar a las residentes de la Residencia de Señoritas dando clases a las mujeres obreras, a las estudiantes de la Universidad Central madrileña en las Misiones Pedagógicas. Y señalar que el Lyceum, desde sus inicios, creó estructuras que permitieran a las mujeres obreras trabajar sin que sus hijos e hijas fueran víctimas de lo que podría convertirse en un progreso si se hacía bien, y en una esclavitud solapada si no se tenía en cuenta. Volveremos a ello.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero antes sigamos el hilo de la mano de María de la O Lejárraga y Zenobia Camprubí. Socias fundadoras del Lyceum Club. Mentalidad ateneísta (fue frecuente que muchas de las socias del Lyceum lo fueran también del Ateneo, y en todo caso el intercambio entre las socias de uno o del otro fue constante por amistad, por ser público en las actividades o por intercambiar experiencias). Trabajadoras independientes. Colaboradoras, como la mayor parte de sus cómplices en el Lyceum, traductoras, autoras, solidarias activas con aquellas otras mujeres cuya velocidad a la hora de beneficiarse de logros inminentes era muy distinta. En Lejárraga y Camprubí está el cosmopolitismo de las mujeres que nos miran y a las que miramos, las que nos escuchan y a las que escuchamos. Lejárraga y la escena, la más moderna, la más arriesgada, la que cambia los imaginarios porque en la asamblea que es el teatro se llama a los sueños en común y se conjuran, también en común, las pesadillas individuales y de un pueblo. Zenobia Camprubí traduciendo, gestionando cultura. Las dos hacían suya la imagen maravillosa que escribe María Zambrano: la belleza hace el vacío. Entiendo hacer el vacío en el sentido de despojarnos de prejuicios y abrirle los brazos a lo que está por llegar. El Lyceum se convirtió en la posibilidad de que pintoras, escultoras y “dibujantas” pudieran exponer su obra. Delhy Tejero, Viera Sparza, Piti Bartolozzi, las hermanas Gil Röesset, Maruja Mallo o Ángeles Santos son, entre otras, artistas cuyas creaciones pudieron verse en el Lyceum.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se estaban practicando redes de apoyo desde una verdadera “ética de los cuidados”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las salas del Lyceum estuvieron abiertas a intelectuales y creadores y creadoras del mundo entero, acogieron la presentación de Lorca de su <em>Romancero gitano,</em> la performance surrealista de Alberti, la lectura que Unamuno hizo de su <em>Raquel encadenada.</em> En el Lyceum, se dialogaba con la cultura popular sin jerarquías. No me voy a olvidar de María Teresa León, lyceísta, acompañando a Encarnación López La Argentinita –“comadre” de García Lorca- en esa búsqueda de autenticidad cuando la bailarina quiso crear una compañía de baile español a la manera de los tan exitosos ballets rusos de Diaghilev. En el Lyceum, se escucharon nuevas músicas. Si tuviéramos más espacio abundaría en este asunto, pero he de seguir aunque nombrado al menos a María Rodrigo. Rosa García Ascot, María de Pablos Cerezo (la perfecta desconocida), son aura Lyceum Club por Generación del 27 incluso no habiendo sido lyceístas. Es importantísimo esto: el Lyceum, como las otras instituciones femeninas parejas, propició conciertos dirigidos o interpretados por músicas. También se deshacían imaginarios que habían convertido a la mujer intérprete en objeto de exhibición y canje mercantil. Y, en esa labor mediadora, incluso entre el pasado y el presente, el Lyceum organizó torneos poéticos para que Santa Teresa o Sor Juana Inés de la Cruz se encontraran con las cercanas Carolina Coronado, Pilar de Valderrama y las actuales Ernestina de Champourcín, Concha Méndez, Josefina de la Torre o Carmen Conde.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ensayaban otros modos de estar y otros silencios elocuentes, otras melodías de la vida, y había que aprender a reconocerlos y a escucharlos. Magda Donato (seudónimo de Carmen Eva Nelken, hermana de Margarita Nelken) se esmeró en que así fuera. Periodista y mucho más, Magda Donato, a la manera de su coetáneo Chaves Nogales, se adentró allá donde solo si se está es posible contar su verdad. Sabía que continuaba la labor de Carmen de Burgos, por poner un ejemplo, queriendo contar la guerra desde los ojos de las mujeres que parecen no estar en ella. Donato va a las cárceles, va a los hospitales psiquiátricos. Locura y leyes también tienen género, lo sabemos. El Lyceum permitió que temas escondidos empezaran a serlo compartidos sin culpas ni vergüenzas. Estoy pensando en la psicóloga lyceísta Mercedes Rodrigo, indispensable en los inicios serios y comunitarios de la salud mental, todavía hoy sin resolver. Como muchas de las nombradas, continuó su tarea fuera de España cuando, tras la guerra civil, se exilió.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Voy a llamar, ahora, a Encarnación Aragoneses, conocida como Elena Fortún, quien halló en el Lyceum Club ese cuidado al que nos referíamos antes. Compartió amistad con Matilde Ras, grafóloga, traductora, ensayista, dramaturga. María Lejárraga la animó a publicar su obra. Con Ras, y otras de las que pronto hablaremos, se atrevió a abrirle el corazón a sus afectos. Se ocupó, además, en el Lyceum, de la casa del niño a la que ya hemos hecho alusión, impulsada, entre otras socias, por Consuelo Bastos. Sabían que tales casas eran necesarias para que las mujeres obreras pudieran trabajar sin culparse porque sus hijos e hijas quedasen desatendidos. La meta era convertirlo en ley, que las leyes trajeran la garantía de perdurabilidad y, por tanto, la obligación colectiva de demandarla.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Elena Fortún convoca a Victorina Durán. Esta última quería ser actriz, acabará decantándose por la escenografía, su tía era la bailarina Antonia Mercé La Argentina. Creó el Círculo Sáfico de Madrid junto a amigas del Lyceum Club. A la manera de esos espacios de libertad femenina franceses del periodo, se reunían en casa de la poeta y diplomática Gabriela Mistral, y después en el estudio que compartían Durán y Matilde Calvo Rodero en la calle de Ventura de la Vega. Matilde Calvo había compartido aula con Rosa Chacel. Eran simpatizantes del Círculo y más o menos asiduas, Elena Fortún, Matilde Ras, Victoria Kent o la propia Chacel. Durán llegó a ser directora cultural del teatro Colón de Buenos Aires. Es un referente absoluto a la hora de entender el papel de las mujeres escenógrafas y diseñadoras de indumentaria. Pienso muchas veces que el florecimiento maravilloso de dramaturgas y directoras que la escena española tiene hoy y que está permitiendo ver, en el teatro, otros temas y, sobre todo, otra manera de tratar temas universales, debe mucho a mujeres que, como Victorina Durán, fueron propiciando esa posibilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para que el presente nacido crezca con confianza, hay que cuidarlo, estar pendiente y protegerlo, pues cuanto más viva, verdadera y profunda sea una transformación social más miedo y rechazo provocará. El miedo es el antídoto más poderoso contra el avance de los derechos humanos. Inocular el miedo es herir de muerte a la imaginación. Y sin imaginación creadora el corazón se va llenando de aceptaciones sin réplica. He querido dejar este tema, a modo de conclusión simbólica, para el final porque en el Lyceum -con todas sus ramificaciones y también a partir de raíces compartidas- se dirimió el camino de la mayor revolución política del siglo XX: la igualdad legal entre las mujeres y los hombres. Al derecho al voto de las mujeres, lo siguieron otros derechos que iban a cambiar en España, inevitablemente, estructuras sociales atávicas, como estaba ocurriendo en otros países europeos y americanos con los que estaban en contacto las lyceístas. En la sección social del Lyceum, las tres primeras abogadas españolas -Victoria Kent, Clara Campoamor y Matilde Huici- planeaban estrategias de tiempo y lugar para un mismo fin: el sufragio femenino. De todo ello, y de las sesiones formativas abiertas a socias y, en ocasiones, a otros públicos se dio cuenta en el texto redactado por Benita Asas y Victoria Kent, entregado a la Comisión General de Codificación para reformar los códigos civil y penal, discriminatorios para las mujeres. Casos ejemplares son el artículo 438, que Carmen de Burgos, “Colombine”, tomará para su novela homónima, donde se explicitan las diferencias penales para hombres y mujeres en caso de adulterio; o la eterna minoría de edad de las mujeres, que impedía la libre administración de sus propiedades o la patria potestad sobre los hijos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Parecería que con la guerra civil todos los logros del Lyceum, así como sus semillas, desaparecieron. Pero no es cierto. Permanecieron soterradas, palpitando, susurrando al oído de quienes se hacían preguntas sin respuestas aparentes. Las teníamos en calles y bibliotecas, pero también vemos y buscamos solo aquello que se da a una cierta luz, cuesta entrar en la penumbra, en las anotaciones simbólicas que están en los márgenes. Su obra está en nosotras, ciudadanas del siglo XXI, Clásicas y Modernas es un aval de mis afirmaciones. Nos entregaron, aunque no lo supiéramos, su camino recibido para que nunca más lo perdiéramos. Cada derecho humano tiene genealogía de amistad y cuidado, un desde siempre, un desde antes de que se contabilicen y cuenten estas cosas. Hay que dar las gracias. Cuidamos mal porque agradecemos poco.</p>



<p class="has-small-font-size wp-block-paragraph"><br>&nbsp;La base de este artículo inédito está en dos conferencias impartidas, conmemorando el centenario del Lyceum Club, en el Ateneo y el Círculo de Bellas Artes de Madrid.</p>



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<figure class="alignleft size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="811" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Marife-Santiago.jpeg" alt="Marifé Santiago" class="wp-image-1490" style="width:235px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Marife-Santiago.jpeg 600w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Marife-Santiago-188x254.jpeg 188w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Marife-Santiago-428x578.jpeg 428w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><br>La poeta <strong>Marifé Santiago-Bolaños</strong>, doctora en Filosofía,&nbsp;es&nbsp;profesora&nbsp;de Estética en la Facultad de Filosofía&nbsp;(UCM), patrona de la Fundación María Zambrano y&nbsp;académica correspondiente de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce. Pertenece&nbsp;al ITEM;codirige el Grupo de Investigación Complutense “Poéticas de la Modernidad”,&nbsp;dirige el&nbsp;Seminario Complutense “María Zambrano, una poética de la lentitud”,&nbsp;y&nbsp;forma parte del&nbsp;Proyecto de Investigación Complutense&nbsp;“Estética y transformación digital de la sociedad”. Una veintena de libros ensayísticos donde se cruzan la filosofía y los procesos creativos,&nbsp;poemarios,&nbsp;cuatro&nbsp;novelas, una selección de relatos&nbsp;y un texto teatral, avalan una trayectoria que ha llevado a la traducción de parte de su obra,&nbsp;y&nbsp;a&nbsp;incluirla&nbsp;en antologías, diccionarios, catálogos artísticos, composiciones musicales, escénicas&nbsp;y&nbsp;visuales,&nbsp;o&nbsp;a estudiarla en universidades nacionales e internacionales.&nbsp;Algunos de sus últimos libros publicados son&nbsp;Reflexiones a la orilla del tiempo: algunos tés imprescindibles&nbsp;y&nbsp;María Zambrano: entrelazados te llegan sus sonidos.</p>



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			</item>
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		<title>El verdadero perfil de la socia del Lyceum Club Femenino de Madrid (1926-1936):modernas, profesionales, independientes</title>
		<link>https://desdelosmargenes.com/el-verdadero-perfil-de-la-socia-del-lyceum-club-femenino-de-madrid-1926-1936modernas-profesionales-independientes/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Oct 2026 11:08:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Número 5]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desdelosmargenes.com/?p=1476</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por Rocío González Naranjo</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-theme-palette-2-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph">Rocío González Naranjo</p>



<div class="wp-block-kadence-spacer aligncenter kt-block-spacer-1476_8d8fe4-a0"><div class="kt-block-spacer kt-block-spacer-halign-left"><hr class="kt-divider"/></div></div>



<p class="wp-block-paragraph" style="text-transform:uppercase">A modo de introducción: un legado silenciado por el franquismo</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 4 de noviembre de 1926 se inauguró en Madrid el primer centro feminista español, creado por un centenar de fundadoras entre las que se encontraban mujeres tan importantes como la pedagoga María de Maeztu (1881-1948), la traductora y empresaria Zenobia Camprubí (1887-1956), la grabadora Carmen Baroja (1883-1950) o la compositora María Rodrigo (1888-1967) entre otras. El Lyceum Club Femenino de Madrid tuvo una duración activa de diez años, durante los cuales mujeres profesionales y con inquietudes artísticas, literarias y sociales se reunieron dentro y fuera de los salones del club<sup><a href="#ref">1</a></sup>. Consiguieron realizar un total de casi 600 actividades en diferentes dominios, destacando la sección social por sus iniciativas en favor de los más desfavorecidos: una guardería gratuita para madres obreras sin medios en el barrio de Cuatro Caminos en noviembre de 1928, una biblioteca para invidentes en julio de 1930 y cuyos libros terminaron en una sala de la Biblioteca Nacional, la creación de una Provisión Social en noviembre de 1931, una biblioteca circulante infantil en marzo de 1933, una colonia femenina de reposo en agosto de 1935 &#8230; Todo ello sin olvidar todas las actividades que hicieron cada una de las muy bien organizadas ocho secciones (Literatura, Música, Artes Plásticas e Industriales, Ciencias, Social, Internacional, Hispanoamericana, Deportes y Excursión).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gracias al esfuerzo de sus socias, el club se convirtió en un centro intelectual de referencia, un lugar para todos aquellos jóvenes escritores que comenzaban en sus carreras, así como en el núcleo feminista español por excelencia. En el campo artístico, el Lyceum terminó siendo uno de los lugares de referencia para exponer, a la misma altura que el salón de <em>El Heraldo de Madrid</em>, por ejemplo. También fue un lugar imprescindible para el teatro no comercial y, a su vez, para los empresarios teatrales en busca de nuevos autores. En materia feminista, desde sus inicios lucharon por la igualdad jurídica de las mujeres: la modificación de los Códigos civil y penal, el sufragio universal, la abolición de la prostitución … En definitiva, el Lyceum Club Femenino de Madrid fue una obra que sentó las bases para una nueva sociabilidad femenina, modernizó artística y socialmente la España caduca de la dictadura de Primo de Rivera y posibilitó un empoderamiento femenino plural –y personal– nunca visto hasta entonces.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desgraciadamente, con el final de la guerra en 1939, la sede de San Marcos fue clausurada por el entonces ministro de Gobernación, Ramón Serrano Suñer, que dio poderes a la Sección Femenina de Falange para crear el llamado Círculo Medina. A partir de entonces, este círculo asumió muchas de las actividades creadas por el Lyceum, y otras desaparecieron con la guerra. Un triste ejemplo fue La Casa del Niño, en la que cayeron «proyectiles de artillería»<sup><a href="#ref">2</a></sup>. O el cambio de presidencia del Patronato Vicenta Guimerà –la casa de reposo creada en Cercedilla en 1935 –, que pasó a manos de la Delegación Nacional de Auxilio Social en 1940. Además, muchas socias partieron al exilio convirtiéndose en <em>amátridas</em> la mayoría de las veces<sup><a href="#ref">3</a></sup>. Otras con menos recursos se quedaron en España sufriendo una brutal represión: cárcel, asesinato, depuración, miseria… Tanto fuera como dentro del país, algunas intentaron reproducir el espíritu feminista de sororidad del club, aunque el contexto sociohistórico no permitió que volviera a ser igual. Con la clausura del club desaparecieron también los archivos creados por las diferentes Juntas Directivas. De este modo, lo que nos ha llegado es esencial para comprender el perfil de las integrantes del club: el censo establecido por la doctora Elisa Soriano (1891-1964) que recuperó Concha Fagoaga (2002); el de Zenobia Camprubí conservado en los archivos de la Casa-Museo Zenobia-Juan Ramón Jiménez y recuperadas por Juan Aguilera Sastre (2011), y el recuperado este año por Carmen de la Guardia y Tània Balló gracias a la celebración del centenario promovido por el Ministerio de Cultura, un censo que conservaba la marchante de arte Pilar de Zubiaurre (1884-1970). Además, a través de una investigación exhaustiva de documentos de archivos, hemeroteca y memorias escritas por socias, se ha podido recuperar otras componentes del Club femenino que no están en las listas citadas anteriormente. De este modo, y sumando las cuatro listas se contabilizan por ahora un total de 564 socias<sup><a href="#ref">4</a></sup>, de las cuales 392 provienen de los listados de Camprubí y de Soriano; otras 124 de Zubiaurre y 48 recuperadas a partir de nuestras investigaciones.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con este censo reconstruido, que es el más completo hasta la fecha, se pretende derribar el ataque que sufrieron las integrantes del Lyceum y que terminó convirtiéndose en un prejuicio que ha resistido hasta ahora, es decir, que eran mujeres de clase elevada aburridas, desahogadas económicamente. Con este estereotipo, algunos sectores de la época quisieron minimizar la trascendencia del Club, utilizando una violencia simbólica que ha perdurado hasta ahora. Por ello y para mostrar el verdadero perfil de la socia activa<sup><a href="#ref">5</a></sup>, haremos un recorrido por estas cuatro listas, sin por ello realizar estadísticas, para exponer que las que trabajaron activamente en el club eran mujeres profesionales –muchas de ellas pioneras en algún campo significativo– que comprendieron la modernidad y la igualdad gracias a la educación y el trabajo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="text-transform:uppercase">Un club compuesto por una aristocracia intelectual y profesional</p>



<p class="wp-block-paragraph">La <em>Hoja Oficial de la provincia de Barcelona</em> del 16 de mayo de 1927, a propósito de la creación de La Casa del Niño, afirmaba acerca del Club que se trataba de «una aristocrática sociedad femenina»<sup><a href="#ref">6</a></sup>. Escrito de este modo, no sabemos si el periódico se refería a la riqueza de perfiles de las integrantes o si hacía referencia a la clase social. Sea como fuere, desde el proyecto de creación, María de Maeztu, Zenobia Camprubí y otras fundadoras quisieron inscribir en sus listas a mujeres procedentes de la aristocracia española para dar un cierto prestigio al centro, siendo conscientes que, en aquella sociedad elitista, los títulos asociados a grandes nombres eran garantía de éxito. Sin embargo, y a pesar de este empeño, la exposición de estos nombres no impidió los ataques de los sectores tanto conservadores como progresistas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, y si nos atenemos a los cuatro listados, de las 564 asociadas, solamente 35 eran aristócratas (con títulos nobiliarios). Rosario de Silva, duquesa de Alba (1900-1934) fue elegida presidenta honoraria junto a la Reina Victoria. Pero estos cargos eran meramente decorativos y prácticamente casi todas las asociaciones privadas debían <em>ofrecer este</em> <em>honor</em>. Entre estas aristocráticas socias se encontraban mujeres que eran respetadas socialmente, no por su título sino porque se lo habían ganado en algún área específica. Es el caso de Carmen Díaz de Mendoza Aguado (1864-1929), conocida como Condesa de San Luis, reconocida escritora, dramaturga y conferenciante en los centros más prestigiosos de Madrid. Otras utilizaban su título a favor de causas caritativas, siendo así reconocidas por su labor. Como Isabel Ferraz y Alcalá-Galiano (1860-1952), marquesa de Amposta, que colaboraba activamente en el comité directivo de la revista conservadora <em>Mujeres españolas</em> y que, en nombre de esta última, realizó una serie de actividades culturales para financiar el alquiler de una casa de reposo en la sierra madrileña para modistas tuberculosas en noviembre de 1929<sup><a href="#ref">7</a></sup>. Muchas aristócratas aparecían en estas actividades de orden caritativo. Por dar un ejemplo, Antonia Pieltain y Bartolí (1871-1945), vizcondesa de San Antonio, participó en 1922 junto a otras grandes de España en la creación de un comedor para niños en el convento de María Inmaculada<sup><a href="#ref">8</a></sup>. A excepción de la Condesa de San Luis, las aristocráticas socias no tenían una profesión ni actividades que no fueran sociales o caritativas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro grupo de socias son las que no tenían una profesión declarada o conocida, las cuales forman un grupo de 142 mujeres. Sin embargo, en este grupo se sitúan mujeres que precisamente se entregaron mucho al desarrollo de la parte más festiva del club. Como Carmela Cavengt Gutiérrez (1896-?) que formó parte de la sección de recreos, organizando junto a otras socias varios actos. Estuvo en la comisión para la organización del baile en conmemoración del movimiento romántico en el hotel Ritz en marzo de 1930<sup><a href="#ref">9</a></sup>; o en la organización del baile de Carnaval de 1932 en el Hotel Palace en 1932<sup><a href="#ref">10</a></sup>. O Teresa Manteca Ortiz (1884-1971)<sup><a href="#ref">11</a></sup> que además de ser una asidua al Lyceum, fue vocal de la Junta directiva de 1931 a 1932<sup><a href="#ref">12</a></sup>, miembro del comité de organización de la segunda fiesta diplomática de la República, dedicada a Cuba, Costa Rica y Chile, y miembro de la sección Hispanoamericana<sup><a href="#ref">13</a></sup>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Junto a ellas, se distinguen a 56 socias de las que, desgraciadamente, no se han obtenido datos. Lo que sí sabemos es que muchas integrantes de este grupo provenían de la alta burguesía, siendo la gran mayoría mujeres casadas con industriales, comerciales, banqueros, etc., y con hijos. Algunas eran presentadas en los ecos de sociedad como «ama de casa». María Chinchilla Dominguez (1882-1962) por ejemplo, aparecía en <em>La Gaceta</em> de junio de 1933 a propósito de su divorcio, como una mujer «sin profesión especial»<sup><a href="#ref">14</a></sup>. En el censo reconstruido por el centenario se desmiente este dato y aparece como «empresaria». Y ciertamente lo fue, pues en 1930 aparecía en una lista dirigida a productores de aceites en la prensa<sup><a href="#ref">15</a></sup>. Y si bien algunas no tenían una profesión conocida o declarada, fueron mujeres que participaron activamente en algunas actividades del club. Es el caso de Gloria Luna Corral (1887- ?) que desde que comenzó el proyecto de La Casa del Niño fue una de las voluntarias más importantes: primero realizando turnos en La Casa<sup><a href="#ref">16</a></sup>, y después como secretaria de la Junta directiva del Comité en 1932.<sup><a href="#ref">17</a></sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">En realidad, el corazón del club lo compuso una «aristocracia intelectual y profesional», compuesto por las 331 socias restantes. Este grupo mayoritario, que era en efecto de clase media, comprendió la igualdad a partir de la formación y del trabajo, ya fuera artístico, científico, docente (la gran mayoría) e incluso empresarial. Cristóbal de Castro, gran defensor del Club e ilustre marido de la actriz Mary Carbone y Arcos (1886-1969), socia del club, explicaba en <em>La Esfera</em> del 4 de diciembre de 1926, cómo la creación del Club respondía a las necesidades de la <em>nueva mujer</em> española:</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="padding-left:var(--wp--preset--spacing--80)">Las españolas no son ya «cargas de justicia» para el padre, el esposo o el Estado. Con su trabajo, con su sueldo, han redimido su personalidad. La tradición de gineceo y serrallo desvinculaba a las mujeres españolas de las europeas […] Todas sus funciones sociales cabían en la casilla de la cédula personal […] No tenían otra: coser, planchar, guisar… Ahora ya la casilla ominosa, verdadero padrón de ignominia, se va llenando con profesiones diferentes. No hay actividad española exclusivamente varonil […] Tan profunda transformación social crea nuevas necesidades, acelerando el ritmo de la actividad femenina […]<sup><a href="#ref">18</a></sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">De este modo, Cristóbal de Castro subrayaba los cambios sociales que se estaban produciendo en favor de las mujeres, sobre todo gracias al acceso a la formación y al atrevimiento de muchas pioneras en formarse en carreras consideradas hasta entonces varoniles.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para comprender el perfil de la socia activa del club, debemos tener en cuenta que, en primer lugar, son las que fueron pioneras en algún campo. En este grupo hubo socias fundamentales. Como la traductora Carmen Gallardo Martín Gamero (1874-1951), quien encontró la primera sede del club y matriarca de una ilustre familia. Gallardo Martín Gamero tiene, además, el honor de ser una de las primeras inscritas en la Facultad de Filosofía y Letras junto a la ilustre María Goyri (1873-1954) en la Universidad Central de Madrid. Imprescindible fue la presencia de la primera mujer ginecóloga de España, Rosario Lacy (1891-1954), profesora en la Escuela del Hogar y Profesional de la Mujer, pues en el club ocupó varias veces el puesto de secretaria de la junta directiva<sup><a href="#ref">19</a></sup>, teniendo un bagaje asociativo anterior muy importante<sup><a href="#ref">20</a></sup>. Otra pionera que fue esencial para el club y para la sociedad fue Mercedes Rodrigo Bellido (1891-1982), la primera psicóloga española, pionera también en la orientación profesional, y que inició una de las obras fundamentales del Club: el Comité del Libro para el Ciego<sup><a href="#ref">21</a></sup>, pasando después a ser la presidenta del comité en 1932<sup><a href="#ref">22</a></sup>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En segundo lugar, la gran mayoría había podido estudiar bajo los auspicios de la Institución Libre de Enseñanza, en el Instituto Escuela o en la Residencia de Señoritas, por ejemplo, habiendo viajado por motivos educativos gracias a la Junta para la Ampliación de Estudios, o por motivos personales. La profesora Concha de Albornoz (1900-1972) estuvo en La Sorbona<sup><a href="#ref">23</a></sup>, así como la científica Dolores Cebrián Fernández (1890-1973). Sin embargo, también las había que se habían formado de manera autodidacta y que habían conseguido profesionalizarse o ser independientes económicamente. Carmen Baroja Nessi (1883-1950) aprendió técnicas artísticas –orfebrería, sobre todo– sin asistir a ninguna escuela, aunque no pudo profesionalizarse al casarse, como ella lo cuenta en sus memorias. La escritora, periodista y dramaturga María Francisca Clar Margarit (1888-1952) –Halma Angélico– no había hecho estudios reglados. La historiadora Mercedes Gaibrois Riaño (1891-1960) llegó a ser la primera mujer miembro en la Real Academia de la Historia en 1932<sup><a href="#ref">24</a></sup>y, sin embargo, no tuvo una formación reglada. En el club fueron fundamentales tanto Carmen Baroja como Halma Angélico. Baroja estuvo presente desde los inicios de las reuniones previas a los estatutos, después fue presidenta de la sección de Artes plásticas e Industriales<sup><a href="#ref">25</a></sup> y vicepresidenta del club en la segunda directiva<sup><a href="#ref">26</a></sup>. Además, estuvo en proyectos tan importantes como el Comité del Libro para el Ciego<sup><a href="#ref">27</a></sup> o la reanudación de la Liga Femenina por la Paz en 1932<sup><a href="#ref">28</a></sup>. Del mismo modo, Angélico dio una de las mejores temporadas de teatro en el segundo local, siendo la segunda y última presidenta de la sección de Literatura y representando al club femenino en otras entidades.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tercer lugar, prácticamente todas las que estaban en actividad profesional eran pluriempleadas. En efecto, muchas de las mujeres que se profesionalizaron en estos años tuvieron que dedicarse en primer lugar al magisterio, por ser una carrera considerada femenina y la única posibilidad para trabajar. Por ello, se hace imposible una estadística exacta sobre las profesiones observadas dentro de las filas del Lyceum. El caso de las hermanas Brime –Amparo (1890-1953) y Gloria (1896-1967)– es significativo. Las dos eran ilustradoras, figurinistas escénicas, periodistas y especialistas en moda, formando después parte del grupo de la Residencia Internacional de Señoritas creada por la doctora Elisa Soriano y la artesana y escritora Guadalupe García Quevedo (1896-1992) en 1932<sup><a href="#ref">29</a></sup>. También formaron parte de un nuevo espacio femenino más conservador y tradicional, creado en 1932, el Ateneo Magerit<sup><a href="#ref">30</a></sup>.&nbsp; Prácticamente todas compaginaban su labor artística, escritora, etc., con la enseñanza o la colaboración en prensa, entre otras actividades. Es el caso bien conocido de Victorina Durán (1899-1993), figurinista, escenógrafa, pintora, escritora y colaboradora en prensa. Y además de todas estas actividades, Durán fue una de las socias más activas del club. Encargada de la decoración del segundo local de San Marcos en enero de 1931<sup><a href="#ref">31</a></sup>, sucedió a Carmen Baroja en la presidencia de la sección de Arte Plásticas e Industriales a partir de agosto de 1931, llegando a realizar un total de 25 exposiciones, sin contar las conferencias ni la organización de los carnavales, fiestas en las que Durán estuvo muy presente<sup><a href="#ref">32</a></sup>. Por ello, cuando observamos los perfiles de las integrantes, comprendemos que el corazón del club fue un grupo importante de mujeres increíbles que conformaban un gran abanico de posibilidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="text-transform:uppercase">Las profesiones en el Lyceum: un abanico de posibilidades</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para demostrar que no eran mujeres burguesas aburridas, y a partir de las 331 socias activas laboralmente, hemos realizado una lista de las profesiones existentes dentro del club, demostrando que el corazón del club no fue nunca aristocrático, sino que estuvo formado por mujeres de clase media que comprendió la independencia económica como parte esencial para alcanzar la igualdad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las profesiones existentes en el club, de mayor a menor presencia, son las siguientes:</p>



