Poemas de Cristina Morano

En la plaza pública

Yo estoy aquí, clausurada. Ana Becciú
No nos leen. Concha García

Es una cicatriz, no una pintura
lo que ciñe la boca a las mujeres,
no una venda sutil: un alambrado
callarse milenario.

Qué dijimos, no consta:

qué pedimos, no saben.

Silenciadas

no en el no-lugar, no en el margen,

sino en el centro mismo de la polis,

vistas por todos y por todos desoídas.

Los animales tienen voz:

son temidos arriba, en lo lejano cazando,

el árbol sonará si el aire lo arrebata,

la mar canta en los bordes de los puertos. 

Solo nosotras cuando hablamos

somos borradas del discurso,

corregidas, visadas, ayudadas.

Podríamos fregar el suelo 

de las Cortes. Así complaceremos. 

Podríamos vestir con taconazos

y shorts. Así entraremos en la escena.

–Compañeras, ¿qué hubo?, ¿les dijeron

que las estamos esperando?

¿A las calles?, ¿salieron?, ¿lloran?

Nosotras aprendimos: lo agrio de las plazas

públicas, nos dejaron solas

en la defensa de lo libre.


(En Tanto Que Mujeres. Premio Alvaro Tejero. La Imprenta, Madrid, 2023)


Las Sirenas


Yo sí te creo. Frase que coreábamos

Seres atravesados de humedad

mis compañeras vuelven. 

        Canta, madre,

con nosotras, olvida, 

    dicen.

Ladra 

              el poema de la sola-

edad que respiramos.

Nuestro aliento se escribe en el aire,

toca la noche y al hacerlo

la noche-canto se suaviza, 

la noche-arista se conmueve, 

la noche-lodo se clarea 

de luces. 

    Mudas, mis hermanas, 

erizadas de pánicos

atravesadas de seres, 

                madre, 

dicen, 

             ladra. 

          Porque mi hermana

viene con mi hermana pongo

palabras en el aire

que no puedo ponerlas en el ágora.

Callo en el espacio de todos

versos de flechas y garras.

Grazno

un poema tras otro. 

Canta, madre,

dicen,

ladra. 

A pesar

de mis ojos cegados, de mis manos 

como pinzas de hueso, sigo haciendo

canciones de mi entraña:

las que espantan al rey y al policía.

Pero no consta si estuvimos 

al paso de los héroes calladas

o cantamos Te creo las mujeres.



(En Tanto Que Mujeres. Premio Alvaro Tejero. La Imprenta, Madrid, 2023)

En la ciudad sin ágora

Ocupamos las plazas. Entonces el dinero 

se llevó el poder a otros foros, 

donde solo pagando se tenía 

acceso a los estrados. Burbujas digitales, 

sesgo de contenido los llamaban.

Sin cesar nos corrigen, nos agrupan.

Se rehace el dinero con motores 

de búsqueda y enlaces a sus cuentas, 

desviación fiscal en paraísos

para permanecer sobre la gente

como siempre han estado.

Qué vergüenza

que la modernidad sea una empresa 

de niñatos igual a cualquier otra. 

Qué haremos en la ciudad sin ágoras 

donde ninguna voz corriente 

llegará a ningún escenario 

de participación real.

Solo la compra-venta nos permiten.

Somos espectadores, discutimos
por las sobras.

Aquí estamos, callados en los márgenes, 
hablando con los otros marginados.
Sin entradas al centro decisorio,
mirando despegar las naves
que llevan al espacio a los bandidos.


(En Tanto Que Mujeres. Premio Alvaro Tejero. La Imprenta, Madrid, 2023)

Las acalladas

Fui a la calle sin guarecerme,
no llevaba más que. Recuerdo
que mi abuela lloraba, que mi madre lloraba.
Fui a la plaza y no se oía mi voz.
Fui a la calle y me callaron.
Donde yo decía sucedió que
ellos oían ladrar las lechuzas,
donde yo decía creo que
ellos oían graznar a los perros.

