Del pueblo de la lengua pobre al pueblo de la lluvia

Entrevista a Celerina Sánchez

CRISTINA GUIRAO (C.G):

El objetivo de la revista Desde los márgenes es visibilizar las contribuciones de las mujeres a la cultura, construir conocimiento en torno a la legitimidad de los bienes que producen las mujeres. Tu acercamiento al tema del número dos, “Lenguaje y poder”, posiblemente nos ofrezca una perspectiva que desconozcamos en España y nos parece muy interesante. Muchas gracias por aceptar la invitación.

MARÍA MARTÍN: Celerina, la lengua que hoy conocemos como mixteca recibió por parte del poder colonial el nombre peyorativo de “la lengua pobre o pueblo pobre”. Me gustaría empezar por ahí, ¿Cómo se vive desde una comunidad que tiene un nombre tan hermoso como Nación de la Lluvia que se le imponga un nombre en el que no se reconoce y cómo afecta a esa comunidad?

CELERINA SÁNCHEZ:

Pues muchas gracias, y qué bueno que das esa introducción, porque justo estaba pensando cómo entrar, hacia dónde, cómo reflexionar. Voy a presentar dos poemas, “Palabras” y “Aquí estoy”. Yo como poeta hago la poesía desde un sentir comunitario. Mi poesía es de este estilo que le llaman social, pero tiene que ver con esta historia del lenguaje profundo, en el caso de los Ñuu Savi, donde nos cambiaron la palabra de Ñuu Savi por Nda’vi, que es pobre, y que en muchas regiones se asumió, se adquirió que era el pueblo pobre, la lengua pobre, y así se quedó por cientos de años. Ahora mismo lo hemos reflexionado y analizado desde este nuevo resurgir, desde la poesía, desde la narrativa, construyendo desde estas otras narrativas. Al hacerlo encontramos que, por ejemplo, para quienes escribimos ahora nuestra educación fue en el español, todo el conocimiento desde cómo escribir, a cómo analizar, pensarse, o sea, el conocimiento, la Filosofía y la Ciencia se han hecho desde el español. Quedando rezagadas nuestra lengua y nuestras culturas. En México, hasta hace muy poquito, como por el año 2000, se reconocen como lenguas, y en el 2003 se reconocieron como lenguas nacionales. ¿Por qué?

Porque antes no había ningún documento. En el Estado mexicano, no había una ley que hablara ni de territorios, ni de lenguas, ni de culturas. Habiendo en este país tan rico más de 68 lenguas y culturas. Cuando hablo de lengua y cultura, estoy hablando de lengua, cultura y territorio más todas sus variantes dialectales. También hay un desconocimiento acá de que, por ejemplo, en España hay una diversidad de lenguas o distintos modos de hablar que se ven mal en la propia España. Piensan “Cuando nos han impuesto el español todos hablan español y es la mejor lengua y es la del conocimiento y ya”. Pero hay un desconocimiento también de estas regiones, cómo se construyen o cómo se da origen a las lenguas, y eso no nos lo platican tampoco en el español, o sea, solamente te enseñan a hablar español, te enseñan a escribir el español, te enseñan a analizar el español, te
enseñan a todo desde un único punto de vista. Desde cómo debes de nombrar ciertas cosas en el conocimiento científico o empírico, pero no cómo se dan estos orígenes.

A las lenguas originarias de este país, desde ese entonces —estoy hablando de los 2000, les decían dialecto. Pero no en este pensamiento de una variación de una lengua, sino de un menoscabo de la lengua que no se escribe.

De hecho decían “Ah, es que es un dialecto porque no se escribe, no tiene historia, no tiene nada; no, no es como el español, que el español tiene historia, tiene raíz, tiene no sé qué”. Entonces con esa idea fueron deconstruyendo este pensamiento de la riqueza cultural que hay en cada región o en cada cultura originaria. Cuando llegamos al cambio el 2000 —tiene que ver con el levantamiento zapatista de 1994—, hay una reivindicación cultural y de las lenguas. esto se viene generando desde 1992, que el Gobierno mexicano y el Gobierno español hacen un gran encuentro, que es el Encuentro de dos culturas” en 1992 a 500 años de estos “encuentros y desencuentros” que se dan en la América. A partir de ahí los pueblos originarios toman conciencia. Las voces estábamos ahí, pero sin poder decir esta es mi voz, esta es mi lengua, esta es mi cultura. Porque todo era “lo indio”. Ni siquiera te dicen originario, no, te dicen indio. “Lo indio” es el menoscabo, era como —en muchos sentidos— en este país se dio a entender sin decirlo muchas veces.