<p class="wp-block-paragraph">En primer lugar, se encuentran 116 socias que conforman el grupo mayoritario de las que estaban vinculadas al mundo de la enseñanza, en escuelas profesionales o artísticas (Escuela de Música y Declamación, Escuela del Hogar, Escuela de Artes decorativas, escuelas especializadas, etc.), profesoras de instituto, maestras de primera enseñanza, inspectoras de estudio y pedagogas. De todas ellas, solo 52 se dedicaba plenamente a la enseñanza. Las 63 restantes compaginaban su actividad académica con otras tareas –remuneradas o no–<sup><a href="#ref">33</a></sup>. En muchas ocasiones, todas estas actividades complementarias eran una forma de evolución en sus carreras, como el caso de Rafaela Jiménez Quesada (1896-1972) por ejemplo, maestra puericultora que no se dedicó en exclusividad a la pedagogía, sino que sus inquietudes le llevaron a formar parte de otras actividades, todas relacionadas con la infancia. En abril de 1931 formó parte del Instituto de Investigación Psicológicas<sup><a href="#ref">34</a></sup>, creado por la pedagoga, abogada y periodista Matilde Huici (1890-1965) y orientado al estudio de la infancia. Al poco tiempo, Jiménez Quesada era nombrada vocal del Consejo de Protección a la Infancia junto a otras compañeras de club, la abogada Clara Campoamor (1888-1972) y la benefactora y enfermera Consuelo Bastos (1898-1963)<sup><a href="#ref">35</a></sup>. Poco después, en 1932, el Club celebró el éxito de Jiménez Quesada, al dar un nuevo paso en su carrera, convirtiéndose en directora del reformatorio de la Casa de los Arcos, en Chamartín<sup><a href="#ref">36.</a></sup> Y al mismo tiempo se convertía en divulgadora de la educación infantil a través de diversas conferencias impartidas en aquellos años, incluyendo la que dio en el propio centro feminista.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En segundo lugar, observamos a 59 escritoras de diversos géneros: poesía, teatro, novela y ensayo. Pocas pudieron dedicarse únicamente a la escritura. Concha Espina (1869-1955) o la Condesa de San Luis pudieron hacerlo, la primera tenía medios económicos; la segunda se había ganado el título de escritora. También se lo pudo permitir Pilar de Valderrama Alday (1889-1979) o Pilar Gómez Cano (1885-1932), la cual escribía por tiradas de cuentos en publicaciones periódicas como <em>El avisador numantino, El Universo, La Prensa, Blanco y Negro, Pro infancia, Mujeres.</em> En cambio, otras jóvenes escritoras tuvieron que buscar otras actividades para tener una remuneración: la escritura en prensa o la traducción.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Precisamente, las periodistas, así como las redactoras en prensa y revistas, son las componentes del tercer grupo de profesiones observadas entre las socias activas, contando con 37 mujeres. Muchas lo hicieron como una prolongación de su trabajo.&nbsp; Es el caso de la profesora Katherine Fliedner y Brown (1890-1975), del colegio protestante <em>El Porvenir</em> y creadora de la escuela <em>El Progreso</em>, que escribió en la revista evangelista <em>El Amigo de la Infancia</em> y en <em>España Evangélica</em> de 1920 a 1939. O el de Luisa Salín Cigarraga (1879-¿), que escribió únicamente para la revista feminista <em>Mundo Femenino</em>. Pero hubo otras que se profesionalizaron en el periodismo, como Carmen Eva Nelken, conocida como Magda Donato (1898-1966), un ejemplo excepcional de mujer poliédrica: periodista, actriz, dramaturga, editora, traductora y gran activista feminista. Además de ser una renovadora del teatro infantil, Donato fue una pionera en el periodismo inmersivo, realizando una serie de reportajes «vividos» en los que «vivía» una investigación exhaustiva y experiencial para plasmarlo después en sus reportajes del periódico <em>Ahora</em><sup><a href="#ref">37</a></sup>. Otros casos profesionales fueron los de las norteamericanas Dorothy McCurdy y Margaret Alice Culley, afincadas en Madrid y redactoras del <em>The Morning post</em>. La gran mayoría escribía artículos especializados sobre arte, música o cuestiones femeninas…&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Precisamente, las artistas (textiles, decorativas, pintoras, ilustradoras, escultoras…) es el cuarto grupo importante, con 34 mujeres. Algunas desarrollaron varias vetas artísticas, como es el caso de la murciana Angustias Multedo Villarreal (fechas desconocidas), que compaginó la pintura con la cerámica, la xilografía, la arqueología, la restauración…, además de ser profesora y colaboradora en <em>Mundo Femenino</em>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El quinto grupo en importancia numérica son las músicas (compositoras, pianistas, concertistas, profesoras&#8230;), con 23 mujeres. La compositora Adela Anaya (1890-1970) protagonizó uno de los momentos más emocionantes del club al dirigir la banda que tocaba su himno <em>Catorce de abril</em> en un multitudinario concierto a favor de los obreros parados, actividad organizada por el Lyceum junto a la Agrupación socialista, en la plaza de toros de Madrid<sup><a href="#ref">38</a></sup>. Otra gran compositora, María Rodrigo, además de ser presidenta de la sección de Música en varias ocasiones<sup><a href="#ref">39</a></sup>, participó activamente en el club, colaborando en conciertos y actividades musicales.&nbsp;<sup><a href="#ref">40</a></sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">Las empresarias fueron un total de 25<sup><a href="#ref">41</a></sup>, destacando las dueñas de tiendas, hoteles e incluso minas. Precisamente, la evolución del club favoreció, además, que algunas decidieran crear sus propias empresas, impulsadas, seguramente, por lo que hoy se conoce como el <em>empoderamiento femenino</em>. María Espuig Serrano (1880-¿) además de ejercer como secretaria de la Escuela Nacional de Sanidad en 1933<sup><a href="#ref">42</a></sup>, creó su propia empresa, «Gráficas Ruiz Ferry» en febrero de 1933.&nbsp;<sup><a href="#ref">43</a></sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta proliferación de actividades laborales muestra la necesidad que las socias tenían de ser independientes económicamente. El hecho de sentirse activas profesionalmente también aportó una dinámica importante en el Lyceum Club, que se tradujo en las casi 600 actividades llevadas a cabo durante 10 años. Tras estos seis primeros grupos, podemos observar otras actividades en menor cantidad: traductoras (ruso, francés, inglés, chino, alemán…): 21; Actrices (muchas eran dueñas de su propia compañía): 16; Funcionarias del Estado que no son docentes (Hacienda, Agricultura, Fomento, Aduanas…): 13; 10 bibliotecarias, 8 doctoras entre las que se encuentra pioneras en diferentes campos (Cecilia García de Cosa (1902-1985) es la primera mujer del cuerpo médico de Sanidad Nacional; Nieves González Barrio (1884-1961) es pionera en la pediatría y la puericultura, etc). 5 abogadas y juristas que fueron esenciales para la formación en derechos y ciudadanía de las socias del club, pues tanto Clara Campoamor como Matilde Huici realizaron una serie de cursos a sus compañeras de club, además de ser las caras oficiales de diversas luchas por la igualdad jurídica.<sup><a href="#ref">44</a></sup> 5 farmacéuticas, entre las que se encontraban las hermanas Concepción (1889-?) y Rosa Martín de Antonio (1891-?), ambas activistas republicanas importantes en Madrid. Encontramos, además, 5 enfermeras profesionales (muchas tenían el título de Dama Enfermera de la Cruz Roja). 4 marchantes de arte o mecenas; 4 científicas; 4 bailarinas; 4 editoras de libros o revistas; 5 miembros de embajadas; 2 sombrereras, 2 costureras, 2 promotoras culturales, 2 conservadoras de museos, 1 floricultora, 1 historiadora, 1 artesana; 1 cantatriz de ópera, 1 deportista de alto nivel, 1 grafóloga, 1 psicóloga, 1 mecanógrafa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En definitiva, la gran mayoría de las socias combinaron actividades laborales para conseguir una independencia económica que les permitiera hacer lo que realmente les gustaba, sin depender de ningún hombre. Cierto que la enseñanza y los cuidados eran las primeras elecciones que se abrían a las mujeres, pero eso les permitió poder profundizar en diversas áreas, además de realizarse personalmente, objetivo último del primer club feminista español.&nbsp;</p>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex" id="ref">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow">
<p class="has-small-font-size wp-block-paragraph"><br><sup>1</sup> Hubo dos sedes. En un primer momento estuvieron en la Casa de las Siete Chimeneas, en la calle de las Infantas; y a partir de enero de 1931 se mudaron a la calle de San Marcos.<br><sup>2</sup> Bastos Ansart, Manuel (1965). <em>Una vida de mujer</em>, Barcelona: Editorial Juventud, p. 120.<br><sup>3 </sup>Este término se está intentando implementar en futuros estudios. Una primera definición realizada es la siguiente: «La condición de apátrida ha estado siempre relacionada con aquellas personas que carecían de nacionalidad, pero no de país. Pero ¿qué es la patria? Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua en su primera acepción es «la tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos». ¿Y si las exiliadas no sintieran esos vínculos? ¿Y si esa patria les hubiera negado durante años considerarse una ciudadana total, un ser humano cuyos derechos se hubieran respetado? A lo largo de ese tiempo, estas mujeres lucharon por formar parte total de una patria y, tras esto, fueron excluidas completamente de la historia reciente, diseminándose por el mundo entero. Ellas terminaron constituyéndose en un anexo de aquella patria que las rechazó, formando lo que hemos llamado la Matria.» González Naranjo, Rocío. «El espíritu Del Lyceum Club Femenino De Madrid Sin El Lyceum: María Martos (1888-1981) Y La Sororidad».&nbsp;<em>Enclaves. Revista De Literatura, Música Y Artes Escénicas</em>, n.º 6, junio de 2026, pp. 72-90, doi:10.12795/enclaves.2026.i06.05&nbsp;<br><sup>4</sup> Un censo completo incluyendo todas estas listas se encuentra en <a href="https://www.academia.edu/169347622/MARISABIDILLAS_FRIVOLAS_Y_PELIGROSAS_ANEXO_LISTADO_DE_SOCIAS_DEL_LYCEUM_CLUB_DE_MADRID_ACTUALIZADO">https://www.academia.edu/169347622/MARISABIDILLAS_FRIVOLAS_Y_PELIGROSAS_ANEXO_LISTADO_DE_SOCIAS_DEL_LYCEUM_CLUB_DE_MADRID_ACTUALIZADO</a>&nbsp;<br>También se puede ver el censo del centenario en <a href="https://lyceumclub.es/">https://lyceumclub.es/</a>&nbsp;<br><sup>5</sup> Comprendemos por «activas» a las socias que contribuyeron al desarrollo de las actividades, así como a las que formaron parte de las secciones o de las juntas directivas.<br><sup>6</sup> «Casa de los Niños», <em>Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona</em>, 16 de mayo de 1927, p. 6.<br><sup>7</sup> «Las modistas madrileñas», <em>El Debate</em>, 19 de noviembre de 1929, p. 7.&nbsp;<br><sup>8</sup> «Inauguración de un nuevo comedor de caridad», <em>ABC</em>, 24/06/1922, p. 17; Dy Safford, «Dos fiestas benéficas», <em>Blanco y Negro</em>, 09 de julio de 1922, p. 36.<br><sup>9</sup> «Reuniones y fiestas», <em>El Imparcial</em>, 8 de febrero de 1930, p. 3.&nbsp;<br><sup>10</sup> «El día 6 de febrero se celebrará el baile del Lyceum club femenino», <em>El Heraldo de Madrid</em>, 29 de enero de 1932, p. 6.<br><sup>11</sup> En el censo del centenario, aparece como «intérprete» de un instrumento musical. Ver <a href="https://lyceumclub.es/#socia-1735?modal">https://lyceumclub.es/#socia-1735?modal</a>&nbsp;<br><sup>12</sup> Firma como tal en una carta enviada al ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, el 20 de agosto de 1932, disponible en XXXX<br><sup>13</sup> «Lyceum Club Femenino», <em>La Libertad</em>, 31 de mayo de 1932, p. 9.<br><sup>14</sup> <em>Gaceta</em> <em>1933</em>, p. 163.<br><sup>15</sup> Caravaca, Francisco, «A los productores de aceite», <em>El Liberal</em>, 12 de marzo de 1930, p. 3.<br><sup>16</sup> Caravaca, Francisco, «La Casa de los Niños, recién fundada en Madrid», <em>El Heraldo de Madrid</em>, 29 de marzo de 1929, p. 8-9.<br><sup>17</sup> «Una obra admirable. La Casa de los Niños», <em>Luz</em>, 15 de febrero de 1932, p. 6.<br><sup>18 </sup>De Castro, Cristóbal, «Casino de señoras», <em>La Esfera</em>, 4 de diciembre 1926, p. 10.<br><sup>19</sup> Al carecer de las actas, hemos hecho una reconstrucción de las juntas de manera cronológica. Rosario Lacy consta como secretaria desde abril de 1929 a junio de 1930; una segunda vez desde diciembre de 1932 y en una última junta hasta julio de 1936. Es decir, repitió tres veces como secretaria.<br><sup>20</sup> Entre otras actividades destacamos las siguientes: había sido fundadora y vocal de la directiva del <em>Comité Femenino de Higiene Popular</em> desde 1913 («Comité Femenino de Higiene Popular», <em>La</em> <em>Correspondencia de España</em>, 29 de octubre de 1913, p. 5; y <em>La Correspondencia de España,</em> 4 de febrero de 1922, p. 5). Ocupó en varias ocasiones el puesto de bibliotecaria de la <em>Asociación Ginecológica Española</em> (<em>La Correspondencia de España</em>, 7 de febrero de 1914, p. 6; <em>La Correspondencia de España</em>, 4 de febrero de 1916, p. 6). Fue secretaria general de la Junta de Damas de la <em>Protección Médica</em> («Acta de la sesión celebrada en el Colegio de Médicos el 26 de mayo de 1917», <em>España médica</em>, 1 de julio de 1917, p. 15). Fue tesorera de la junta directiva de la <em>Juventud Universitaria Femenina</em> (De Castro, Cristóbal, «Juventud Universitaria Feminista», <em>Nuevo Mundo</em>, 10 de marzo de 1922, p. 24-25).&nbsp;<br><sup>21</sup> Del Sarto, Juan, «Un grupo de distinguidas damas pertenecientes al Lyceum Club funda el interesante Comité del Libro para el Ciego», <em>Crónica</em>, 6 de julio de 1930, p. 7.&nbsp;<br><sup>22</sup> «El comité del Libro para el Ciego. Una gran labor social nunca bastante alabada», <em>Hoja Oficial del lunes</em>, 4 de abril de 1932, p. 4.<br><sup>23</sup> Carpeta número 1797, Archivos JAE.<br><sup>24</sup> «En la Academia de la Historia», <em>ABC</em>, 25 de diciembre de 1932, p. 19.<br><sup>25</sup> «Las fundadoras del Lyceum Club Femenino Español», <em>La Libertad</em>, 07 de diciembre de 1926, p. 3.<br><sup>26</sup> Montero Alonso, José, «El Lyceum Club Femenino entra en el cuarto año de su vida», <em>Nuevo Mundo</em>, 15 de noviembre de 1929, p. 12-13.&nbsp;<br><sup>27</sup> Del Sarto, Juan, «Un grupo de distinguidas damas pertenecientes al Lyceum Club funda el interesante Comité del Libro para el Ciego», <em>Crónica</em>, 6 de julio de 1930, p. 7.<br><sup>28</sup> De Castro, Cristóbal, «España contra la guerra», <em>La Libertad</em>, 24 de noviembre de 1932, p. 1.&nbsp;<br><sup>29</sup> F. Cuevas, Valentín, «Una visita a la Residencia Internacional de Señoritas», <em>El Adelanto</em>, 29 de marzo de 1932, p. 10.&nbsp;<br><sup>30</sup> F. Cuevas, Valentín, «El Magerit Ateneo Femenino en Madrid», <em>Nuevo Día</em>, 29 de marzo de 1932, p. 3.<br><sup>31</sup> <em>Mujeres españolas</em>, 15 de febrero de 1931, p. 42.<br><sup>32</sup> Se destaca su presencia en el comité organizador del carnaval de 1932 («El día 6 de febrero se celebrará el baile del Lyceum Club Femenino», <em>El Heraldo de Madrid</em>, 29 de enero de 1932, p. 6); y en el de 1933 («El baile de máscaras del Lyceum Club Femenino», <em>El Heraldo de Madrid</em>, 25 de febrero de 1933, p. 6).&nbsp;<br><sup>33</sup> Comprendemos las actividades paralelas a su profesión no remuneradas a todas aquellas actividades asociativas o políticas.&nbsp;<br><sup>34</sup>«El Instituto de Investigaciones Psicológicas», <em>España médica</em>, 1 de abril de 1931, p. 26-28.36<br><sup>35</sup> «La Gaceta», La Correspondencia de Valencia, 21 de agosto de 1931, p. 4.<br><sup>36</sup>«Lyceum Club», <em>La Libertad</em>, 6 de diciembre de 1932, p. 10.<br><sup>37</sup> Los reportajes que hizo fueron los siguientes: «Un mes entre las locas», del 3 al 14 de abril de 1932; «El mundo del misterio, visto entre bastidores», del 26 de junio al 7 de julio de 1932; «Con los cómicos de la legua», del 1 al 6 de enero de 1933; «Ya no hay mujeres feas», 26 de febrero de 1933, como empleada de una clínica;&nbsp; «La vida en la cárcel de mujeres», del 2 al 11 julio de 1933; «Una mujer en busca de trabajo», 5 de noviembre de 1933; «En la “cola” de los hambrientos», 4 de marzo de 1934; «En la maternidad», 21 de julio de 1935; «Cómo se vive en un albergue de mendigas», del 15 al 21 de diciembre de 1935; «Cómo se vive en el Puente de Vallecas», 19 de julio de 1936.<br><sup>38</sup> «Concierto popular en la nueva plaza de toros», <em>La Libertad</em>, 23 de mayo de 1931, p. 10.<br><sup>39</sup> Véanse diferentes periodos en «Las fundadoras del Lyceum Club Femenino Español», <em>La Libertad</em>, 9 de diciembre de 1926, p. 5; «Lyceum Club Femenino», <em>Ritmo</em>, 1 de julio de 1934, p. 9.<br><sup>40</sup> Como ejemplo, se puede ver su participación en la fiesta de Reyes de 1932 («Lyceum Club», <em>La Libertad</em>, 07 de enero de 1932, p. 6), en la dirección de un concierto vocal con sus alumnas de la Escuela de Música y Declamación (<em>Ritmo</em>, 1 de julio de 1934) o en el concierto de Ángeles Ottein y Ramona Nieto (R. de la S., «Angeles Ottein y Ramona Nieto en el Lyceum Club», <em>El Heraldo de Madrid</em>, 24 de febrero de 1936, p. 9).&nbsp;<br><sup>41</sup> Las dueñas de farmacias están contabilizadas dentro de las farmacéuticas, y las dueñas de compañías de actores se encuentran contabilizadas en actrices.<br><sup>42</sup> «Carta de María Ruiz Ferry a Eulalia Lapresta», 23 de marzo de 1933 (ARS, 43/68/9).<br><sup>43</sup> «Carta de María Ruiz Ferry a María de Maeztu», febrero de 1933 (ARS, 43/68/8).<br><sup>44</sup> Véase con más detalle en González Naranjo, Rocío, «La primera lucha feminista del Club», <em>Marisabidillas, frívolas y peligrosas: el Lyceum Club Femenino de Madrid (1926-1936),</em> Hoja de Lata ediciones, 2026, p. 161-170.</p>
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<figure class="alignleft size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="531" height="692" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Rocio-Naranjo.jpeg" alt="" class="wp-image-1477" style="width:235px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Rocio-Naranjo.jpeg 531w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Rocio-Naranjo-195x254.jpeg 195w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Rocio-Naranjo-444x578.jpeg 444w" sizes="auto, (max-width: 531px) 100vw, 531px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Rocío Naranjo</strong> es profesora de universidad e investigadora en historia cultural española y genealogías femeninas del siglo XX. Editora literaria, ha publicado varias ediciones críticas, entre las que destaca una antología de teatro con obras inéditas de Carlota O’Neill (1905-2000) en Ediciones Torremozas (2021). De la misma autora, ha publicado el cuento inédito <em>Las Olvidadas (Anagnórisis)</em> en la editorial Cuadernos del Vigía (2020). También para Renacimiento Ediciones, ha colaborado en la edición de <em>Otros vendrán</em>, de Marina Ginestà (2019) y en la reedición de <em>Historias del décimo círculo</em> de María Luz Morales (2023). También ha traducido del francés al español la primera obra de Marina Ginestà, <em>Las Antípodas</em>, publicada por el Archivo General de la Nación de la República Dominicana (2022). Ha colaborado en el proyecto transmedia Las Sinsombrero como invitada en el tercer documental y ha sido asesora histórica para la película <em>Las Cartas perdidas. La cárcel y el exilio de las mujeres republicanas de Amparo Climent</em> (2022).</p>



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		<title>El Lyceum Club femenino: un laboratorio de ciudadanía femenina</title>
		<link>https://desdelosmargenes.com/el-lyceum-club-femenino-un-laboratorio-de-ciudadania-femenina/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Oct 2026 10:53:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Número 5]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desdelosmargenes.com/?p=1468</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por Mercedes Gómez-Blesa</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-theme-palette-2-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph">Mercedes Gómez-Blesa</p>



<div class="wp-block-kadence-spacer aligncenter kt-block-spacer-1468_2a455b-c2"><div class="kt-block-spacer kt-block-spacer-halign-left"><hr class="kt-divider"/></div></div>



<p class="wp-block-paragraph">Hablar del Lyceum Club Femenino de Madrid no es únicamente evocar una asociación femenina nacida en la España de las vanguardias. Es, sobre todo, recuperar una voz colectiva que fue silenciada, interrumpida y, durante décadas, relegada a los márgenes de la historia cultural española. El Lyceum nació de una idea radical: de la convicción de que las mujeres tenían derecho a pensar juntas, a debatir en público y a producir cultura sin tutela masculina. En una España donde la presencia femenina en la vida intelectual era todavía excepcional, el Lyceum surgió como un gesto de afirmación y de futuro. No nació contra nadie, pero sí a favor de la autonomía intelectual de las mujeres, en un momento en que esa autonomía resultaba profundamente subversiva. Pero contemos sus inicios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En abril de 1926 , en la Sala de Juntas del Instituto Internacional (Calle Miguel Ángel, 8) se creaba, bajo la dirección de María de Maeztu, la asamblea constituyente de la asociación femenina más conocida y citada del feminismo español con 115 socias, y el 4 de noviembre de 1926 abría definitivamente sus puertas en la casa de las Siete Chimeneas, con fantasma incluido, en la calle de las Infantas, hoy Ministerio de Cultura, en el corazón de un país que aún debatía los contornos de su modernidad. No fue simplemente la inauguración de una asociación cultural; fue la irrupción pública de una conciencia colectiva largamente gestada. En un contexto marcado por la Dictadura de Primo de Rivera y por una estructura social que reservaba a las mujeres un papel subsidiario en la vida intelectual y política, el Lyceum emergió como espacio de legitimidad, interlocución y afirmación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Varias futuras socias sentían la necesidad de crear un espacio de debate y de encuentro para las mujeres. María Lejárraga, en <em>Cartas a las mujeres de España</em>, manifestaba ya&nbsp; este anhelo:&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="padding-left:var(--wp--preset--spacing--80)">las mujeres necesitan un rincón con un poco de lumbre, silencio y muchos libros para poder aprender por su cuenta algo de lo mucho que ni la familia ni el Estado se han preocupado de enseñarles</p>



<p class="wp-block-paragraph">María de Maeztu comprendió, de igual manera que la emancipación femenina no podía limitarse a reformas legales aisladas ni a gestos simbólicos. Era necesario crear una infraestructura cultural propia: un lugar donde las mujeres pudieran reunirse, pensar, debatir y producir saber sin tutela. El Lyceum fue, en ese sentido, una arquitectura moral antes que un espacio físico. Sus salones no eran únicamente salones de té, sino laboratorios de ciudadanía. Oigamos sus palabras:</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="padding-left:var(--wp--preset--spacing--80)">Se intenta facilitar a las mujeres españolas, recluidas hasta ahora en sus casas, al mutuo conocimiento y a la mutua ayuda. Queremos suscitar un movimiento de fraternidad femenina; que las mujeres colaboren y se auxilien. <sup><a href="#ref">1</a></sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">El modelo no surgía en el vacío. Inspirado en El Lyceum Club fundado en Londres en 1904 y con sedes en otras capitales europeas, el Lyceum español adaptó esas formas asociativas a la singularidad del contexto nacional. En una España donde la educación femenina había avanzado gracias a instituciones como la Junta para Ampliación de Estudios y la Residencia de Señoritas, el club articuló una continuidad entre formación académica y proyección pública. La mujer instruida debía también ser mujer visible.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La composición de la Junta Directiva condensaba, en su misma estructura, un mapa de la inteligencia femenina española de su tiempo. No se trataba de un mero órgano administrativo, sino de una constelación de trayectorias convergentes, cada una portadora de un ámbito de saber —la educación, el derecho, la literatura, la acción social— y al mismo tiempo trascendía su especialidad para participar en un proyecto común.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al frente estaba María de Maeztu que ejercía la presidencia con la serenidad de quien entiende la pedagogía como forma de gobierno moral: su autoridad no emanaba del gesto impositivo, sino de la convicción ilustrada de que solo a través de la educación, la mujer podía emanciparse. A su lado, dos vicepresidentas: Isabel Oyarzabal, periodista y diplomática en ciernes, imprimía a las decisiones un pulso político atento a la actualidad europea, y Victoria Kent aportaba la firmeza jurídica y la conciencia reformista; su presencia recordaba que el pensamiento debía traducirse en legislación y la palabra en derecho efectivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la secretaría, Zenobia Camprubí, con su experiencia cosmopolita y su delicada inteligencia organizativa, tejía puentes entre la creación literaria y la gestión cultural, dotando al club de una dimensión internacional. La maestra Amalia Galárraga actuaba de tesorera y la profesora americana Helen Phillips, directora del Instituto Internacional, fue la vicesecretaria. De la biblioteca se encargó la dramaturga María Lejárraga. En sus reuniones no solo se distribuían tareas; se ensayaba una forma distinta de autoridad, colegiada y dialogante, que desafiaba los modelos jerárquicos dominantes. Si el Lyceum fue laboratorio de ciudadanía, su Junta Directiva fue el primer experimento exitoso: mujeres gobernando un espacio propio con rigor, sensibilidad y una conciencia histórica que convertía cada acuerdo en gesto fundacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto al resto de socias fundadoras, hemos de decir que el Lyceum aglutinó a un amplio abanico de mujeres de la burguesía y de la aristocracia, pertenecientes a tres generaciones de mujeres: la del 98, la del 14 y la del 27, hoy conocidas como Las sinsombrero, gracias a Tania Balló y que configuraron la llamada Edad de Plata de la cultura española. Fue, por tanto, un espacio intergeneracional e interdisciplinar, pues eran mujeres pertenecientes a diferentes áreas del conocimiento. Allí encontramos a las literatas, ensayistas, pintoras, y músicas más señeras de la época, como Ernestina de Champourcín, Mª Teresa León, Concha Méndez, Ángeles Santos, Carmen Conde, María Rodrigo, Elena Fortún, Victorina Durán o Hildegart Rodríguez; a las primeras abogadas, como Clara Campoamor y Matilde Huici; y a médicas y científicas, como las doctoras Aleixandre, Rosario Lacy o Nieves González Barrio. Otras muchas, sin embargo, no ejercían ninguna profesión, pero pertenecían a una élite cultural, al estar casadas con los principales intelectuales de la época. A ellas se refería Concha Méndez, en un tono burlón, como «las maridas». Cabe destacar a Mabel Rick, la mujer de Pérez de Ayala, a Rosa Spottorno, de Ortega y Gasset, Trudy Graa, de Araquistáin, o Dolores Moya, esposa de Marañón. El Lyceum permitió, pues, la creación de una comunidad intelectual femenina estable, y logró transformar trayectorias individuales en una experiencia colectiva, generando lo que hoy denominaríamos una red cultural femenina, y una red de redes, pues muchas de ellas pertenecían ya a varias asociaciones feministas creadas en las dos primeras décadas del XX. Fue, pues, un crisol de voces diversas y de sensibilidades políticas y religiosas diferentes. Un ejemplo de respeto y de convivencia de opiniones plurales, que ya la querrían para sí muchas asociaciones masculinas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, el Lyceum, precisamente por esta pluralidad, no se declaró abiertamente feminista, a pesar de que en sus salones se discutió sobre la condición jurídica, política y social de la mujer y se elevó una propuesta de reforma del Código Civil y Penal al Presidente de la Comisión General de Códigos del Congreso. El club no representó una ruptura abrupta con la tradición patriarcal, sino una reinterpretación crítica de ella; su estrategia no fue la confrontación directa, sino la construcción paciente de una autoridad cultural. El rigor intelectual era la herramienta principal de transformación de la condición femenina.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El club actuó como mediador entre la experiencia privada de las mujeres y la arena pública de la opinión y contribuyó a configurar un discurso colectivo que posteriormente encontraría expresión política en la Segunda República. El debate sobre el sufragio femenino, culminado con la aprobación del voto para las mujeres en 1931, no puede desligarse del clima intelectual generado en espacios como este. Aunque el club no fue un órgano partidista, su labor pedagógica creó condiciones de posibilidad de una ciudadanía femenina de pleno derecho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Lyceum estaba estructurado en diferentes secciones: social, literaria, artes plásticas e industriales, música, ciencias, internacional y, posteriormente, hispanoamericana, desde las que se organizaban un completo programa cultural. Además de las veladas musicales, se realizaron exposiciones de arte, organizadas con un criterio sorprendentemente audaz para la época, ofreciendo un espacio a pintoras y creadoras que raramente encontraban salas dispuestas a exhibir sus obras. Se celebró el primer salón de las dibujantas, donde expusieron carteles Victorina Durán, Piti Bartolozzi, Marga Gil Roësset, Delhy Tejero o Viera Sparza En sus paredes también colgaron lienzos las hijas de Sorolla, Ángeles Santos, y Maruja Mallo hizo los decorados de la obra de teatro de Concha Méndez, <em>El ángel cartero</em>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ernestina de Champourcín relataba divertida, en su correspondencia con Carmen Conde, los concursos de poesía de autoría femenina, donde participaban las jóvenes poetas en igualdad de condiciones que las grandes voces femeninas del pasado, como Santa Teresa, Sor Juana Inés de la Cruz, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Carolina Coronado. El triunfo fue para sor Juana Inés de la Cruz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y luego estaban los recitales, donde la solemnidad académica cedía terreno a la sorpresa. Uno de los episodios más recordados fue la intervención de Rafael Alberti, quien, en pleno fervor surrealista, se presentó en el Lyceum vestido como un clown, con una larga levita, cuello de pajarita y un sombrerito hongo. Llevaba una paloma enjaulada en una mano y un galápago en la otra. La escena, casi cinematográfica, rompía cualquier expectativa de compostura. El título de la conferencia o performance marcaba ya el tono: “Palomitas y Galápago (No más artríticos)”. Al grito de “¡Viva la estulticia!”, arremetió contra Juan Ramón Jiménez, Ortega, Pérez de Ayala y otras eminencias, mientras sus esposas escuchaban, atónitas, cómo despotricaban contra sus maridos. Se levantó una gran polémica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También dejó su huella Federico García Lorca, quien habló sobre “Imaginación, inspiración y evasión en poesía” y Unamuno leyó su obra <em>Raquel encadenada</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No todos, sin embargo, mostraron la misma disposición. Jacinto Benavente, figura consagrada y premio Nobel, declinó la invitación a ofrecer una conferencia en el club. La negativa —envuelta en cortesías formales— se ha hecho famosa: «¡Yo no doy conferencias a tontas y a locas!». ¿Temía quizá legitimar con su presencia aquel espacio exclusivamente femenino? ¿O simplemente no supo leer el signo de los tiempos? Sea como fuere, su ausencia tuvo un efecto paradójico: reforzó la autonomía del Lyceum, que continuó su programación sin necesitar la bendición de todos los próceres literarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no todo fue divertimento. También se llevó a cabo una importante labor social que fructificó en la llamada “Casa del Niño”, dirigida por Consuelo Bastos. No fue un gesto filantrópico aislado, sino la cristalización de una conciencia social que entendía el feminismo no solo como conquista de derechos civiles para una élite ilustrada, sino como solidaridad activa con las mujeres trabajadoras. Surgió como respuesta a una realidad concreta: la precariedad en la que muchas madres obreras debían dejar a sus hijos, mientras cumplían largas jornadas de trabajo. En una España donde la protección social era aún incipiente, la maternidad se vivía a menudo como una tarea solitaria, sin redes institucionales de apoyo. El Lyceum, consciente de esta fractura entre la mujer burguesa y la mujer obrera, quiso tender un puente que no fuera paternalista, sino cómplice. En aquel espacio —más que guardería, más que aula— se ofrecía cuidado, alimentación, higiene y una primera educación orientada por criterios pedagógicos modernos. La influencia de las corrientes renovadoras, difundidas en España por la Institución Libre de Enseñanza, se hacía sentir en la atención a la dignidad del niño como sujeto, no como simple receptor pasivo de asistencia. Cada gesto cotidiano —lavar unas manos, servir un plato caliente, leer un cuento— adquiría un significado político: dignificar la infancia, afirmar que la pobreza no debía equivaler a abandono.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde una perspectiva historiográfica, la Casa del Niño puede interpretarse como una forma temprana de intervención social con enfoque de género. Mucho antes de que el Estado asumiera responsabilidades en materia de conciliación y protección infantil, el Lyceum ensayó un modelo en el que el cuidado dejaba de ser un asunto exclusivamente privado para convertirse en cuestión pública. Así, la institución ampliaba el horizonte del feminismo: la emancipación no podía restringirse únicamente al acceso a la universidad o al sufragio; debía incluir la redistribución del tiempo y del trabajo doméstico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el camino no fue fácil. El Madrid de los años veinte, tan moderno para unas cosas, se mostró cavernario para otras. La mera existencia del Lyceum Club Femenino provocó recelos inmediatos en los sectores más conservadores de la sociedad española. No era necesario que sus socias proclamaran consignas incendiarias: bastaba con que se reunieran solas sin pedir permiso, deliberaran sin tutela masculina y organizaran un programa intelectual autónomo para que la sospecha se activara. En un país donde la sociabilidad pública había sido durante siglos patrimonio casi exclusivo de los hombres, un club femenino evocaba una inversión inquietante del orden simbólico. Como rememoraba M.ª Teresa León en <em>Memoria de la melancolía</em>:</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="padding-left:var(--wp--preset--spacing--80)">en los salones de la calle de las Infantas se conspiraba entre conferencias y tazas de té. Aquella insólita independencia mujeril fue atacada rabiosamente. El caso se llevó a los púlpitos, se agitaron las campanillas políticas para destruir la sublevación de las faldas». Y añade: «el Lyceum Club no era una reunión de mujeres de abanico y baile. Sabían propuesto adelantar el reloj de España.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las críticas adoptaron diversas formas. Desde la prensa tradicionalista se las tachaba de antipatrióticas, masonas, ateas y destructoras de la familia, cuando no de ser un foco de vicio y de perdición. Se las acusó incluso de tener un fumadero de opio. Bajo estas descalificaciones latía un temor más profundo: la erosión de una jerarquía social basada en el patriarcado. En el clima ideológico de finales de los años veinte y comienzos de los treinta, marcado por el auge de los nacionalismos autoritarios en Europa, la autonomía femenina podía interpretarse como síntoma de decadencia. Para ciertos pensadores reaccionarios, la mujer que debatía sobre política o literatura abandonaba su misión primordial de ángel del hogar y contribuía a la disolución del orden. Así, el Lyceum se convirtió en blanco de una retórica que mezclaba paternalismo, ironía y alarma moral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Especialmente revelador resultó el tono jocoso y provocador con que Ernesto Giménez Caballero aludió al club en su texto “Las mujeres de Cogul”. Figura clave de la vanguardia literaria y posteriormente vinculado al ideario fascista español, Giménez Caballero desplegó en ese escrito una sátira ambigua, en la que combinaba admiración estética y burla ideológica. Calificaba a Victoria Kent de «amazona casitérida» que, como jefa del grupo, quería imponer una «moral virófila y patriarquida».&nbsp; Al evocar las pinturas rupestres de Cogul —donde un grupo de figuras femeninas danzan en torno a un hombre— establecía un paralelismo irónico con las socias del Lyceum, sugiriendo que aquella modernidad femenina no era sino una reedición primitiva, casi tribal, de una feminidad que rodea, adorna o desafía lo masculino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El recurso a la prehistoria no era inocente. Al comparar a las mujeres cultas del Lyceum con figuras rupestres, el autor despojaba su proyecto de contemporaneidad y lo reducía a espectáculo pintoresco. El humor funcionaba como mecanismo de neutralización: ridiculizar era una forma de desactivar la amenaza. Sin embargo, bajo la ironía se percibe también la fascinación que aquellas mujeres ejercían sobre un intelectual que entendía la modernidad como escenificación.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La crítica jocosa de Giménez Caballero ilustra un fenómeno más amplio: la dificultad de encajar la emancipación femenina en los marcos ideológicos tradicionales. Esto parece ser una inercia histórica: siempre que las mujeres avanzan, algunos hombres retroceden y se desempolvan teorías misóginas. La risa, en este contexto, no era simple entretenimiento; era un gesto político. Convertir en caricatura a las socias del Lyceum permitía mantener intacto el imaginario de la mujer doméstica, al tiempo que se evitaba un enfrentamiento argumentativo más serio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con todo, estas críticas no lograron desarticular el proyecto. Más bien contribuyeron a definirlo por contraste. Al ser objeto de sátira y sospecha, el Lyceum confirmó su capacidad de alterar sensibilidades y de introducir fisuras en el consenso conservador. La burla revelaba, paradójicamente, la eficacia simbólica de la institución: solo aquello que inquieta merece ser ridiculizado con tanto ahínco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En definitiva, las resistencias conservadoras —desde la admonición moral hasta la ironía literaria— forman parte inseparable de la historia del Lyceum. Son el negativo de su fotografía luminosa. Allí donde la crítica veía extravagancia o desorden, se estaba gestando una nueva gramática de la presencia femenina en la esfera pública. Y en esa tensión entre admiración y rechazo se inscribe buena parte de la significación histórica del club.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la historia de España es una historia de luces que a veces se apagan de golpe. 1936 trajo el estruendo, y 1939 trajo el silencio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Guerra Civil interrumpió abruptamente esta trayectoria. Con el triunfo del franquismo, el Lyceum fue clausurado —se transformó en el Círculo Medina de la Sección Femenina—y sus integrantes, dispersadas o silenciadas. Se abría para muchas de ellas el largo camino del exilio. La represión cultural borró durante décadas la memoria de aquel club. Sin embargo, la desaparición institucional no anuló su legado. Su ejemplo demuestra que la transformación social requiere espacios de encuentro y de debate donde el pensamiento se ensaye antes de institucionalizarse. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si se contempla el Lyceum desde la larga duración histórica, puede interpretarse como un eslabón en la genealogía del feminismo español. El club institucionalizó la presencia femenina en el debate cultural y la afirmación de la mujer como sujeto histórico. Su legado es fundamentalmente una metodología: la convicción de que el conocimiento compartido cambia las estructuras, aunque sea lentamente. La poética del Lyceum reside en esa conjunción de rigor y esperanza. Frente a un orden que pretendía confinarlas al ámbito doméstico, ellas respondieron con libros, conferencias y debates encendidos. La cultura se convirtió en su trinchera de combate.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así, el Lyceum Club Femenino de 1926 no debe recordarse únicamente como una institución histórica, sino como un gesto inaugural. En la penumbra de un país que aún dudaba de la voz femenina, se encendió una lámpara colectiva. Su luz no abolió de inmediato las sombras, pero trazó un camino. Y en ese camino, todavía hoy, resuena la convicción de que la emancipación comienza cuando una comunidad decide pensarse a sí misma con libertad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recuperar, en su centenario, la historia de esta red de afectos intelectuales significa reconocernos dentro de esa genealogía femenina interrumpida, pero no extinguida. Nombrar hoy al Lyceum es volver a abrir esa habitación propia del pensamiento y de la amistad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Debemos recordar y agradecer que somos las herederas de estas mujeres. Hemos de ser muy conscientes de que cada vez que una de nosotras levanta la voz para defender la igualdad, el arte o la justicia, hay un eco que resuena en la Casa de las Siete Chimeneas.&nbsp;</p>



