Detrás de la cámara número 4

Teatro OL-VI-DO

Para hablar de la obra de teatro OL-VI-DO (OLivia, VIctoria y DOminga) nos gusta empezar por el principio, y eso implica hablar de quiénes somos nosotras. Nosotras somos Lorena Soler, Alba Escribano y Carmen Mas, tres actrices y productoras de Zaragoza, que, en 2021 en un ambiente de postpandemia, cuando el mundo nos tachaba de locas por elegir justo ese momento para emprender, decidimos darnos la mano y formar nuestra compañía, Biribú Teatro. Tras un primer espectáculo llevado a más de 100 espacios y diversos proyectos teatrales y sociales, volvieron a nacer en nosotras las ganas de crear. Y en las primeras ideas, nos surgía una cuestión con mucha fuerza: ¿por qué tenemos muchos más referentes masculinos que femeninos, si hay tantas mujeres maravillosas haciendo cosas maravillosas en el mundo? En el deseo de darle respuesta a esa pregunta y en cierto modo revertirla, nació la primera semilla de OL-VI-DO: hablar de la falta de referentes de mujeres en la historia. 

Nos pasaba también al pensar en el equipo creativo del que rodearnos, en la dramaturga que nos acompañaría a ponerle palabras a nuestra idea y en la dirección que nos guiaría hacia encontrar los personajes y poner en pie la escena. Nos venían muchos más hombres que mujeres a la cabeza. Y de nuevo, ¿por qué, si hay tantas mujeres maravillosas haciendo cosas maravillosas en el mundo? Un día zanjamos este tema concluyendo que costara lo que costara encontrarlas; la dramaturgia y la dirección de OL-VI-DO irían a cargo de mujeres (así como conseguir una mayoría de mujeres en el equipo artístico). Y así fue como dimos con dos mujeres a las que admiramos y estaremos siempre agradecidas: Itziar Pascual, dramaturga, y Ana García, directora (de nuevo, mujeres maravillosas haciendo cosas maravillosas).

Entendiendo el teatro como un altavoz para hablar de lo que socialmente nos importa. Muy conectadas con la falta de referentes femeninos, encontramos en Las Sinsombrero una generación de mujeres en la que este silenciamiento sistemático estaba muy patente. ¿Por qué el mundo entero conocía a Lorca o Dalí, y no habíamos ni escuchado hablar de Maruja Mallo o María Teresa León, entre muchas otras? Tiramos del hilo y descubrimos mujeres valiosas que habían conseguido grandes logros que nadie nunca nos contó. Ellas nos acompañaron durante el proceso de creación y algunos de sus nombres aparecen en OL-VI-DO. Sin embargo, un día hicimos un clic inesperado mientras dábamos un taller de teatro a mujeres mayores. Un taller que también empezó con la excusa de hablar sobre Las Sinsombrero, y que, sin esperarlo, nos tenía guardadas muchas historias. Historias de mujeres, todavía más desconocidas, de las propias mujeres participantes del taller. Ocho mujeres mayores con sus historias cotidianas. Sus infancias; sus familias; la guerra; la receta que mejor les sale; su primer amor y en ocasiones el único; el paseo que hacen todos los días para llevar a sus nietos al cole; sus sueños de ser bailarinas, pintoras, joteras; el día a día de ser ama de casa y otros trabajos de sus vidas; sus experiencias recorriendo mundo…

De repente, estábamos más conectadas que nunca con las abuelas, con las nuestras y con las de las demás. Teníamos hambre de conocer sus historias, historias que, de no ser contadas, pronto serían olvidadas. Un día ocho mujeres mayores se apuntaron a nuestro taller de teatro sin saber que desbloquearían la clave de nuestro próximo espectáculo: realmente queríamos poner en valor la figura de las abuelas, las grandes olvidadas. 

Y así empezamos a crear a las tres protagonistas de OL-VI-DO, que tendrían una gran labor por delante.

OLivia, VIctoria y DOminga son tres caóticas trabajadoras del Archivo General del Olvido. Todos sus días son iguales. Ordenar, archivar, guardar. Una vida aburrida y gris, archivando cajas sin parar. Un día, una de las cajas que archivan se abre y un destello de memoria las sorprende. ¿Qué hay en el interior de las cajas? ¿A quién pertenecen? ¿Y a dónde las envían? Pronto descubren que lo que archivan son recuerdos. Así comienza este viaje hacia la memoria. Un laberinto lleno de risas, torpezas y un sinfín de olvidos.

Para contar esta historia utilizamos un escenario distópico. Situamos al público en un mundo en el que no existen referentes femeninos junto a tres trabajadoras del Archivo General del Olvido con vidas aburridas que, sin conocer otras posibilidades, aceptan la aplastante monotonía de su trabajo porque nunca se han planteado qué otras muchas cosas pueden ser. Cuando se descubre que las cajas que archivan una y otra vez contienen recuerdos de mujeres, incitamos al público a reflexionar sobre el tachado de las estelas de las mujeres y por qué se ha escrito así la historia (nuestra parte favorita en las actuaciones para institutos, donde nos recalcan la poca representación de mujeres en los libros). Durante gran parte de la obra es la búsqueda de las abuelas la que guía la dramaturgia. Tras varios intentos fallidos de entender qué es una abuela y dónde se encuentran, es al pausar el ritmo frenético y parar a escuchar, a observar lento, cuando las protagonistas consiguen dar con las abuelas. Saboreando una magdalena y siguiendo paso a paso la receta de la yaya es cuando se abre al fin la clave para conectar con ellas. Por fin una de las protagonistas da con su abuela. Y entonces descubren a todas las demás, que llevaban mucho tiempo silenciadas.

Y no solo a la ama de casa, también a la viajera, a la escritora, a la pintora, a la agricultora, a la panadera y a muchas otras que nos gritan que sus vidas importan, que quieren ser escuchadas y formar parte del espacio público. 

Aparecen aquí nombres como el de Margarita Salas, Agustina Catalán, Adelaida Rubín de Celis Prada, Ada Loovelance, Lucía Sánchez Saornil, Andresa Casamayor, Frida Kahlo, Pilar Mas, Sabina Artieda, Julia Montañés, Rosario Aína… Mujeres y abuelas, algunas reconocidas, otras anónimas, con vidas e historias igual de importantes que las de muchos hombres, que merecen ser representadas en la cultura y puestas en valor en los mismos espacios.

La apertura de cajas final y la liberación de la memoria se pone en pie no solo como un homenaje a todas ellas (nuestras abuelas y las de las demás), sino también como una reivindicación sobre la importancia que estas tienen en la construcción de nuestra sociedad, desde lo personal que se inicia en la familia hasta lo colectivo, con la necesidad de conocer sus historias y logros para contar con referentes.

Estamos eternamente agradecidas a los espacios que programan OL-VI-DO, y, sobre todo, al público que viene en cada función de pueblos y ciudades. Sus carcajadas, lágrimas, o los mensajes que nos llegan tras cada función nos llenan el corazón y nos reafirman en que queremos seguir poniendo voz a todas aquellas mujeres que no la tuvieron. Seguiremos bolo tras bolo para devolver a nuestras abuelas los espacios que se les negaron.



Biribú Teatro es una compañía de teatro de Zaragoza que nace con un impulso muy grande de hablar de las cosas que nos importan a través del teatro. Lorena Soler, Alba Escribano y Carmen Mas, se conocen estudiando Interpretación Textual y deciden aventurarse juntas a crear una compañía para divertirse, divertir, remover, emocionar y hacer pensar.