Muchas veces también se dijo, pues, que el ser indígena era retraso de este país. Muchas veces se culpó a los pueblos originarios del retraso y del subdesarrollo de México porque nuestras lenguas, nuestras culturas impedían estos avances para mejorar el desarrollo del país. Entonces, la consigna —sobre todo en el siglo XX, cuando se da la educación— era la consigna de la desaparición de las lenguas. Y eso se forzó mucho en estas regiones donde estaban los pueblos originarios, en los territorios originarios, metían a maestros que hablaban español y obligaban a los niños a que se hablara español. Yo creo que eso también lo tienen muy bien entendido, porque pues a ustedes también lo mismo les sucede con los andaluces, con los gallegos, con los vascos.

Lo mismo se hace en México, se replica esas situaciones tan duras y de represión para estos pueblos. Por eso, para mí es, era importante poder aportar y poder analizar desde esta parte que tú comentabas de la palabra, el lenguaje, qué implica. Y yo desde la poesía lo he trabajado un poco. Y por eso sugería esos dos poemas, porque me parece que es un recorrido de mi propia historia.

El “Aquí estoy” es como esta voz que sale y dice: “No estoy extinguida, aquí estoy. Y este es mi sonido y esta es mi palabra. Y es tiempo de que camine en este mundo”. A raíz de todo el movimiento zapatista de 1994, hay una reforma constitucional mexicano en el 2001, donde da pie en el artículo 2 constitucional, donde por fin, después de más de 500 años, se reconoce que en este país hay pueblos indígenas y que tiene que ver con el noventa y dos, porque parece ser que históricamente tenemos que ver todas estas situaciones, porque cuando se hace el evento del encuentro de dos culturas, porque así le llama el Estado mexicano y el Estado español, en este país sesenta y ocho o más de sesenta y ocho culturas quedaron invisibilizadas. No existen. ¿Pero qué pasa con este evento? Los pueblos indígenas para ese entonces ya teníamos un convenio internacional que es el convenio 169, que ustedes saben que es de la OIT, de la Organización Internacional del Trabajo, donde se viene trabajando desde los años cuarenta.

Primero fue el convenio ciento siete y luego en el mil novecientos ochenta y ocho se aprueba en a través de la ONU y a través de la OIT que es el sesenta y nueve y ahí implica muchas cosas para
pueblos indígenas. Los pueblos indígenas leen este documento y nos cae como un abrir de ojos, porque entonces hablaba de nuestros territorios, de nuestras lenguas, y cuando se da este 1992, resurge este pensamiento de decir, oigan, aquí estamos, no somos un encuentro de dos culturas, somos más de 68 culturas, y aquí todavía seguimos con nuestras lenguas, con nuestras culturas, con todo, con nuestras cosmogonías. Y entonces, ¿qué está pasando?

Necesitamos que ustedes nos reconozcan, o al menos el Estado mexicano, y se hace aquí en México una primera modificación en ese año, en el 92, del artículo 4, donde dice que reconoce que este país es multicultural y plurilingüe por sus raíces antiguas, pero no aplicaba ningún derecho, sino nada más mencionaba eso. Por eso cuando viene el levantamiento zapatista y dice, oigan, es que no necesitamos que nos nombren, necesitamos también que nos digan y que nos respeten y que tenemos derechos a hablar nuestra lengua, a hacer nuestra cultura y que se respete nuestros territorios. Entonces yo en ese entonces, yo ya estaba escribiendo un poco, yo ya estaba como era joven, yo ya estaba viendo toda esta cuestión de reconocer el conocimiento de mi propia cultura, porque en este país como se ha negado todo ese sentido del conocimiento, si todo lo que nosotros hacemos o la gente de mi cultura que se hace, pues no tiene como mayor valor que por muchos años le han dado como, hay las artesanía, lo folclórico, es que esta gente no conoce y hace estas cositas bonitas, cuando detrás de todas estas cosas hay una cosmogonía.

Hay una vida, hay una existencia. Y yo como poeta, yo lo que quería reflejar era eso. Yo
creo que encontré la poesía, la libertad de poder hablar, porque ese era un reto. Yo, por
ejemplo, fui autodidacta de mi propia lengua porque mi lengua no se escribía. Solamente
era oral.

Ahora, el reto era para escribirla. Y empecé a escribirla como me sonaba. Y entonces, mi idea era eso. que desde el lenguaje decir, oigan, nuestra lengua vale, nuestra lengua tiene historia. Nuestra lengua se puede hacer como todas las demás lenguas.