Un bosque, una corona 
de cuerno y un vestido de becerro.
Un velo en la cabeza. Y lo cogimos.
Y mientras tanto la máquina,
la ciudad o la revuelta
se hacía sin nosotras.

La magia nos dejaron y la noche, 
todo aquello que linda con el símbolo
y funda una cultura.
Eso es: nos hicieron las guardianas
de nuestro propio apartamiento,
dueñas del velo y del cerrojo,
de las vendas en pies, de los pañuelos 
que con la propia mano nos ceñimos.

Igual se hace con los galgos
colgados de ramas bajas
para que se procuren suelo
mientras el ahogamiento los reduce;
y en ello emplean su cuidado:
en resistir delante de los amos.


(En Tanto Que Mujeres. Premio Alvaro Tejero. La Imprenta, Madrid, 2023)

Estrategias de discurso en los pasillos de hospital, de noche

La hazaña se hizo texto sagrado,
la quimera en cambio, se desgañita
se parte en dos sin aplauso.
Inmaculada Miralle

Pasaban por el techo de los hospitales cuadrados de luz

qu’eran reflejo de los faros de los coches, el enfermo decía


: todavía te conozco, todavía te conozco, 


no me toques con ese pelo o esas manos de cera; y también


: yo no tengo la culpa por favor. La hija decía


: que se lo lleven

ya, que se lo lleve alguien que yo no puedo más con él, 

luego precipitaba la culpa como sedimento; ceñía su cuerpo

en los textos.

Porque el discurso de las mujeres, dirá

él, se traba con el cuerpo, pero las guerras se hacen 

con el honor y con las leyes. Por eso, sigue diciendo, tú llevas 

la bandeja al punto de recogida y yo duermo rodeado de hijos.

Te preguntas entonces, qué son estos seres 

mutilados, cortados, arrasados que salen del polvo 

de los bombardeos, los grilletes de la colonización, 

los caballos de las minas o los niños de ‘la Baskerville’ 

: qué son

    : si no son cuerpos.

  Con qué se traza el discurso

patriarca si no es con el cuerpo.

 —Ahora abriremos el animal 

y verás cómo dividirlo por las coyunturas, ahora

cargaremos la zanja de cadáveres y lecharemos cascotes

por encima 

         : los intestinos, los cráneos o las manos atadas 

a la espalda no constarán como víscera, y ese será el milagro

de constructo hombres.

        Morías y renacías

durante mil años, las suavidades de la ira te derivaban

al pasillo o a las maquinitas de café, qué extremo nervio

se contracturaba una y otra vez en tus dorsales. (Qué doloroso

es ver a los muy jóvenes en los pasillos cuidando a otros

jóvenes; por lo menos, pensabas, nosotros somos viejos

: no importa nuestro tiempo ya, cuerpos feos sufriendo

y discutiendo

: que se pierdan.) Revisaste las televisiones 

surfeando sobre cuchillas de odio y guerra. Carne siendo

mutilada, huesos ensordeciendo, desollando

a cuerpos, cuerpos, cuerpos

: te asolaban. Y solo  

había pasado un minuto de lucha en la noche de hospital.

Quedaban más.


Inédito


Cristina Morano (Madrid, 1967). Escritora y diseñadora gráfica, galardonada con el Premio Álvaro Tejero de Poesía Crítica por «En Tanto que Mujeres» (Ed. La Imprenta, Madrid 2023) y con el Alfonso Décimo de Literatura por su novela «Las novias» (Ed. InLimbo, Albacete 2022). Es una de los poetas recogidos por Alberto Gª Teresa en su tesis doctoral “Poesía de la conciencia crítica” y en el libro “Disidentes”. Ha participado como invitada en el Festival Internacional de Córdoba Cosmopoética, que en 2015 dirigía Elena Medel. El poema “El animal que no eres” fue elegido por Radio 3 “Palabra Voyeur” para uno de sus emisiones. Ha sido traducida al inglés, euskera, francés, esperanto, armenio y sueco.