<ol id="ref" class="wp-block-list">
<li>Sánchez Ocaña, V., «Queremos, dice su Presidenta, suscitar un movimiento de fraternidad femenina», <em>El Heraldo de Madrid</em>, 5-11-1926.</li>
</ol>



<div class="wp-block-group"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
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<figure class="alignleft size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="534" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1.jpg" alt="" class="wp-image-1501" style="width:220px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1.jpg 800w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1-381x254.jpg 381w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1-768x513.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mercedes Gómez-Blesa</strong> es doctora en filosofía y ensayista.&nbsp; Ha centrado sus investigaciones en la obra de las artistas, escritoras y ensayistas de la Edad de Plata, muy especialmente, en la de María Zambrano, autora a la que ha consagrado el ensayo <em>La razón mediadora: Filosofía y Piedad en María Zambrano</em> (2008), con el que obtuvo el Premio Gran Vía de Ensayo, y ha realizado la edición crítica de los siguientes libros: <em>Las palabras del regreso</em>&nbsp;(1995),&nbsp;<em>Unamuno</em>&nbsp;(2003),&nbsp;<em>Pensamiento y poesía en la vida española</em>&nbsp;(2004) <em>Claros del bosque</em>&nbsp;(2011) y <em>La agonía de Europa</em> (2023). En 2007 publicó <em>Las Intelectuales Republicanas: la conquista de la ciudadanía</em> (2007) y su primer poemario <em>Los nuevos bárbaros</em>. En 2009 apareció <em>Modernas y vanguardistas. Mujer y democracia en la II República</em>. Preparó en 2018 la edición crítica de <em>La mujer Moderna y sus derechos</em> de Carmen de Burgos y publicó <em>Modernas y vanguardistas. Las mujeres-faro de la Edad de Plata</em> (2019). Sus últimos ensayos son <em>Estéticas de la ausencia</em> (2021) y <em>La constelación femenina de María Zambrano</em> (2026). Es patrona de la Fundación María Zambrano y directora de las <em>Obras Completas</em> de María Zambrano.</p>



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<p>La entrada <a href="https://desdelosmargenes.com/el-lyceum-club-femenino-un-laboratorio-de-ciudadania-femenina/">El Lyceum Club femenino: un laboratorio de ciudadanía femenina</a> se publicó primero en <a href="https://desdelosmargenes.com">Desde los Márgenes </a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El Lyceum Club y el derecho de las mujeres a pensar</title>
		<link>https://desdelosmargenes.com/el-lyceum-club-y-el-derecho-de-las-mujeres-a-pensar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Oct 2026 09:30:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[Número 5]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desdelosmargenes.com/?p=1458</guid>

					<description><![CDATA[<p>Rocío González Naranjo. Marisabidillas, frívolas y peligrosas. El Lyceum Club Femenino de Madrid (1926–1936). Hoja de Lata, 2026. * Eva Cosculluela El Club de las modernas. Editorial Seix-Barral, Planeta, 2026.</p>
<p>La entrada <a href="https://desdelosmargenes.com/el-lyceum-club-y-el-derecho-de-las-mujeres-a-pensar/">El Lyceum Club y el derecho de las mujeres a pensar</a> se publicó primero en <a href="https://desdelosmargenes.com">Desde los Márgenes </a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="407" height="578" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/marisabidillas-frivolas-y-peligrosas-407x578.jpg" alt="" class="wp-image-1457" style="width:320px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/marisabidillas-frivolas-y-peligrosas-407x578.jpg 407w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/marisabidillas-frivolas-y-peligrosas-179x254.jpg 179w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/marisabidillas-frivolas-y-peligrosas.jpg 705w" sizes="auto, (max-width: 407px) 100vw, 407px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Rocío González Naranjo. Marisabidillas, frívolas y peligrosas. El Lyceum Club Femenino de Madrid (1926–1936). Hoja de Lata, 2026.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay insultos que revelan mejor que un elogio el alcance de una transformación histórica. Llamar «marisabidillas» a unas mujeres porque estudian, «frívolas» porque se reúnen y «peligrosas» porque piensan por sí mismas constituye una forma de vigilar las fronteras de su libertad. El título del libro de Rocío González Naranjo recupera esa violencia verbal para invertir su significado: lo que sus adversarios juzgaron una amenaza puede leerse hoy como el signo de una conquista. La historia del Lyceum Club Femenino de Madrid permite reconocer hasta qué punto incomodaba una mujer que aspiraba a intervenir en la vida pública con autoridad propia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Publicado por Hoja de Lata en el año del centenario del Club, el ensayo recorre la década comprendida entre 1926 y 1936. Su mayor virtud es desplazar el interés desde la excepcionalidad de unas pocas figuras hacia las condiciones que hicieron posible una experiencia compartida. La pregunta deja de ser únicamente quiénes fueron aquellas mujeres para convertirse en otra: qué pudieron hacer al encontrarse. El Lyceum no fue solo una tertulia distinguida, sino un lugar en el que disponer de tiempo, interlocutoras y reconocimiento; un ámbito donde ensayar formas de existencia no enteramente subordinadas a las expectativas familiares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La autora sustenta esta reconstrucción en un trabajo de archivo atento a la correspondencia, las memorias de las socias, los testimonios familiares y las noticias de prensa. Su investigación recupera tanto a las protagonistas más conocidas como a mujeres cuya trayectoria profesional o asociativa había permanecido en segundo plano. Esa perspectiva resulta especialmente fecunda: una historia feminista no puede limitarse a restituir nombres ilustres, sino que debe reconstruir las relaciones, las mediaciones y las estructuras que permitieron a tantas mujeres adquirir presencia pública. El talento no se desarrolla en el vacío; necesita oportunidades, complicidades y espacios donde ser reconocido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El libro se organiza en tres partes que permiten seguir la gestación del proyecto y sus transformaciones. La primera examina las redes de sociabilidad femenina surgidas en la sociedad de los años veinte, las relaciones personales entre las fundadoras, los mecanismos de financiación y captación de socias y la difícil articulación de sus juntas y secciones. También muestra la hostilidad que despertó en los sectores más conservadores la iniciativa desde sus comienzos. Aquellas descalificaciones, sorprendentemente persistentes en su lógica, revelan que la resistencia al feminismo no se dirigía únicamente contra determinadas reivindicaciones: cuestionaba el derecho mismo de las mujeres a organizarse y hablar en nombre propio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las otras dos partes recorren las actividades del Lyceum en sus sucesivas sedes. Entre noviembre de 1926 y julio de 1930, en la calle de las Infantas, el Club tuvo que conquistar legitimidad en un entorno social receloso, mientras su sección social, vinculada a Consuelo Bastos, según explica la autora, impulsaba iniciativas de considerable alcance. Desde enero de 1931, con el traslado a la calle de San Marcos y la llegada de la Segunda República, la institución adquirió una visibilidad cultural, política y diplomática aún mayor. La historia interna del Lyceum aparece así enlazada con los cambios de la sociedad española: sus salones no fueron impermeables a la política, sino uno de los lugares donde las mujeres participaron en la conversación sobre el país que deseaban construir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los datos más reveladores de la investigación es la recopilación de 578 actividades: conferencias, exposiciones, conciertos, danza, teatro, cursos, encuentros y actos de diversa índole. La cifra importa menos como récord que como prueba de continuidad y capacidad organizativa. González Naranjo explica que ha privilegiado las iniciativas realizadas por y para las socias, sin ignorar las intervenciones masculinas de especial relevancia. Esa decisión desplaza el centro del relato: las mujeres dejan de figurar como público de la cultura producida por otros y aparecen como promotoras, organizadoras y creadoras de una vida intelectual propia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este desplazamiento reside el alcance filosófico de la experiencia. La libertad no consiste solamente en poseer facultades individuales o en obtener un reconocimiento jurídico; exige condiciones materiales y simbólicas para ejercerlas. Un espacio compartido puede transformar la conciencia de lo posible. Al conversar, discrepar, aprender y colaborar, las socias no solo ampliaron sus oportunidades: contribuyeron a forjar una nueva subjetividad femenina, capaz de reconocerse como agente de cultura y de historia. El Lyceum permitió que el deseo de autonomía dejara de ser una aspiración solitaria y adquiriera una forma colectiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ensayo también invita a reflexionar sobre los límites de aquella conquista. El origen burgués de buena parte de las integrantes obliga a preguntarse qué mujeres podían acceder al Club y cuáles quedaban fuera. Reconocer esas desigualdades no disminuye el valor de lo conseguido, pero impide convertir una experiencia socialmente situada en representación de todas las españolas. Asimismo, las diferencias ideológicas y personales entre las socias merecen formar parte del relato. La propia autora opta por destacar sus realizaciones comunes; esa elección ilumina la potencia de la cooperación, aunque deja abierta la cuestión de cómo narrar una alianza sin suavizar sus conflictos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">González Naranjo recuerda, además, que el Lyceum pertenecía a una red internacional de clubes femeninos y que sus socias defendieron sus vínculos con el exterior frente a las actitudes hostiles hacia lo extranjero. El internacionalismo, las invitaciones a personalidades de otros países y la acogida esperanzada de la República permiten comprender que aquella institución no se encerró en un programa cultural doméstico. La emancipación femenina se vinculaba también con una concepción más abierta de la ciudadanía y con la voluntad de intervenir en la modernización democrática de España.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La obra dialoga con una tradición investigadora previa que ha hecho posible recuperar la historia de las mujeres de la Edad de Plata. Su contribución consiste en reunir materiales dispersos y ofrecer al público una imagen más compleja de la vida cotidiana y la acción colectiva del Lyceum. Y su conclusión resulta particularmente significativa: más allá de ideologías y creencias, aquellas mujeres construyeron una red de ayuda mutua. Esa solidaridad no debe entenderse como una cualidad natural de lo femenino, sino como una práctica histórica, organizada y sostenida frente a obstáculos concretos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Marisabidillas, frívolas y peligrosas devuelve centralidad a una institución que durante demasiado tiempo ocupó un lugar secundario en el relato cultural español. En este centenario, su lectura nos recuerda que el derecho a pensar necesita algo más que la ausencia de prohibiciones: necesita lugares donde ejercerse, interlocutoras con quienes contrastar las ideas y estructuras capaces de sostener la acción. Aquellas mujeres resultaron peligrosas porque, al reunirse, alteraron el reparto de la palabra y de la autoridad. Su legado no es solo lo que hicieron, sino la posibilidad de libertad que abrieron para otras.</p>



<p class="has-text-align-right has-theme-palette-1-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph">Mercedes Gómez-Blesa</p>



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<figure class="alignleft size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="534" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1.jpg" alt="" class="wp-image-1501" style="width:220px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1.jpg 800w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1-381x254.jpg 381w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1-768x513.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mercedes Gómez-Blesa</strong> es doctora en filosofía y ensayista.&nbsp; Ha centrado sus investigaciones en la obra de las artistas, escritoras y ensayistas de la Edad de Plata, muy especialmente, en la de María Zambrano, autora a la que ha consagrado el ensayo <em>La razón mediadora: Filosofía y Piedad en María Zambrano</em> (2008), con el que obtuvo el Premio Gran Vía de Ensayo, y ha realizado la edición crítica de los siguientes libros: <em>Las palabras del regreso</em>&nbsp;(1995),&nbsp;<em>Unamuno</em>&nbsp;(2003),&nbsp;<em>Pensamiento y poesía en la vida española</em>&nbsp;(2004) <em>Claros del bosque</em>&nbsp;(2011) y <em>La agonía de Europa</em> (2023). En 2007 publicó <em>Las Intelectuales Republicanas: la conquista de la ciudadanía</em> (2007) y su primer poemario <em>Los nuevos bárbaros</em>. En 2009 apareció <em>Modernas y vanguardistas. Mujer y democracia en la II República</em>. Preparó en 2018 la edición crítica de <em>La mujer Moderna y sus derechos</em> de Carmen de Burgos y publicó <em>Modernas y vanguardistas. Las mujeres-faro de la Edad de Plata</em> (2019). Sus últimos ensayos son <em>Estéticas de la ausencia</em> (2021) y <em>La constelación femenina de María Zambrano</em> (2026). Es patrona de la Fundación María Zambrano y directora de las <em>Obras Completas</em> de María Zambrano.</p>



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<figure class="alignleft size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="339" height="578" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/El-club-de-las-modernas-339x578.jpg" alt="" class="wp-image-1456" style="width:320px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/El-club-de-las-modernas-339x578.jpg 339w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/El-club-de-las-modernas-149x254.jpg 149w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/El-club-de-las-modernas.jpg 587w" sizes="auto, (max-width: 339px) 100vw, 339px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">Eva Cosculluela <em>El Club de las modernas</em>. Editorial Seix-Barral, Planeta, 2026.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>¿Qué condiciones sociales e históricas hicieron posible la emancipación de las mujeres?: Las mujeres que adelantaron el reloj en España.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El Club de las modernas</em>, publicado por Seix Barral, 2026, llega en un momento de creciente interés por la recuperación de las mujeres en la historia cultural española. Los aniversarios sobre el Lyceum Club y la Generación del 27 han sacado a la luz la necesidad de re-escribir episodios importantes de la historia reciente. Los marcos de interpretación, así como los contextos políticos, culturales y sociales de la <em>Generación del 27 —</em>centrados únicamente en las producciones culturales masculinas—, necesitan ser revisados para incluir la perspectiva, las aportaciones y la nueva dimensión que adquiere esta generación, al incorporar a las mujeres que formaron parte de ella y cuyas contribuciones fueron ignoradas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El Club de las Modernas</em> de Eva Cosculluela, periodista cultural, traductora y librera, precisamente, se sitúa en esta línea de trabajo. La autorareconstruye los diez años de historia del Lyceum Club desde su fundación en 1926, en plena dictadura de Primo de Rivera hasta su desaparición después de la Guerra Civil española. Entre el rigor histórico y la crónica narrativa, Cosculluela va narrando cómo a pesar de esta década tan convulsa, o tal vez debido a ello, las mujeres del Lyceum Club pudieron ensayar formas de autonomía que les permitió salir de la tutela masculina. El Lyceum se convirtió en un laboratorio de ciudadanía formado por un grupo heterogéneo de mujeres —monárquicas y republicanas, católicas y laicas, aristócratas y profesionales— que, sin renunciar a sus diferencias, priorizaron la importancia de lo que las unía: la conquista de sus derechos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y esto fue posible, y aquí entramos en el tema fundamental de este ensayo, porque el Lyceum se constituyó como un lugar físico, simbólico e intelectual, que actuó como el tejido y el telar que estas mujeres necesitaban para entrelazarse y juntas desafiar el orden establecido. El Lyceum fue el trampolín hacia el espacio público, el lugar de la membresía política —en términos de Hannah Arendt—, el espacio donde reunirse, formarse y ejercitarse como ciudadanas. En este aprendizaje fue fundamental, cuenta la autora, entender la cultura como un instrumento de emancipación. Las fundadoras del Lyceum defendían la formación y la educación de sus socias como parte del proyecto del Lyceum. María de Maeztu lo dijo: «suscitar un movimiento de fraternidad femenina» y ayudar a las muchachas que luchan por abrirse camino. También lo fue hacer de la sororidad una práctica política. Cosculluela rastrea el origen de la palabra «sororidad» hasta Unamuno, quien ya en 1921 reivindicó un término equivalente a «fraternidad» para las mujeres, y muestra cómo las liceístas practicaron esa hermandad femenina <em>avant la lettre</em>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y así fue, la sororidad les permitió resistir frente a la hostilidad. Los ataques que el Lyceum recibió desde su fundación fueron muchos y diversos: desde las burlas de la prensa conservadora hasta las campañas de la Unión de Damas Católicas, pasando por las críticas de quienes las acusaban de burguesas o de tibias. «¡Desgraciados niños los que tienen una madre liceómana!», escribían en «El Iris de Paz», una publicación patriarcal y eclesiástica, extremadamente conservadora, que ya ejercía el insulto como modo de hacer política. Esa hostilidad, lejos de amilanarlas, las fortaleció y las obligó a definir con más claridad sus objetivos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con un estilo elegante y preciso, una prosa que fluye con naturalidad, alternando el rigor documental, la memoria afectiva y la mirada es crítica, <em>El Club de las modernas</em> se organiza en nueve capítulos que combinan el orden cronológico con el temático. Tras una introducción de carácter autobiográfico —la autora narra cómo descubrió la existencia del Lyceum a través de una exposición en la Residencia de Estudiantes en 2015—, el libro se adentra en la historia del club desde sus antecedentes europeos hasta su desaparición en 1936.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El Club de las modernas</em> es también un libro sobre la España del primer tercio del siglo XX, sobre las tensiones entre modernidad y tradición, sobre el feminismo y sus enemigos, sobre la construcción de la ciudadanía femenina. En este sentido estamos ante un ensayo que trasciende el mero ejercicio de la reivindicación de mujeres olvidadas por la histórica, para explorar las condiciones de posibilidad de la construcción de una subjetividad femenina moderna; cómo surgieron y se organizaron los primeros espacios y asociaciones que permitirán a las mujeres salir del confinamiento del espacio doméstico y reunirse para reivindicar sus derechos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta línea de investigación, la autora dedica páginas esclarecedoras al contexto legal que oprimía a las mujeres. El artículo 438 del código penal —«el artículo rojo»— permitía al marido matar a la esposa adúltera sin más castigo que el destierro. El código civil establecía que «el marido debe proteger a la mujer y esta obedecer al marido». Las mujeres casadas perdían el control de sus bienes, su nacionalidad, su independencia económica. «Más que personalidad jurídica tenía impersonalidad», sentenciaba Clara Campoamor. La reforma de estas leyes fue uno de los logros más importantes del Lyceum.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El <em>Club de las modernas</em> Eva Cosculluela salda una deuda histórica con aquellas mujeres que «se conjuraron en medio de una dictadura, vivieron el nacimiento de una república y el estallido de una guerra civil, lucharon contra una sociedad que no las entendía y defendieron con valentía el derecho a pensar, a crear y a afirmarse como mujeres libres».&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-theme-palette-1-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph">Cristina Guirao Mirón</p>



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<figure class="alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="450" height="300" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2023/03/Cristina-Guirao.jpeg" alt="Cristina Guirao" class="wp-image-563" style="width:320px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2023/03/Cristina-Guirao.jpeg 450w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2023/03/Cristina-Guirao-381x254.jpeg 381w" sizes="auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cristina Guirao</strong> es profesora titular de sociología en la Universidad de Murcia. Catedrática de filosofía en EE.SS., en excedencia. Ha sido directora del máster de gestión cultural UMU, directora del seminario pensamiento y cultura; coordinadora general de cultura en el vicerrectorado de cultura de la Universidad de Murcia y secretaria general de Clásicas y Modernas, asociación para la igualdad de mujeres y hombres en la cultura. Autora de numerosos artículos sobre sociología de la cultura y del arte. Es ensayista y filosofa. Autora de los libros de ensayo <em>Crónicas a Contrapelo </em>(2022) de Ediciones Newcastle y <em>Transgresoras. Una historia cultural de las mujeres </em>(2024) Los libros de la Catarata.</p>



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<p>La entrada <a href="https://desdelosmargenes.com/el-lyceum-club-y-el-derecho-de-las-mujeres-a-pensar/">El Lyceum Club y el derecho de las mujeres a pensar</a> se publicó primero en <a href="https://desdelosmargenes.com">Desde los Márgenes </a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Adelina Gurrea: una escritora hispanofilipina</title>
		<link>https://desdelosmargenes.com/adelina-gurrea-una-escritora-hispanofilipina/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Oct 2026 15:05:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Inserto]]></category>
		<category><![CDATA[Número 5]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desdelosmargenes.com/?p=1447</guid>

					<description><![CDATA[<p>La historia literaria suele organizarse alrededor de fronteras que la propia literatura se encarga de desmentir. Adelina Gurrea Monasterio pertenece a esa clase de escritoras cuya trayectoria resulta difícil de encerrar en una sola tradición nacional. Nacida en Filipinas y vinculada durante gran parte de su vida a España, escribió en español sobre una tierra que siguió habitando su imaginación, incluso después de la distancia. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-theme-palette-2-color has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph">Mercedes Gómez-Blesa</p>



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<figure class="alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="378" height="529" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Adelina-Gurrea.jpeg" alt="Adelina Gurrea" class="wp-image-1515" style="width:306px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Adelina-Gurrea.jpeg 378w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Adelina-Gurrea-181x254.jpeg 181w" sizes="auto, (max-width: 378px) 100vw, 378px" /><figcaption class="wp-element-caption">Adelina Gurrea</figcaption></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">La historia literaria suele organizarse alrededor de fronteras que la propia literatura se encarga de desmentir. Adelina Gurrea Monasterio pertenece a esa clase de escritoras cuya trayectoria resulta difícil de encerrar en una sola tradición nacional. Nacida en Filipinas y vinculada durante gran parte de su vida a España, escribió en español sobre una tierra que siguió habitando su imaginación, incluso después de la distancia. Su obra obliga a reconsiderar qué significa pertenecer a una cultura, de qué modo se conserva la memoria de un lugar y hasta qué punto una lengua puede albergar experiencias históricas diferentes de aquellas con las que suele identificársela.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recuperar hoy su figura no consiste únicamente en añadir un nombre olvidado al repertorio de escritoras del siglo XX. Supone interrogar las razones de ese olvido. Gurrea quedó situada en una zona poco visible para dos relatos literarios: el español, que apenas ha prestado atención a las autoras hispanofilipinas, y el filipino, en el que la escritura en español fue perdiendo centralidad a lo largo del siglo. A esa condición fronteriza se añadió la dificultad, compartida por tantas mujeres de su generación, de obtener un reconocimiento estable más allá de los círculos culturales en los que participaron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En su trayectoria confluyen tres cuestiones que merecen ser pensadas conjuntamente: la herencia de una sociedad colonial marcada por el mestizaje, la experiencia de la distancia respecto a Filipinas y la afirmación de una mujer que aspiró a intervenir en la vida intelectual de su tiempo. Ninguna de ellas explica por sí sola a la escritora. Juntas permiten reconocer la singularidad de una obra en la que la memoria personal se transforma en una forma de pertenencia cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para comprender el alcance de esta trayectoria conviene regresar a sus orígenes. Adelina Gurrea nació en 1896 en La Carlota, en la isla filipina de Negros, en el seno de una familia vinculada al mundo de las plantaciones azucareras. Su infancia transcurrió en un medio donde coexistían lenguas, costumbres y jerarquías sociales diferentes. La posición acomodada de su familia le facilitó una formación que no estaba al alcance de buena parte de la población del archipiélago. Ese dato resulta imprescindible para comprender tanto las oportunidades de las que dispuso como el lugar desde el que contempló la realidad filipina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su origen familiar incorporaba, además, una ascendencia filipina: entre sus antepasados figura su abuela paterna, María Candela Mejino, descrita en las fuentes biográficas como mestiza tagala. La referencia no debe convertirse en una etiqueta que pretenda explicar automáticamente su sensibilidad literaria. Sí impide, en cambio, presentar a Gurrea como una española simplemente trasladada al trópico. Su historia familiar participaba de la compleja formación de la sociedad hispanofilipina, resultado de contactos, intercambios y relaciones de poder acumulados durante siglos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mestizaje no fue una síntesis idílica entre dos mundos. Se desarrolló en el interior de un orden colonial atravesado por diferencias jurídicas, económicas, lingüísticas y sociales. Hablar de la doble pertenencia de Gurrea exige, por tanto, evitar la imagen complaciente de dos culturas que se funden sin resistencia. Su biografía invita a examinar cómo una persona puede recibir distintas herencias culturales sin que desaparezcan las desigualdades históricas que las han puesto en contacto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recibió educación en Filipinas, en un contexto de transformación acelerada después del fin de la soberanía española en 1898 y la instauración de la administración estadounidense. El español seguía siendo una lengua de prestigio y de creación literaria para determinados sectores, mientras el inglés adquiría una presencia institucional creciente y las lenguas filipinas continuaban sosteniendo la vida cotidiana. Ese pluralismo lingüístico constituye un trasfondo decisivo de su formación. Hablaba español, inglés y bisaya, lengua nativa filipina. Su posterior elección del español como idioma literario no puede entenderse como un gesto cultural neutro: implicaba escribir desde una tradición heredada en un país como Filipinas cuya historia política y lingüística estaba protagonizando un proceso de transformación radical.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa formación encontró pronto una prolongación en la escritura. La vocación de Gurrea no nació con su instalación en Madrid. Antes de establecerse en España ya había desarrollado inquietudes literarias y periodísticas en Filipinas. Las noticias sobre su colaboración con el periódico manileño <em>La Vanguardia</em>, donde se ocupó de asuntos literarios y femeninos, permiten situarla en un espacio de escritura pública que resulta especialmente significativo para una mujer de su generación. La prensa ofrecía un lugar de intervención intelectual más inmediato que el libro y permitía participar en debates culturales que desbordaban el ámbito doméstico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1921 se trasladó a España, después de la muerte de su padre, y terminó por establecerse en Madrid. El desplazamiento modificó profundamente su experiencia del lugar de origen. Filipinas dejó de ser únicamente el paisaje vivido para convertirse también en un territorio recordado. La distancia, sin embargo, no borró su relación con el archipiélago: contribuyó a reorganizarla. En sus textos, la tierra natal aparece evocada mediante imágenes concretas —el mar, las playas, la vegetación, la luz— que no se reducen a una ornamentación exótica, sino que expresan una vinculación afectiva persistente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Madrid trabajó asimismo en tareas vinculadas a la enseñanza y a la actividad cultural. La información biográfica disponible la relaciona con la Escuela Plurilingüe, donde desempeñó funciones de secretaría. Estos trabajos recuerdan que la vida de una escritora no se compone solo de libros publicados. Se construye también mediante ocupaciones, relaciones profesionales, iniciativas colectivas y esfuerzos constantes por encontrar un lugar en la esfera pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante la Guerra Civil española continuó manteniendo vínculos con la prensa filipina. Se ha documentado su actividad periodística para el diario de Iloílo <em>Tiempo/Times</em>, así como el empleo del seudónimo Juan de Castilla. Este episodio, todavía necesitado de un estudio específico de sus colaboraciones, resulta revelador: Gurrea contempló acontecimientos españoles desde una red de comunicación que unía Madrid y Filipinas. Su biografía desmiente así la idea de una ruptura tajante entre ambas orillas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su incorporación a la vida cultural madrileña tuvo también una dimensión colectiva decisiva. Uno de los aspectos más significativos de su presencia en Madrid fue su vinculación con el Lyceum Club Femenino, fundado en 1926. Gurrea no se limitó a frecuentar el club. Según la investigación de Rocío Naranjo, desempeñó el cargo de tesorera durante 1931 y 1932. La precisión de estas fechas es importante porque permite situar su participación en la vida organizativa de una institución decisiva para la modernidad femenina española. Ser tesorera significaba intervenir en su funcionamiento cotidiano y compartir las responsabilidades necesarias para sostener un proyecto colectivo de emancipación cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En enero de 1936 presentó en el Lyceum su obra teatral <em>Fortalezas</em>, otro indicio de su integración en el ambiente intelectual madrileño. Su pertenencia a este espacio adquiría, además, un significado singular: Gurrea llegaba a la modernidad femenina española desde una experiencia cultural que no coincidía enteramente con la de sus compañeras. La identidad hispanofilipina ampliaba el horizonte del club y recuerda que la circulación de las mujeres modernas no se limitó a los centros europeos más reconocidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La libertad intelectual que encarnaba aquel espacio encuentra un correlato, aunque no una equivalencia simple, en su itinerario literario. La producción de Gurrea abarcó diversos géneros. Entre sus títulos destacan <em>Cuentos de Juana. Narraciones malayas de las islas Filipinas</em> (1943), el poemario <em>A lo largo del camino</em> (1954) y libros posteriores como <em>Más senderos</em> (1967) y <em>En agraz</em> (1968). También cultivó el teatro, con obras como <em>Fortalezas</em> y <em>Filipinas</em>, esta última representada en Valladolid en 1954. La variedad de registros confirma que su trayectoria no puede reducirse a una sola imagen de escritora nostálgica.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Cuentos de Juana</em> ocupa un lugar especialmente interesante en su relación con Filipinas. La narración de ambientes, voces y tradiciones del archipiélago pone de manifiesto el esfuerzo por conservar un mundo a través de la escritura. Sin embargo, la recuperación de la memoria no equivale a la reproducción transparente de una cultura. Toda evocación supone una selección y una mirada. En el caso de Gurrea, la mediación del español, su posición social y la distancia geográfica obligan a leer esas representaciones con atención crítica, evitando confundir el testimonio literario con una descripción total de la experiencia filipina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reconocimiento de su obra se manifestó, entre otros hitos, en la concesión del Premio Zóbel en 1956. Su relación con las instituciones culturales hispanofilipinas se prolongó a lo largo de los años y llegó a formar parte de la Academia Filipina de la Lengua Española: las referencias biográficas distinguen su nombramiento como miembro correspondiente en 1960 y su incorporación como miembro de número en 1965. Tras la muerte de su madre, regresó de visita a Filipinas en 1958, viaje que adquiere especial relieve en una vida marcada por la permanencia del recuerdo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La actividad asociativa también formó parte de su empeño por mantener los vínculos entre ambos países. En Madrid participó en iniciativas de relación cultural hispanofilipina, entre ellas la creación del Círculo Filipino. Esa labor permite comprender la escritura no solo como expresión de una biografía, sino como parte de una voluntad más amplia de mediación cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el terreno de la poesía, estas tensiones entre recuerdo, intimidad y pertenencia adquieren una modulación particular. Publicado en 1954, <em>A lo largo del camino</em> reúne poemas de distintas etapas de la vida de Gurrea. La propia autora advierte en su nota preliminar que el volumen no pretende ofrecer una unidad temática rígida ni fundar una escuela. Esa declaración orienta su lectura: el libro debe entenderse como una reunión de experiencias y modulaciones de la sensibilidad, más que como el desarrollo lineal de un programa poético.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La selección que acompaña estas páginas permite recorrer algunas de sus principales inflexiones. En «Playa filipina», la evocación del paisaje insular vincula la imagen de la naturaleza con una pertenencia que persiste en la distancia. El mar no es únicamente un elemento decorativo: constituye una forma sensible de la memoria. «Esfuerzo inútil» introduce, en cambio, la tensión entre aspiración y fracaso mediante imágenes de ascenso y caída; el impulso hacia lo alto termina confrontado con la fragilidad de aquello que el viento dispersa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Colegiala» desplaza la mirada hacia una figura juvenil, representada a través de la música, la promesa y el comienzo de la vida. «Contigo» y «Quiero llegar a tu alma» permiten atender a la dimensión amorosa de su escritura. En ellos, el deseo no aparece solo como necesidad de proximidad física: se relaciona con la búsqueda de una intimidad que no puede poseerse por completo. En el segundo poema, el anhelo de llegar a lo más secreto del otro se expresa mediante una geografía de cumbres y playas todavía intactas. La naturaleza se convierte así en un lenguaje de la interioridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Especial interés merece «El fantasma de María Clara», que recupera a la célebre figura femenina creada por José Rizal. La referencia introduce un horizonte histórico y político que desborda la lírica sentimental. María Clara condensa ideales de feminidad, memoria nacional y sacrificio, pero también plantea una pregunta incómoda: ¿qué posibilidades de vida se conceden a una mujer convertida en emblema? El poema permite leer a Gurrea en diálogo con una tradición literaria filipina y observar cómo la imagen femenina puede ser a la vez objeto de veneración y lugar de conflicto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas composiciones no forman un conjunto homogéneo ni permiten atribuir a Gurrea una conciencia feminista formulada en los términos actuales. Su interés reside precisamente en la coexistencia de registros: la afirmación del deseo, la idealización amorosa, la nostalgia del paisaje natal y la pervivencia de modelos culturales heredados. Leerlas hoy exige atender tanto a lo que abren como a los límites de su horizonte histórico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vistas conjuntamente su biografía, su actividad pública y su escritura, la singularidad de Adelina Gurrea se hace visible cuando dejamos de exigirle una pertenencia exclusiva. Su vida transcurrió entre Filipinas y España, pero esa expresión geográfica resulta insuficiente. Entre ambas orillas circulaban lenguas, tradiciones literarias, recuerdos familiares, instituciones y desigualdades históricas. La autora escribió desde ese entramado, sin que podamos reducir su obra a una reconciliación fácil entre culturas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gurrea murió en Madrid en 1971. Su recuperación actual no debería perseguir una consagración retrospectiva sin matices, sino una lectura capaz de devolverle complejidad. La memoria de las dos orillas (España y Filipinas) no designa, por tanto, una identidad resuelta, sino una experiencia de pertenencia plural que sigue invitándonos a pensar la relación entre literatura, historia y libertad femenina.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>SELECCIÓN POÉTICA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todos los poemas están tomados del poemario de Adelina Gurrea, <em>A lo largo del camino</em> (1954).&nbsp;</p>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow">
<h3 class="wp-block-heading">Playa filipina</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Dice su amor a la espuma<br>una canción de palmeras;<br>el beso de luz del trópico<br>incandece las arenas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mil caracolas lo gozan,<br>mil conchas de cien colores<br>y hay un renovar de ritos<br>bajo rodares salobres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El aire suspenso y quieto<br>va durmiendo los cocales,<br>las ciegas fosforescencias<br>bañan su ronda en los mares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gayo se va haciendo el cielo<br>con pinceladas de ocaso<br>que ennegrecen las siluetas<br>sobre el fondo iluminado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una pantalla de nubes<br>vela luces de horizonte<br>y avanzan las soledades<br>sobre el llano de la noche.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Saturaciones sensuales<br>trae la luna, sin vientos.<br>¡Cuanto amor tiene el Amor<br>prendido en su encantamiento!</p>