Lo que sucede es que en este mundo, y cuando hablo de este mundo es sistema global, que hay una tendencia a cerrar la mente hacia la diversidad. Como que todos nuestros estados, todos nuestros, digo, a nivel global, siempre tendemos a creer que esto es lo que vale y lo demás no. Entonces, como que este pensamiento se refleja en todos los niveles y en todas las categorías que van a dar, pues, como resultado esta situación del desconocimiento, de no querer al otro, de si es diferente, entonces no conviene que esté conmigo. Entonces, es muy difícil porque hoy en día hoy más que nunca se están reflejando y se están polarizando estos pensamientos y estos deberes. Tenemos un país o un mundo globalizado impregnado de un pensamiento capitalista frente a otro: al sistema comunitario. Entonces, en este sentido, hay mucho por qué trabajar todavía, porque yo creo que tenemos que ir empezando a construir un mundo diferente, ¿no? Donde nos permita decir que todos cabemos en este mundo. Por eso los zapatistas también lo decían: Tenemos que pensar en un mundo dónde quepamos todos los mundos. Porque esta primicia que se dio el pensamiento lo rompió. Tiene que haber un solo mundo.

Y si lo pensamos a nivel económico, nos dicen, ah, el primer mundo, segundo mundo y tercer mundo. O sea, hasta en esa categoría lo dividen como si el planeta se pudiera partir y hacer esto en pasteles. Y no es así. Afortunadamente, los pueblos originarios tienen esta cosmogonía de la compartencia, de la comunidad. De la comunalidad, que no tiene que ver nada con el comunismo. La idea es ir más equilibrada en este mundo.

Lamentablemente, también en el pensamiento de los pueblos originarios está pesando mucho la introducción de todo lo que nos enseñan desde el conocimiento del español o desde este pensamiento de los estados que debe deber una cultura, una lengua y no puede existir esta gran diversidad. Por eso creo que desde el lenguaje se puede trabajar mucho y que es importante, porque tan solo la palabra te puede levantar el ánimo, como te puede deprimir. La palabra, ahora todos los elementos que tenemos a nuestro alrededor, que los pueblos indígena somos de y que el frente al otro es el folclórico, es el que no se viste bien, es el que no se ve bien, es el indígena, que porque le gustan los colores y que así no debe de ser. Entonces, todas estas imágenes que no solamente son el lenguaje hablado, sino el lenguaje visual, todo esto, cómo también nos está afectando a nosotros los pueblos indígenas.

Los arqueólogos y los antropólogos nos conocen y nos han impuesto el nombre de mixtecos. Pero nuestra lengua, desde nuestra lengua somos Ñuu Savi y hablamos la lengua Tu’un Ñuu Savi que es, “nación de la lluvia” y hablamos la “lengua de la lluvia”.

C.G: Los poemas salen desde ahí, son tan bellos por eso, por esa reivindicación, del espacio del cuerpo y del territorio que se defiende, desde donde se defiende también la lengua. ¿Se enseña la lengua Tu’un Ñuu Savi en los colegios de vuestra región?

CELERINA SÁNCHEZ

Sí, ahora sí. Ahora se está reivindicando esa parte. Aunque es muy poquito lo que se está logrando, pero yo creo que cuando empezamos estamos avanzando. Entonces hay una materia, una asignatura que estudia esta lengua en el colegio. En algunas regiones metieron una cosa que se llama lengua y cultura, y ahí es donde lo incluyen. Lo poquito que pueden meter en la lengua, porque ahora mismo todavía no tenemos unas escuelas que sean realmente bilingües. Porque aquí en el sistema educativo mexicano, el bilingüismo es así como, ah, sí, pero todo es en español. Y dos horas para la lengua y cultura, y entonces, ah, pues, tráeme como se dice tal cosa, o cuáles son las danzas del lugar, pero son cosas muy ligeras, vamos.

Pocas escuelas y pocos maestros trabajan con un compromiso. Esta lengua lleva una cosmovisión. lleva una cultura, lleva incluso unas técnicas de producir objetos o de hacer cosas, claro, todo eso lo tiene que llevar asociado como es así.

Así es. ¿Eso cómo lo aprendéis de una generación a otra si no hay trabajo? Eso no se enseña en la escuela, eso se enseña en la casa, pues, de generación en generación, de las abuelas, de las mamás, a sus hijas. Es como cuando te enseñan a guisar.

