La Cultura y la Igualdad: Fortalecer la infraestructura para la conciencia feminista
Abordar la vinculación entre cultura e igualdad requiere una atención puntillosa por la grandilocuencia y uso indiscriminado de ambos términos. Tal es así que se puede llegar a su descontextualización y desgaste. Se atribuye el significado de cultura a contenido, y a su desarrollo, a consumo o disfrute, como si fuera algo pasivo, casi estático, limitado a su muestra y percepción. Sin embargo, su comprensión no puede limitarse a este encuentro, que, por cierto, no es otra cosa que la consecución de intercambios anteriores, y dará lugar a futuros.
El encuentro puede darse entre actrices y público en un espacio escénico, entre escritora y lectora a través de un libro, o entre directora y audiencia a través de una película. Pero también puede ocurrir en la intimidad de una biblioteca, entre una guionista y su escritura, en la tranquilidad de un centro coreográfico, donde se desarrolla una conversación entre coreógrafas y bailarinas, o en el estudio de una fotógrafa, frente a sus piezas, “en la calma solitaria que la cultura necesita para seguir viva”, que puntualiza acertadamente la poeta y filósofa Marifé Santiago.
Por lo tanto, ¿dónde empieza la cultura? Quizás la cultura no empiece, sino, simplemente sea. Y lo sea, precisamente, en el intercambio entre lo público y lo privado, en acudir al Auditorio a escuchar a una compositora, en las conversaciones al salir y en la reflexión en soledad acerca de lo que nos ha producido. Algo intangible, complejo y vulnerable.
Al considerar la cultura como todo aquello que nos atraviesa y nos acompaña en nuestra concepción del mundo y de nosotras mismas, es importante observar las características de lo que nos guía hacia ese entendimiento. Por lo tanto, la igualdad se presenta como un aspecto que, ya sea vinculado o no a la cultura, debe ser desentrañado. ¿Qué es lo que percibimos? ¿Tenemos espacio y herramientas para desarrollar nuestro propio pensamiento?
Disponer de y generar acceso a diversas voces, incluidas aquellas raramente difundidas o promovidas, a las que se les niega la oportunidad de ser universales, de formar parte del todo, es construir la infraestructura necesaria para que esto ocurra. No me refiero aquí a la lógica organizacional de un sistema operativo1, sino a todos los elementos – tangibles e intangibles – que permiten que algo ocurra2.
Esta infraestructura, lejos de ser algo fijo y consolidado, se percibe como vulnerable e inestable y, sin embargo, es especialmente importante en la consecución de la igualdad, y en la constitución del primer paso hacia lograrla, que no es otro que el desarrollo de la conciencia feminista. Lo señala la activista alemana Gerda Lerner (2019), y es que el haber estado tanto tiempo recluidas, fuera del espacio público, nos ha hecho a las mujeres muy difícil compartir nuestras experiencias y consolidar el saber colectivo hasta considerarlo universal. A esto, Lerner lo llama el “sistemático proceso de marginalización [sic]”3, que, sin duda, ha afectado a nuestra autopercepción, a la capacidad para conceptualizar nuestra situación, así como a la de concebir soluciones sociales para mejorarla. Esta marginación es lo que la intelectual española María Lejárraga define como el hielo que nos separa de la Humanidad, y que ha de ser roto valerosamente disfrutando de la vida y decidiéndonos a vivir para algo.
Si bien la revista Desde los Márgenes tiene como misión construir una infraestructura para escapar del sistemático proceso de marginación, rompiendo la barrera que nos separa de lo colectivo para reconstruirlo a partir de la experiencia y el conocimiento individual femenino, este tercer número contribuye a fortalecer esa infraestructura, ofreciendo reflexiones e investigaciones sobre la relación entre cultura e igualdad, presentadas por artistas e intelectuales que, como mujeres, habitan este mundo. Se podría decir que damos un paso más en la ruptura del techo, pared, o línea que nos deja fuera, para ser ciudadanas, que, como indica la francesa Yvette Roudy, es mucho más que votar y ser elegida5. Alude, sin duda, a un papel activista. Por ello, en este número no solo se reconoce el trabajo de mujeres artistas e intelectuales, sino también el rol de las instituciones en la búsqueda de la igualdad.
Así, la Entrevista que inicia este número tres es a Ana Santos Aramburu, ex-directora de la Biblioteca Nacional de España, y la sección Tendiendo Puentes, ofrece una conversación con Yolanda Soler, actual directora del Instituto Cervantes en Ammán, Jordania. Las instituciones también están presentes en Artículos como «Músicaas Electroacústicas. El laboratorio de Informática y Electrónica musical (LIEM) en femenino», firmado por Marisa Manchado, o «La danza precaria: un ballet en tres actos», de Alicia Herrero Simón.