<h3 class="wp-block-heading">Esfuerzo inútil</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Por la escala de los vientos<br>a los vientos de mi escala&#8230;<br>En mi cabeza de nubes<br>se abre la senda más larga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una sinrazón de abrojos<br>la borda y la contornea,<br>dos ángeles la vigilan<br>y un diablo rojo la acecha.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por la escala de los aires<br>va el jadeo de mi esfuerzo<br>y cuando ya toca estrellas<br>otra vez cae al desierto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mis esfuerzos son de arena<br>y se los llevan los vientos.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Colegiala</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Arañitas de hadas,<br>tejiendo su tela de ensueño<br>sobre el blanco y el negro<br>del clave, arañitas raras&#8230;,<br>¡Esos son tus dedos!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esquila en las cumbres,<br>pureza de mañanas blancas,<br>ignotas nostalgias,<br>presentires dulces&#8230;<br>¡Esa es tu garganta!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Canción de la luz<br>rompiendo en la senda primera&#8230;<br>Promesa de hoguera,<br>¡Juventud!<br>Eso, colegiala, eres tú.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Contigo</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Soñar en la penumbra,<br>beber todo el misterio, la media luz dormida;<br>alejar nuestra alma del fulgor que deslumbra<br>y contemplar serenos las huellas de su vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Soñar en la penumbra. Soñar&#8230;<br>reconstruir la senda del rosal y el espino;<br>volverla a desandar&#8230;<br>y sorber otra vez la emoción del camino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Separando traiciones, dejando los abrojos,<br>escoger lo mejor, como en los cuentos de hadas;<br>un beso&#8230; y unos ojos,<br>y todos los temblores de amor en las miradas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi alma solitaria, libertada, sin dueño,<br>alejada del ruido, de la luz, del testigo,<br>al trazar su camino de ensueño&#8230;<br>¡siempre lo anda contigo!</p>



<h3 class="wp-block-heading">Quiero llegar a tu alma</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Quiero lo imposeído;<br>lo que nadie turbó con la mirada<br>ni con el pensamiento y el deseo.<br>Ansio lo escondido,<br>lo que vive&#8230;<br>donde el mundo creyó que no existía nada,<br>lo que yo sola veo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa cumbre nevada inaccesible<br>que sueña bajo el sol sin una huella,<br>la arena de una playa inhabitada,<br>tan tímida y sensible,<br>tan dorada y tan bella&#8230;<br>¡Y sin una pisada!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Amor, amor extraño de mi vida;<br>llamo a las puertas de tu atardecer,<br>mas no quiero tu abrazo tantas veces gustado,<br>tu sangre desvaída,<br>hastiada de querer<br>y ser querida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Prefiero ser titán y remontar el vuelo<br>a la nevada cumbre,<br>o en una tarde en calma<br>arribar a esa playa y besar ese suelo<br>sin huella ni vislumbre&#8230;<br>¡Y que nadie sospeche que he llegado a tu alma!</p>



<h3 class="wp-block-heading">El fantasma de María Clara</h3>



<p class="wp-block-paragraph">El epílogo triste de tu vida<br>se prolonga cubriendo con su gloria<br>el silencio explosivo de la historià;<br>fingiéndote dormida,<br>cual sonámbula audaz, en la alta noche<br>caminas abordando los abismos,<br>y eres el albo escudo<br>protector de sagrados misticismos,<br>y eres dorado broche<br>del rosario oloroso de sampagas<br>—emblema de virtudes femeninas—<br>que adoran las dalagas<br>nuestras dulces mujeres filipinas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Allá en la negra noche<br>rasgada por relámpagos inquietos<br>y llorada por negros nubarrones,<br>hiciste de tus lágrimas derroche<br>para lanzar tus retos<br>en un ¡ay! de deshechas ilusiones.<br>Muerta, más no vencida,<br>tu alma extenuada y fría<br>comprendió la grandeza del dolor,<br>del dolor que afrontó con heroísmo<br>para hacer de la vida<br>una trágica negra poesía,<br>para hacer del amor<br>un sublime grandioso fanatismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creyéronte fantasma y sí lo eras;<br>de pie, sobre un tejado<br>batido por la lluvia huracanada,<br>no eras masa de carne que gemía,<br>eras la encarnación de algo soñado,<br>un aliento que vive de quimeras,<br>el último estertor de una agonía,<br>aquella sombra tierna y desgraciada<br>que con su cuerpo proyectó Rizal<br>sobre el sol de una creencia,<br>salvando su existencia<br>con las luces espléndidas<br>de su genio inmortal.<br>No te acuerdas, ya no, María Clara.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La noche saturada de negrores;<br>sobre la ingente ara<br>de la naturaleza embravecida<br>sacrificaste todos tus amores,<br>diste toda tu vida.<br>La noche se prolonga y hay quien llora;<br>entre muros de aúrea democracia<br>la mujer filipina<br>sufre el zarpazo de un progreso falso<br>y se busca tu fuerza de aquella hora,<br>tu alma llena de gracia,<br>para huir de un cadalso,<br>lento e inmaterial, mas no por eso<br>menos infausto que el que mata al preso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tu eres chispa nacida<br>del cerebro de un mártir de la idea,<br>en el choque aquel seco del amor<br>—a la patria dorada—<br>contra alguna injusticia maldecida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No murió tu esplendor<br>y en el caos del hoy aún eres tea<br>que camina en la nada<br>del misterio del alma femenina,<br>un fantasma esparcido<br>en su psicología ténue y fina,<br>aroma desprendido<br>del dolor de un poeta<br>que te dejó al morir,<br>para que en la carrera<br>empuñases muy alto su bandera<br>y llegases por él hasta la meta<br>antes de sucumbir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso en la presente oscuridad<br>escuchamos el ritmo de tus pasos,<br>porque en aquella noche de orfandad<br>dilataste tu espíritu<br>hasta romper los lazos<br>del abrazo fugaz de lo mortal.<br>Y por eso&#8230;<br>fantasma azul del alma femenina<br>que soñara Rizal,<br>prolongación del beso<br>de su obsesión divina,<br>vibrante poesía<br>que el poeta cantara,<br>eres, clara María,<br>¡Nuestra María Clara!</p>
</div>
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<figure class="alignleft size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="534" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1.jpg" alt="" class="wp-image-1501" style="width:220px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1.jpg 800w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1-381x254.jpg 381w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1-768x513.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mercedes Gómez-Blesa</strong> es doctora en filosofía y ensayista.&nbsp; Ha centrado sus investigaciones en la obra de las artistas, escritoras y ensayistas de la Edad de Plata, muy especialmente, en la de María Zambrano, autora a la que ha consagrado el ensayo <em>La razón mediadora: Filosofía y Piedad en María Zambrano</em> (2008), con el que obtuvo el Premio Gran Vía de Ensayo, y ha realizado la edición crítica de los siguientes libros: <em>Las palabras del regreso</em>&nbsp;(1995),&nbsp;<em>Unamuno</em>&nbsp;(2003),&nbsp;<em>Pensamiento y poesía en la vida española</em>&nbsp;(2004) <em>Claros del bosque</em>&nbsp;(2011) y <em>La agonía de Europa</em> (2023). En 2007 publicó <em>Las Intelectuales Republicanas: la conquista de la ciudadanía</em> (2007) y su primer poemario <em>Los nuevos bárbaros</em>. En 2009 apareció <em>Modernas y vanguardistas. Mujer y democracia en la II República</em>. Preparó en 2018 la edición crítica de <em>La mujer Moderna y sus derechos</em> de Carmen de Burgos y publicó <em>Modernas y vanguardistas. Las mujeres-faro de la Edad de Plata</em> (2019). Sus últimos ensayos son <em>Estéticas de la ausencia</em> (2021) y <em>La constelación femenina de María Zambrano</em> (2026). Es patrona de la Fundación María Zambrano y directora de las <em>Obras Completas</em> de María Zambrano.</p>



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		<title>Las hermanas Hwang en el epicentro de la vanguardia y el cosmopolitismo</title>
		<link>https://desdelosmargenes.com/las-hermanas-hwang-en-el-epicentro-de-la-vanguardia-y-el-cosmopolitismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Oct 2026 14:50:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Debes conocerlas]]></category>
		<category><![CDATA[Número 5]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Quién dijo que lo invisible es inexistente? ¿Quién dijo que lo que aflora a la superficie es más importante que lo que lo sustenta bajo tierra? Toda vanguardia se sostiene en una retaguardia que protege, muestra, sostiene e inspira y sobre ella como ejercicio de exploración, hay que proyectar el mismo haz de luz que ilumina los grandes nombres de nuestras ancestras. </p>
<p>La entrada <a href="https://desdelosmargenes.com/las-hermanas-hwang-en-el-epicentro-de-la-vanguardia-y-el-cosmopolitismo/">Las hermanas Hwang en el epicentro de la vanguardia y el cosmopolitismo</a> se publicó primero en <a href="https://desdelosmargenes.com">Desde los Márgenes </a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<div class="wp-block-group"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
<p class="has-theme-palette-2-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph">Pilar Rubio Remiro</p>



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<p class="wp-block-paragraph">¿Quién dijo que lo invisible es inexistente? ¿Quién dijo que lo que aflora a la superficie es más importante que lo que lo sustenta bajo tierra? Toda vanguardia se sostiene en una retaguardia que protege, muestra, sostiene e inspira y sobre ella como ejercicio de exploración, hay que proyectar el mismo haz de luz que ilumina los grandes nombres de nuestras ancestras. La sorpresa a veces es mayúscula, como la que nos embarga cuando nos adentramos en la vida de estas dos hermanas que mereces conocer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las sorprendentes hermanas Hwang, Nadine y Marcela, permanecían hasta hace poco en la penumbra de ese tiempo, aún escasamente estudiado, que fue, por poner un hito temporal, la generación de las primeras décadas del siglo XX, tiempo de vanguardias y rupturas, tiempo de precursoras. Ambas ampliaron desde esa retaguardia de grandes nombres los márgenes de la modernidad al abrir el conocimiento a una cultura ajena e impactante como la china, creando puentes culturales, reivindicando a su vez la identidad, la independencia, la libertad de creación, la libertad sexual y, en definitiva, la libertad de vida. Ambas eran las únicas supervivientes de un matrimonio de lo más singular: el formado por el mandarín Hwang Lü-He, aristócrata de la dinastía Qing y secretario de la legación china en Madrid y Juliette Broutard-Guilliard una viuda belga también de buena cuna. Se conocieron en San Sebastián, donde ambos veraneaban, y se casaron en Londres en 1901 diccionario mediante, pues ambos habían aceptado un compromiso conveniente que resultó, con el tiempo, ser la unión de dos personalidades fuertes pero respetuosas, cultas y alegres, valientes y transgresoras, es decir una unión casi perfecta.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Na Ting, la mayor (que eligió llamarse Nadine Hwang) nació en Madrid en 1902 y poco después en La Habana, casi por casualidad, nació Ma Cé en 1905 que luego castellanizó su nombre como Marcela De Juan. Juan era una adaptación fonética del apellido del padre, Hwang, porque en Madrid era conocido como Juan e incluso más cariñosamente como Juanito. La infancia de ambas vino marcadas por la duplicidad de dos culturas, ya no distintas, sino casi antagónicas. De puertas adentro las ancestrales tradiciones chinas de los últimos años del emperador Guangxu y la famosa emperatriz viuda Ci Xi impregnaban el día a día de la vida familiar. El escritor Armando Palacio Valdés, gran amigo de la familia, describe muchos detalles del hogar de los Hwang que visitaba a menudo y de ellos da muestra en su novela <em>Años de juventud del doctor Angélico</em>. Las amenísimas memorias de Marcela, que tuve el placer de rescatar en mi editorial, La Línea del Horizonte, dan cuenta de hasta qué punto aún la familia vivía constreñida a exóticas costumbres como la del intento de vendar los pies a sus hijas o la de casar a Marcela a los tres años con el príncipe Shen que encabezaba la delegación china invitada a la boda de Alfonso XIII en 1906. Matrimonio que, afortunadamente, el desmatelamiento posterior de la China imperial dejaría sin efecto. El padre solía asistir a estas grandes ceremonias con todo el boato de su mandarinato: calesa de caballos decorada al estilo chino, largas túnicas de colorida seda bordada, altas botas de seda, larguísimas coleta y uñero y sombrero de fleco rojo y borla de jade. Alternaba este boato chinesco que hacía las delicias de los madrileños con su vestimenta a la europea, aunque se enrollaba la larga coleta bajo una peluca, en algunas ocasiones, como reveló su hija, ¡de pelo rubio! A ‘Juanito’, nada le impedía con humor y apertura de mente, vivir en la bisagra de dos tiempos históricos antagónicos.&nbsp; La extraña familia hacía las delicias de la intelectualidad de la época. Se hizo muy amigo de Pío Baroja (con quien paseaba por el Retiro) y su hermana Carmen. También lo era de Emilia Pardo Bazán, curiosa como era, gozaba de tan estimulante compañía; del escultor Mariano Benlliure o del ministro Natalio Rivas vecino y amigo que hablará de ellos en sus memorias. Amante del toreo, como era ‘Juanito’, gracias a su amistad con el torero Fuentes Bejarano, llegó a tomar clases en la Casa de Frascuelo. También los padres eran, como procedía en la época, amantes de la zarzuela que disfrutaban en el teatro Apolo y mucho más en el teatro Lara y el de la Comedia donde actuaba la actriz Rosario Pino con la que mantuvo un romance.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una infancia absolutamente feliz y desacomplejada que hizo fecundar en las hermanas dos identidades fuertes y nada proclives al conformismo. En el caso de Nadine se produce un hecho complejo de analizar pero que marcará su vida. Tiene que ver con el <em>jiâpu</em> o <em>zúpû</em> llamado <em>Libro de las Generaciones</em> o registro del clan que es uno de los pilares de la cultura china tradicional donde se recoge la genealogía y el linaje de la familia&nbsp; por vía de la primogenitura. Otorga identidad y pertenencia, establece un lugar en el cosmos social y un lugar de anclaje en la singladura de la historia familiar. En ausencia de hijos varones los padres trataron a Nadine como el primogénito. Hasta los siete años la vistieron de niño y se dirigían a ella como «Mon ﬁils», costumbre que según su hermana Marcela duró siempre, por lo que Nadine creció en la certidumbre de ser un varón hasta el día de su primera menstruación que su hermana Marcela relata como un día de susto y lloros ante lo que evidenciaba su verdadero sexo. Nadine navegó en adelante en una segura y confiada ambigüedad que exhibía con orgullo y naturalidad, y nunca ocultó su lesbianismo públicamente, algo inusual en su época.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La infancia de ambas en Madrid marcó definitivamente sus vidas occidentalizando una vía de comprensión del mundo. La otra vía, complementada por oriente,&nbsp; llegaría en 1913, cuando recién instaurada la República y derrocado el Imperio, reclaman al padre para ocupar un cargo en la Dirección de Asuntos Europeos del Ministerio de Exteriores en Pekín. La inmersión en la sociedad china de la época, aún a caballo entre las viejas tradiciones y las nuevas, marcará un contrapunto muy estimulante en el periodo de juventud de las dos hermanas. Marcela con ocho años y Nadine con once vivirán en China durante quince años: una inmersión total tras la que irrumpe la verdadera alteridad. También el racismo y la dolorosa certidumbre de vivir para siempre en un exilio interior que hará consciente la diferencia, sobre todo en el caso de Marcela. El universo chino tan apegado a su convicción ancestral de ser «El país del centro» (Zhóngguó) despreciaba al extranjero como bárbaro; por otra parte el universo europeo, tan apegado a su superioridad moral despreciaba al chino también como bárbaro. Su condición de euroasiáticas, de habitantes en el hilo de la frontera, siempre generó, especialmente en el caso de Marcela, un sentimiento de identidad y pertenencia suspendida, inmaterializable. Una y otra vez lo refiere veladamente en sus memorias.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En China se forjan dos disímiles modelos. Nace una Nadine retadora y desafiante de los convencionalismos, alguien sumamente vital, amante de los motores, la ambigüedad, el poder, el deporte, la acción y la política. Allí inicia una sorprendente carrera militar que la lleva a ocupar puestos de responsabilidad en el gobierno de tres poderosos generales y una vez conseguido el permiso de aviación en Francia se convirtió en coronel honorario de la aviación china. Vistas después desde Europa, estas hazañas bélicas dibujarán un personaje deslumbrante cuya fama llega hasta Estados Unidos donde la prensa la bautiza como la Juana de Arco china. Marcela se embarca en otra dirección: la de los secretos de la enigmática cultura china que estudia con interés: arte e historia, costumbres, teatro, antigüedades. Particularmente le interesa la literatura y la poesía. Quizás como consecuencia de haberse relacionado con otras escritoras y escritores euroasiáticos y cosmopolitas como ella. Algunos ya famosos en la época como Lin Yutang, Han Su Yin, la de <em>La colina del adiós</em> o Lizzie Yu Der Ling, conocida como la princesa Der Ling que escribió la exitosa <em>Dos años en la Ciudad Prohibida.</em> La casa familiar era el epicentro de diplomáticos tanto europeos como americanos, grandes personajes como el futuro rey Jorge VI de Inglaterra, viajeros y escritores como Vicente Blasco Ibáñez o futuras estrellas de la política como el desconocido estudiante Mao Zedong. A las hermanas se las requería para acompañarles o para bailarles una jota o una sevillana si fuera preciso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1927. Todo cambia. De pronto su destino se dobla en dos con la muerte del padre y pocos años después de la madre. Ambas regresan a Europa, pero sus vidas se bifurcan. Marcela de vuelta a Madrid inicia poco a poco una brillante carrera como traductora directa del chino siguiendo el método del gran sinólogo francés del momento: Marcel Granet. Su primera antología se publica tempranamente, en 1948. Es toda una pionera en traer hasta nosotros la maravillosa poesía de las dinastías clásicas Tang y Song a la que seguirán nuevas antologías, compilación de relatos, traducciones y conferencias sobre arte y cultura china, además de los vertiginosos cambios operados en China respecto a las mujeres. Nada más llegar entra en contacto con el Lyceum Club fundado un año antes a través del contacto con su bibliotecaria María Martos Baeza. Allí dicta, ya socia, sus primeras conferencias que luego realizará con éxito por España y muchas ciudades europeas. Exiliada en Argentina durante la guerra, comparte infortunio con Elena Fortún, Matilde Ras, María de Maeztu, Victoria Kent o Rosa Chacel y en ese país continúa su labor como traductora para Emecé y Losada,además de&nbsp; conferenciante y articulista en la revista Sur. Con los años, y a la vuelta del exilio, fue la cofundadora con Consuelo Bergés, otra maravillosa dama de la generación del 27, de la Asociación Profesional Española de Traductores e Intérpretes. Hoy día uno de los premios más importantes a la traducción lleva su nombre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nadine, por su parte, elige París ¿Y cuál era el lugar en París para toda mujer creadora o intelectual donde encontrar apoyo, difusión y amistad? De entre todos los salones de aquella&nbsp; hiperactiva Rive Gauche, uno de ellos, el del 20 de la rue Jacob, es donde había que estar: el salón y Templo de la Amistad donde tenían lugar las amenísimas sesiones del Ateneo femenino fundado por la rica y generosa norteamericana Nathalie Clifford Barney, un formidable personaje. No eras nadie si no lo frecuentabas. Escritoras como Renée Vivien, Colette, Djuna Barnes, Radclyffe Hall, pintoras como Romaine Brooks y Tamara de Lempicka, bailarinas como Isadora Duncan o figuras míticas como Liane de Pougy, La Bella Otero, Mata Hari, Sylvia Beach y damas de la sociedad como Elisabeth de Gramont o Anna de Noailles. Y naturalmente ese personaje fascinante, de apariencia tan g<em>arçonesque</em> como exótico, cuya aura aventuresca despertaba deseo y pasión: la chino española Nadine Hwang. Nadine se convirtió en una figura relevante del salón porque llegó a vivir en la casa: ejercía de chófer y <em>chaperonne</em> para Nathalie, gestionaba su correspondencia, organizaba los famosos «Viernes de la rue Jacob», ejercía de escolta y traductora de sus muchas invitadas y en un lugar donde nadie pedía certificación ni orientación de su deseo sexual también fue ocasionalmente amante de Nathalie.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pensemos cómo por ironías del destino y por motivaciones muy diferentes vemos aquí a estas dos hermanas, una en el epicentro del feminismo español de la Edad de Plata y el entorno del Lyceum Club de la II República, y otra en el epicentro cultural, feminista y lésbico de la Rive Gauche en el salón de Nathalie Clyfford Barnes. Dos constelaciones que actuaban como catalizadores de la modernidad para las mujeres y como lugares dinamizadores del pensamiento y la creatividad femenina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Por qué volvió Marcela tan tempranamente de su exilio bonaerense? Era 1945 ¿Tal vez la noticia de la liberación del Campo de Ravensbrück ese mismo año donde, haciendo spoiler, diremos que se hallaba internada su hermana Nadine? El misterio de la relación posterior de las dos hermanas tras las dos guerras, tanto la civil española que afectó a Marcela y la europea que atravesó la vida de Nadine, es un penoso misterio aún por resolver. De la vida de Marcela en España durante el franquismo y la larga transición sabemos lo que podemos recuperar a través de las hemerotecas y de sus publicaciones.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Convengamos que el caso de Nadine es milagroso porque su destino hubiera sido aún más bañado en silencio de no ser por los documentales del cineasta sueco Magnus Gertten. La fabulosa historia de Nadine afloró casi como un capricho del destino. Fueron sus dos primeros documentales buscando reconstruir las identidades tras los rostros de las mujeres liberadas llegadas desde el campo de Ravensbruck al puerto de Malmö en Suecia, cuando desde Australia, Venezuela y Francia se hizo la luz. Durmiendo desde hacía décadas la familia no había abierto un misterioso baúl que contenía correspondencia, fotografías, documentos oficiales, cintas de vídeo y el diario de campo milagrosamente escrito y rescatado de la cantante de ópera Nelly Mousset-Vos. Fue su nieta Sylvie quien reconoció en el documental <em>Every face has a name</em> (<em>Cada rostro tiene nombre</em>) las facciones graves e inconfundibles de Nadine Hwang, la pareja de su abuela Nelly, y en el prodigio de este desvelamiento asoma la historia conmovedora de Nadine, su detención en Francia acusada de colaborar con la resistencia, y el encuentro maravilloso en la navidad de 1944 con Nelly Mousset-Vos en el campo de Ravensbrück, su reencuentro tras la liberación en Bruselas y sus dos décadas de vida juntas en Venezuela. Aquella navidad a Nelly una voz entre la multitud le había pedido que cantase Butterfly. Cuando lo hizo, sucedió esa clase de epifanía que vuelve la vida del revés y la llena de esperanza aún en las circunstancias más trágicas: «La emoción recorre mi piel. Siento el calor de mis ojos. La alegría me invade. Una alegría dionisíaca. Llegan los aplausos. Dos brazos me abrazan, dos besos en la mejiilla. Butterfly está ante mí. Su pelo negro, su piel de marfil, sus ojos rasgados. ¡Nadine!».</p>


<div class="kb-gallery-wrap-id-1442_d1e1bd-72 alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><ul class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-grid kb-gallery-id-1442_d1e1bd-72 kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none" data-image-filter="none" data-item-selector=".kadence-blocks-gallery-item" data-lightbox-caption="true" data-columns-xxl="2" data-columns-xl="2" data-columns-md="2" data-columns-sm="2" data-columns-xs="1" data-columns-ss="1"><li class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-port34 kb-has-image-ratio-port34" ><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/NADINE-HWANG.jpeg" width="222" height="320" alt="" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/NADINE-HWANG.jpeg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/NADINE-HWANG.jpeg" data-id="1511" class="wp-image-1511" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/NADINE-HWANG.jpeg 222w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/NADINE-HWANG-176x254.jpeg 176w" sizes="auto, (max-width: 222px) 100vw, 222px" /></div></div><figcaption class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Nadine Hwang</figcaption></figure></div></li><li class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-port34 kb-has-image-ratio-port34" ><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Marcela-de-Juan-330x578.jpeg" width="330" height="578" alt="" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Marcela-de-Juan.jpeg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Marcela-de-Juan.jpeg" data-id="1510" class="wp-image-1510" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Marcela-de-Juan-330x578.jpeg 330w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Marcela-de-Juan-145x254.jpeg 145w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Marcela-de-Juan.jpeg 418w" sizes="auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px" /></div></div><figcaption class="kadence-blocks-gallery-item__caption">Marcela de Juan</figcaption></figure></div></li></ul></div>


<p class="wp-block-paragraph">Nadine y Marcela descansan en el anonimato. Nadine murió en 1972 y se encuentra en una fosa común del cementerio de Ixeres, Bélgica, y de Marcela, que murió en Ginebra en 1981, desconocemos donde está su tumba. Ambas aportaron a este luminoso momento de nuestra historia textura, color, horizontes y actuaron como nodos que conectaban a los intelectuales del 27 con culturas y corrientes internacionales. Queda mucho por investigar pero celebremos que historias como esta vayan despojándose de sus tinieblas para reconciliarse con la luz. Tras cada sombra que oscurece la historia hay un luminoso universo privado exigiendo ser reconocido.&nbsp;</p>



<div class="wp-block-group"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
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<figure class="alignleft size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="583" height="805" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Pilar-Rubio.jpeg" alt="" class="wp-image-1443" style="width:220px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Pilar-Rubio.jpeg 583w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Pilar-Rubio-184x254.jpeg 184w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Pilar-Rubio-419x578.jpeg 419w" sizes="auto, (max-width: 583px) 100vw, 583px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pilar Rubio Remiro</strong> <br>es editora, articulista en varios medios y gestora cultural. Sus temas de especialización son el viaje y sus culturas y la literatura contemporánea de viajes, así como narrativas de Asia y África. Fue cofundadora y directora de la librería de viajes Altair de Madrid y fundadora y directora de La Línea del Horizonte Ediciones especializada en narrativas de la movilidad y ensayos sobre el género. También ejerce como profesora, coordinadora de talleres y conferenciante sobre temas de su especialidad, entre ellos la literatura de viajes con perspectiva de género.</p>



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			</item>
		<item>
		<title>El Lyceum Club de Barcelona: cultura y sororidad</title>
		<link>https://desdelosmargenes.com/el-lyceum-club-de-barcelona-cultura-y-sororidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Oct 2026 14:19:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendiendo puentes]]></category>
		<category><![CDATA[Número 5]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mientras que, gracias a la documentación conservada y a los libros que se están escribiendo sobre él, ya conocemos bastante el Lyceum Club de Madrid, la historia del Lyceum Club de Barcelona está aún por escribir. Lamentablemente, más allá de las trazas que la prensa de la época nos brinda, pocos testimonios han quedado de su actividad en aquellos años fecundos.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-theme-palette-2-color has-text-color has-link-color wp-elements-13 wp-block-paragraph"><br>M.ª Ángeles Cabré</p>