Y la mamá está ahí, y así también todos los objetos, ya sea bordados, tejidos, este, para hacer el barro, para trabajar la palma, en mi región se trabaja mucho la palma, porque desde tiempos ancestrales, la palma fue nuestra mesa, fue nuestra cama, fue nuestro todo. Nuestros contenedores, todo se hacía de palma. De las abuelas y las mamás viene este conocimiento de generación en generación y se enseña pues en la casa, eso no se enseña en la escuela. Interesante de verdad.

C.G.: ¿Tienen los poemas publicados y podemos conseguirlos aquí?

CELERINA SÁNCHEZ

Pues aquí en México hay libros publicados. Yo tengo libros y otros compañeros también tienen libros en diferentes lenguas, pero en España está difícil. Bueno, no pasa nada. Tendré que ir a México a hacer una visita para traerme una maleta llena de libros. Así que no os preocupéis. Yo me comprometo.

M.M: ¿Qué me puedes decir sobre cómo se relaciona tu pueblo, la gente del territorio, con esta nueva forma de entender su lengua como algo que no los descalifica, sino que los posiciona en la cultura, en el mundo?

CELERINA SÁNCHEZ

Pues precisamente vamos a concluir y va a estar en la contradicción o el versus, de lo que se conoce como arte desde Europa, desde este pensamiento que se construye desde Europa, que viene desde Grecia, desde estas filosofías que se han construido frente a los americanos, frente a los pueblos originarios americanos. Porque el arte, —cuando hablamos en este caso de la literatura— que no solamente es la palabra, es el sonido, es la visión del mundo. Todo tiene que ver con el arte, tal y cómo se concebía en los pueblos originarios de este país. Porque el arte, desde el concepto del arte europeo, es como la contemplación. Todo va a la contemplación. En el concepto del arte de los pueblos originarios, esto rompe. Aquí el arte se vive, se come, se palpa, se viste, se danza. No es una cosa que esté ahí estático. Es una cosa que se está moviendo y se mueve al ritmo tremendo, dependiendo también de la comunidad. Desde esta visualización entran tantos elementos, si hablamos netamente del arte como arte de pueblos originarios, van a entrar todos los sentidos, ¿Por qué?

Porque la mayor cohesión que se hace son encuentros comunitarios. En las plazas, en las fiestas, en los rituales. Ahí es donde se va a dar. Donde vas a un evento y tu vestimenta tiene que ser de la mejor calidad. Y entonces ves tú estas vestimentas de colores, estos

bordados, estos tejidos —que, además, van indicando de qué región son— van indicando la historia de las propias mujeres. En muchas regiones, todavía, con sus huipiles1 están contando sus historias y tú las estás viendo. Y a lo mejor tú ves ahí una estrellita y ves un animalito ahí bordado. “Ay qué bonito pajarito, ¿no?” O “Qué bonita esta estrellita o florecita”, pero te está indicando qué es lo que trae, qué es lo que hay en esa región. Ese arte se viste. Ahora, cuando tú quieres la visualización, ahí están, sobre todo en las festividades, aquí en México, no sé si te tocó, en alguna región, donde construyen tapetes. Tapetes2 de colores con muchísimos colores. Que son efímeros porque es el paso del santo o de la fiesta y se acabó. Por eso yo digo, el concepto del arte es totalmente diferente al concepto que nos han dicho desde el español que es la contemplación, es lo bonito. Ahora también nos contagiamos de eso.

Porque cuando es en las fiestas, tú puedes mirar toda esta manifestación de artes, que no solamente es en el lenguaje. Que se vuelve también tan visual y tan de sonidos, porque entra la música, entran los sonidos, entran los cantos, entra la danza. Entran las ropas, entra todo lo construido y que ese arte se vive, se rompe, se tira y en el otro año se va a volver a reconstruir. Entonces, esto va a romper con todo este concepto que viene desde Europa y que ve que solamente, o sobre todo, es visual o, a lo mejor, es audiovisual, o es de pensamiento, solamente en estas tres categorías. Pero para los pueblos originales es un todo. Es tu piel, es tu aliento, es tu nariz, ¿por qué? Porque es cuando se preparan las mejores comidas. Aquí en México tenemos un montón, cuando se hacen las fiestas, los moles, los tamales. Y una cantidad infinita de tamales, una cantidad infinita de moles. No es lo mismo que vayas a Oaxaca, que vayas a Puebla, o que vayas a Yucatán. Vas a encontrar diversos moles. Entonces, yo creo que el arte en sí de los pueblos originarios van a dar como muchos sentidos, porque estos sentidos, además de ser arte, van a ser uso. O sea, lo usa la gente. Se lo come, lo danza, lo baila, lo viste, se lo unta.