La incorporación de la conciencia feminista al trabajo artístico conlleva la aparición de términos como la mirada femenina de las directoras de cine, concepto en el que profundiza Joanne Vrigneaud en su artículo “Just make me look good. Representación de la mirada femenina en el cine de Chloe Zhao” (artículo disponible en castellano y en francés), así como en la entrevista a Mariana Carballal en la sección Detrás de la cámara.
Con el objetivo de romper el hielo que, como indicaba Lejárraga, separa a las mujeres de la humanidad, Alicia González Mangas retrata en Debes conocerlas los factores que favorecieron y entorpecieron las carreras de tres pintoras impresionistas que, a pesar de haber gozado de prestigio en su momento, no han trascendido en la Historia del Arte:Mary Cassatt, Berthe Morisot y Eva Gonzalès.
El proceso de conceptualización de nuestra situación en la sociedad es evidente en la Reseña que escribe Elena Laseca sobre El encaje roto. Antología de cuentos de violencia contra las mujeres de Emilia Pardo Bazán.
Y en este ir y venir entre lo íntimo y lo público, la fotógrafa artística Celia Soler trabaja sobre su propia concepción de sus procesos creativos, así como sobre su propia visión como creadora, en las Imágenes que acompañan este número.
La sensibilidad de los poemas de Miren Agur Meabe, Premio Nacional de Poesía 2021, poniéndose a ella en el centro, tratando de humanizar la relación con la naturaleza, así como con los entornos urbanos, nos devuelve al espacio privado, íntimo y vulnerable en la sección Inserto.
En estos textos, las mujeres nombran a otras mujeres, porque es así como reconocemos nuestra presencia en el mundo y nos damos cuenta de que no somos las primeras. Esto, sin embargo, no nos exime de la responsabilidad de continuar.
“¡No se desentiendan ustedes!”6.
Bibliografía:
Easterling, Keller (2016). Extatescraft. The Power of Infrastructure Space. Verso: Londres, Nueva York.
Lejárraga, María de la O (2022). Cartas a las mujeres de España. Renacimiento. Biblioteca de la Memoria: Sevilla.
Lerner, Gerda (2019). La creación de la conciencia feminista. Desde la Edad Media hasta 1870. Katakrak: Pamplona.
Paris Musées. (2022). PARISIENNES CITOYENNES ! Engagements pour l’émancipation des femmes (1789-2000). París: Paris Musées.
Real Academia Española (2001) Diccionario de la lengua española (DRAE), 22.ª ed., [versión en línea].
1 Keller Easterling (2016). Extatescraft. The Power of Infrastructure Space. Verso: Londres, Nueva York.
2 1. f. Conjunto de elementos o servicios necesarios para la creación y funcionamiento de una organización o actividad. 2. Parte de una construcción situada en su parte inferior, gralm. bajo el nivel del suelo, y que sirve para cimentarla o sustentarla. Real Academia Española (2001) Diccionario de la lengua española (DRAE), 22.ª ed., [versión en línea]
3 Gerda Lerner (2019) La creación de la conciencia feminista. Desde la Edad Media hasta 1870. Katakrak: Pamplona. P. 33
4 María de la O Lejárraga, (2022) Cartas a las mujeres de España. Renacimiento. Biblioteca de la Memoria: Sevilla. El libro está firmado por María Lejárraga y Gregorio Martínez Sierra. Sin embargo, es bien conocida y ejemplar la polémica en torno a la autoría de las obras de María Lejárraga-Gregorio Martínez Sierra.
5 Yvette Roudy (1981) Citoyenne à part entière : mensuel d’information sur les droits de la femme en París Musées: Parisiennes Citoyennes Engagements pour l’émancipation des femmes (1789-2000) (2022).
6 ÍBID Lejárraga; (2022). P. 79

Sofía Caballero Jiménez es doctora en Historia, Cultura y Pensamiento por la Universidad de Alcalá, con una tesis sobre la crítica institucional hacia los espacios de ensayo para artistas independientes y gestora cultural especializada en danza. Evaluadora de proyectos para la European Education and Culture Executive Agency de la Comisión Europea, actualmente forma parte de la junta directiva de Clásicas y Modernas. Su línea de investigación se puede enmarcar en los estudios críticos institucionales y la sociología de la danza.