<div class="wp-block-kadence-spacer aligncenter kt-block-spacer-1434_5025a2-fa"><div class="kt-block-spacer kt-block-spacer-halign-left"><hr class="kt-divider"/></div></div>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras que, gracias a la documentación conservada y a los libros que se están escribiendo sobre él, ya conocemos bastante el Lyceum Club de Madrid, la historia del Lyceum Club de Barcelona está aún por escribir. Lamentablemente, más allá de las trazas que la prensa de la época nos brinda, pocos testimonios han quedado de su actividad en aquellos años fecundos. Aunque se da el caso de que Maria Aurèlia Capmany (1918-1991), quien tenía una tía bibliotecaria de ideas avanzadas, Mercè Farnés, lo conoció de la mano de esta cuando era apenas una adolescente: “Me gustaba mucho que la tía me llevara a los tés del Lyceum Club. A los tés, aparte de la maravilla de tantas damas, bien ataviadas con sombreros a cual más atrevido, aparte de alguna pena de viuda, había siempre un concierto o una conversación sobre temas de gran utilidad”. <sup><a href="#ref">1</a></sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando en la Barcelona de 1931, poco después de la proclamación de la Segunda República, nació en Barcelona el Lyceum Club, hacía tres años que ya existía en la ciudad el Club Femení i d’Esports, una asociación femenina emancipadora que invitaba a las socias a convertirse en mujeres modernas -en la línea de la “mujer nueva” promovida por Aleksandra Kollontái-, ya fuera a través de la cultura, del deporte o de ambas cosas a la vez. Creado a imagen y semejanza del que desde 1926 funcionaba en la capital, el Lyceum Club barcelonés se incorporó pues al asociacionismo femenino ya en ese nuevo marco político, que anunciaba un giro histórico del que las mujeres estaban destinadas a salir reforzadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero se da la circunstancia de que el Lyceum Club barcelonés estuvo a punto de no existir, porque resulta que su impulsora y primera presidenta, la escritora Aurora Bertrana (1892-1974), lo que en realidad quería era fundar una universidad obrera femenina. Una idea a todas luces utópica y algo peregrina, aunque no por ello menos necesaria. De modo que fue esa propuesta, y no la de crear una filial de los muchos Lyceum Club que ya existían en diversos lugares de la geografía -incluidas varias capitales europeas-, la que Bertrana compartió con algunas amigas y allegadas. Años después lo recordaba en sus memorias, donde explica que también le trasladó sus deseos tanto al entonces alcalde de Barcelona como al entonces consejero de cultura de la Generalitat de Catalunya.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las amigas y allegadas escucharon el proyecto con interés, aunque ninguna de ellas tuviera la capacidad económica para convertirlo en realidad. Aun así, decidieron juntarse para impulsar alguna iniciativa que beneficiara a las integrantes de su sexo. Y, tras alquilar un despacho en el número 39 de la Via Laietana, celebraron allí una primera reunión. Aunque el resultado no fue precisamente el que Aurora Bertrana esperaba, tal como leemos en sus memorias:</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="padding-left:var(--wp--preset--spacing--80)">A la salida de la <em>primera reunión</em> ya vi bien claro el fracaso de mi proyecto. Ninguna de aquellas mujeres, por otro lado inteligentes y más bien de ideas avanzadas, aunque completamente burguesas por tradición y por educación, parecía haber entendido lo que yo les proponía. Y, con gran sorpresa mía y profundas dudas sobre mi capacidad de imponerme, resultó que la sociedad llevaría el poco obrerista nombre de <em>Lyceum Club</em>. ¿Qué se podía esperar de provecho para la clase trabajadora femenina de un grupo de mujeres que se reunía bajo el nombre de <em>Lyceum Club</em>?. <sup><a href="#ref">2</a></sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras unos años de actividad, la Guerra Civil acabó con el Lyceum Club barcelonés, como con casi todo, y el largo franquismo apagó definitivamente los rescoldos de su memoria. De ahí que cayera en el más nebuloso de los olvidos. Hasta que en otoño de 2019 -a petición mía-, el Ayuntamiento de Barcelona instaló en su primera sede, en el 39 de la Via Laietana, una placa que lo recuerda y que reza así:</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="padding-left:var(--wp--preset--spacing--80)">LYCEUM CLUB DE BARCELONA (1931-1939)<br>Aquí tuvo su sede esta agrupación femenina, que bajo el lema &lt;libertad y cultura> fue espacio de sororidad.<sup><a href="#ref">3</a></sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">Conocemos la fecha del nacimiento de la asociación, julio de 1931, porque diversas publicaciones se hicieron eco del feliz acontecimiento. Así, el manifiesto del Lyceum Club barcelonés apareció en <em>La Publicitat</em>, en <em>La Veu de Catalunya</em> y también en <em>La dona catalana</em>, la revista dirigida por el padre de la periodista y escritora Anna Murià (1904-2002), quien en esos años era un puntal en el Club Femení i d’Esports, donde se ocupaba de las actividades culturales. El manifiesto lo firmaban Aurora Bertrana, Maria Pi de Folch, Enriqueta Sèculi -fundadora del Club Femení i d’Esports-, Anna Miret, Carme Cortès d’Aiguader -esposa del entonces alcalde de Barcelona-, Mercè Ros, Montserrat Graner de Bertran, Isolina Viladot, Leonor Serrano de Xandri, Maria Carratalà, Josefina Bayona de Cortès y Amanda Llebot.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bajo el lema de “libertad y cultura”, dicho manifiesto invitaba a las mujeres a leer los estatutos y sumarse a su aventura. Las firmantes reclamaban atención y suscripciones para poder así seguir adelante con su empresa, que definían así:</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="padding-left:var(--wp--preset--spacing--80)">Nuestra agrupación no aspira a ser una sociedad más donde las mujeres de espíritu más o menos selecto se reúnan para tomar una taza de té, hojear un magacín, escuchar una pequeña conferencia o un concierto íntimo, ni tampoco a convertirse en un grupo de mujeres, impregnadas de indignaciones, poco o muy santas, que quieren hacerle la guerra al hombre, reclamar toda clase de derechos y lanzar la llama inflamada del más feroz feminismo. Ni una cosa ni la otra, pero un poco de cada una.<br>Queremos educarnos e instruirnos sobre estos aspectos concretos: Política, Derecho, Higiene, Sociología económica y moral, Arte y Literatura, procurándonos estas enseñanzas mediante cursos, conferencias, conversaciones, especializaciones encargadas a técnicos de dentro o de fuera del Club, pero de reconocida solvencia. Y, sobre todo, deseamos hacer a la mujer un poco menos desvalida, instruyéndola, procurándole conocimientos sobre higiene, leyes, el alcance de sus derechos, moral, economía y política.<sup><a href="#ref">4</a></sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">Asimismo, el manifiesto afirmaba que el Lyceum Club de Barcelona no quería rivalizar con ninguna otra entidad, de ahí su vínculo de amistad y apoyo mutuo con el Club Femení i d’Esports. Pasó el verano, el primer verano de la Segunda República, y el 15 de octubre de 1931 el Lyceum Club barcelonés fue presentado en sociedad en el Ateneu Barcelonès. Fue su presidenta, Aurora Bertrana, quien pronunció la conferencia inaugural, titulada ilustrativamente “Nuestro feminismo”. Quedaba claro que el Lyceum Club no había nacido para complacer, sino para agitar. Aquel día hubo incluso quien abandonó la sala entre quejas airadas. Y ciertamente había motivos, pues Bertrana soltó perlas como esta:</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="padding-left:var(--wp--preset--spacing--80)">La Iglesia Católica, establecida en España como una poderosa fuerza abrumadora espiritual y socialmente, ha trabajado activamente para conservar la ceguera espiritual femenina, para mantener el alma de la mujer apocada, inactiva, encerrada en una prisión hermética de convencionalismos, de supersticiones, de terrores.<sup><a href="#ref">5</a></sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso mismo había dicho repetidamente la librepensadora Ángeles López de Ayala, por aquel entonces ya fallecida y quien en 1910 impulsó en Barcelona la primera manifestación masiva de mujeres precisamente para liberarlas del peso de la controladora Iglesia Católica, que tanto ha contribuido a perpetuar los nefastos roles de género. Aunque, por otro lado, Bertrana anunciaba que el feminismo del Lyceum Club no sería un “feminismo exagerado”, sino un feminismo “sin estridencias”, que admitía la colaboración de las mujeres en el mantenimiento del patriarcado -aunque ella no hablara aún de patriarcado-. La suya era una manera conciliadora de atraer socias, de ahí que afirmara asimismo que la palabra feminismo había sido muy a menudo mal interpretada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De todos modos, aunque contribuyera y mucho a su primer impulso, Aurora Bertrana no tardó en dejar de ser la capitana que guiaba en Lyceum Club barcelonés pues, como ella misma explicó en sus memorias:</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="padding-left:var(--wp--preset--spacing--80)">Si el Lyceum Club no correspondía en nada a lo que yo había soñado, yo tampoco correspondía en nada a lo que las socias codirigentes esperaban de mí. Viéndolo todo perdido, me dedique a pasar allí el rato. Iba en los momentos que tenía libres, no intervenía en ninguna discusión relacionada con la dirección, esperaba la ocasión de presentar la dimisión, que era también lo que deseaban y esperaban las impulsoras del club.<sup><a href="#ref">6</a></sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">Era evidente que el espíritu indómito y asilvestrado de la escritora no encajaba en aquella “sociedad recreativa” -como ella misma la llamaba-, mientras que afortunadamente otras compañeras estaban más que satisfechas con la orientación y los objetivos de la asociación. Así, mientras Bertrana trocaba las reuniones del Lyceum Club por las asambleas en Esquerra Republicana de Catalunya -el partido donde ingresó entonces, para llegar a ser candidata a diputada en las elecciones de 1933-, otras socias como por ejemplo la periodista y escritora María Luz Morales (1890-1980) siguieron alentando ese espacio de cultura y sororidad. De hecho, en la primera junta directiva de la entidad Morales ocupó el cargo de vicepresidenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Barcelona de aquellos años, María Luz Morales era una de las personas más indicadas para remar a favor del Lyceum Club. Periodista cultural y escritora de renombre que durante los primeros meses de la Guerra Civil dirigiría <em>La Vanguardia</em> -pasando a convertirse así en la primera mujer en dirigir un periódico generalista y de tanta importancia en España-, Morales frecuentaba asiduamente el Lyceum Club de Madrid. Seguramente era algo parecido a una socia visitante o de paso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Asimismo, Morales tenía una excelente relación con María de Maeztu, su presidenta, a quien conocía de sus estancias en la Residencia de Señoritas -que Maeztu dirigía-, pues allí se hospedaba cuando visitaba la capital. Célebre es por ejemplo una ocasión en la que hizo de cicerone por Madrid ni más ni menos que a Marie Curie, quien como no le gustaban los hoteles también se hospedaba en la Residencia. Eso sucedió en 1931, año en el que Morales hizo realidad uno de sus sueños: impulsar en Barcelona la Residencia Internacional de Señoritas Estudiantes, sita en el palacio de Pedralbes, que antes de la proclamación de la República había sido residencia real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin duda María Luz Morales fue una pieza importante en esos primeros pasos del Lyceum Club barcelonés y es seguro que fue ella quien incluyó entre los invitados a algunos de los nombres destacados de la cultura de la época, como por ejemplo la actriz Margarita Xirgu. A pesar de la discreción que la caracterizaba, como crítica cinematográfica, teatral y literaria su agenda de contactos debía de ser considerable, pues se movía en diversos ambientes y en todos ellos era bienvenida gracias a su incontestable profesionalidad. Lamentablemente, en sus recuerdos de los años treinta no incluye el relato de su participación en el Lyceum Club.<sup><a href="#ref">7</a></sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin Aurora Bertrana, el Lyceum Club siguió su marcha. Presentaciones, conferencias, cursillos, exposiciones, conciertos… Actividades relacionadas con el arte, la literatura, la sociología e incluso la política llenaron los días de esa asociación que creía en el talento femenino y en su libre desarrollo, exento de ataduras. Incluso llegaron a poner en marcha un grupo teatral. A la breve presidencia de Bertrana, siguieron la de la dramaturga Carme Montoriol (1892-1966) -traductora asimismo de los sonetos de Shakespeare-, la pianista y crítica musical Maria Carratalà (1899-1984) y, finalmente, la pedagoga Maria Baldó (1884-1964).&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Espigando la prensa de esos años encontramos algunas entrevistas a dichas capitanas. Es el caso de la visita que Anna Murià le hizo a Carme Montoriol y que publicó en <em>La Rambla</em>. La entrevistadora fue a visitarla a la sede de la Via Laietana, donde aún se hallaba la entidad, y le preguntó sobre los proyectos inminentes. Montoriol le mencionó el inminente traslado a una nueva sede, donde podrían llevar a cabo algunos proyectos que el reducido tamaño de la sede actual les impedía realizar. Cabe decir, sin embargo, que muchas actividades tenían lugar en otros emplazamientos de la ciudad, como por ejemplo el Ateneu Barcelonès.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Montoriol le explicó a Murià que la cultura era el eje central del Lyceum Club y con ella la educación de las mujeres, que consideraba su misión. Creía firmemente en la necesidad de educar a las mujeres adultas, de complementar su formación. Frente a la nueva legalidad republicana, se abrían nuevos horizontes para las mujeres y estas tenían que estar preparadas: “Porque de ahora en adelante, con la completa igualdad de sexos frente a la ley la mujer pesará en la administración de la cosa pública igual que los propios hombres”.<sup><a href="#ref">8</a></sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">Al Lyceum Club barcelonés aún le quedaban algunos años prósperos, años de sumar socias, iniciativas, de logros. La entidad había trasladado su sede al número 18 de la calle de Fontanella, en las inmediaciones de la plaza de Catalunya. Lástima que no contara con una revista, como sí hizo el Club Femení i d’Esports, que editó el <em>Portanveu</em>, porque de este modo dispondríamos de más información, aunque sí sabemos que, al igual que el Lyceum Club madrileño, la entidad disponía de diversas secciones que algunas socias expertas guiaban. De inauguraciones, conciertos, banquetes y aniversarios han quedado trazas fotográficas que nos ayudan a atrapar su alma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta que en julio de 1936 se produjo el alzamiento de las fuerzas sublevadas y el gobierno republicano empezó a zozobrar. La Guerra Civil alteró sustancialmente el rumbo del Lyceum Club y, a la postre, obligó a clausurarlo. Al estallar la contienda, seguramente por iniciativa de la junta directiva, las socias se dedicaron a recaudar dinero y hacer mochilas para enviar el frente. Calcetines, mantas, cantimploras y vete a saber qué otros objetos fueron enviados a los combatientes que defendían la legítima República con pocos medios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ignoramos cuando cerró definitivamente sus puertas el Lyceum Club barcelonés, pero es fácil imaginar que los crueles bombardeos que cayeron sobre la Ciudad Condal contribuyeron notablemente a su fin. Es evidente que la proximidad de su sede a la plaza de Catalunya amenazaba su integridad y en cualquier momento podía caer una bomba traidora sobre el edificio. Las imaginamos desmantelando las instalaciones que tan esmeradamente habían ayudado a decorar. Debió de ser triste tener que cerrar aquel espacio de cultura y sororidad que durante los gloriosos años de la Segunda República las hizo más cultas y libres. Después, el silencio.</p>



<p class="has-small-font-size wp-block-paragraph" id="ref"><br><sup>1</sup> CAPMANY, María Aurèlia: “Aquelles dames d’altres temps” (Barcelona, Editorial Planeta, 1990, pg. 57)<br><sup>2</sup> BERTRANA, Aurora: <em>Memòries fins al 1935</em> (Girona, Diputació de Girona, 2026; edición de Adriana Bàrcia y Ester Vinyes-Miralpeix, pg. 544). La traducción del catalán es mía, así como las que siguen a continuación.<br><sup>3</sup> Traducido del catalán.<br><sup>4</sup> Traducido del catalán.<br><sup>5</sup> BERTRANA, Aurora: “El nostre feminisme”. En el álbum <em>Aurora Bertrana</em> (Barcelona, PEN Català, 2017; coordinado por Adriana Bàrcia; pg. 32). Traducido del catalán.<br><sup>6</sup> BERTRANA, Aurora: <em>Memòries fins al 1935</em> (Ídem)<br><sup>7</sup> MORALES, María Luz: <em>Alguien a quien conocí</em> (Sevilla, Editorial Renacimiento, 2019; edición de M.ª Ángeles Cabré)<br><sup>8</sup> MURIÀ, Anna: “L’obra social de dues escriptores. Carme Montoriol i Maria Teresa Vernet. I. Carme Montoriol i Puig, presidenta del Lyceum Club. La seva qualitat en literatura i les seves idees sobre la formación social de la dona” (<em>La Rambla</em>, 21-XI-1932)</p>



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<figure class="alignleft size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="646" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/M.-ANGELS-CABRE.-Foto-de-Yaiza-Castellvi.jpg" alt="" class="wp-image-1435" style="width:220px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/M.-ANGELS-CABRE.-Foto-de-Yaiza-Castellvi.jpg 600w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/M.-ANGELS-CABRE.-Foto-de-Yaiza-Castellvi-236x254.jpg 236w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/M.-ANGELS-CABRE.-Foto-de-Yaiza-Castellvi-537x578.jpg 537w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.ª Ángeles Cabré</strong> <br>(Barcelona, 1968) es escritora y crítica literaria especializada en literatura de mujeres. Ha publicado poesía, narrativa y diversos ensayos como Leer y escribir en femenino, A contracorriente. Escritoras a la intemperie del siglo XX, Miralls creuats: Roig/Capmany (Premio de Ensayo Josep Vallverdú 2016) o Barcelona y sus escritoras. Su último libro es La generació oblidada. Lletraferides republicanes (2026), un retrato de las escritoras y periodistas de los años 30 en Cataluña.</p>



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			</item>
		<item>
		<title>Concha Méndez y el cine</title>
		<link>https://desdelosmargenes.com/concha-mendez-y-el-cine/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Oct 2026 12:50:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Detrás de la cámara]]></category>
		<category><![CDATA[Número 5]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desdelosmargenes.com/?p=1426</guid>

					<description><![CDATA[<p>Concha Méndez (1898-1986) perteneció a una generación, la del 27, para quien la pantalla no era simplemente un entretenimiento popular, sino el símbolo mismo de una época nueva. El cinematógrafo condensaba muchas de las aspiraciones de la modernidad: la velocidad, la técnica, la internacionalización de la cultura, la ruptura de las viejas jerarquías artísticas y la aparición de nuevas formas de percepción. </p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-theme-palette-2-color has-text-color has-link-color wp-elements-14 wp-block-paragraph">Mercedes Gómez-Blesa</p>



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<figure class="alignleft size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="261" height="193" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Concha-mendez.jpeg" alt="Concha Méndez" class="wp-image-1428"/></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">Concha Méndez (1898-1986) perteneció a una generación, la del 27, para quien la pantalla no era simplemente un entretenimiento popular, sino el símbolo mismo de una época nueva. El cinematógrafo condensaba muchas de las aspiraciones de la modernidad: la velocidad, la técnica, la internacionalización de la cultura, la ruptura de las viejas jerarquías artísticas y la aparición de nuevas formas de percepción. La propia Concha Méndez se sentía partícipe de ese mundo nuevo que se estaba estrenando: «Nací en medio de la modernidad, del canto a los medios de transporte, a la velocidad, al vuelo», declaraba. Allí donde las generaciones anteriores habían visto una curiosidad mecánica o una diversión pasajera, los jóvenes escritores de la vanguardia descubrieron un lenguaje capaz de modificar radicalmente la relación entre el arte y la realidad. El cine alteró la percepción del espacio, del tiempo y del movimiento. Había enseñado a mirar de otra manera. La sucesión rápida de las imágenes, los cambios de plano, las elipsis, los encadenados y las asociaciones visuales permitían construir una realidad distinta de la ofrecida por los lenguajes artísticos tradicionales. La literatura de vanguardia encontró en él una fuente inagotable de recursos expresivos y los escritores comenzaron a pensar cinematográficamente sus textos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, en el caso de Concha Méndez, el entusiasmo cinematográfico tuvo un significado todavía mayor. Para ella, el cine no supuso únicamente una innovación estética, sino una posibilidad de experiencia. La pantalla expresaba aquello que ella misma anhelaba para su vida: dinamismo, cambio y transformación. La propia escritora recordaría en <em>Memorias habladas, memorias armadas</em> una juventud dominada por el deseo de escapar de las limitaciones sociales impuestas a las mujeres de su tiempo. Frente al modelo femenino del «ángel del hogar», heredado del siglo XIX que conllevaba la inmovilidad doméstica y la subordinación familiar, Méndez aspiraba a construir una existencia fundada en la experimentación, el viaje y la independencia. Quería llegar a ser «ciudadana del mundo».&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recordemos la tan citada anécdota de su infancia que relata el momento en que un amigo de sus padres, de visita en la casa familiar, preguntó a sus hermanos qué querían ser de mayores, y ella, viendo que no le preguntaba nada, respondió: «Yo voy a ser capitán de barco». La contestación del señor la marcaría de por vida: «Las niñas no son nada». Frente a esta impotencia y amargura, la autora se entregaba al universo fantástico del sueño que le permitía encarnar, cada noche, a un héroe diferente, transgrediendo de este modo la estricta moral ideada para una niña bien. La necesidad de escapar del opresivo ambiente familiar —pertenecía a una familia adinerada— estaba ya bien presente en sus primeros años infantiles cuando comenzó a diseñar, bajo el manto cómplice y protector de la noche, un largo viaje que la conduciría a Nueva York y a Hollywood. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta voluntad de emancipación impregnó toda su vida y su obra y ayuda a explicar también su temprano interés por el cine. Cuando en una entrevista con el periodista vasco Txibirisko declaraba que deseaba ser «argumentista, directora y cineasta», no estaba formulando una fantasía juvenil, ni una ocurrencia pasajera. Estaba expresando un proyecto intelectual extraordinariamente audaz para una mujer española de comienzos del s. XX. Lo verdaderamente revelador no es que quisiera ser guionista de cine, sino que quisiera dirigirlo, intervenir en la fabricación misma de las imágenes y ocupar un territorio profesional que continuaba siendo masculino. Se trataba de reclamar para la mujer un lugar de creación y de autoridad que la sociedad reservaba casi exclusivamente a los hombres. El cine aparecía como un territorio nuevo, todavía sin codificar, donde era posible imaginar formas distintas de presencia femenina. Del mismo modo que el deporte había permitido a muchas mujeres conquistar una relación inédita con su cuerpo, la pantalla parecía ofrecer nuevas posibilidades para la imaginación y para la libertad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Méndez descubrió el cinematógrafo a una edad temprana de la mano de sus padres en el Retiro madrileño. Pero su verdadero interés por el séptimo arte se afianzó precisamente en los años en que su personalidad creadora comenzaba a definirse. Son los mismos años en que practicaba la natación de competición, dirigía clases de gimnasia sueca, aprendía a conducir automóviles, publicaba sus primeros libros de poemas (<em>Inquietudes</em> (1926) y <em>Surtidor</em> (1928)), se involucraba en las actividades del Lyceum Club Femenino, del que fue socia fundadora en 1926 y donde estrenaría su obra de teatro infantil, <em>El ángel cartero</em> (1929), con decorados de Maruja Mallo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Son años también de su noviazgo con el que iba a ser uno de los grandes cineastas españoles: Luis Buñuel. La pareja inició su romance en San Sebastián, lugar de veraneo de las familias de ambos, y duró siete años. Sin embargo, el interés de Méndez por el cine no hay que atribuirlo a la influencia de su novio, pues despertó en ella mucho antes de conocer a Buñuel. Durante los años de su relación, el cineasta aragonés, según la propia autora, estaba centrado exclusivamente en la entomología y los insectos. De hecho, el guion de Méndez, <em>Historia de un taxi,</em> fue rodado en 1927, dos años antes que el de <em>Un perro andaluz</em> de Buñuel. La curiosidad de Méndez por la pantalla tiene, pues, su propia trayectoria. Sus textos, sus viajes y sus declaraciones públicas permiten reconocer una voluntad autónoma de convertirse en cineasta. Resulta especialmente reveladora su visita a los estudios cinematográficos ingleses de Elstree —los más grandes de Europa— durante su estancia en Londres: no se conformó con contemplar las películas terminadas, sino que se interesó por los decorados, la organización de los rodajes, los oficios técnicos y la compleja maquinaria de la producción. Su entusiasmo tenía algo de aprendizaje y de preparación para un trabajo futuro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El primer fruto de esa vocación fue <em>Historia de un taxi</em>, argumento cinematográfico publicado en 1927 y rodado por la productora Film Nazarí. La película no llegó a estrenarse y no se conserva ninguna copia. Su historia, sin embargo, constituye una de las muestras más singulares de la imaginación vanguardista de Concha Méndez. Los automóviles adquieren voz y observan las peripecias sentimentales de los seres humanos. El taxi, emblema de la ciudad moderna, deja de ser un simple medio de transporte para convertirse en testigo y protagonista. Con humor y fantasía, la autora altera la jerarquía habitual entre personas y objetos: las máquinas miran a quienes creen utilizarlas, y la vida cotidiana aparece iluminada por una perspectiva inesperada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta elección no era inocente. El automóvil representaba la posibilidad de desplazarse, de atravesar la ciudad y de escapar de un lugar predeterminado. La joven deportista y viajera que era Concha Méndez encontraba en él un símbolo privilegiado de su propia época. Su imaginación, sin embargo, no celebra la máquina por su fuerza o su poder, sino por las historias que puede desencadenar. Frente a una visión solemne de la modernidad tecnológica, introduce el juego, el deseo, el equívoco y la risa. También el travestismo ocupa un lugar significativo: una joven adopta una identidad masculina para aproximarse al hombre que ama. La transformación de la apariencia, heredera de una larga tradición teatral, adquiere aquí una resonancia contemporánea. Una mujer atraviesa, aunque sea por medio de una ficción cómica, las fronteras que separan los espacios permitidos a cada sexo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <em>Historia de un taxi</em> se reconoce una poética que acompañará a la escritora durante décadas: los personajes se mueven, se equivocan, cambian de identidad y se aventuran hacia lo desconocido. Nada parece definitivamente fijado. Esa movilidad es también una forma de resistencia a la idea de que la vida de una mujer deba estar decidida de antemano. La fantasía no equivale a una evasión de la realidad, sino a la posibilidad de imaginarla de otro modo. Más tarde, su interés por la animación y por la capacidad de los objetos para cobrar vida encontraría otras expresiones en su escritura. Pero sería equivocado presentar esa sensibilidad como una simple imitación de modelos cinematográficos posteriores: ya estaba presente en la imaginación de su primer argumento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La influencia del cine resulta igualmente decisiva en <em>El personaje presentido</em>, publicado en 1931 con el subtítulo de <em>Espectáculo en dieciséis momentos</em>. No estamos, en sentido estricto, ante un guion cinematográfico convencional, sino ante una obra dramática cuya concepción espacial y temporal debe mucho al nuevo lenguaje de la pantalla. La acción se fragmenta en numerosos momentos, cambia con rapidez de escenario y concede una importancia esencial a la luz, los efectos sonoros, los desplazamientos y la sucesión de imágenes. La protagonista, Sonia, atraviesa un mundo de presentimientos, encuentros inquietantes y situaciones que parecen desdibujar las fronteras entre la experiencia exterior y la vida interior. La estructura responde menos a la continuidad de la escena teatral tradicional que a la lógica de una imaginación acostumbrada al montaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La propia autora reconoció posteriormente que aquella tentativa de teatro psicológico había adquirido dimensiones «más propias para un film». La observación ayuda a comprender hasta qué punto el cine había modificado su manera de escribir. No se trataba simplemente de trasladar al escenario recursos espectaculares, sino de ensayar una nueva percepción del tiempo y de la subjetividad. Si <em>Historia de un taxi</em> había convertido la calle en territorio de aventuras, <em>El personaje presentido</em> explora el movimiento de la conciencia, la expectativa de lo desconocido y la incertidumbre del deseo. También aquí la protagonista se resiste a quedar encerrada en una identidad estable. La mujer moderna no es solo quien puede viajar por el mundo, sino quien se reconoce el derecho a buscar una vida todavía no escrita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La guerra civil y el exilio alteraron radicalmente las condiciones de existencia de Concha Méndez. Los viajes que antes había emprendido como gestos de independencia se transformaron en desplazamientos impuestos por la historia. París, La Habana y México dejaron de ser únicamente destinos posibles de aventura para convertirse en escenarios de supervivencia y reconstrucción. Sin embargo, su interés por el cine no desapareció. En América siguió imaginando argumentos, explorando formas narrativas y buscando una relación entre la palabra escrita y la imagen en movimiento. La persistencia de esa vocación resulta especialmente elocuente: incluso cuando las circunstancias económicas y personales dificultaban cualquier realización cinematográfica, Concha continuó escribiendo argumentos cinematográficos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante su etapa cubana compuso <em>La caña y el tabaco</em>, fechada en 1942, una alegoría antillana que ocupa un lugar singular en el conjunto de su producción. Aunque adopta una forma de obra dramática, la autora la concibió originariamente como un guion de cine, como demuestra la documentación sobre su inscripción en el registro de la propiedad. La obra incorpora la naturaleza y la tradición cultural caribeñas a un universo de pasiones amorosas, celos, infidelidad y venganza. En ella se percibe la voluntad de conocer el lenguaje y el imaginario de la tierra de acogida, sin renunciar a los recursos de su formación poética. El exilio no produce, por tanto, un simple repliegue nostálgico. Abre en la poeta también un proceso de aprendizaje y de transformación de la mirada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya en México escribió <em>Fiesta a bordo</em>, comedia cinematográfica de 1943 que recupera el tono aventurero de sus primeros proyectos y que aún permanece inédito. El barco, espacio de tránsito por excelencia, se convierte en escenario de una peripecia donde la identidad puede alterarse y las normas sociales quedan temporalmente suspendidas. María, la protagonista, se disfraza de marinero para penetrar en un ámbito reservado a los hombres. El motivo recuerda el travestismo de <em>Historia de un taxi</em>, pero su reiteración a lo largo de tantos años permite reconocer una preocupación persistente. En el universo de Méndez, la mujer no acepta pasivamente las prohibiciones: busca un resquicio, inventa una estrategia y supera el límite. La comedia hace visible, mediante el juego, la arbitrariedad de unas fronteras que se presentan como naturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es menos significativo que esa aventura transcurra a bordo de un barco. El mar había sido para Concha un espacio de libertad y una experiencia física asociada al deporte, al viaje y a la apertura del horizonte. Después de la guerra, la travesía adquiere inevitablemente otra resonancia: puede ser promesa de descubrimiento, pero también memoria del desarraigo. En <em>Fiesta a bordo</em> conviven, así, la alegría de la movilidad y la experiencia histórica de una mujer que conocía ya el precio de abandonar su país. La autora no renuncia al humor; lo convierte en una manera de preservar la capacidad de acción de sus personajes frente a las dificultades.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El porfiado</em>, argumento cinematográfico de 1944 también inédito, prolonga la escritura para la pantalla durante su exilio mexicano. La trama incorpora, de manera más explícita, la experiencia del encuentro entre dos mundos. España y América aparecen vinculadas por una compleja red de afectos, recuerdos y expectativas. Los protagonistas viven entre territorios. Sus identidades se construyen en el tránsito. La noción misma de pertenencia se vuelve problemática. ¿Dónde se encuentra realmente el hogar para quien ha debido abandonar su país? ¿Qué significa regresar cuando el lugar del que se partió ya no existe del mismo modo? Estas preguntas no se expresan, en el guion mendeciano, mediante largas reflexiones abstractas. Se encarnan en trayectorias vitales, en viajes, en encuentros y desencuentros.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La última colaboraciónde Méndez en el mundo del cine fue la adaptación de uno de sus relatos, <em>Telas Estampadas</em>, publicado por <em>el Jueves de Excélsior</em> el 28 de julio de 1949 en su sección «Folletón de Jueves». Fue adaptado en 1954 para el cine, bajo el título de <em>Esclava del recuerdo</em>, por Eduardo Ugarte, director también de la película, y Egon Eis, y llevado a la pantalla por la compañía <em>Producciones Islas</em> de su exmarido Manuel Altolaguirre. La película se estrenó el 4 de diciembre de 1952 en el cine Mariscala, con muy mala acogida de la crítica, lo que provocó la retirada de la cartelera tres días después de su estreno. Concha Méndez no se atribuía la verdadera autoría del guion, pues este sufrió numerosas modificaciones respecto a su relato original.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos argumentos cinematográficos durante mucho tiempo fueron considerados episodios secundarios en la obra mendeciana, tentativas dispersas nacidas al calor de una afición personal por el cinematógrafo. Sin embargo, la lectura conjunta de estos textos obliga a revisar esa interpretación. Lejos de constituir una actividad marginal, la escritura cinematográfica ocupa una posición central dentro del universo creativo de Concha Méndez. En ella convergen preocupaciones, imágenes y aspiraciones que atraviesan toda su obra. Los guiones permiten contemplar desde una perspectiva privilegiada la coherencia interna de una trayectoria artística que, a pesar de la diversidad de géneros cultivados, responde siempre a una misma visión del mundo presidida por una fe inquebrantable en el movimiento como forma de libertad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay, además, una cuestión de justicia histórica. La historia del cine suele escribirse a partir de las películas que llegaron a estrenarse y de los nombres que figuran en sus créditos. Ese criterio deja fuera numerosos proyectos frustrados y, con frecuencia, invisibiliza de manera particular el trabajo de las mujeres. La ausencia de una película no demuestra la inexistencia de una cineasta. Un argumento no rodado puede conservar la huella de una imaginación visual, de una forma de concebir el montaje, de un deseo de intervenir en una industria que no siempre ofrecía a sus autoras los medios para hacerlo. Recuperar esos textos permite reconocer con precisión la dimensión cinematográfica de su trabajo y nos recuerdan que la modernidad de las mujeres no consistió solo en aparecer en las nuevas imágenes del siglo XX, sino también en conquistar el derecho a imaginarlas y a crearlas. Concha Méndez quiso estar detrás de la cámara y, aunque buena parte de sus películas permaneciera en el territorio del deseo, esa voluntad de mirar por sí misma sigue siendo una de las expresiones más intensas de su modernidad.</p>



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<figure class="alignleft size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="534" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1.jpg" alt="" class="wp-image-1501" style="width:220px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1.jpg 800w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1-381x254.jpg 381w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1-768x513.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mercedes Gómez-Blesa</strong> es doctora en filosofía y ensayista.&nbsp; Ha centrado sus investigaciones en la obra de las artistas, escritoras y ensayistas de la Edad de Plata, muy especialmente, en la de María Zambrano, autora a la que ha consagrado el ensayo <em>La razón mediadora: Filosofía y Piedad en María Zambrano</em> (2008), con el que obtuvo el Premio Gran Vía de Ensayo, y ha realizado la edición crítica de los siguientes libros: <em>Las palabras del regreso</em>&nbsp;(1995),&nbsp;<em>Unamuno</em>&nbsp;(2003),&nbsp;<em>Pensamiento y poesía en la vida española</em>&nbsp;(2004) <em>Claros del bosque</em>&nbsp;(2011) y <em>La agonía de Europa</em> (2023). En 2007 publicó <em>Las Intelectuales Republicanas: la conquista de la ciudadanía</em> (2007) y su primer poemario <em>Los nuevos bárbaros</em>. En 2009 apareció <em>Modernas y vanguardistas. Mujer y democracia en la II República</em>. Preparó en 2018 la edición crítica de <em>La mujer Moderna y sus derechos</em> de Carmen de Burgos y publicó <em>Modernas y vanguardistas. Las mujeres-faro de la Edad de Plata</em> (2019). Sus últimos ensayos son <em>Estéticas de la ausencia</em> (2021) y <em>La constelación femenina de María Zambrano</em> (2026). Es patrona de la Fundación María Zambrano y directora de las <em>Obras Completas</em> de María Zambrano.</p>



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<p>La entrada <a href="https://desdelosmargenes.com/concha-mendez-y-el-cine/">Concha Méndez y el cine</a> se publicó primero en <a href="https://desdelosmargenes.com">Desde los Márgenes </a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Entrevista a Tània Balló Colell</title>
		<link>https://desdelosmargenes.com/entrevista-a-tania-ballo-colell/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Oct 2026 10:46:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[Número 5]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desdelosmargenes.com/?p=1413</guid>