Todo lo que se tenga que hacer, se hace. entonces, eso también se trata de manifestar en la poesía, pues, yo, por ejemplo, he hecho muchas cosas, bueno, aquí no te mandé un poema, pero, por ejemplo, para hablar de comida, yo tengo poemas de comida, ¿no? De las fiestas o del mercado tan solo, de estos mercados que se vuelven multiversos, porque hay de todos los colores, sentidos, comida, todo. Porque la gente, en realidad, vive su arte sin decir, “Ah, esto es arte”. Sino que lo viste, lo construye, lo vive y vámonos. Hasta ahora que, bueno, esto tiene que ver con el estado nacional. Ahora se piensa “Un tejido lo vamos a agarrar y lo vamos a poner en el museo”. Pero nosotros no éramos de museo, de los museos. Entonces, si hay una necesidad de escribir algo que solo nos llegó como sonido es porque el peso histórico de la conquista está exterminando nuestra lengua. Entonces, hemos tenido la necesidad de escribir.

Y no porque no escribiéramos antes. Si no, ahí están todos los libros y los códices que se escribieron. Lo que pasa es que hubo una irrupción por la fuera de otra cultura y se perdieron. Ahora, estamos tomando la modernidad de estas representaciones de fonos y lo estamos haciendo así, escrito. Pero si tú puedes ver visualmente las letras que se usan, son mismas del español, solo que no suenan como el español. Suenan diferentes y eso sucede con todas las lenguas con todos los fonos en todas las lenguas.

Pero lo que quiero decir es que el arte —desde la literatura, desde los lenguajes— va a envolver muchos lenguajes, no solamente el escrito, pues no solamente incluye estas imágenes metafóricas. Yo pretendo llegar mucho más allá. Que se activen todos estos sonidos o todas estas palabras hacia el cuerpo. El cuerpo que para nosotros pues sí

significa mucho porque está ligado con la tierra, con la madre de los pueblos originarios, está ligado como de también no con estos mitos fundacionales de los pueblos originarios, porque nosotros somos nación de la lluvia, pero en realidad somos hijos de la lluvia, porque hay una mitología de creación, cómo es que nacimos nosotros, no, a través de la lluvia y sus elementos y ahí hay una todo un una mitología que da origen a la mujer o hombre que son de la lluvia. Pero eso lamentablemente se rompió y se rompió con la conquista, pero más que la conquista, también la religión tuvo que ver mucho en eso.

Rompió este pensamiento de que somos hijos de la lluvia. No podemos ser hijos de la lluvia cuando hay un dios supremo desde la religión. Y esto es muy fuerte porque la religión católica, pues ahí entra de por sí que el Estado, los estados o los pueblos originarios también eran bastante patriarcales. Y entonces llega la religión católica en el sistema patriarcal, pues se acaba de asentar totalmente. Entonces las mujeres pasamos a un segundo término donde ya no somos como nos dicen.

Las productoras, somos productoras de vida. Sino ahora pasamos a ser equis. Entonces, eso tiene que ver con todo este pensamiento que se nos impuso, qué se nos fue metiendo poco a poco. Y ahora lo que estamos haciendo es cómo ir reconstruyéndonos a través de las palabras y los elementos que hay en nuestras culturas. Claro, porque se impuso a un relato del mundo que ya existía, se impuso por la fuerza otro relato que además venía acompañado de una lengua superior, y se hizo creer que lo que allí había eran mitos, y simplemente se les sustituyó por mitos diferentes, porque tanto de a pensar que era hija o hijo de la lluvia, que eres hija o hijo de un dios que está ahí en el cielo y al que nadie ve y al que le tienes que poner fe, cosa que la lluvia sí está ahí y es palpable físicamente.

M.M: ¿Qué papel han tenido las mujeres? ¿Han tenido un papel especial o distinto del de los varones en la transmisión de esa cultura?

CELERINA SÁNCHEZ

Pues el papel fundamental es guardar el conocimiento. Porque si las mujeres no tuviéramos conocimiento históricamente. Porque los hombres son los que se van a trabajar, se van a la guerra, se van a cualquier parte. Pero quienes quedamos y quienes protegemos y quienes convivimos con los hijos y con las nuevas generaciones somos las mujeres.

Por ende, históricamente, aunque nadie nos ha reconocido, ahora que hablan un poco más de que hasta el 2000 que se empezó a hablar del tema de género, igualdad y todas estas situaciones que tienen una historia mucho más atrás para el reconocimiento de las mujeres históricamente las mujeres indígenas pues también estábamos en ese papel como un poco lo que yo te decía también. El machismo mucho, pero aún así, por conservación, yo creo, ahí sí, es como por conservación por natura, las mujeres hemos sido las que hemos conservado todas estas, estos elementos. Por supervivencia, porque además tampoco conocíamos como que ya, este, somos las guardadoras del conocimiento. Hasta ahora que se está trabajando también porque se están perdiendo muchos conocimientos pero muchos conocimientos porque las mujeres que salen de las comunidades que se van de migrantes o las mujeres que nos han metido la idea de que como ya estudiamos ya no ya no somos indias.

Entonces porque ya pasamos a ser la otra categoría y muchos se perdieron. Y ahora que hay una nueva reivindicación, muchos también están volviendo, aunque sean viejitos, y vuelven al pueblo, y ahí están reivindicando y haciendo cosas desde la cultura. pero, ¿qué pasa con las mujeres? Hasta en este siglo que se dan cuenta que están perdiendo el conocimiento, en muchas regiones, entonces es tiempo de voltear a ver, oigan, por ejemplo, en mi región, se hacen sombreros de palma, petates, todo con palma. Y también se hacía tejidos, este, de telar de cintura.

Y el telar de cintura ya se perdió, ya nadie hace telar de cintura. En mi región chiquita, en mi pueblo, pues, porque de ahí en otros lados se sigue haciendo, pero al menos en mi comunidad ya se murió. Lo que persiste en mi comunidad es la lengua, la lengua, algunos elementos, culturales que están ahí, pero si vamos a ese paso se va a perder también. Por eso de ahí que la revitalización, el fortalecimiento, el trabajo que se tiene que hacer es muy grande y lo poco que podemos hacer, yo como como poeta. Hablar de la lengua, decir de la lengua, pues lo doy.

Y que más jóvenes se interesen y digan, oh, nuestra lengua se escribe, se puede hacer muchas otras cosas, en la gente un poco más joven, de generaciones después de la tuya, ese interés decae, se mantiene, porque en determinadas zonas yo veo, en otros países donde he tenido oportunidad de trabajar y conocer comunidades, veo una revitalización y un interés por lo que tú dices. Mujeres, muchas mujeres, curiosamente, que estudian, pero siguen manteniendo sus raíces y aplicando el conocimiento de su estudio, el conocimiento adquirido a través de canales, vamos a decir, habituales o institucionales de educación reglada. Después vuelven a sus comunidades, intentan revalorizar todo eso. No sé si tú estás viendo algo parecido o no.

Sí, sí hay una iniciativa, hay muy poca, porque sí lo tengo que decir, es muy poca, y que también a partir del siglo veinte, del siglo veintiuno, en los años dos mil, ya con el movimiento zapatista, con el cambio de la constitución mexicana, que también le da como apertura a los jóvenes. Ahora, el estado permite que los jóvenes y las jóvenes tengan una beca ¿Y qué implica tener esa beca? Que hablen su lengua, que tengan elementos culturales, que hagan algo por su comunidad. Y eso ha dado pausa que muchos compañeros, si tú te fijas, hay una generación de jóvenes que a partir del 2000, 2005, 2010, 2015, 2020, muchos que han salido de las universidades han vuelto o están trabajando en algún elemento de la cultura.

Cosa que no sucedía antes del siglo del siglo XXI, o sea, el siglo XX, finales del siglo XX, al contrario, era desaparecer. No había estos elementos, sobre todo en los jóvenes. Y como yo te decía, el indicador de dejar de ser indígena era que tú terminaras una carrera o que tú estudiaras. Era el indicador número uno que dejaras de ser indígena. Ahora, se está haciendo el papel de que el indicador, que no importa que tú tengas maestría, licenciatura, doctorado, sigues siendo indígena y por lo tanto lo tienes que manifestar.

Y creo que muchos hombres y mujeres han visto eso y en toda la región, no solamente en México, sino en América al menos. Desde Canadá hasta la Patagonia, ahora puedes ver jóvenes que ya han estudiado, que ya ahora ya son maestros, doctores y todo, están volteando y dicen, yo soy este, yo soy purépecha, yo soy maya, yo soy mapuche, pues, lo que Y ahora, pues orgullosamente, no todo, no todos, pero poquitos están ahí. Y eso yo creo que es muy valioso porque —al menos en México— hay algunos jóvenes, muy poquitos, pero ahí están, donde todo lo que les enseñaron en la escuela, ya lo están diciendo, “Ah, sí, esto fue mi conocimiento, pero ahora, ¿cuál es mi conocimiento, mi cultura? Ahora voy a trabajar la filosofía, la narrativa desde mi cultura”.