					<description><![CDATA[<p>-Desde los márgenes: ¿Cuáles son las razones por las que crees necesario celebrar ese Centenario? La verdad es que fue una alegría que el Ministerio de Cultura decidiera poner en marcha la conmemoración del centenario. Es una oportunidad para reivindicar la importancia que tuvo esta institución en la historia contemporánea de España y, especialmente, en...</p>
<p>La entrada <a href="https://desdelosmargenes.com/entrevista-a-tania-ballo-colell/">Entrevista a Tània Balló Colell</a> se publicó primero en <a href="https://desdelosmargenes.com">Desde los Márgenes </a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>-Desde los márgenes</em>: ¿Cuáles son las razones por las que crees necesario celebrar ese Centenario?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La verdad es que fue una alegría que el Ministerio de Cultura decidiera poner en marcha la conmemoración del centenario. Es una oportunidad para reivindicar la importancia que tuvo esta institución en la historia contemporánea de España y, especialmente, en la historia de las mujeres. El Lyceum Club Femenino representa un capítulo fundamental de nuestra historia cultural, intelectual y feminista que merece ser conocido y reconocido. Además, conmemorar este centenario nos permite recuperar las biografías de sus socias y con ello sumar más referentes femeninos a nuestra memoria colectiva. En términos contemporáneos creo que este tipo de conmemoraciones nos permiten reflexionar sobre la importancia de las genealogías feministas y comprender que muchos de los derechos y espacios de participación de los que disfrutamos hoy son fruto de esfuerzos colectivos anteriores.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>-Desde los márgenes:</em> ¿Qué objetivos te has planteado con esta celebración?</p>



<p class="wp-block-paragraph">El programa del Centenario del Lyceum Club Femenino se ha articulado en torno a tres grandes objetivos: recuperar y difundir la historia de esta importante institución<strong>,</strong> destacando su relevancia como espacio de encuentro, creación, formación y participación social, cultural y política de las mujeres; reivindicar a sus socias, recogiendo su labor colectiva, pero también recuperando sus biografías; y finalmente localizar, identificar y documentar las fuentes históricas relacionadas con el Lyceum Club, a través de una investigación en archivos y fondos documentales, tanto públicos como privados.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>-Desde los márgenes:</em> ¿Qué actos destacarías de la programación que habéis preparado?</p>



<p class="wp-block-paragraph">El programa público del Centenario incluye diversas actividades y contenidos. Actualmente, y hasta el 22 de enero de 2027, se puede visitar la exposición “Lyceum Club Femenino” en la Fundación Ortega-Marañón, en Madrid, que cuya versión adaptada está prevista que se presente también en otras ciudades del territorio, en espacios como archivos provinciales y bibliotecas públicas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El programa también incluye; charlas, conferencias, presentaciones de libros, conciertos y un ciclo de cine en Filmoteca Española. Asimismo, se ha trabajado en la elaboración de materiales didácticos, entre los que destacan una guía de lectura y un proyecto educativo desarrollado en colaboración con el Ministerio de Educación. A todo ello se suma la web del centenario, <a href="http://www.lyceumclub.es">www.lyceumclub.es</a>, que permite consultar no solo las actividades programadas, sino también el censo de socias del Lyceum Club, con información biográfica y fotografías, así como otros recursos relacionados con la historia de la institución.</p>


<div class="kb-gallery-wrap-id-1413_748330-ce alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><div class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-slider kb-gallery-id-1413_748330-ce kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none" data-image-filter="none" data-lightbox-caption="true"><div class="kt-blocks-carousel splide kt-carousel-container-dotstyle-dark kt-carousel-arrowstyle-whiteondark kt-carousel-dotstyle-dark kb-slider-group-arrow kb-slider-arrow-position-center" data-slider-anim-speed="400" data-slider-scroll="1" data-slider-arrows="true" data-slider-fade="true" data-slider-dots="true" data-slider-type="slider" data-slider-hover-pause="false" data-slider-auto="1" data-slider-speed="7000" data-show-pause-button="false"><div class="splide__track"><ul class="kt-blocks-carousel-init kb-blocks-slider splide__list"><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-land32 kb-has-image-ratio-land32" ><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG_1582-771x578.jpg" width="771" height="578" alt="" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG_1582.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG_1582.jpg" data-id="1507" class="wp-image-1507 skip-lazy" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG_1582-771x578.jpg 771w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG_1582-339x254.jpg 339w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG_1582-768x576.jpg 768w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG_1582.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 771px) 100vw, 771px" /></div></div><figcaption class="kadence-blocks-gallery-item__caption"><br>Foto de la Exposición del Centenario del Lyceum Club en la Fundación Ortega-Marañón</figcaption></figure></div></div></li><li class="kb-slide-item kb-gallery-slide-item splide__slide"><div class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kadence-blocks-gallery-item-has-caption"><div class="kb-gal-image-radius"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic kb-gallery-image-ratio-land32 kb-has-image-ratio-land32" ><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG_8772-771x578.jpg" width="771" height="578" alt="" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG_8772.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG_8772.jpg" data-id="1506" class="wp-image-1506 skip-lazy" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG_8772-771x578.jpg 771w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG_8772-339x254.jpg 339w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG_8772-768x576.jpg 768w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG_8772.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 771px) 100vw, 771px" /></div></div><figcaption class="kadence-blocks-gallery-item__caption"><br>Foto de la Exposición del Centenario del Lyceum Club en la Fundación Ortega-Marañón</figcaption></figure></div></div></li></ul></div></div></div></div>


<p class="wp-block-paragraph"><em>-Desde los márgenes:</em> ¿Qué dificultades habéis tenido para encontrar documentación sobre el Lyceum en los diferentes archivos?&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como ocurre con muchas instituciones anteriores a la guerra, una parte significativa de su documentación se ha extraviado y continúa perdida hasta el día de hoy. Ante esta situación uno de los objetivos principales del comisariado fue iniciar una investigación llevada a cabo por Carmen de la Guardia, asesora científica del centenario, yo misma y un equipo de archiveras de la Subdirección General de Archivos Estatales, con el fin de localizar documentación que pudiera encontrarse en los fondos públicos, pero también privados y familiares.&nbsp; Estoy contenta con el resultado no ha sido fácil, pero creo que hemos localizado documentación muy relevante, a pesar de la dificultar.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>-Desde los márgenes:</em> ¿Los familiares de las liceístas os han permitido consultar los archivos particulares?&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, ha sido una labor titánica, pero que, una vez más, nos ha proporcionado grandes alegrías. Éramos muy conscientes de que una parte importante de nuestros esfuerzos debía centrarse en localizar a los descendientes de las socias, con la esperanza de que algunas familias conservaran documentación relacionada con el Lyceum Club. Y así ha sido. Por ejemplo, pudimos localizar la libreta de asociadas, un hallazgo emocionante, conservada por una de sus socias más ilustres, Pilar de Zubiaurre, así como un precioso carné de socia, acompañado de todos sus recibos de pago, que había conservado la familia de Concepción Magallanes.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>-Desde los márgenes:</em> ¿Se ha conseguido recuperar la nómina completa de las socias? ¿Cómo ha sido esa búsqueda detectivesca?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gracias a la libreta de asociadas, conservada, como ya he mencionado, en el archivo familiar de Pilar de Zubiaurre, pudimos ampliar el censo de socias. Hasta entonces, se conocían alrededor de 420 nombres. El estudio de la libreta nos permitió incorporar 71 nombres nuevos, a los que se sumó una veintena más, localizados en las memorias de actividades del Comité del Libro del Ciego. Con toda esta información, actualizamos el censo, que hoy cuenta con un total de 513 socias. Sin embargo, hace poco encontramos en el archivo familiar de Rosario Lacy un recibo de pago de su hija, María Elorrieta Lacy, fechado en 1935 y con el número de socia 721. Este hallazgo nos indica que todavía quedan muchas socias por localizar e incorporar al censo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, más allá del censo también queremos reconstruir sus biografías, y esa tarea ha sido y sigue siendo muy complicada en muchos casos. A la dificultad de rastrear las trayectorias vitales de mujeres que, en su mayoría, no han dejado una huella documental fácil de localizar, se añade el hecho de que muchas socias aparecen registradas en la documentación de la época con los apellidos de sus maridos. Esto ha dificultado, en ocasiones, incluso la identificación de sus nombres de pila.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Debo decir, no obstante, que hemos contado, en algunos casos, con la ayuda de sus familiares como también de personas que disponían de información relevante en el marco de otras investigaciones. Todas estas colaboraciones han sido fundamentales para avanzar en la recuperación de sus historias.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>-Desde los márgenes:</em> ¿Qué relato vertebra la exposición sobre el Lyceum del Fundación Ortega-Marañón, antigua Residencia de Señoritas?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La exposición se estructura en cinco ámbitos. Pionerasaborda la aparición de las primeras asociaciones feministas organizadas, que reclamaban el acceso de las mujeres a la educación, mejores condiciones laborales y el reconocimiento de sus derechos civiles. Nuestro Club presenta documentación relacionada con la fundación del Lyceum Club Femenino, su organización y su funcionamiento. Proyectos sociales y culturales, se centra en dos de las principales iniciativas impulsadas por sus socias: la Casa de los Niños y el Comité del Libro para el Ciego. Las socias, núcleo central de la exposición, reúne, a modo de mural, los nombres de las integrantes del Lyceum, acompañados de documentación relacionada con su vinculación con la asociación. Por último, Incautación, legado y memoria reconstruye las circunstancias en las que el Lyceum Club desapareció en 1939 y pone en valor la manera en que sus socias contribuyeron a mantener viva la memoria de la institución.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>-Desde los márgenes:</em> ¿Crees que después de la celebración de este centenario las generaciones más jóvenes tendrán un mayor conocimiento de esta institución? ¿Habéis notado interés en los institutos de enseñanza secundaria por los eventos que tenéis programados y por asistir a la exposición?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La programación del Centenario está teniendo una buena acogida, y quiero pensar que esto se debe al interés que despierta todo lo relacionado con la recuperación de la historia de las mujeres. Es una señal muy positiva que debe animarnos a seguir trabajando en nuevos proyectos que contribuyan a recuperar y reivindicar su legado desde todos los campos y disciplinas. Cuando se publique el proyecto educativo, espero que podamos empezar a trabajar con los centros educativos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>-Desde los márgenes:</em> ¿Qué significación política y social tuvo para las mujeres de la Edad de Plata esta institución?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo creo que muchísima, y en gran medida ahí reside su relevancia. El Lyceum Club Femenino se fundó en 1926, durante la dictadura de Primo de Rivera, en un contexto en el que las mujeres todavía carecían de derechos fundamentales y su participación en la vida pública estaba muy limitada. Por eso, uno de los grandes objetivos de muchas de sus socias era avanzar hacia el reconocimiento de la ciudadanía plena de las mujeres. Y esa reivindicación tenía, indudablemente, una dimensión política y social. Considero que pensar que el Lyceum Club fue únicamente un espacio cultural y de sociabilidad es un error. Sin restar importancia a estas dos dimensiones, que fueron importantísimas a la hora de crear una red entre ellas, es también muy necesario reconocer esta institución como un espacio con una clara voluntad de transformación social. El hecho de que un grupo de mujeres decidiera organizarse de manera autónoma, crear un espacio propio y reivindicar su presencia en la vida pública suponía ya un cuestionamiento del orden establecido. El Lyceum fue, por tanto, un proyecto que buscaba ampliar los derechos, las oportunidades y la capacidad de participación de las mujeres en la sociedad de su tiempo.</p>



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<div class="wp-block-kadence-image kb-image1413_af6d16-aa is-resized"><figure class="alignleft size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="562" height="578" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Tania-Ballo-562x578.jpeg" alt="Tania Ballo" class="kb-img wp-image-1414" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Tania-Ballo-562x578.jpeg 562w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Tania-Ballo-247x254.jpeg 247w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Tania-Ballo-768x790.jpeg 768w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Tania-Ballo.jpeg 800w" sizes="auto, (max-width: 562px) 100vw, 562px" /></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tània Balló Colell </strong>(Barcelona, 1977) es productora, directora de cine e investigadora cultural, especializada en documental, investigación y recuperación de la memoria de las mujeres. Estudió en el Centre d’Estudis Cinematogràfics de Catalunya (CECC) y cursó un posgrado en Documental, Investigación y Desarrollo en la Universidad de Nueva York. Entre sus primeros trabajos figuran <em>200 Km</em>. (2003) y <em>Entre el dictador y yo</em> (2005). Ha desarrollado buena parte de su trayectoria en torno a la memoria cultural y democrática, y ha producido, dirigido o codirigido proyectos documentales como <em>Las Sinsombrero</em> (2015), <em>Ocultas e impecables. Las Sinsombrero 2</em> (2018), <em>Las exiliadas</em> (2020) para RTVE. En 2026 es nombrada comisaria del centenario del Lyceum Club Femenino, proyecto impulsado por el Ministerio de Cultura, para conmemorar los 100 años de la fundación de este espacio plural con un marcado compromiso de alcanzar la ciudadanía de las mujeres españolas.</p>



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			</item>
		<item>
		<title>Lyceum Club Femenino. Celebración de su Centenario</title>
		<link>https://desdelosmargenes.com/lyceum-club-femenino-celebracion-de-su-centenario/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Oct 2026 10:30:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Número 5]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Qué cambia en la vida de una mujer cuando encuentra un lugar donde sus ideas cuentan y sus aspiraciones dejan de parecer una extravagancia? Para la generación que impulsó el Lyceum Club Femenino de Madrid en 1926, aquella experiencia abrió posibilidades hasta entonces difíciles de imaginar. El Club ofreció un espacio propio para aprender, crear, debatir y participar en la vida pública con autonomía. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-theme-palette-2-color has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph">Mercedes Gómez-Blesa</p>



<div class="wp-block-kadence-spacer aligncenter kt-block-spacer-1407_64343e-85"><div class="kt-block-spacer kt-block-spacer-halign-left"><hr class="kt-divider"/></div></div>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué cambia en la vida de una mujer cuando encuentra un lugar donde sus ideas cuentan y sus aspiraciones dejan de parecer una extravagancia? Para la generación que impulsó el Lyceum Club Femenino de Madrid en 1926, aquella experiencia abrió posibilidades hasta entonces difíciles de imaginar. El Club ofreció un espacio propio para aprender, crear, debatir y participar en la vida pública con autonomía. Allí encontraron amigas, interlocutoras y apoyos para desarrollar sus vocaciones; juntas pudieron reconocer que muchas de las dificultades que vivían como problemas personales respondían a una condición compartida. El Lyceum fue una escuela de ciudadanía y una plataforma de colaboración desde la que ensayaron otras maneras de ser mujeres. Celebrar su centenario permite comprender cuánto debió la modernidad española a ese proyecto colectivo y por qué su legado merece formar parte de nuestra memoria común.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La necesidad de este centenario nace, por tanto, de una deuda que sigue abierta. La actividad de las lyceístas fue real, pública y fecunda; su escasa presencia durante décadas en los relatos de la modernidad española no puede confundirse con una falta de relevancia. Las hubo escribiendo, enseñando, traduciendo, investigando y promoviendo cambios jurídicos y sociales. Estuvieron presentes en los acontecimientos de su época, aunque después se debilitara o se borrara su lugar en la narración de esos acontecimientos. Volver al Lyceum exige examinar esa distancia entre participación y reconocimiento. Lo que está en juego es la veracidad de una historia cultural que ha ofrecido como representación de todos una selección profundamente desigual de sus voces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Conmemorar permite también recuperar una conciencia colectiva. La atención a algunas creadoras excepcionales ha sido fundamental para abrir caminos de investigación y de lectura, pero la experiencia del Lyceum revela una dimensión que el relato de las individualidades no alcanza a explicar por sí solo. Allí se compartieron conocimientos, contactos y oportunidades; se aprendió a confiar en la propia capacidad al encontrar reconocimiento en otras mujeres. Las trayectorias personales pudieron crecer dentro de una comunidad que les proporcionaba interlocución y acogida. El centenario nos invita a comprender cómo se construyen esas condiciones de posibilidad y a reconocer la importancia histórica de quienes las sostuvieron, incluso cuando no dejaron una obra célebre o una biografía ampliamente conocida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay, además, una responsabilidad hacia el porvenir. Una conmemoración puede devolver durante unos meses la atención a una institución y dejar intactas después las razones de su olvido. Para que la celebración tenga consecuencias duraderas, debe traducirse en investigación, conservación de archivos, edición de obras, enseñanza y presencia pública. Hace falta que las nuevas generaciones conozcan a estas mujeres, sin tener que padecer primero el largo aprendizaje de su ausencia. El centenario será más fértil si ayuda a transformar la recuperación en transmisión: si lo que hoy reconocemos puede ser recibido mañana como parte de una herencia cultural compartida.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Desde los márgenes</em> dedica este monográfico al Lyceum con esa voluntad y agradezco a Cristina Guirao, directora de la revista, que me haya encargado la edición de este número. El nombre de la peopia revista adquiere aquí una resonancia precisa: las lyceístas fueron desplazadas hacia las orillas de una historia en cuya elaboración habían participado. Regresar a ellas supone ensanchar el campo de la mirada y revisar los criterios con los que se decide el canon y qué personas merecen ser recordadas. Bajo la propuesta de pensar el Club como un espacio donde se abre la posibilidad de una nueva agencia femenina, este número reúne perspectivas que se iluminan mutuamente. La historia de la asociación, la autonomía profesional, los cuidados, las políticas del afecto, la escritura íntima, la libertad sexual y la creación artística componen una experiencia cuya riqueza necesita ser atendida desde distintos lugares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La sección de artículos se abre con «El Lyceum Club Femenino: un laboratorio de ciudadanía femenina», donde Mercedes Gómez Blesa, reconstruye la trayectoria de la institución y profundiza más en su significación como espacio donde se fraguaba la conquista de la autonomía de las mujeres. La expresión «laboratorio de ciudadanía» remite a una práctica de aprendizaje y transformación. Cuando el Lyceum abrió sus puertas en la Casa de las Siete Chimeneas, el 4 de noviembre de 1926, las mujeres vivían bajo restricciones que limitaban su capacidad de intervenir en la vida pública y de decidir sobre sus propias vidas. La institución les permitió ejercitar formas de participación antes de que algunas de sus demandas se convirtieran en derechos reconocidos. Hablar en una reunión, asumir una responsabilidad, organizar una exposición o discutir una reforma legal eran actos concretos mediante los cuales se adquiría experiencia de autonomía. En ellos podía anticiparse una ciudadanía que aún estaba por conquistar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Disponer de una sede propia tuvo una importancia decisiva. La libertad necesita lugares donde hacerse efectiva: una mesa alrededor de la cual conversar, una biblioteca donde estudiar, una sala donde presentar una obra, un entorno donde formular preguntas sin pedir autorización para plantearlas. El Lyceum hizo posible que las mujeres se encontraran como interlocutoras y organizadoras de la vida cultural. También abrió una relación distinta con el tiempo: las horas dedicadas a aprender o crear podían empezar a ser reconocidas como una necesidad legítima de sus vidas, en lugar de quedar subordinadas permanentemente a las obligaciones familiares que otros habían previsto para ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese espacio no surgió de la nada. Lo precedieron iniciativas educativas, asociaciones de mujeres, viajes e intercambios que habían ampliado los horizontes de muchas de sus integrantes. La Residencia de Señoritas, el Instituto Internacional y las redes de formación y sociabilidad femenina forman parte de esta genealogía. Recordarlo permite situar el Lyceum dentro de un proceso más amplio y evitar que su centenario eclipse a quienes prepararon el terreno. La emancipación se fue construyendo mediante esfuerzos sucesivos, con avances desiguales, tensiones y formas diversas de entender los cambios necesarios. El club reunió parte de esa energía y le dio continuidad organizativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio de Rocío González Naranjo sobre el perfil de las socias contribuye a revisar una de las imágenes más recurrentes del Lyceum: la de un círculo de mujeres aristócratas y burguesas que llenaban sus horas desocupadas con conferencias y reuniones. Su investigación devuelve protagonismo a la actividad profesional y a la búsqueda de independencia económica de sus socias. Desempeñaron una pluralidad de profesiones liberales que desmiente esta supuesta ociosidad de las liceístas de la clase acomodada. Muchas de ellas ejercieron la enseñanza, el periodismo, la medicina, el derecho. Fueron escritoras, artistas, músicas, bailarinas, traductoras, filólogas, periodistas y también farmacéuticas, Psicólogas, químicas y físicas. Sus oficios componen un panorama laboral complejo. Esta revisión requiere atender también a las diferencias de clase. No todas pertenecieron a la aristocracia. Las posibilidades de formación y los recursos disponibles no se distribuían de manera igual entre estas mujeres. Reconocer la iniciativa de las socias exige situarla dentro de esas desigualdades. Al mismo tiempo, conviene observar los proyectos mediante los cuales trataron de responder las necesidades de las mujeres trabajadoras que no pertenecían a su propio entorno. La historia del Lyceum gana profundidad cuando se estudian tanto los límites de su composición social, como las formas de apertura que ensayó hacia la precariedad laboral de otra mujeres y hacia la infancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La contribución de Marifé Santiago-Bolaños amplía esta perspectiva al pensar el Lyceum desde las razones mediadoras y las políticas del afecto. Su lectura muestra el alcance de las relaciones que permitieron compartir saberes y sostener iniciativas entre mujeres de distintas edades y trayectorias. La amistad puede adquirir una dimensión política cuando fortalece la capacidad de actuar y transforma la soledad en interlocución. Esa trama afectiva no elimina los desacuerdos ni convierte a sus protagonistas en figuras idealizadas. Permite comprender, en cambio, cómo una comunidad se construye a través de prácticas de atención, colaboración y reconocimiento que hacen habitable la libertad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los vínculos tuvieron también una importancia decisiva para quienes buscaban vivir sus afectos fuera de las normas dominantes. María Teresa Rodríguez de Castro se aproxima al círculo sáfico y a la memoria de mujeres como Victorina Durán, Elena Fortún o Matilde Ras. El recorrido que propone entre escritura, creación y vida afectiva permite explorar los espacios de acogida y complicidad que acompañaron algunas de sus trayectorias. La autonomía personal incluye el derecho a amar y a dar forma libremente al propio deseo; por eso, una historia de la ciudadanía resultaría incompleta si dejáramos fuera las relaciones afectivo-sexuales no normativas, relaciones que debieron ocultarse por la condena social, moral y religiosa que pesaba sobre ellas. Esta memoria exige una atención especial a lo dicho y a lo silenciado. Las cartas, los manuscritos y las obras conservadas pueden contener decisiones de reserva, temores y maneras indirectas de nombrar una experiencia. Acercarnos a ellos requiere respetar su complejidad y evitar que la necesidad de recuperar una historia se convierta en una simplificación de las vidas que la hicieron posible. Los márgenes del documento, sus vacilaciones y sus interrupciones también forman parte de lo que podemos aprender. Allí donde la expresión pública entrañaba riesgos, escribir y conservar lo escrito podían ser actos de una enorme transcendencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La investigación de Gloria Nielfa Cristóbal sobre la Casa de los Niños ocupa un lugar fundamental en esta reflexión. Su reconstrucción documenta el esfuerzo por crear y mantener un centro destinado a cuidar, alimentar y educar a criaturas cuyas madres necesitaban trabajar fuera del hogar. La labor impulsada por Consuelo Bastos y otras integrantes de la Sección Social permite comprender que la emancipación tenía una dimensión material ineludible. Para una madre trabajadora, disponer de un lugar donde sus hijos recibieran atención podía modificar las condiciones de su jornada y de su subsistencia. La autonomía no se resolvía únicamente en el reconocimiento abstracto de una capacidad: necesitaba medios para ejercerse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El cuidado aparece aquí como una cuestión que concierne a la organización de la sociedad. Los reglamentos, la financiación, la atención sanitaria y el trabajo cotidiano que Nielfa examina revelan la complejidad de una iniciativa que aspiraba a ofrecer una respuesta concreta a un problema colectivo. Mirar esa experiencia desde el presente permite preguntarnos qué apoyos hacen posible la participación y quién asume el coste de su ausencia. También ayuda a reconocer una parte del trabajo institucional que suele quedar fuera de las narraciones centradas en acontecimientos brillantes: administrar, mantener, acompañar y conseguir que una promesa de ayuda se cumpla cada día.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La aproximación de Carmen M.ª Pujante Segura a los diarios de mujeres vinculadas al Lyceum abre otra vía hacia esas zonas menos visibles. La autora atiende a un conjunto de escrituras personales cuya publicación y estudio permiten ampliar el conocimiento de sus trayectorias. Su propuesta es especialmente sugerente porque no presupone que todos esos diarios contengan un testimonio directo de la institución. La ausencia de referencias obliga a interrogar las fuentes y sus límites. Aun así, el diarismo ofrece una perspectiva valiosa sobre las condiciones de la creación, la elaboración de la propia experiencia y las relaciones entre intimidad y vida pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Leer estos documentos modifica también la idea de qué constituye una obra digna de atención. En las anotaciones cotidianas pueden aparecer conflictos, trabajos y búsquedas que el relato oficial no consideró relevantes. Su recuperación nos invita a reconocer la autoridad de una mujer para interpretar su propia vida. Cuando esas páginas se editan y se estudian con rigor, la experiencia personal entra en la conversación cultural sin perder su singularidad. El archivo deja entonces de ser únicamente un depósito del pasado y se convierte en una posibilidad de encuentro entre quienes escribieron y quienes hoy pueden escucharlas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El texto de Amparo Zacarés, «Feministas por la paz», conecta el legado del Lyceum con las genealogías de mujeres que trabajaron por la mediación y contra el belicismo. Su aportación invita a pensar la relación entre emancipación y construcción de una vida común en la que los conflictos puedan afrontarse sin convertir la violencia en medida del poder. La presencia de esta reflexión amplía el alcance del número: los derechos de las mujeres se vinculan con el tipo de sociedad que se desea construir. La paz aparece como una tarea política que exige participación, escucha y responsabilidad por las vidas vulnerables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte, Christina Linares presenta el homenaje al Lyceum que articula la celebración del Día de las Escritoras en la Biblioteca Nacional bajo el lema «Las amigas como forma de libertad». Las voces reunidas en su propuesta permiten recorrer infancia, juventud, creación, guerra y exilio a través de cartas, recuerdos y otras formas de escritura. La amistad sostuvo proyectos y ofreció amparo en los momentos de pérdida. Cuando la dispersión quebró la continuidad de la institución, algunos vínculos conservaron una pertenencia que ya no dependía de una sede. Escuchar esas voces devuelve a la palabra compartida su capacidad de mantener un mundo común incluso en circunstancias de desarraigo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La entrevista que Cristina Guirao realiza a Tània Balló, comisaria del centenario, enlaza estas investigaciones con el trabajo contemporáneo de recuperación y transmisión. Su conversación insiste en la necesidad de incorporar de manera permanente a las mujeres al relato cultural, revisando los marcos que las excluyeron. La atención a las redes, a las asociaciones precedentes y a los documentos dispersos amplía la comprensión del Lyceum. También el esfuerzo por restituir los nombres propios de socias registradas con los apellidos de sus maridos posee una fuerza reveladora: identificar a una mujer puede abrir el camino hacia una historia que había quedado oculta bajo una denominación familiar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El relato de Balló sobre la búsqueda de los fondos bibliográficos del Club muestra hasta qué punto la memoria depende de condiciones materiales. Los libros tienen una historia de circulación, custodia y pérdida; sus sellos pueden conservar la huella de instituciones que desaparecieron o cuyos bienes fueron incautados. Las lagunas que la entrevistada reconoce forman parte del problema que la conmemoración debe afrontar. Hacen visible cuánto queda por investigar y por proteger. Una celebración responsable puede contribuir a que esa búsqueda continúe cuando el calendario del centenario haya concluido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En «Tendiendo puentes», M.ª Ángeles Cabré dirige la mirada hacia el Lyceum Club de Barcelona. Su recorrido por esta asociación, nacida en 1931, permite reconocer otro escenario de cultura y sociabilidad femenina, con protagonistas y circunstancias propias. La iniciativa de Aurora Bertrana, sus aspiraciones educativas y las diferencias que encontró dentro del proyecto muestran que el asociacionismo fue también un terreno de discusión. La presencia de María Luz Morales y de otras impulsoras amplía la geografía de esa experiencia. Tender puentes entre Madrid y Barcelona significa comprender las conexiones sin borrar las particularidades de cada lugar ni la desigual conservación de sus testimonios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En «Detrás de la cámara», Mercedes Gómez Blesa firma «Concha Méndez: el cine como conquista de libertad», dedicado a la vocación cinematográfica de la escritora. El cine ocupa en su trayectoria un territorio donde la innovación artística se encuentra con el deseo de movilidad, experiencia e independencia. Su aspiración a intervenir en la creación de imágenes permite contemplarla como una autora que buscaba autoridad sobre su trabajo y sobre su vida. La pantalla ofrecía un lenguaje para imaginar el movimiento en una sociedad que había asignado a las mujeres destinos de encierro y permanencia. Recuperar sus argumentos y sus proyectos invita a examinar las oportunidades que hicieron posible una obra y las barreras que impidieron realizar otras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En «Debes conocerlas», Pilar Rubio Remiro presenta a las hermanas Hwang, Nadine y Marcela, y nos conduce hacia una modernidad de cruces culturales y horizontes internacionales. Sus itinerarios revelan la importancia de la traducción, la mediación y las redes de sociabilidad para poner en relación mundos distintos. Marcela de Juan y su vínculo con el Lyceum, junto a la trayectoria de Nadine en otros ambientes de creación y libertad afectiva, amplían el campo de nuestra mirada. Este acercamiento muestra cómo la historia puede enriquecerse al atender a figuras que quedaron en segundo plano, aunque contribuyeran de manera sustancial a los intercambios culturales de su tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En «Inserto» hemos preparado una selección de poemas de Adelina Gurrea, escritora hispanofilipina cuya obra merece ser rescatada del olvido, nos acerca a una voz singular, situada en la encrucijada de dos culturas y dos mundos. Los seis poemas escogidos de su libro <em>A lo largo del camino</em> —«Playa filipina», «Esfuerzo inútil», «Colegiala», «Contigo», «Quiero llegar a tu alma» y «El fantasma de María Clara»— permiten recorrer algunas de las principales inquietudes de su universo poético: la memoria de la tierra natal, la intimidad de los afectos, el deseo de conocimiento del otro y las tensiones entre la identidad femenina y los modelos heredados. Especialmente significativo resulta «El fantasma de María Clara», donde resuena el peso de un ideal de feminidad que condicionó durante generaciones la existencia de las mujeres filipinas. Recuperar hoy la poesía de Gurrea significa no solo devolver visibilidad a una autora injustamente relegada, sino también reconocer una escritura que, desde su particular condición mestiza y fronteriza, ensancha los márgenes de nuestra tradición literaria y nos invita a repensar las relaciones entre género, identidad y pertenencia cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las reseñas de «Inserto» prolongan la conversación con las lecturas que ayudan a reconstruir esta genealogía. Entre ellas, la dedicada a <em>Marisabidillas, frívolas y peligrosas</em>, de Rocío González Naranjo, vuelve sobre las descalificaciones dirigidas a las lyceístas y sobre la necesidad de revisar su imagen. Los insultos revelan el malestar que provocaba unas mujeres capaces de pensar y de organizarse con otras. La lectura crítica permite preguntarse qué formas de descrédito acompañaron aquella autonomía y por qué algunas de ellas siguen resultando reconocibles. Cristina Guirao se ha encargado de reseñar el libro de Eva Cosculluela, <em>El club de las modernas</em>, que reconstruye con rigor y pulso narrativo este fascinante fresco de las mujeres del Lyceum, pertenecientes a una década convulsa —atravesada por una dictadura, una república y la guerra— y la red de complicidad que crearon sus protagonistas, una constelación de voces indispensables en la generación del 27 y en la España de la Edad de Plata Los libros se incorporan así al monográfico como espacios donde la investigación puede continuar circulando y generar nuevas preguntas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El conjunto de estas aportaciones permite reconocer que la historia del Lyceum continúa abierta. Quedan documentos por localizar, trayectorias por estudiar y obras por leer. Pero también queda por integrar lo que ya sabemos en la manera de enseñar y de transmitir la cultura. Agradecemos enormemente a las autoras de este número y a quienes han dedicado su trabajo a hacer legible esta memoria. Su esfuerzo enlaza con el de otras investigadoras, editoras, archiveras y lectoras que han sostenido durante años una búsqueda cuyos resultados hoy podemos compartir. La recuperación histórica necesita esa continuidad, hecha de rigor y de colaboración.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El centenario nos deja, finalmente, una pregunta sobre nuestras propias instituciones: qué condiciones ofrecemos para que todas las personas puedan aprender, crear y participar con autonomía. La experiencia del Lyceum ayuda a formularla porque muestra que los derechos necesitan formación, recursos, lugares y vínculos. Las mujeres que se reunieron en sus salones buscaron ampliar lo posible en su presente y abrieron caminos que otras pudieron recorrer. Celebrarlas es reconocer ese trabajo y asumir la responsabilidad de continuarlo. Que su memoria permanezca en nuestras aulas, bibliotecas y conversaciones será una forma de mantener abiertas aquellas puertas del club y de hacer sitio a las voces que todavía esperan ser escuchadas.</p>