Al menos están trabajando dos jóvenes sobre todo la filosofía desde el pensamiento indígena. Hay un joven que es Me’phaa3 escribe, que es escritor. Está trabajando, por ejemplo, la filosofía de los Me’phaa con Hubert Matiúwàa o un Tsotsil4, Manuel Bolom, que está trabajando también desde la filosofía de los tsotsiles.

Pero ya ellos. O sea, no llega un antropólogo a ver si ahora sí digo y analizo, sino ellos a ver cómo se estaba pensando, cómo se piensa, cómo se analiza. Entonces hay un redescubrimiento en este sentido de decir “Nosotros también podemos plantear nuestra filosofía y nuestro pensamiento”, cosa que en el Estado mexicano o en las academias, choca. Fíjate, la lengua náhuatl aquí en México es la más grande y además fue una cultura extendida que dominó a otras culturas. Entonces, yo recuerdo cómo en el año 2000 un joven se planteó para una tesis, para la UNAM y no lo aceptaron. ¿Cómo vas a hacer una filosofía de la cultura Náhuatl? Eso no existe.

¿No? Y digo, ahora, orgullosamente, muchos ya se están replanteando. Ahora, el problema es que muchas veces han dejado también la lengua, ya no la hablan bien, ya no lo saben escribir. Entonces, se vuelven a chocar con estos temas. De cómo ahora lo hago desde la lengua, desde la cultura, si no sé escribir, entonces están reaprendiendo.

Entonces son muchas cosas que nos llevan para reconstitución de nuestros pensamientos y nuestras culturas. Yo creo que va a tardar mucho, pero aparte, pues tampoco podemos replantear y decir, oh, es que así Fuimos hace mil años, porque ya somos personas del siglo XXI con todos estos elementos y tenemos que entrar también a este mundo moderno y sobre todo con la tecnología. ¿Cómo le vamos a hacer?

M.M: ¿Cómo podríamos hacer para acompañar en ese trabajo —si es que lo necesitáis— para dar difusión —si es que la queréis—, sin resultar paternalistas ni parezca que os estamos infantilizando?

CELERINA SÁNCHEZ

Muchas veces me han preguntado eso, ¿qué se puede hacer para ayudar a la revitalización y fortalecimiento de estas lenguas, culturas, incluyendo la mía. Digo, lo hablo por mí. Yo creo que aquí ha existido y existe una gran ignorancia de las culturas. Por eso nos infantilizan, porque piensan que nosotros no tenemos conocimientos, no tenemos pensamiento, no tenemos filosofía. Yo siempre les digo, sólo mírenos como seres humanos. Tenemos todas las virtudes, pero también tenemos los defectos. Cuando tú miras al ser humano como ser humano, no en esta categoría si eres de un mundo menos, un mundo más, sino en esta igualdad de circunstancias, solo que tenemos diferencias de cómo vemos nuestros mundos. Pero no nos miren desde estas curiosidades, curiosidades, sino mírenos como especie humana.

Quiero también decir que empecé a hacer un trabajo sobre poesía con blues. Se llama Nacimiento Dual, un proyecto que se llama Natsiká, justo dándole sentido a esta palabra de Natsiká, viaje, “la persona que va caminando” (literalmente se traduce así). Y desde el 2018 empecé a trabajar con un músico haciendo blues con armónica. Un poco porque va para dos públicos, porque justo lo que tú decías, en este mundo cerramos los oídos a ciertos sonidos. Y eso es lo que pasó con las lenguas mexicanas, al menos en México. Imagínate tú, si en México sucedió eso ¿qué no iba a suceder, por ejemplo, en España o en otros países? En México se cerró ese canal de audio para las lenguas indígenas.

Es increíble que en este país se sepa mejor del francés, inglés, alemán, chino, de cualquier otra lengua hegemónica que de las lenguas mexicanas. Por eso, para mí es muy importante que la gente oiga la lengua.

Y la difusión puede dar este reconocimiento de que somos una cultura más, una especie humana más, que hacemos y hablamos una lengua diferente. Y que se sepan esos sonidos. Eso es lo que pedimos. Y que frente a esos sonidos un respeto, por supuesto. Eso es lo que yo quería agregar y —pues ahorita—, permíteme, leemos.

Este poema es del libro Natsiká, Nacimiento Dual un libro disco donde van voz y música.

natsiká-viaje

tsíká tsa’á nuú ñu’u yo’ó nchaa tsana’á
nuú ntsitsika kue natsanú nda’á tsi chíìso
nuú nikanchí tsi kue yoo savi/ takua makuú kuí
ràà yo’ò ingáyu tsi kue tú’ín nuú ndò’ô
tu’un tsá’vií ñàà ndakaní tsi ñàà ndaku’ún ino/
tu’un ñàà tsa’à chiì takua ndaki’on ichí
kue tu’ún ñàà kunu ino ràà ndakasíà nuúgo
tu’un ñàá sá’á yivi
    ñàá ndatí nuúgo
        ñàá tsita tono tsita yucha
                ñàá tsisikí ñaá kuí savi
            ñàá kaná nuú tachi
      ñàá skanda kue yu’ku
    ñàá sá’á ñàà naà nda’ígo 
tu’un ñàá sá’á tsákúgo
tu’un ñàá sá’á ñûû se’é
tu’un ñàá tsiká nùú 
kue tu’un / kue tu’un / kue tu’un /
kue tu’un ñàá inga sè’èn nuú titsí yutu
kue tu’ún ñàá tsita tsi ndusu ñaá
    ràà yo’ó ingáyu tsi ndò’ô 
        takua naa kee küii naa ndavaa kue míí
            tono kue tikuva aa tono kue sàá nuú ñu’u yo’ó

natsiká-viaje

con mis pies descalzos he recorrido el camino de los ancestros 
donde las abuelas caminaron con pasos firmes y contundentes 
bajo el sol de muchas primaveras para no morir 
aquí estoy con mi tenate de palabras 
como un canto a su historia y a su memoria 
las palabras son fuerza / valor/ camino
y van tejiendo nuestro ser 
palabras que construyen mundos
    que rompen la vida
        que cantan al son del río
                que juegan a ser lluvia
             que evocan al viento
       que mueven montañas
    que sueltan lágrima 
palabras que arrancan una sonrisa 
palabras que fecundan 
palabras que navegan 
palabra / palabras / palabras
palabras escondidas bajo un árbol viejo
palabras que cantan con sus sonidos
    aquí estoy con mi tenate
        dejándolas libres para que vuelen
             como mariposas o como pájaros en esta tierra


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La autora tiene otros libros de poemas, como Inigichi. Tiene también un libro infantil y dos más, infantiles, de próxima edición.

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1 Vestido típico con bordados.
2 Alfombras con dibujos y colores hechas en la calle con serrín tintado, arena o pétalos de flores.
3 Pueblo originario de la Montaña Guerrerense. Tlapaneco.
4 Originariamente Batsil winik. Pueblo del territorio de Chiapas


Celerina Sánchez

Celerina Sánchez Santiago
Estudió la licenciatura en Lingüística en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Ha participado en varios escenarios locales, nacionales e internacionales con su poesía. Participa en proyectos y propuesta para la difusión y revitalización de la lengua Ñuu Savi. Coordinadora del Diplomado de cultura y lengua Ñuu Savi, con la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza (UNAM) y el diplomado en Comunicación comunitaria, intercultural y de género para la paz, de la Agencia de Noticias de Mujeres Indígenas y Afrodescendientes (NOTIMIA). Es docente del proyecto México Nación Multicultural PUIC-UNAM D desde 2012. Actualmente es la coordinadora del área de formación de NOTIMIA y ejecuta el proyecto Natsiká-Viaje, poesía y ensamble con blues.


Cristina Guirao

Cristina Guirao es profesora titular de sociología en la Universidad de Murcia. Catedrática de filosofía en EE.SS., en excedencia. Ha sido directora del máster de gestión cultural UMU, directora del seminario pensamiento y cultura y coordinadora general de cultura en el vicerrectorado de cultura de la Universidad de Murcia. En la actualidad secretaria general de Clásicas y Modernas, asociación para la igualdad de mujeres y hombres en la cultura. Editora de la revista ContraNarrativas (CENDEAC), Nº2, sobre Vulnerabilidad/Fragilidad y autora de numerosos artículos sobre sociología de la cultura y del arte. Es ensayista y escritora, su último libro Crónicas a contrapelo (2022) ediciones Newcastle.


María Martín Barranco

María Martín Barranco
Licenciada en Derecho. Especialista en intervención social con enfoque de género- Experta en comunicación y derechos humanos en conflictos armados. Consultora especializada en igualdad y evaluación de impacto de género en normativa y políticas públicas. Especialista en lenguaje no sexista. Escritora, divulgadora y activista feminista en redes sociales. Fundadora y directora de la Escuela Virtual de Empoderamiento feminista (EVEFEm). Es socia de Clásicas y Modernas, donde ha sido parte de la Junta directiva en los años 2021 y 2022.