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<figure class="alignleft size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="534" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1.jpg" alt="" class="wp-image-1501" style="width:220px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1.jpg 800w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1-381x254.jpg 381w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2026/10/Mercedes-Gomez-Blesa-1-768x513.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mercedes Gómez-Blesa</strong> es doctora en filosofía y ensayista.&nbsp; Ha centrado sus investigaciones en la obra de las artistas, escritoras y ensayistas de la Edad de Plata, muy especialmente, en la de María Zambrano, autora a la que ha consagrado el ensayo <em>La razón mediadora: Filosofía y Piedad en María Zambrano</em> (2008), con el que obtuvo el Premio Gran Vía de Ensayo, y ha realizado la edición crítica de los siguientes libros: <em>Las palabras del regreso</em>&nbsp;(1995),&nbsp;<em>Unamuno</em>&nbsp;(2003),&nbsp;<em>Pensamiento y poesía en la vida española</em>&nbsp;(2004) <em>Claros del bosque</em>&nbsp;(2011) y <em>La agonía de Europa</em> (2023). En 2007 publicó <em>Las Intelectuales Republicanas: la conquista de la ciudadanía</em> (2007) y su primer poemario <em>Los nuevos bárbaros</em>. En 2009 apareció <em>Modernas y vanguardistas. Mujer y democracia en la II República</em>. Preparó en 2018 la edición crítica de <em>La mujer Moderna y sus derechos</em> de Carmen de Burgos y publicó <em>Modernas y vanguardistas. Las mujeres-faro de la Edad de Plata</em> (2019). Sus últimos ensayos son <em>Estéticas de la ausencia</em> (2021) y <em>La constelación femenina de María Zambrano</em> (2026). Es patrona de la Fundación María Zambrano y directora de las <em>Obras Completas</em> de María Zambrano.</p>



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		<item>
		<title>Julieta Varela</title>
		<link>https://desdelosmargenes.com/julieta-varela/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Oct 2025 14:28:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde los márgenes]]></category>
		<category><![CDATA[Número 4]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Julieta Sol Varela Manograsso (Buenos Aires, 1984) es artista visual, fotógrafa y diseñadora. Su investigación aborda los márgenes como territorios simbólicos donde se entrelazan la memoria, el afecto y la resistencia. Desde un enfoque interdisciplinar, su práctica se sitúa en la intersección entre el diseño y la fotografía, explorando las tensiones y resonancias entre texto...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Julieta Sol Varela Manograsso (Buenos Aires, 1984) es artista visual, fotógrafa y diseñadora. Su investigación aborda los márgenes como territorios simbólicos donde se entrelazan la memoria, el afecto y la resistencia. Desde un enfoque interdisciplinar, su práctica se sitúa en la intersección entre el diseño y la fotografía, explorando las tensiones y resonancias entre texto e imagen. Sus proyectos se materializan en libros de artista, instalaciones y dispositivos editoriales experimentales.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="866" height="578" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Julieta-Varela-866x578.jpg" alt="" class="wp-image-1319" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Julieta-Varela-866x578.jpg 866w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Julieta-Varela-381x254.jpg 381w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Julieta-Varela-768x512.jpg 768w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Julieta-Varela.jpg 1271w" sizes="auto, (max-width: 866px) 100vw, 866px" /><figcaption class="wp-element-caption"><strong>Julieta Varela</strong>. Autora de las imágenes del n 4 de la revista</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><br></p>


<div class="kb-gallery-wrap-id-1318_f034fe-af alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><ul class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-masonry kb-masonry-init kb-gallery-id-1318_f034fe-af kb-gallery-caption-style-bottom-hover kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-item-selector=".kadence-blocks-gallery-item" data-lightbox-caption="false" data-columns-xxl="2" data-columns-xl="2" data-columns-md="2" data-columns-sm="2" data-columns-xs="1" data-columns-ss="1"><li class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-hide-caption"><a href="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/1.-PORTADA-Vistalegre-09-scaled.jpg" data-alt="Portada número 4" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius" style="max-width:433px;"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic" style="padding-bottom:133%;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/1.-PORTADA-Vistalegre-09-433x578.jpg" width="433" height="578" alt="Portada número 4" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/1.-PORTADA-Vistalegre-09-scaled.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/1.-PORTADA-Vistalegre-09-scaled.jpg" data-id="1157" class="wp-image-1157" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/1.-PORTADA-Vistalegre-09-433x578.jpg 433w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/1.-PORTADA-Vistalegre-09-190x254.jpg 190w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/1.-PORTADA-Vistalegre-09-768x1024.jpg 768w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/1.-PORTADA-Vistalegre-09-1152x1536.jpg 1152w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/1.-PORTADA-Vistalegre-09-1536x2048.jpg 1536w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/1.-PORTADA-Vistalegre-09-scaled.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 433px) 100vw, 433px" /></div></div></a></figure></div></li><li class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-hide-caption"><a href="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/2.-EDITORIAL-Vistalegre-11-H.jpg" data-alt="Editorial Número 4" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius" style="max-width:771px;"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic" style="padding-bottom:74%;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/2.-EDITORIAL-Vistalegre-11-H-771x578.jpg" width="771" height="578" alt="Editorial Número 4" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/2.-EDITORIAL-Vistalegre-11-H.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/2.-EDITORIAL-Vistalegre-11-H.jpg" data-id="1161" class="wp-image-1161" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/2.-EDITORIAL-Vistalegre-11-H-771x578.jpg 771w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/2.-EDITORIAL-Vistalegre-11-H-339x254.jpg 339w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/2.-EDITORIAL-Vistalegre-11-H-768x576.jpg 768w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/2.-EDITORIAL-Vistalegre-11-H.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 771px) 100vw, 771px" /></div></div></a></figure></div></li><li class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-hide-caption"><a href="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/3.-ENTREVISTA.jpg" data-alt="3. ENTREVISTA Número 4" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius" style="max-width:433px;"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic" style="padding-bottom:133%;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/3.-ENTREVISTA-433x578.jpg" width="433" height="578" alt="3. ENTREVISTA Número 4" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/3.-ENTREVISTA.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/3.-ENTREVISTA.jpg" data-id="1172" class="wp-image-1172" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/3.-ENTREVISTA-433x578.jpg 433w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/3.-ENTREVISTA-190x254.jpg 190w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/3.-ENTREVISTA-768x1024.jpg 768w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/3.-ENTREVISTA-1152x1536.jpg 1152w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/3.-ENTREVISTA.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 433px) 100vw, 433px" /></div></div></a></figure></div></li><li class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-hide-caption"><a href="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/4.-DETRAS-DE-LA-CAMARA.jpg" data-alt="Detrás de la cámara número 4" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius" style="max-width:434px;"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic" style="padding-bottom:133%;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/4.-DETRAS-DE-LA-CAMARA-434x578.jpg" width="434" height="578" alt="Detrás de la cámara número 4" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/4.-DETRAS-DE-LA-CAMARA.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/4.-DETRAS-DE-LA-CAMARA.jpg" data-id="1178" class="wp-image-1178" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/4.-DETRAS-DE-LA-CAMARA-434x578.jpg 434w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/4.-DETRAS-DE-LA-CAMARA-191x254.jpg 191w, 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class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-hide-caption"><a href="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/6.-TENDIENDO-PUENTES-Vistalegre-21bis.jpg" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius" style="max-width:771px;"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic" style="padding-bottom:74%;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/6.-TENDIENDO-PUENTES-Vistalegre-21bis-771x578.jpg" width="771" height="578" alt="" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/6.-TENDIENDO-PUENTES-Vistalegre-21bis.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/6.-TENDIENDO-PUENTES-Vistalegre-21bis.jpg" data-id="1270" class="wp-image-1270" 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kadence-blocks-gallery-intrinsic" style="padding-bottom:74%;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/7.-DEBES-CONOCERLAS-771x578.jpg" width="771" height="578" alt="" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/7.-DEBES-CONOCERLAS.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/7.-DEBES-CONOCERLAS.jpg" data-id="1272" class="wp-image-1272" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/7.-DEBES-CONOCERLAS-771x578.jpg 771w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/7.-DEBES-CONOCERLAS-339x254.jpg 339w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/7.-DEBES-CONOCERLAS-768x576.jpg 768w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/7.-DEBES-CONOCERLAS.jpg 1400w" sizes="auto, (max-width: 771px) 100vw, 771px" /></div></div></a></figure></div></li><li class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-hide-caption"><a href="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/8.-RESENA.-Vistalegre-08.jpg" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius" style="max-width:433px;"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic" style="padding-bottom:133%;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/8.-RESENA.-Vistalegre-08-433x578.jpg" width="433" height="578" alt="" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/8.-RESENA.-Vistalegre-08.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/8.-RESENA.-Vistalegre-08.jpg" data-id="1273" class="wp-image-1273" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/8.-RESENA.-Vistalegre-08-433x578.jpg 433w, 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href="https://desdelosmargenes.com">Desde los Márgenes </a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Poemas de Cristina Morano</title>
		<link>https://desdelosmargenes.com/poemas-de-cristina-morano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Oct 2025 13:20:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Inserto]]></category>
		<category><![CDATA[Número 4]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desdelosmargenes.com/?p=1280</guid>

					<description><![CDATA[<p>En la plaza pública Yo estoy aquí, clausurada. Ana BecciúNo nos leen. Concha García Es una cicatriz, no una pinturalo que ciñe la boca a las mujeres,no una venda sutil: un alambradocallarse milenario. Qué dijimos, no consta: qué pedimos, no saben. Silenciadas no en el no-lugar, no en el margen, sino en el centro mismo...</p>
<p>La entrada <a href="https://desdelosmargenes.com/poemas-de-cristina-morano/">Poemas de Cristina Morano</a> se publicó primero en <a href="https://desdelosmargenes.com">Desde los Márgenes </a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading"><strong>En la plaza pública</strong></h3>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>Yo estoy aquí, clausurada.</em> Ana Becciú<br><em>No nos leen.</em> Concha García</p>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:50%">
<p class="wp-block-paragraph">Es una cicatriz, no una pintura<br>lo que ciñe la boca a las mujeres,<br>no una venda sutil: un alambrado<br>callarse milenario.</p>



<div class="wp-block-group" style="line-height:0"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Qué dijimos, no consta:</p>



<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph">qué pedimos, no saben.</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Silenciadas</p>



<p class="wp-block-paragraph">no en el <em>no-lugar</em>, no en el margen,</p>



<p class="wp-block-paragraph">sino en el centro mismo de la <em>polis,</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">vistas por todos y por todos desoídas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los animales tienen voz:</p>



<p class="wp-block-paragraph">son temidos arriba, en lo lejano cazando,</p>



<p class="wp-block-paragraph">el árbol sonará si el aire lo arrebata,</p>



<p class="wp-block-paragraph">la mar canta en los bordes de los puertos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Solo nosotras cuando hablamos</p>



<p class="wp-block-paragraph">somos borradas del discurso,</p>



<p class="wp-block-paragraph">corregidas, visadas, ayudadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podríamos fregar el suelo&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">de las Cortes. Así complaceremos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podríamos vestir con taconazos</p>



<p class="wp-block-paragraph">y shorts. Así entraremos en la escena.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>–Compañeras, ¿qué hubo?, ¿les dijeron</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>que las estamos esperando?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>¿A las calles?, ¿salieron?, ¿lloran?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nosotras aprendimos: lo agrio de las plazas</p>



<p class="wp-block-paragraph">públicas, nos dejaron solas</p>



<p class="wp-block-paragraph">en la defensa de lo libre.</p>
</div></div>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:50%"></div>
</div>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><br>(<em>En Tanto Que Mujeres. </em>Premio Alvaro Tejero. La Imprenta, Madrid, 2023)</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong><br><strong>Las Sirenas</strong></strong></h3>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><br><em>Yo sí te creo.</em> Frase que coreábamos</p>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:45%">
<div class="wp-block-group" style="line-height:0"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph">Seres atravesados de humedad</p>



<p class="wp-block-paragraph">mis compañeras vuelven.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Canta, madre,</p>



<p class="wp-block-paragraph">con nosotras, olvida,&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">&nbsp; &nbsp; dicen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ladra&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; el poema de la sola-</p>



<p class="wp-block-paragraph">edad que respiramos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestro aliento se escribe en el aire,</p>



<p class="wp-block-paragraph">toca la noche y al hacerlo</p>



<p class="wp-block-paragraph">la noche-canto se suaviza,&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">la noche-arista se conmueve,&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">la noche-lodo se clarea&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">de luces.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp; &nbsp; Mudas, mis hermanas,&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">erizadas de pánicos</p>



<p class="wp-block-paragraph">atravesadas de seres,&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; madre,&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">dicen,&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; ladra.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Porque mi hermana</p>



<p class="wp-block-paragraph">viene con mi hermana pongo</p>



<p class="wp-block-paragraph">palabras en el aire</p>



<p class="wp-block-paragraph">que no puedo ponerlas en el ágora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Callo en el espacio de todos</p>



<p class="wp-block-paragraph">versos de flechas y garras.</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Grazno</p>



<p class="wp-block-paragraph">un poema tras otro.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Canta, madre,</p>



<p class="wp-block-paragraph">dicen,</p>



<p class="wp-block-paragraph">                  ladra.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">A pesar</p>



<p class="wp-block-paragraph">de mis ojos cegados, de mis manos&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">como pinzas de hueso, sigo haciendo</p>



<p class="wp-block-paragraph">canciones de mi entraña:</p>



<p class="wp-block-paragraph">las que espantan al rey y al policía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no consta si estuvimos&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">al paso de los héroes calladas</p>



<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph">o cantamos <em>Te creo</em> las mujeres.</p>
</div></div>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:55%"></div>
</div>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><br><br>(<em>En Tanto Que Mujeres. </em>Premio Alvaro Tejero. La Imprenta, Madrid, 2023)</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong><strong>En la ciudad sin ágora</strong></strong></h3>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-bbc783b3 wp-block-columns-is-layout-flex" style="margin-top:var(--wp--preset--spacing--40);margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--40)">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:50%">
<div class="wp-block-group" style="margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--60);line-height:0"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
<p class="wp-block-paragraph">Ocupamos las plazas. Entonces el dinero&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">se llevó el poder a otros foros,&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">donde solo pagando se tenía&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">acceso a los estrados. Burbujas digitales,&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>sesgo de contenido</em> los llamaban.</p>
</div></div>



<div class="wp-block-group" style="margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--60);line-height:0"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin cesar nos corrigen, nos agrupan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se rehace el dinero con motores&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">de búsqueda y enlaces a sus cuentas,&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">desviación fiscal en paraísos</p>



<p class="wp-block-paragraph">para permanecer sobre la gente</p>



<p class="wp-block-paragraph">como siempre han estado.</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Qué vergüenza</p>



<p class="wp-block-paragraph">que la modernidad sea una empresa&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">de niñatos igual a cualquier otra.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Qué haremos en la ciudad sin ágoras&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">donde ninguna voz corriente&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">llegará a ningún escenario&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">de participación real.</p>
</div></div>



<p class="wp-block-paragraph">Solo la compra-venta nos permiten.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Somos espectadores, discutimos<br>por las sobras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí estamos, callados en los márgenes,&nbsp;<br>hablando con los otros marginados.<br>Sin entradas al centro decisorio,<br>mirando despegar las naves<br>que llevan al espacio a los bandidos.</p>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:50%"></div>
</div>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><br>(<em>En Tanto Que Mujeres. </em>Premio Alvaro Tejero. La Imprenta, Madrid, 2023)</p>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow">
<h3 class="wp-block-heading"><strong>Las acalladas</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Fui a la calle sin guarecerme,<br>no llevaba más que. Recuerdo<br>que mi abuela lloraba, que mi madre lloraba.<br>Fui a la plaza y no se oía mi voz.<br>Fui a la calle y me callaron.<br>Donde yo decía <em>sucedió que</em><br>ellos oían ladrar las lechuzas,<br>donde yo decía <em>creo que</em><br>ellos oían graznar a los perros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un bosque, una corona&nbsp;<br>de cuerno y un vestido de becerro.<br>Un velo en la cabeza. Y lo cogimos.<br>Y mientras tanto la máquina,<br>la ciudad o la revuelta<br>se hacía sin nosotras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La magia nos dejaron y la noche,&nbsp;<br>todo aquello que linda con el símbolo<br>y funda una cultura.<br>Eso es: nos hicieron las guardianas<br>de nuestro propio apartamiento,<br>dueñas del velo y del cerrojo,<br>de las vendas en pies, de los pañuelos&nbsp;<br>que con la propia mano nos ceñimos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Igual se hace con los galgos<br>colgados de ramas bajas<br>para que se procuren suelo<br>mientras el ahogamiento los reduce;<br>y en ello emplean su cuidado:<br>en resistir delante de los amos.</p>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow"></div>
</div>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><br>(<em>En Tanto Que Mujeres. </em>Premio Alvaro Tejero. La Imprenta, Madrid, 2023)</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Estrategias de discurso en los pasillos de hospital, de noche</strong></h3>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>La hazaña se hizo texto sagrado,</em><br><em>la quimera en cambio, se desgañita</em><br><em>se parte en dos sin aplauso.</em><br>Inmaculada Miralle</p>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:70%">
<div class="wp-block-group" style="margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--70);line-height:1"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph">Pasaban por el techo de los hospitales cuadrados de luz</p>



<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph">qu’eran reflejo de los faros de los coches, el enfermo decía</p>



<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph"><br>: todavía te conozco, todavía te conozco,&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph"><br>no me toques con ese pelo o esas manos de cera; y también</p>



<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph"><br>: yo no tengo la culpa por favor. La hija decía</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><br>: que se lo lleven</p>



<p class="wp-block-paragraph">ya, que se lo lleve alguien que yo no puedo más con él,&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">luego precipitaba la culpa como sedimento; ceñía su cuerpo</p>



<p class="wp-block-paragraph">en los textos.</p>
</div></div>



<div class="wp-block-group" style="margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--60);line-height:1"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Porque el discurso de las mujeres, dirá</p>



<p class="wp-block-paragraph">él, se traba con el cuerpo, pero las guerras se hacen&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">con el honor y con las leyes. Por eso, sigue diciendo, tú llevas&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">la bandeja al punto de recogida y yo duermo rodeado de hijos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Te preguntas entonces, qué son estos seres&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">mutilados, cortados, arrasados que salen del polvo&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">de los bombardeos, los grilletes de la colonización,&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">los caballos de las minas o los niños de ‘la Baskerville’&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">: qué son</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">&nbsp; &nbsp; : si no son cuerpos.</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">&nbsp; Con qué se traza el discurso</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>patriarca</em> si no es con el cuerpo.</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">&nbsp;—Ahora abriremos el animal&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">y verás cómo dividirlo por las coyunturas, ahora</p>



<p class="wp-block-paragraph">cargaremos la zanja de cadáveres y lecharemos cascotes</p>



<p class="wp-block-paragraph">por encima&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; : los intestinos, los cráneos o las manos atadas&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">a la espalda no constarán como víscera, y ese será el milagro</p>



<p class="wp-block-paragraph">de constructo <em>hombre</em>s.</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Morías y renacías</p>



<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph">durante mil años, las suavidades de la ira te derivaban</p>



<p class="wp-block-paragraph">al pasillo o a las maquinitas de café, qué extremo nervio</p>



<p class="wp-block-paragraph">se contracturaba una y otra vez en tus dorsales. (Qué doloroso</p>



<p class="wp-block-paragraph">es ver a los muy jóvenes en los pasillos cuidando a otros</p>



<p class="wp-block-paragraph">jóvenes; por lo menos, pensabas, nosotros somos viejos</p>



<p class="wp-block-paragraph">: no importa nuestro tiempo ya, cuerpos feos sufriendo</p>



<p class="wp-block-paragraph">y discutiendo</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">: que se pierdan.) Revisaste las televisiones&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">surfeando sobre cuchillas de odio y guerra. Carne siendo</p>



<p class="wp-block-paragraph">mutilada, huesos ensordeciendo, desollando</p>



<p class="wp-block-paragraph">a cuerpos, cuerpos, cuerpos</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">: te asolaban. Y solo                 &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">había pasado un minuto de lucha en la noche de hospital.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quedaban más.</p>
</div></div>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:30%"></div>
</div>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><br><strong>Inédito</strong></p>



<div class="wp-block-group"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
<div class="wp-block-kadence-spacer aligncenter kt-block-spacer-1280_84e300-9e"><div class="kt-block-spacer kt-block-spacer-halign-left"><hr class="kt-divider"/></div></div>


<div class="wp-block-image is-resized">
<figure class="alignleft size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="450" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Cristina-Morano.jpeg" alt="" class="wp-image-1289" style="width:344px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Cristina-Morano.jpeg 800w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Cristina-Morano-450x254.jpeg 450w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Cristina-Morano-390x220.jpeg 390w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Cristina-Morano-768x432.jpeg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cristina Morano</strong>&nbsp;(Madrid, 1967). Escritora y diseñadora gráfica, galardonada con el Premio Álvaro Tejero de Poesía Crítica por «En Tanto que Mujeres» (Ed. La Imprenta, Madrid 2023) y con el Alfonso Décimo de Literatura por su novela «Las novias» (Ed. InLimbo, Albacete 2022).&nbsp;Es una de los poetas recogidos por Alberto Gª Teresa en su tesis doctoral “Poesía de la conciencia crítica” y en el libro “Disidentes”. Ha participado como invitada en el Festival Internacional de Córdoba&nbsp;<em>Cosmopoética</em>, que en 2015 dirigía Elena Medel. El poema “El animal que no eres” fue elegido por Radio 3 “Palabra Voyeur” para uno de sus emisiones. Ha sido traducida al inglés, euskera, francés, esperanto, armenio y sueco.</p>



<div class="wp-block-kadence-spacer aligncenter kt-block-spacer-1280_fb56b8-d3"><div class="kt-block-spacer kt-block-spacer-halign-left"><hr class="kt-divider"/></div></div>
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<p>La entrada <a href="https://desdelosmargenes.com/poemas-de-cristina-morano/">Poemas de Cristina Morano</a> se publicó primero en <a href="https://desdelosmargenes.com">Desde los Márgenes </a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Marina Garcés. «La pasión de los extraños. Una filosofía de la amistad»</title>
		<link>https://desdelosmargenes.com/marina-garces-la-pasion-de-los-extranos-una-filosofia-de-la-amistad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Oct 2025 11:09:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[Número 4]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desdelosmargenes.com/?p=1275</guid>

					<description><![CDATA[<p>Marina Garcés. La pasión de los extraños. Una filosofía de la amistad, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2025. En su último libro, Marina Garcés ensaya una filosofía de la amistad, enfrentándose a los prejuicios que rodean a esta relación fraterna, auspiciados por los tratados morales del mundo clásico, la psicología moderna e incluso los manuales de autoayuda,...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><br><strong>Marina Garcés. <em>La pasión de los extraños. Una filosofía de la amistad</em>, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2025.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En su último libro, Marina Garcés ensaya una filosofía de la amistad, enfrentándose a los prejuicios que rodean a esta relación fraterna, auspiciados por los tratados morales del mundo clásico, la psicología moderna e incluso los manuales de autoayuda, que la definen como una relación que busca maximizar los beneficios para el sujeto, en tanto procura una mayor dosis de felicidad, de estabilidad emocional e incluso de una mejor salud. La filósofa catalana cuestiona esta supuesta psicologización de la amistad que nos invita a una gestión emocional ventajosa para cada individuo a través de las relaciones con los demás. Se pregunta si no podríamos vivir vidas perfectas perfectamente socializadas a través de la pareja, la familia, el trabajo o nuestras aficiones, y no tener nunca ningún amigo. ¿Qué papel desempeña la amistad en nuestra vida?&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Garcés nos recuerda que es la única relación social estable que no tiene ninguna finalidad, a diferencia de otro tipo de lazos como el matrimonio o las relaciones paternofiliales. No hemos inventado ninguna institución para la amistad. No nos inscribimos ni nos registramos, tampoco firmamos ninguna ley ni ningún contrato para ser amigos. La única finalidad de la amistad es vincularnos con otra persona porque sí, porque nos gusta su compañía, sin ningún otro objetivo. Hemos desarrollado con ella un apego gratuito, desinteresado. De ahí la extrañeza de la amistad, de esa relación que no nos viene impuesta ni por lazos de sangre, ni por relaciones laborales, ni políticas. Es un vínculo basado en la libertad que nace de la simple simpatía, de compartir tiempo que genera vivencias y construye la memoria narrativa de nuestra biografía.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El valor y la magia de la amistad se comprenden todavía mejor si tenemos en cuenta el carácter mercantilista de la mayoría de las relaciones que se establecen en el marco de una economía neoliberal. Hay una capitalización e instrumentalización de los afectos que determina el curso de las relaciones: solo prosperan aquellos vínculos que implican un rédito, una ganancia. En este mundo productivo, iniciar una amistad que no busca beneficio alguno, más allá de la gratificación de una aventura compartida, es un verdadero acto de rebeldía y también de resistencia frente al pragmatismo contemporáneo. La pandilla de amigos ejerce casi de guerrilla frente a lo inhóspito de nuestra realidad. Valores como la honestidad, la fidelidad, la ayuda mutua, básicos en un grupo de amigos, siembran la esperanza de que puedan ser extrapolables a una comunidad más humanizada. Recordemos que el viejo Aristóteles en <em>La Política</em> señalaba que lo que hace a una <em>polis</em> ser una verdadera ciudad no son las transacciones económicas entre sus miembros, ni la comunidad de territorios, ni tener un mismo un ejército. «La decisión de vivir en común es amistad», afirmaba. El origen de la ciudad son los lazos afectivos que desembocan en el deseo de compartir un espacio común, de convivir.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, la amistad es un concepto dinámico, expuesto al cambio en el devenir del tiempo. Ninguna amistad es fiel a sí misma, pues la propia vida va cambiando el curso de la relación, incluso hasta llegar a borrarla, a veces, por razones incomprensibles. La amistad corre paralela al fluir vital: es una experiencia de transformación y de encuentro con el otro.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablar de la amistad en el momento presente cobra todo su sentido porque, paradójicamente, a pesar de ser la era de la hiperconexión y de las redes sociales, que supone una perenne exposición al otro, aumenta, sin embargo, el sentimiento de soledad y el miedo a perder las pocas relaciones auténticas que disfrutamos. Somos islas en continua comunicación, pero sin generar un verdadero enlace. Las redes sociales fomentan esta ficción de estar siempre rodeados de gente, en comunidad de amistades que desaparecen cuando más las necesitamos. Se da una banalización de la amistad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al experimentar esta precariedad social, esta falta de nexos esenciales, los únicos vínculos que se establecen son desde arriba, desde la figura de un Dios compartido, de una ideología política común o de un evento masivo. Pero estas relaciones no son relaciones entre iguales. Se puede dar la amistad entre diferentes, pero su condición de posibilidad viene marcada por la igualdad. Mis amigos y amigas lo son en la medida en que son mis iguales y no mantengo una relación jerárquica con ellos. Cabe preguntarse, entonces, ¿qué posibilidad tiene la amistad en un mundo que siembra cada vez desigualdades más extremas? Ni el tirano ni el esclavo tienen amigos porque generan una distancia insalvable con el otro. En ese caso, solo sería posible un gregarismo basado en la indiferencia y despreocupación de la otredad. El otro deviene en un ajeno.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Son malos tiempos para la amistad en una sociedad marcada por el uso y abuso del otro, por un hambre de tiempo (<em>Time-famine</em>) que nos lleva a vivir en un angustioso estado de urgencia que escatima el tiempo para los demás, pero no podemos caer en la derrota de su imposibilidad, no podemos renunciar a la pasión que nos atrae y nos sigue acercando a los extraños.</p>



<div class="wp-block-group"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
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<div class="wp-block-image is-resized">
<figure class="alignleft size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="343" height="409" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Mercedes-Gomez-Blesa.jpg" alt="Mercedes Gómez Blesa" class="wp-image-1276" style="width:293px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Mercedes-Gomez-Blesa.jpg 343w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Mercedes-Gomez-Blesa-213x254.jpg 213w" sizes="auto, (max-width: 343px) 100vw, 343px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mercedes Gómez Blesa</strong> es doctora en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y ensayista. Ha centrado sus investigaciones en la obra de las intelectuales y artistas de la Edad de Plata y, muy especialmente, en la de María Zambrano, autora a la que ha consagrado el ensayo <em>La razón mediadora: Filosofía y Piedad en María Zambrano</em> (2008), con el que obtuvo el Premio Gran Vía de Ensayo y ha realizado la edición crítica de muchos de sus libros. En 2007 publicó <em>Las Intelectuales Republicanas: la conquista de la ciudadanía</em> (2007). Realizó en 2018 la edición crítica de <em>La mujer Modern</em>a<em> y sus derechos</em> de Carmen de Burgos y dio a conocer <em>Modernas y vanguardistas. Las mujeres-faro de la Edad de Plata</em> (2019). La llegada de la pandemia y sus consecuencias inspiraron su ensayo <em>Estéticas de la ausencia</em> (2021). Es patrono de la Fundación María Zambrano y miembro de Clásicas y Modernas. Es la nueva directora de las Obras Completas de María Zambrano.</p>



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			</item>
		<item>
		<title>Femigradas</title>
		<link>https://desdelosmargenes.com/femigradas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Oct 2025 14:32:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendiendo puentes]]></category>
		<category><![CDATA[Número 4]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Femigradas nace en 2019 como una respuesta a la necesidad de redes de apoyo, contactos y aprendizaje de un grupo de mujeres migrantes hispanohablantes de Leipzig, una pequeña ciudad alemana cercana a Berlín. A mediados de 2020, las mujeres migrantes representaban algo menos de la mitad de la población mundial de migrantes internacionales (DAES, 2020)....</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Femigradas nace en 2019 como una respuesta a la necesidad de redes de apoyo, contactos y aprendizaje de un grupo de mujeres migrantes hispanohablantes de Leipzig, una pequeña ciudad alemana cercana a Berlín.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mediados de 2020, las mujeres migrantes representaban algo menos de la mitad de <a href="https://www.migrationdataportal.org/es/themes/poblaciones-de-migrantes-internacionales">la población mundial de migrantes internacionales</a> (<a href="https://www.un.org/development/desa/pd/content/international-migrant-stock">DAES, 2020</a>). A pesar de ser una fuerza social, económica y laboral fundamental para el desarrollo tanto de los países de acogida como para los de origen, seguimos siendo las grandes olvidadas. Las mujeres migrantes tenemos más riesgo de sufrir no sólo las violencias lamentablemente asociadas a nuestro sexo, sino que también sufrimos mayor exclusión social y laboral, y además, nos enfrentamos al fenómeno de la feminización de la pobreza. Situaciones que se agravan si sumamos coyunturas como enfrentarse a un idioma extranjero o a la maternidad sin redes de apoyo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Reconocer entre nosotras estas vulnerabilidades nos condujo a formar nuestro propio espacio de sensibilización ante las violencias que pueden llegar a afrontar las mujeres migrantes. Pronto nuestras reuniones alumbraron la necesidad de formar, como punto de arranque, una conciencia feminista con la que armarnos tanto nosotras como las mujeres que se nos acercaban en busca de esa misma red de apoyo tan necesaria como escasa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el primer momento tuvimos claro que nuestro activismo debía incluir acciones eventuales contra los feminicidios (la plataforma <em>Femizide stoppen </em>estima que 102 varones asesinaron a mujeres en el 2024 en Alemania), la visibilización de la situación de las mujeres en situación de prostitución y nuestra propia formación teórica, por lo que decidimos que nuestra actividad principal sería un club de lectura. Nuestro primer acercamiento fue con <em>Neoliberalismo sexual</em> (Ana de Miguel, 2015) y tras varias reuniones presenciales y en línea, a las que se han ido uniendo mujeres residentes en otras ciudades europeas, en septiembre comenzaremos la VIII edición del club.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Poco a poco y entre todas fuimos delimitando las líneas a seguir del club que, en este momento, dado que estamos abiertas siempre al cambio y la mejora, quedan de la siguiente manera:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Es un club de lectoras <strong>gratuito</strong> y <strong>autoorganizado</strong>: se espera de las participantes que lean, si no todas, algunas de las lecturas propuestas, que se conecten a las reuniones mensuales y que se presten voluntarias a dirigir alguna de las sesiones, explicando la lectura o entrevistando a una de las autoras que amablemente acceden a nuestras invitaciones. Por ejemplo, hasta ahora hemos tenido la gran suerte de contar con Alicia Palmer, Beatriz Ledesma, la ilustradora Weronika Hanczyck, Herminia Luque, Laura Freixas (quien además nos dio una conferencia presencial sobre las representaciones de la maternidad en la cultura) o nuestras queridas Isabel Lizarraga y Ana Pérez Cañamares, ahora también participantes de nuestro club. En nuestra última sesión cerramos el curso con la filósofa Victoria Sendón de León gracias a la colaboración que iniciamos con Clásicas y Modernas a través de Sofía Caballero. De su mano pudimos disfrutar de la presencia de la filósofa y presidenta de Clásicas y Modernas, Amparo Zacarés, para hablarnos de la gran filósofa de la generación del 27, es decir, María Zambrano, tal y como Zacarés y Rosa Mascarell la han bautizado con gran acierto.</li>



<li>Es un club dedicado a la literatura escrita por <strong>autoras hispanohablantes</strong> (u otras lenguas del estado español o de pueblos originarios de América Latina). Siguiendo la estela de Ana López Navajas y  su proyecto <em>Women’s legacy</em>, nos proponemos rescatar a aquellas autoras que nos han sido robadas u ocultadas a la sombra de sus maridos o familiares varones. Al mismo tiempo nos proponemos apoyar el trabajo de nuestra investigadoras, escritoras y artistas actuales a las que siempre damos cabida en nuestros programas. </li>



<li>Es un club <strong>formativo</strong>, por lo tanto, damos gran protagonismo al ensayo feminista, con especial atención a las obras de las filósofas, sociólogas, o antropólogas formadas al calor del seminario Feminismo e Ilustración, concebido y desarrollado por Celia Amorós, en la Universidad Complutense de Madrid.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Además del club de lectura, a lo largo de estos años hemos ido desarrollando otros proyectos:</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; <strong>Tejedoras: maternidad feminista</strong><em>. </em>Fue una creación<em> ad hoc </em>para llevar a cabo el congreso <em>Batallas: mujeres frente a la institución de la maternidad </em>que pudimos realizar gracias a la colaboración de la asociación de mujeres migrantes DaMigra Leipzig en 2021. Sin embargo, dada la buena acogida que tuvieron las charlas de nuestras compañeras e invitadas, se transformó en una serie de encuentros digitales en los que entablamos debates o invitamos a alguna experta que pudiera arrojar luz sobre algún tema que nos preocupe o sobre el que no logramos ponernos de acuerdo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; <strong>Taller de escritoras</strong><em>. </em>Con el espíritu participativo de todos nuestros proyectos, realizamos reuniones mensuales con compañeras que escriben&nbsp; relatos, novelas, diarios o artículos, entre otros, e intentamos ayudarnos a mejorar nuestras técnicas a través de las lecturas que vamos compartiendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; <strong>Taller de invierno</strong><em>. </em>Con este nuevo proyecto nos proponemos realizar entre dos y cuatro sesiones mensuales al año sobre un tema que nos interese siempre y cuando consigamos que una de nosotras se preste voluntaria a prepararlo y dirigirlo. En la primera edición nos dedicamos a la literatura griega&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">clásica, una de nuestras obsesiones, y en septiembre anunciaremos el tema y el programa de nuestra segunda edición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; <strong>Día de las escritoras</strong><em>. </em>La Leipziger Stadtbibliothek nos ha acogido en dos ocasiones para celebrar esta efeméride, en la que honramos a las escritoras que hemos leído en las diferentes ediciones del club compartiendo citas de sus textos y comentando de nuevo lo que más nos impresionó de sus obras. Esperamos que&nbsp; la colaboración siga siendo fluida con las instituciones alemanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Junto a nuestras actividades culturales, hemos ido apuntalando la presencia de mujeres hispanohablantes dándonos a conocer en programas de radio o participando&nbsp; en actividades anuales en Leipzig como la <em>Leipziger Frauenkonferenz</em> (Conferencia de mujeres de Leipzig), el <em>Frauenfest</em> (Festival de la mujer), la <em>Frauenlauf</em> (una carrera anual de mujeres en beneficio de la asociación <em>Frauen für Frauen</em>, que da apoyo a mujeres víctimas de violencia machista). También hemos participado en las manifestaciones del 8 de marzo y el 25 de noviembre, con la esperanza de poder abrir nuestro círculo tanto a las compañeras alemanas como a migrantes de otras nacionalidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En definitiva, Femigradas es un grupo amplio de mujeres de diferentes contextos, edades y formación, que disfrutamos aprendiendo las unas de las otras, así como de las mujeres increíbles que tenemos la suerte de ir descubriendo. Os invitamos a seguir tejiendo esta red entre todas, para todas.</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Femigradas.</p>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
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<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="287" height="106" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Femigradas.jpg" alt="" class="wp-image-1268"/></figure>
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<div class="wp-block-kadence-iconlist kt-svg-icon-list-items kt-svg-icon-list-items1267_fe3fe9-25 kt-svg-icon-list-columns-1 alignnone kt-list-icon-aligntop"><ul class="kt-svg-icon-list">
<li class="wp-block-kadence-listitem kt-svg-icon-list-item-wrap kt-svg-icon-list-item-1267_b1ddbe-14"><span class="kb-svg-icon-wrap kb-svg-icon-fa_instagram kt-svg-icon-list-single"><svg viewBox="0 0 448 512"  fill="currentColor" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"  aria-hidden="true"><path d="M224.1 141c-63.6 0-114.9 51.3-114.9 114.9s51.3 114.9 114.9 114.9S339 319.5 339 255.9 287.7 141 224.1 141zm0 189.6c-41.1 0-74.7-33.5-74.7-74.7s33.5-74.7 74.7-74.7 74.7 33.5 74.7 74.7-33.6 74.7-74.7 74.7zm146.4-194.3c0 14.9-12 26.8-26.8 26.8-14.9 0-26.8-12-26.8-26.8s12-26.8 26.8-26.8 26.8 12 26.8 26.8zm76.1 27.2c-1.7-35.9-9.9-67.7-36.2-93.9-26.2-26.2-58-34.4-93.9-36.2-37-2.1-147.9-2.1-184.9 0-35.8 1.7-67.6 9.9-93.9 36.1s-34.4 58-36.2 93.9c-2.1 37-2.1 147.9 0 184.9 1.7 35.9 9.9 67.7 36.2 93.9s58 34.4 93.9 36.2c37 2.1 147.9 2.1 184.9 0 35.9-1.7 67.7-9.9 93.9-36.2 26.2-26.2 34.4-58 36.2-93.9 2.1-37 2.1-147.8 0-184.8zM398.8 388c-7.8 19.6-22.9 34.7-42.6 42.6-29.5 11.7-99.5 9-132.1 9s-102.7 2.6-132.1-9c-19.6-7.8-34.7-22.9-42.6-42.6-11.7-29.5-9-99.5-9-132.1s-2.6-102.7 9-132.1c7.8-19.6 22.9-34.7 42.6-42.6 29.5-11.7 99.5-9 132.1-9s102.7-2.6 132.1 9c19.6 7.8 34.7 22.9 42.6 42.6 11.7 29.5 9 99.5 9 132.1s2.7 102.7-9 132.1z"/></svg></span><span class="kt-svg-icon-list-text">@FEMIGRADAS</span></li>



<li class="wp-block-kadence-listitem kt-svg-icon-list-item-wrap kt-svg-icon-list-item-1267_02af88-ff"><span class="kb-svg-icon-wrap kb-svg-icon-kb_email-outline kt-svg-icon-list-single"><svg viewBox="0 0 24 24"  fill="currentColor" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"  aria-hidden="true"><path d="M20 4H4c-1.1 0-2 .9-2 2v12c0 1.1.9 2 2 2h16c1.1 0 2-.9 2-2V6c0-1.1-.9-2-2-2zm0 14H4V8l8 5 8-5v10zm-8-7L4 6h16l-8 5z"/></svg></span><span class="kt-svg-icon-list-text">FEMIGRADAS@GMAIL.COM</span></li>
</ul></div>
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<div class="wp-block-group"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
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<div class="wp-block-image is-resized">
<figure class="alignleft size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="425" height="256" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/FEMIGRADAS.jpg" alt="" class="wp-image-1269" style="width:331px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/FEMIGRADAS.jpg 425w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/FEMIGRADAS-422x254.jpg 422w" sizes="auto, (max-width: 425px) 100vw, 425px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph"><strong>Femigradas</strong> es una red de mujeres migrantes hispanohablantes con perspectiva feminista que comenzó a organizarse en Leipzig (Alemania) en 2018 mediante actividades culturales y acciones reivindicativas en favor de los derechos de las mujeres y las niñas. Actualmente mantienen proyectos culturales estables como son un club de lectura, un taller de escritura, cursos de invierno y las charlas de <em>Tejedoras</em>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Gracias a la colaboración de Clásicas y Modernas iniciada en 2024, hemos podido llevar a cabo actividades como el Día de las escritoras, conferencias y conexiones con las autoras que hemos ido leyendo en nuestro camino de constante aprendizaje.</p>



<div class="wp-block-kadence-spacer aligncenter kt-block-spacer-1267_68694f-fc"><div class="kt-block-spacer kt-block-spacer-halign-left"><hr class="kt-divider"/></div></div>
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			</item>
		<item>
		<title>Concha Mayordomo</title>
		<link>https://desdelosmargenes.com/concha-mayordomo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Clásicas y Modernas]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Oct 2025 12:14:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Debes conocerlas]]></category>
		<category><![CDATA[Número 4]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desdelosmargenes.com/?p=1243</guid>

					<description><![CDATA[<p>Hay cierta relación entre la experiencia global de un artista y la obra que refleja… Esa relación es buenacuando la obra no es sino un trozo tallado de la experiencia, una faceta del diamante que con un brillointerior se resume sin limitarse. En este universo, es la obra la única probabilidad de mantener la propiaconsciencia...</p>
<p>La entrada <a href="https://desdelosmargenes.com/concha-mayordomo/">Concha Mayordomo</a> se publicó primero en <a href="https://desdelosmargenes.com">Desde los Márgenes </a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Hay cierta relación entre la experiencia global de un artista y la obra que refleja… Esa relación es buena</em><br><em>cuando la obra no es sino un trozo tallado de la experiencia, una faceta del diamante que con un brillo</em><br><em>interior se resume sin limitarse. En este universo, es la obra la única probabilidad de mantener la propia</em><br><em>consciencia y de fijar en ella las aventuras.</em><br> <em>Crear es vivir dos veces</em> <br><br>Albert Camus</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si tuviese que realizar una autobiografía artística, sin duda empezaría por el inicio de mis estudios en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Madrid, en la calle de la Palma. Fueron fantásticos y divertidos años, en los que una casi adolescente soñaba con un mundo en el que la gente se pudiera disfrazar para ser varias personas en una misma. Pero, haciendo caso a la memoria hay un pequeño episodio en mi vida, recordado muy recientemente, que habla de una cierta predisposición y sentido crítico tal vez exagerado para la edad que tenía, pero que, indiscutiblemente, encaminaba toda mi trayectoria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El episodio ocurrió días después de mi Primera Comunión, a la edad de siete años; cargada con el álbum de fotos (imagino que sería lo habitual en el colegio) estaba dispuesta a presumir enseñando a mis amigas y profesoras la preciosa estampa de mí misma vestida de organza, en medio de bordados y tules, y un gran lazo anudado en la espalda, como la más bonita de las princesas. No me faltaba de nada; una pequeña corona que recogía un moño, un libro de nácar, un rosario hecho de cristales tallados que descomponían la luz en todos los colores&#8230; Durante unos minutos admiré orgullosa la foto, para descubrir que no estaba viendo una niña vestida de comunión. En un segundo, y totalmente decepcionada, comprendí que la princesa que me creía se desvanecía ante mis ojos, y que, más bien, la desproporción entre el tamaño de la cabeza y la del cuerpo recordaba a la de una enana disfrazada. Guardé el álbum y no se lo enseñé a nadie.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fui una niña soñadora que jugaba con muñecas recortables y fantaseaba con personajes de la historia en los que el vestuario era la piel, como más tarde he oído comentar a muchos actores y actrices: se entra en el personaje en el momento en que uno se viste de él.&nbsp; La falta de medios de los años sesenta y la imaginación te convertían en Cleopatra con apenas una funda de almohadón y un plumero; en Santa Teresa con un par de toallas&#8230; o en diosa griega con una sábana, un velo, unas sandalias y un cinturón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El paso por la Escuela de Artes Aplicadas y la especialización en figurines siguió alimentando ese deseo de transformación de la realidad, y aunque contribuyó a una formación artística, me dejó en el más completo desconcierto profesional. Mi apuesta por el vestuario de época para cine, teatro y televisión se encontró reducido a “la nada” en pocos meses. Imagino que eran malos tiempos para una jovencita, sin experiencia, en un mundo especialmente cerrado. No obstante, y pasados unos años pude tener esa magnífica, aunque breve, experiencia, aprobé una convocatoria de trabajo para RTVE. Recuerdo especialmente un día de verano de 1991 en el quiosco de música del Parque del Retiro, durante el rodaje de uno de los capítulos de la serie <em>Narradores de Aye</em>r, que Pedro Amalio López dirigía para RTVE. En esa ocasión tuve la oportunidad de hacer pasar, con ayuda de dos sastras, por el túnel del tiempo a más de doscientas personas, y todo ello en el tiempo récord de dos horas. Fue una hazaña que recordaré siempre y reconocí en este hecho la magia de la televisión que toda mi vida había buscado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La recompensa que tenemos las mujeres que hemos sido madres muy jóvenes, es poder vivir una segunda juventud, cuando los hijos han alcanzado una edad de cierta independencia. En mi caso, la recompensa fue compartir los años de universidad con la siguiente generación, con la generación de mis hijos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la Facultad de Bellas Artes recobré la afición por el teatro, por la escenografía, la vocación por la pintura (que había permanecido dormida) … pero sobre todo la confianza en mí misma y el entusiasmo por mis proyectos. Un nutrido grupo de profesores hicieron de mi formación (especialmente en el campo teórico) un motivo de superación día a día, pero fue el contacto con los compañeros el verdaderamente enriquecedor. La gente que se interesa por el arte siempre parece distinta, los estados de ánimo influyen tan fuertemente que no dejan de manifestarse. Esa especial sensibilidad es la que da singularidad a nuestro colectivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante los años de facultad rondaron por mi cabeza mil proyectos que, por atender a otras prioridades, quedaron aparcados en algún rincón de mi imaginación, por lo que, una vez alcanzada la Licenciatura, se imponía un proyecto. Un proyecto con mayúsculas que resumiera todos los años de formación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese desconcierto, anteriormente sucedido con la graduación en Artes Aplicadas, del fin de los estudios y el paso a la escena profesional, ya lo tenía muy claro: quería aunar los trajes de época (trajes que hicieran soñar) y la tradición pictórica. Por otra parte, disponer de una cierta independencia económica, me beneficiaba a la hora de no dejarme afectar por intereses comerciales. La pintura que más interés me produce y con la que trabajé en los años de Facultad es esencialmente matérica, por lo que se prestaba de manera muy especial la utilización de telas.</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="padding-right:var(--wp--preset--spacing--50);padding-left:var(--wp--preset--spacing--50)"><em>Una de las materias dice a sus hermanas: “Hasta ahora no hemos hecho otra cosa que imitar al mundo, no hemos creado nada. ¿Qué ha salido de nosotras que no estuviera antes rodeando nuestros ojos, desafiando nuestros pies o nuestras manos?”. Y ni corta ni perezosa, la materia empieza a imitarse a sí misma y a fascinar con su poder expresivo.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aunque la idea pueda parecer descabellada, la solución era tan lógica que podía prescindir de cualquier tipo de aclaración: Utilizaría los vestidos que más hacen soñar para realizar obras pictóricas. Bordados, encajes, puntillas, pasamanerías, perlas, lentejuelas&#8230; son de tanta riqueza expresiva como lo son los materiales de carga utilizados en mis cuadros; por otra parte, la gran cantidad de tela utilizada me permitiría hacer cuadros de gran tamaño, aunando así los dos campos que más me han interesado artísticamente.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con este proyecto opté por dar una segunda oportunidad, una segunda vida, al traje más importante en la vida de muchas mujeres; el Traje de Novia. Hilvanar, coser, cortar, bordar, realzar&#8230; son labores de dedicación, de virtuosismo, de sutileza. ¿Dónde está la línea que separa de las Bellas Artes? Los pigmentos son los hilos, los pinceles agujas, y los bocetos preparatorios&#8230; ¿no son acaso los alfileres?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Existían, además, otros retos:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Convertir un espacio volumétrico en un bajorrelieve; es decir en poco más de dos planos.</li>



<li>Aprovechar la expresión de la materia. Cada vestido, como cada mujer, es un mundo diferente, solo tenía que dejarle contar su historia.</li>



<li>Hacer pictóricamente atractivo un cuadro que la mayor carga cromática se encuentra en el color blanco.</li>



<li>Resolver composiciones donde el dibujo sólo fuera utilizado como método auxiliar, dando, como objetivo, la prioridad compositiva a las telas.</li>



<li>Continuar la obra iniciada ya por un creador, con el absoluto respeto que ello merece.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien la idea artística era suficientemente clara, en la parte técnica existían numerosas dificultades, pero, afortunadamente, pude contar con la ayuda de varios profesionales ya que tenía que trabajar con materiales no convencionales y especialmente delicados, como lo son las sedas naturales, los rasos, las gasas, los tules&#8230;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre otros estos eran los retos:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Utilizar los materiales oportunos para su adecuada conservación “al aire”</li>



<li>Tener muy presente su perdurabilidad.</li>



<li>Encontrar productos que, aunando las cualidades anteriores, no fuesen agresivos ni con las texturas, ni con el color.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En este proyecto han colaborado generosamente con los vestidos de mujeres anónimas que los utilizaron en su día y, además:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Petro Valverde, Hedera Novias, Agatha Ruiz de la Prada, Victorio y Lucchino, David Delfín, Raimon Bundó, Hannibal Laguna, DiNovia, Lorenzo Caprile, Jesús del Pozo, Hannibal Laguna y Vicky Martín Berrocal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se ha expuesto en el Museo del Traje de Madrid, la galería Movart, Museo de las Escuelas de Luzón (Guadalajara), Palacio Ducal Medinaceli (Soria)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.cultura.gob.es/mtraje/dam/jcr:77c02619-8e03-47cc-88e7-cbc1e218e688/catalogo-un-vestido.pdf">https://www.cultura.gob.es/mtraje/dam/jcr:77c02619-8e03-47cc-88e7-cbc1e218e688/catalogo-un-vestido.pdf</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.cultura.gob.es/mtraje/museo/prensa/notas-de-prensa/np-historico/2007/un-vestido-dos-vivencias.html">https://www.cultura.gob.es/mtraje/museo/prensa/notas-de-prensa/np-historico/2007/un-vestido-dos-vivencias.html</a></p>


<div class="kb-gallery-wrap-id-1243_ccb785-06 alignnone wp-block-kadence-advancedgallery"><ul class="kb-gallery-ul kb-gallery-non-static kb-gallery-type-masonry kb-masonry-init kb-gallery-id-1243_ccb785-06 kb-gallery-caption-style-below kb-gallery-filter-none kb-gallery-magnific-init" data-image-filter="none" data-item-selector=".kadence-blocks-gallery-item" data-lightbox-caption="true" data-columns-xxl="3" data-columns-xl="3" data-columns-md="3" data-columns-sm="2" data-columns-xs="1" data-columns-ss="1"><li class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption" style="max-width:418px;"><a href="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/1.jpg" data-description="novia Mariposa Contra todas las violencias machistas." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius" style="max-width:418px;"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic" style="padding-bottom:130%;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/1.jpg" width="418" height="546" alt="" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/1.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/1.jpg" data-id="1244" class="wp-image-1244" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/1.jpg 418w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/1-194x254.jpg 194w" sizes="auto, (max-width: 418px) 100vw, 418px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption"><strong>novia Mariposa<br></strong> <br>Contra todas las violencias machistas.</div></a></figure></div></li><li class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption" style="max-width:506px;"><a href="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/2.jpg" data-description="la novia en el jardínLa naturaleza culturalmente tratada está plasmada en este proyecto como un Jardín, y hace referencia a ese diálogo entre lo cultural y lo natural. Situando una Novia en un Jardín se ha querido hacer presentes a esas personas que, lejos de reivindicaciones de género, disfrutan de su condición de persona íntegra." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius" style="max-width:506px;"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic" style="padding-bottom:95%;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/2.jpg" width="506" height="481" alt="" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/2.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/2.jpg" data-id="1248" class="wp-image-1248" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/2.jpg 506w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/2-267x254.jpg 267w" sizes="auto, (max-width: 506px) 100vw, 506px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption"><strong>la novia en el jardín</strong><br>La naturaleza culturalmente tratada está plasmada en este proyecto como un Jardín, y hace referencia a ese diálogo entre lo cultural y lo natural. Situando una Novia en un Jardín se ha querido hacer presentes a esas personas que, lejos de reivindicaciones de género, disfrutan de su condición de persona íntegra.</div></a></figure></div></li><li class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption" style="max-width:566px;"><a href="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/3.jpg" data-description="autorretratoComo en mi infancia he vuelto a disfrazarme, además he descubierto que mi Traje de Novia es tan tímido como yo. En este caso ha primado la necesidad de que mi Vestido, que curiosamente había conservado, debería también formar parte del Proyecto, pero, por otro lado, la timidez o el pudor no se han dejado amilanar y en la obra podemos descubrir retazos de mi colcha entre la que se ha camuflado." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius" style="max-width:566px;"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic" style="padding-bottom:100%;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/3.jpg" width="566" height="571" alt="" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/3.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/3.jpg" data-id="1247" class="wp-image-1247" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/3.jpg 566w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/3-252x254.jpg 252w" sizes="auto, (max-width: 566px) 100vw, 566px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption"><strong>autorretrato</strong><br>Como en mi infancia he vuelto a disfrazarme, además he descubierto que mi Traje de Novia es tan tímido como yo. En este caso ha primado la necesidad de que mi Vestido, que curiosamente había conservado, debería también formar parte del Proyecto, pero, por otro lado, la timidez o el pudor no se han dejado amilanar y en la obra podemos descubrir retazos de mi colcha entre la que se ha camuflado.</div></a></figure></div></li><li class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption" style="max-width:518px;"><a href="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/4.jpg" data-description="novia GenerosaNovia Generosa, retrata a ese extenso grupo de mujeres que viven una vida plena, que dan mucho más de lo que reciben, y que ésta es su filosofía de vida: mujeres que sufren y gozan en la misma medida, son mujeres activas, exigentes con ellas mismas, involucradas en su vida familiar, en sus hijos, en su trabajo, aquellas que, con la cabeza muy alta, dan lo mejor de sí mismas sin esperar más recompensa, que su amor propio" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius" style="max-width:518px;"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic" style="padding-bottom:97%;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/4.jpg" width="518" height="506" alt="" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/4.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/4.jpg" data-id="1246" class="wp-image-1246" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/4.jpg 518w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/4-260x254.jpg 260w" sizes="auto, (max-width: 518px) 100vw, 518px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption"><strong>novia Generosa</strong><br>Novia Generosa, retrata a ese extenso grupo de mujeres que viven una vida plena, que dan mucho más de lo que reciben, y que ésta es su filosofía de vida: mujeres que sufren y gozan en la misma medida, son mujeres activas, exigentes con ellas mismas, involucradas en su vida familiar, en sus hijos, en su trabajo, aquellas que, con la cabeza muy alta, dan lo mejor de sí mismas sin esperar más recompensa, que su amor propio</div></a></figure></div></li><li class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption" style="max-width:562px;"><a href="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/5.jpg" data-description="la Novia, el Tiempo y el InfinitoExisten mujeres que gravitan en el tiempo, que parece que su existencia no obedece a las normas impuestas, son mujeres fuera de las coordenadas espaciotemporales; son eternas y la edad física es apenas una anécdota. Pretende acercarnos a otra realidad sobre nuestras cabezas: recrearnos aun en el sueño de poder volar." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius" style="max-width:562px;"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic" style="padding-bottom:102%;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/5-562x578.jpg" width="562" height="578" alt="" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/5.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/5.jpg" data-id="1245" class="wp-image-1245" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/5-562x578.jpg 562w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/5-247x254.jpg 247w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/5-768x790.jpg 768w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/5.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 562px) 100vw, 562px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption"><strong>la Novia, el Tiempo y el Infinito</strong><br>Existen mujeres que gravitan en el tiempo, que parece que su existencia no obedece a las normas impuestas, son mujeres fuera de las coordenadas espaciotemporales; son eternas y la edad física es apenas una anécdota. Pretende acercarnos a otra realidad sobre nuestras cabezas: recrearnos aun en el sueño de poder volar.</div></a></figure></div></li><li class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption" style="max-width:576px;"><a href="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/6.jpg" data-description="la novia abandonadaNo es extraño encontrar en tintorerías o en establecimientos de limpieza de una gran ciudad algún Vestido de Novia nunca recogido, ni por su dueña, ni por personas allegadas a ella.El tiempo ha devuelto, con inexcusable crueldad, la imagen desdibujada de lo que un día una novia desconocida fue, o quiso ser" class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius" style="max-width:576px;"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic" style="padding-bottom:100%;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/6-576x578.jpg" width="576" height="578" alt="" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/6.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/6.jpg" data-id="1249" class="wp-image-1249" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/6-576x578.jpg 576w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/6-253x254.jpg 253w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/6-768x771.jpg 768w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/6.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 576px) 100vw, 576px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption"><strong>la novia abandonada</strong><br>No es extraño encontrar en tintorerías o en establecimientos de limpieza de una gran ciudad algún Vestido de Novia nunca recogido, ni por su dueña, ni por personas allegadas a ella.<br>El tiempo ha devuelto, con inexcusable crueldad, la imagen desdibujada de lo que un día una novia desconocida fue, o quiso ser</div></a></figure></div></li><li class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption" style="max-width:583px;"><a href="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/7.jpg" data-description="la novia del mar (Mujer que espera)Tal vez porque el vestido procede de Barcelona, tal vez porque la semitransparencia de una de sus telas recuerda efectos de agua, o tal vez porque sus drapeados evocan pequeñas olas…Novia del Mar quiere recordar a aquellas mujeres que la espera llena sus ojos de horizonte. Solas en la educación de sus hijos, solas en los problemas domésticos y conscientes de los peligros que pueden acechar a sus parejas, las mujeres de marinos, pescadores, militares… forman uno de los colectivos de mujeres más laboriosas, responsables y valientes." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius" style="max-width:583px;"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic" style="padding-bottom:99%;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/7-583x578.jpg" width="583" height="578" alt="" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/7.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/7.jpg" data-id="1250" class="wp-image-1250" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/7-583x578.jpg 583w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/7-256x254.jpg 256w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/7-768x762.jpg 768w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/7.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 583px) 100vw, 583px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption"><strong>la novia del mar (Mujer que espera)</strong><br>Tal vez porque el vestido procede de Barcelona, tal vez porque la semitransparencia de una de sus telas recuerda efectos de agua, o tal vez porque sus drapeados evocan pequeñas olas…Novia del Mar quiere recordar a aquellas mujeres que la espera llena sus ojos de horizonte. Solas en la educación de sus hijos, solas en los problemas domésticos y conscientes de los peligros que pueden acechar a sus parejas, las mujeres de marinos, pescadores, militares… forman uno de los colectivos de mujeres más laboriosas, responsables y valientes.</div></a></figure></div></li><li class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption" style="max-width:322px;"><a href="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/8.jpg" data-description="novia HenchidaExisten mujeres que acuden a sus bodas henchidas de gozo, de ilusión y de proyectos.Henchidas de flores, de velos, de telas. Henchidas de luz, de color, de alegría. Henchidas de amor y de la nueva vida que en su cuerpo ya se está formando." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius" style="max-width:322px;"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic" style="padding-bottom:179%;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/8-322x578.jpg" width="322" height="578" alt="" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/8.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/8.jpg" data-id="1251" class="wp-image-1251" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/8-322x578.jpg 322w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/8-141x254.jpg 141w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/8-768x1379.jpg 768w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/8-855x1536.jpg 855w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/8-1140x2048.jpg 1140w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/8.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 322px) 100vw, 322px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption"><strong>novia Henchida</strong><br>Existen mujeres que acuden a sus bodas henchidas de gozo, de ilusión y de proyectos.<br>Henchidas de flores, de velos, de telas. Henchidas de luz, de color, de alegría. Henchidas de amor y de la nueva vida que en su cuerpo ya se está formando.</div></a></figure></div></li><li class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption" style="max-width:570px;"><a href="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/9.jpg" data-description="la novia virgen gitanaLa ceremonia de Boda está profundamente arraigada en todas las culturas, pero si una destaca por encima de todas es la Boda Gitana, llama la atención por muchos motivos, por la durabilidad de los festejos, por el color, por la música, por el gran acontecimiento social que representa.La novia, acompañada de otras mujeres de su entorno que actúan como testigos, debe ser sometida por la “ajuntadora” a la prueba del pañuelo, este debe resultar manchado con tres rosas rojas que verifiquen su virginidad." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius" style="max-width:570px;"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic" style="padding-bottom:101%;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/9-570x578.jpg" width="570" height="578" alt="" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/9.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/9.jpg" data-id="1252" class="wp-image-1252" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/9-570x578.jpg 570w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/9-251x254.jpg 251w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/9-768x778.jpg 768w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/9.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 570px) 100vw, 570px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption"><strong>la novia virgen gitana</strong><br>La ceremonia de Boda está profundamente arraigada en todas las culturas, pero si una destaca por encima de todas es la Boda Gitana, llama la atención por muchos motivos, por la durabilidad de los festejos, por el color, por la música, por el gran acontecimiento social que representa.<br>La novia, acompañada de otras mujeres de su entorno que actúan como testigos, debe ser sometida por la “ajuntadora” a la prueba del pañuelo, este debe resultar manchado con tres rosas rojas que verifiquen su virginidad.</div></a></figure></div></li><li class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption" style="max-width:456px;"><a href="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/10.jpg" data-description="las novias invisiblesSobre esas mujeres que se hacen más visibles por su ausencia que por su presencia. Pilares de la vida cotidiana de la familia, abnegadas mujeres tienen plena dedicación al bienestar y cuidados de sus ancianos padres, de su marido, de sus hijos y más tarde de sus nietos. La sociedad tiene tan asumido su esfuerzo que, no es que no valore adecuadamente su trabajo, es más bien que desconoce su existencia." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius" style="max-width:456px;"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic" style="padding-bottom:98%;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/10.jpg" width="456" height="450" alt="" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/10.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/10.jpg" data-id="1253" class="wp-image-1253" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/10.jpg 456w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/10-257x254.jpg 257w" sizes="auto, (max-width: 456px) 100vw, 456px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption"><strong>las novias invisibles</strong><br>Sobre esas mujeres que se hacen más visibles por su ausencia que por su presencia. Pilares de la vida cotidiana de la familia, abnegadas mujeres tienen plena dedicación al bienestar y cuidados de sus ancianos padres, de su marido, de sus hijos y más tarde de sus nietos. La sociedad tiene tan asumido su esfuerzo que, no es que no valore adecuadamente su trabajo, es más bien que desconoce su existencia.</div></a></figure></div></li><li class="kadence-blocks-gallery-item"><div class="kadence-blocks-gallery-item-inner"><figure class="kb-gallery-figure kb-gallery-item-has-link kadence-blocks-gallery-item-has-caption" style="max-width:480px;"><a href="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/11.jpg" data-description="retrato de Josefina Manresa (La novia de Miguel Hernández)Tras la nulidad legal del matrimonio civil entre Josefina Manresa y Miguel Hernández celebrado en 1937 en Orihuela, el 25 de febrero de 1942 comienzan los trámites para la boda religiosa que finalmente se celebró el 4 de marzo, veinticuatro días antes del fallecimiento del poeta. La ceremonia fue oficiada por el capellán del Reformatorio de Adultos de Alicante y firmaron como testigos del Acta Matrimonial dos compañeros de la cárcel." class="kb-gallery-item-link"   role="button" aria-haspopup="dialog"><div class="kb-gal-image-radius" style="max-width:480px;"><div class="kb-gallery-image-contain kadence-blocks-gallery-intrinsic" style="padding-bottom:120%;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/11-480x578.jpg" width="480" height="578" alt="" data-full-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/11.jpg" data-light-image="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/11.jpg" data-id="1254" class="wp-image-1254" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/11-480x578.jpg 480w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/11-211x254.jpg 211w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/11-768x924.jpg 768w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/11.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px" /></div></div><div class="kadence-blocks-gallery-item__caption"><strong>retrato de Josefina Manresa (La novia de Miguel Hernández)</strong><br>Tras la nulidad legal del matrimonio civil entre Josefina Manresa y Miguel Hernández celebrado en 1937 en Orihuela, el 25 de febrero de 1942 comienzan los trámites para la boda religiosa que finalmente se celebró el 4 de marzo, veinticuatro días antes del fallecimiento del poeta. La ceremonia fue oficiada por el capellán del Reformatorio de Adultos de Alicante y firmaron como testigos del Acta Matrimonial dos compañeros de la cárcel.</div></a></figure></div></li></ul></div>


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<div class="wp-block-kadence-spacer aligncenter kt-block-spacer-1243_379a89-f2"><div class="kt-block-spacer kt-block-spacer-halign-left"><hr class="kt-divider"/></div></div>


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<figure class="alignleft size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="278" height="435" src="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Concha-Mayordomo.jpg" alt="" class="wp-image-1259" style="width:264px;height:auto" srcset="https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Concha-Mayordomo.jpg 278w, https://desdelosmargenes.com/wp-content/uploads/2025/10/Concha-Mayordomo-162x254.jpg 162w" sizes="auto, (max-width: 278px) 100vw, 278px" /></figure>
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<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Concha Mayordomo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nacida en Madrid, es Licenciada en Bellas Artes (UCM) y Graduada en Artes Aplicadas. De claro compromiso por la igualdad, la violencia de género y la visibilidad de la mujer artista, ha participado en muchas exposiciones tanto nacionales como internaciones y su obra se encuentra en colecciones públicas y privadas. Es comisaria independiente con una amplia trayectoria entre ellas cabe citar las realizadas con el Museo de Zaragoza, Ministerio de Cultura y Deporte, el Museo del Traje de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid. Es directora académica de cursos sobre arte, figura destacada como divulgadora del trabajo las mujeres en el mundo del arte, habitual en mesas redondas y ponencias en espacios de arte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Actualmente es presidenta fundacional de la asociación de mujeres artistas BLANCO, NEGRO Y MAGENTA y codirige BLANCO, NEGRO Y MAGENTA – LA REVISTA. Colabora en las ediciones digitales de diferentes medios. Ha sido premiada en el 2019 en la modalidad ARTE Y CULTURA de XII edición de los premios PARTICIPANDO CREAMOS ESPACIO DE IGUALDAD del Ayuntamiento de Madrid y el 2007 PREMIO A LA LABOR CULTURAL del Ayuntamiento de Alcobendas (Madrid).</p>



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